Jueves, 15 de julio de 2010

LA ACCI?N DIAB?LICA Y OBSESIONES

Veamos la forma de actuar del Demonio en contadas ocasiones, siempre que Dios se lo permite y normalmente con un fin mayor. Tambi?n tenemos las obsesiones, que suelen ser mas comunes y en las que el demonio tienta a la persona a cometer alg?n pecado deliberado y normalmente grave.

Deformada por la creencia popular, la literatura efectista y el cine de masas, la actividad diab?lica es, para la fe cat?lica, una realidad y un desaf?o constante que debemos enfrentar. ?C?mo y bajo qu? forma el demonio y sus secuaces procuran nuestra perdici?n? ?Que es la posesi?n, la tentaci?n y la infestaci?n y la obsesi?n? Con estas consideraciones abrimos una tem?tica apasionante, esbozada en su sobrecogedora generalidad.


Nociones b?sicas de demonolog?a
"Una joven profesora de Avignon, Francia, que daba se?ales de posesi?n demon?aca, fue conducida, por orden del Obispo, al Santo Cura de Ars. Iba acompa?ada de un vicario y de la superiora de las franciscanas de Orange. Llegaron a Ars el 27 de diciembre de 1857. Al d?a siguiente la hicieron entrar a la Sacrist?a en el momento en que el Santo Cura se revest?a para celebrar la Misa. Enseguida la posesa se puso a gritar, procurando huir:

- ?Hay demasiada gente aqu?! ? exclamaba.

- Hay demasiada gente ? agreg? el cura -. Pues bien, salgan todos.

Y, a una se?al de su mano, qued? solo, frente a frente con Satan?s. Al inicio, apenas se oy? dentro de la iglesia tan solo un ruido confuso y violento. Luego, el tono se elev? aun m?s. El vicario de Avignon, vigilante junto a la puerta, pudo captar el siguiente di?logo:

- ?Quieres salir a toda costa? ? dec?a el Padre Vianney.

- ?S?!

- ?Y por qu??

- ?Porque estoy con un hombre que no quiero!

- ?Entonces no me quieres? ? pregunt? el Cura con tono ir?nico.

- ?No! ? grit? el esp?ritu infernal. Y este no fue proferido en un tono estridente y furioso.

Casi enseguida la puerta se volvi? a abrir. Todos pudieron ver a la joven profesora llorando de alegr?a. Y volvi?ndose hacia el Padre Vianney le dice:

- ?Tengo miedo de que regrese!

- No, hija m?a ? le respondi? el santo var?n -. O al menos no tan pronto...

La joven pudo retomar sus funciones educativas en la ciudad de Orange. Y el demonio no regres?".

He aqu? uno dentro de tantos hechos hist?ricos que comprueban experiencialmente la existencia del demonio y su acci?n caracter?stica en el alma y el cuerpo de una posesa, descrito por Mons. Cristiani, conocido autor franc?s, en su obra La presencia de Satan?s en el mundo moderno.

El renombrado te?logo franc?s Ad Tanquerey, en su conocida obra Compendio de teolog?a asc?tica y m?stica, describe as? la acci?n del demonio sobre los hombres:

"Deseoso de imitar la acci?n divina en el alma de los santos, el demonio se esfuerza por ejercer tambi?n su imperio, o mejor, su tiran?a sobre los hombres. A veces asedia, por as? decir, al alma por afuera, suscit?ndole horribles tentaciones; otras veces se instala en el cuerpo y lo mueve a su gusto, como si fuese el se?or de el mismo, a fin de perturbar el alma. En el primer caso tenemos la obsesi?n, en el segundo, la posesi?n" .


