Domingo, 18 de julio de 2010

LAS PROFEC?AS ATRIBU?DAS A PIO XII- PROFEC?AS Y PROFETAS

Os traemos una serie de avisos y profec?as de este papa, que fu? vinculado en tiempos de la segunda guerra mund?a con el Nacismo, aunque esto no es del todo fundado. EL AUTOR DEL BLOG.

Las sociedades humanas evolucionan seg?n un ritmo c?clico de tres tiempos: un tiempo fuerte, un tiempo d?bil, y despu?s un tiempo intermedio, de duraci?n variable, preparando el paso a una nueva etapa. Y as? de nuevo.
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El "rellano" 1986-1990 ser? uno de los per?odos intermedios. Ser? de una excepcional importancia puesto que determinar? los riesgos de conflictos planetarios hasta el a?o 2020.

Los dirigentes de este per?odo, por sus actos o iniciativas, evitar?n o har?n posible un Apocalipsis durante los tres decenios que seguir?n ya que, durante estos cuatro a?os, se presentar?n a ellos las oportunidades de cambiar el curso de los acontecimientos futuros y de la historia. Y esto, es necesario que los pr?ncipes que nos gobiernan lo sepan.
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En el a?o 2007, los frutos, si se puede decir as?, del escal?n 1986-1990 estar?n maduros, y la humanidad abordar? un per?odo agitado, peligroso, muy peligroso, dominado por la amenaza catacl?smica mundial.

Los terroristas intelectuales, de donde quiera que vengan, son tan mortales como los terroristas f?sicos; ellos no sirven, tanto unos como otros, m?s que a s?rdidos intereses particulares, nunca al inter?s general.

Vendr? el tiempo de los cr?menes leg?timos, de los cr?menes sin asesino, de los efectos sin causa.

No pudiendo elevarse, m?s que raramente, por encima de las pasiones, sensible como es a las presiones de la opini?n y de los poderosos del momento, la justicia humana no puede ser m?s que imperfecta, incluso injusta multitud de veces.

Jes?s ha venido a ense?arnos el perd?n. No podr?amos nosotros predicar otra ley.

Algunos, l?cidos pero parciales, seguidos de muchos m?s, borreguiles o mercenarios, olvidar?n que la venganza atrae a la venganza, y preparar?n sin remedio los males futuros.

La licencia en las costumbres llegar? a su apogeo en los a?os 1980. Nuevas enfermedades ven?reas, terribles, aparecer?n.

El primer Apocalipsis ser? el fuego nuclear si la humanidad no toma cuidado.
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El ordenador es una maravillosa m?quina, con tal de que el hombre no se haga esclavo de el.

En materia de demograf?a, la historia se repite. Primero, por necesidad, los pueblos trabajan, crecen, prosperan; despu?s, a partir de un cierto grado de comodidad, se dejan ir, regresan, disfrutan de las delicias de Capone.
El inter?s particular siendo entonces m?s importante que el inter?s general, mueren, fagocitados por pueblos menos avanzados, frustrados y afamados. La rapidez de su desaparici?n es proporcional a su densidad demogr?fica residual, a su riqueza, los pueblos se ablandan en funci?n de su grado de fortuna.

La suerte de las razas blancas de Occidente se jugar? a finales de este siglo, y esto se har? demogr?ficamente. Estas razas no son sin duda superiores a las otras gen?ticamente, pero en raz?n del papel preeminente que ellas han tenido, desde hace casi cuatro milenios, en la evoluci?n de las civilizaciones, su declive pesar? mucho sobre el porvenir de la humanidad, y nuestros hombres pol?ticos ser?n los responsables de ello si no han hecho nada a tiempo para corregir la ca?da de los nacimientos.

El libre albedr?o es un don de Dios hecho al hombre para responsabilizarle y como precio de su inteligencia. De toda maneras, reconocemos que ese libre albedr?o individual es limitado, canalizado y orientado por las dificultades inherentes a toda sociedad humana.

Una propaganda insidiosa, minando los valores m?s seguros y m?s sagrados de la humanidad, deshar? las naciones.
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Los procedimientos pol?ticos son tales que las verdades y los valores m?s fundamentales cambian con los reg?menes.
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Con el ?tomo, el hombre juega al aprendiz de brujo. Arriesga su propio porvenir, ya que nunca tendr? el dominio perfecto de esta energ?a fundamental.
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En revancha, ?l dominar? la energ?a solar, por v?a espacial, en el siglo XXI.

El hombre es una criatura social, ciertamente, pero disciplina y objetividad no son sus cualidades primeras

El hombre tiene derechos y deberes. El justo equilibrio entre unos y otros define y da la verdadera libertad.