La obsesi?n: tentaciones m?s intensas y prolongadas
"La obsesi?n es en substancia una serie de tentaciones m?s violentas y duraderas que las ordinarias. Es externa cuando act?a sobre los sentidos externos, por medio de apariciones; e interna cuando provoca impresiones ?ntimas. Es raro que sea solamente externa, dado que el demonio no act?a sobre los sentidos sino para perturbar m?s f?cilmente al alma. Hay, sin embargo, santos que por el hecho de ser obsesionados exteriormente por toda clase de "fantasmas", conservan en el alma una paz inalterable".

Respecto a las apariciones demon?acas podemos decir que los ?ngeles (buenos y malos) son de por s? invisibles pero, en determinadas ocasiones, pueden adoptar formas visibles, como se constata en numerosos pasajes de la Sagrada Escritura. En estos casos se hacen sensibles a la vista y al o?do, hablan y se expresan como seres humanos; sin embargo, no est?n dotados de un cuerpo humano, ni pueden estarlo, y no s?lo porque no lo necesitan sino porque ?ste es incompatible con su propia esencia.

Al hacerse visibles al ojo humano, pueden tomar formas humanas, de animales o de objetos inmateriales. En el caso de Santa Gemma Galgani (1878-1903) encontramos un ejemplo clar?simo de esto:

"Gemma tambi?n, como todos los santos, tuvo que sufrir mucho por causa del ?ngel rebelde a Dios y enemigo del g?nero humano. Pero el Se?or le hab?a advertido: ?Te habr? de hacer pisotear bajo los pies de los diablos. Prep?rate, hija; el demonio, a mis ?rdenes, ser? el que con la guerra que te har? dar? la ?ltima mano a la obra que quiero realizar en ti?.

(...)La persecuci?n del maligno contra Gemma fue tremenda, espantosa, extenuante... En los ?ltimos a?os, adem?s, ?el demonio, anota la santa (L. 71), se meti? con las manos y con la cola y con todos los medios?. Con promesas y halagos, con amenazas y golpes, con enga?os y apariciones: la persegu?a por todas partes: en la casa, por la calle, en la iglesia, en la cama, de d?a y de noche. Asum?a el aspecto de perro, de gato, de mico negro, de peque?o monstruo, de personas conocidas y de hombres feroces y espantosos (pp. 178-179).


Posesi?n: m?todo a?n m?s violento de acci?n diab?lica
As? como mediante la obsesi?n el demonio act?a externamente suscitando en el hombre tentaciones, grandes o peque?as, pero siempre peligrosas, por la posesi?n ?l se instala en el cuerpo de ?ste para perturbar al alma.

He aqu? la explicaci?n presentada por Mons. Cristiani sobre la naturaleza y causa de la posesi?n:

"No existe tal vez hecho m?s extraordinario que el de la posesi?n diab?lica. Que tal hecho existe es lo que demuestran much?simas experiencias. Sin duda hubo posesos desde mucho tiempo antes de la venida de Jesucristo a la tierra. Hubo posesos alrededor de ?l como nos muestra el Evangelio. En la Iglesia primitiva fueron innumerables los casos, y la instituci?n de la Orden de Exorcistas entre los miembros del clero es una buena prueba de esto. (...)

La teolog?a cat?lica, basada en los hechos de posesi?n demon?aca, tom? posici?n tan decidida respecto a este problema que lleg? a elaborar una teor?a completa sobre el asunto. As?, el Ritual Romano, libro oficial de ceremonial eclesi?stico, explica las se?ales por las cuales se conoce a la aut?ntica posesi?n y da los remedios necesarios para combatirla: los exorcismos" .

El mismo autor afirma, en lo que concierne a la posesi?n y sus causas, que no podemos escoger gu?a m?s segura y precisa que la obra de Mons. Saudreau:

"Seg?n Mons. Saudreau, la posesi?n nunca llega hasta la animaci?n. Esto quiere decir que el demonio no substituye el alma del poseso, no da vida al cuerpo, pero, sin que sepamos c?mo se apodera de este cuerpo, hace en ?l su morada, sea en el cerebro, sea en las entra?as o incluso, dado el caso, en el sistema nervioso. No saca al alma, por lo tanto, de su dominio normal sobre el cuerpo y sobre los miembros sino que imprime a la expresi?n del rostro una expresi?n desconocida y que corresponde a la acci?n demon?aca".