Sobre el plano material, el alma se expresa por intermediaci?n del cuerpo f?sico. De ah? la necesidad de un organismo en buena salud. El m?s dotado de los virtuosos no podr? nada si no dispone m?s que de un viol?n desafinado.
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Un alma sana reclama un cuerpo sano, esto se sabe desde hace mucho. El respeto de la vida condiciona el porvenir de la humanidad, es evidente, y no podr?a haber una vida digna de este nombre sin ese cuidado. La tesis del "andrajo corporal" es una herej?a pura y simple.

Una fracci?n de la juventud ser? corrompida por las facilidades mismas que se le dan con tanta amplitud en la educaci?n llamada moderna.

El trabajo no es quiz?s lo propio del hombre, pero constituye, en todo caso, tras la oraci?n, el elemento regenerador.
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Nuestra vida terrestre es breve; no la derrochemos en acciones negativas o f?tiles, ya que somos los contables de ella.
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La iglesia vivir? tiempos dif?ciles, sufriendo los efectos nefastos del ambiente decadente de este fin de ?poca, del aggiornamento que se anuncia, necesario, pero ser? mal comprendido.
El clero se empobrecer? en todos los planos y ser? confuso. Aprovechando el clima malsano y de estas incertidumbres, las sectas prosperar?n. Pero esta grave involuci?n morir? con el siglo.
El siglo XXI, a pesar de la presencia del primer Anticristo a pesar del debilitamiento de Occidente, tanto materialmente como moralmente, ver? producirse una verdadera resurrecci?n de la fe y de la Iglesia renovada. El materialismo ceder? paso a lo espiritual. Los valores morales, tan denigrados, reencontrar?n su lugar primero. La humanidad retomar? entonces su marcha bien larga y dificultosa hacia la luz.
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Es l?cito y deseable incluso que la ciencia intente perforar los secretos de la Vida con vistas de mejorar la salud humana, pero que el bi?logo se guarde de pretender sustituir al Creador para modificar ciegamente las leyes de la gen?tica, las consecuencias ser?an espantosas.



Francia: Tras un per?odo de diez a?os de prosperidad y de prestigio reencontrado, Francia, a la que amamos paternalmente, volver? a sus juegos pol?ticos favoritos, a sus obsesiones destructivas. Una sucesi?n de gobiernos d?biles, laxistas, demagogos, dejaran disgregarse el sentimiento nacional y los valores elementales. Una reacci?n brutal de las fuerzas vivas y populares de pa?s pondr? fin a este debilitamiento querido por algunos, tolerada por otros. Para no decaer, Francia cambiar? de r?gimen sin suavidad.
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Estado Unidos: Este gran pueblo, fundamentalmente religioso a pesar de los excesos y desviaciones que conocemos, no tiene siempre los dirigentes que merece. Los lobies o grupos de presi?n gobiernan de hecho el pa?s, teniendo al Presidente y las Asambleas bajo su mano, lo que explica adem?s los errores demasiado frecuentes de la pol?tica extranjera de esta democracia primera, uno de los pilares del equilibrio mundial. Este papel primordial exigir?, para afirmarse, una doctrina distinta de la del d?lar. El mercantilismo solo, y a largo plazo, no podr? regentar el mundo. Pero la naci?n americana reaccionar? a tiempo, corregir? parcialmente sus conceptos pol?tico-econ?micos limitados, y los Estados Unidos abordar?n finalmente el tercer milenio en condiciones favorables, confortados por sus avances espaciales -aunque seguidos de cerca por los Sovi?ticos en este ?mbito, y a pesar de graves problemas raciales y financieros.
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RUSIA: Nada notable se producir? en la U.R.S.S., antes del fin de la gerontocracia, es decir antes del comienzo del a?o 1985. Los relativamente j?venes dirigentes de la nueva ola nutrir?n verdaderamente de intenciones liberales; ellos pensar?n incluso a dar una relativa libertad, un parcial derecho a disponer de ellos mismos (mediando una neutralidad estrictamente controlada y relaciones privilegiadas) a sus sat?lites, cuya ?rbita est? forzosamente perturbada por la servidumbre al se?or ruso.
Pero eso no ser?n, en un primer tiempo, m?s que veleidades, ya que el sistema sovi?tico es tan fr?gil que corre el riesgo de derrumbe al menor signo de debilidad. Sin embargo, esta liberalizaci?n estar? en marcha, la levadura de la libertad fermentar?, y un alba nueva se elevar? al Este. De nuevo al Este puesto que, a final de este siglo, la reunificaci?n de las dos Alemanias estar? en buen camino, siempre a condici?n de neutralidad, lo cual no quedar? sin consecuencias para toda Europa.
El primer decenio del siglo XXI ver? su comienzo, en la URSS con profundos cambios de estructura, encontr?ndose el imperio amenazado de fracturas por las presiones conjugadas de sus m?ltiples componentes. El comunismo doctrinal ceder? desde ese momento, poco a poco, a un reformismo pragm?tico.
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China: El pueblo chino no ser? nunca verdaderamente marxista. Tras veinte a?os de vacilaciones, de locura, China volver? progresivamente a su sabidur?a milenaria. Su alianza con Jap?n, al final del siglo, cambiar? verdaderamente la faz del mundo, cuyo polo econ?mico y pol?tico bascular? del Atl?ntico hacia el Pac?fico, y marcar? la preeminencia de las razas amarillas sobre las otras.

Africa: Lo mismo que Am?rica del Sur, Africa buscar? durante mucho tiempo su equilibrio.
En un primer tiempo, la descolonizaci?n en marcha no le aportar? ni la libertad, ni la prosperidad esperadas, sino por el contrario una regresi?n debida a reg?menes inexpertos, a veces sanguinarios, teniendo como corolario una extensi?n de la hambruna y de la enfermedad. Los pa?ses desarrollados estar?n bien inspirados al aportarles t?cnicas y saber hacer m?s que simples donativos o auxilios, salvadores en lo inmediato pero paralizadores finalmente. El mayor peligro que amenaza a este continente, es la explosi?n demogr?fica sin compensaci?n alimentaria.

El Medio Oriente: Por el enfrentamiento arabe-israel?, el Medio Oriente conocer? el infierno. Masacres, destrucciones, sufrimientos sin nombre, tribulaciones de todo un pueblo. Este estado de guerra permanente incrementar? por a?adidura el despertar exacerbado de un islamismo contrario a los valores occidentales. Y la fuerza, a pesar de los sacrificios consentidos y las sumas colosales empleadas, no resolver? el problema.
Para salir del impasse, la ?nica oportunidad, la ?nica esperanza, antes de que ser demasiado tarde, ser?n las reales posibilidades de negociaciones que se presentar?n durante los a?os 1986-1990 a los responsables de las dos partes en lucha, tan motivadas la una como la otra. Los combates cesaran a falta de combatientes por ambas partes...

El Islam: Despertado, fanatizado por el conflicto arabe-israel?, disponiendo de medios materiales considerables, de la potencia del Cor?n, de una demograf?a galopante, el islamismo retomar? su expansi?n. Occidente, para preservar lo esencial de sus valores, as? como su identidad, estar? sometido a una dura prueba.
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Italia: La penetraci?n marxista, en Italia, no ser? m?s que superficial. Las bases muy sanas del pueblo italiano se mantendr?n a pesar de la ola de criminalidad subversiva que culminar? a lo largo de los a?os ochenta, y a pesar de la licencia de las costumbres. La pol?tica de este pa?s permanecer? d?bil, estancada, pero vemos un buen fin de siglo para nuestros compatriotas.

Espa?a: Espa?a, pa?s de fe profunda, cambiar? de r?gimen pac?ficamente por primera vez en su historia, pero deber? desconfiar de sus demonios extremistas. Su situaci?n pol?tica ser? cr?tica, pero no desesperada, al comienzo del tercer milenio. De todas maneras, la monarqu?a perdurar?.

Portugal: Tras un largo per?odo de estabilidad, este pa?s pobre, pero valiente y fiel a nuestras creencias, atravesar? graves problemas pol?ticos y d?as sombr?os. La calma econ?mica que tardar? en producirse, no ser? obtenida m?s que al precio de nuevos cambios pol?ticos, los cuales no intervendr?n antes del fin de este siglo.
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Am?rica del Sur: Un mosaico de pueblos queridos a nuestro coraz?n de cultura esencialmente latina. Pero tambi?n una caldera siempre bajo presi?n y lista a explotar. Buscar? apasionadamente, a menudo desesperadamente y violentamente su equilibrio espiritual y econ?mico. Este equilibrio, muy lento en manifestarse, no se encontrar? antes del primer decenio del siglo XXI; ser? adem?s caramente pagado en sufrimientos de todo tipo. Los EEUU tienen y tendr?n una gran responsabilidad en asumir en esta evoluci?n ben?fica, ya que su propio porvenir depende de ello: los Estados Unidos cuidar?n de ello.

Canada: La fe s?lida de los Quebequeses, que los sostiene desde hace trescientos cincuenta a?os, no ser? agotada por la depresi?n religiosa de esta fin de siglo; sino que encontrar? todo su vigor con el siglo XXI y reflorecer? sobre las orillas del Saint-Laurent.


Alemania: La Alemania (del Oeste) prosperar? sobre el plano econ?mico mientras duren los cuadros antiguos que forman su osamenta. Declinar? a continuaci?n r?pidamente, a pesar de su reunificaci?n, es decir a partir de los a?os 1995, para retomarse quince a?os m?s tarde. Este declive de final de siglo ser? la consecuencia de profundos desordenes y de las despoblaci?n.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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