En consecuencia ? seg?n santo Tom?s ? como no puede ejercer ninguna operaci?n propiamente vital, no puede sentir, comer o engendrar. En cambio, s? puede ejercer operaciones simplemente mec?nicas, como es forzar el cuerpo a moverse, emitir sonidos e incluso hablar. En esto podemos encontrar la explicaci?n de extra?os fen?menos, como es el caso de las posesiones demon?acas en que la v?ctima habla lenguas desconocidas. El demonio utiliza el mecanismo bucal y pulmonar del ser pose?do para hacerlo hablar. Puede hacerle decir blasfemias, o revelar cosas que el demonio conoce de otras personas, para provocar conflictos.

El demonio no est? siempre presente en el poseso. Entra en ?l cuando quiere. Provoca ataques. Un poseso podr?a hasta ser liberado moment?neamente por los exorcismos, y despu?s volver nuevamente a ser presa del demonio. En su estado normal, el poseso es como todo el mundo...

Y sigue Mons. Saudreau: "Por otro lado, los demonios no act?an todos de la misma manera porque est?n lejos de ser totalmente iguales. Se cre?a, no sin raz?n, que todos los dioses del paganismo eran demonios" .

"Omnes dii gentium, daemonia", dice la Escritura (Salmos 95, 5).


Posibles causas de posesi?n: sortilegio, brujer?a, purgaci?n, etc.
"El buen sentido com?n colocar?a en primera l?nea de las causas de posesi?n a las faltas cometidas por el poseso. No es as? en absoluto. Las causas de posesi?n son, en verdad, muy variables.

Si los demonios hiciesen libremente sus estragos entre los hombres, la humanidad estar?a trastornada, no ser?amos m?s due?os de nuestros destinos, la obra de Dios entre nosotros estar?a desviada de su objetivo. El hecho es, en s?, inconcebible. Y, por muy poderosos que sean los demonios, la verdad es que ?esos perros est?n encadenados?...

Los demonios no act?an entre nosotros sino en la medida en que obtienen ? como est? escrito en el libro de Job ? la permisi?n de Dios, Soberano Se?or. El caso del mismo Job, sometido a las infestaciones de Satan?s, es una buena prueba de que no son las faltas de la v?ctima las que explican sus penas".

Afirma Cris?stomo: "Los endemoniados sacan de su condici?n una doble utilidad: en primer lugar, se vuelven m?s buenos y santos; en segundo lugar, habiendo descontado aqu? las penas debidas por los pecados, se presentan puros al Se?or".

A veces, tambi?n, puede existir culpa del poseso, como reconoce Mons. Saudreau: ?Una persona qued? posesa a consecuencia de una oraci?n a Mercurio, hecha por ella, por consejo de una vieja curandera?.

En muchos casos parecer?a que el origen de la posesi?n habr?a sido un maleficio. Es lo que el p?blico denomina m?s com?nmente brujer?a. Mons. Saudreau es categ?rico en este punto: ?Una de las causas m?s frecuentes de las vejaciones diab?licas es el maleficio?. Y aclara: ?Los maleficios son los sacramentos del demonio?.

Parecer?a que el demonio, despu?s de haber establecido su ritual propio de lanzamiento de sortilegios, se ve obligado a actuar cuando el brujo observa las formas que ?l prescribi?. (...) Sin embargo los maleficios no tienen todos la misma eficacia.

En el siglo XVII, en un c?lebre proceso, se descubri? que los maleficios ten?an por base asesinatos de ni?os, pecados contra la naturaleza y misas sacr?legas".

La posesi?n puede ser y es seguramente, a veces, una prueba permitida por Dios como en el caso del santo var?n Job o como el caso citado del Santo Cura de Ars, sin que haya existido falta por parte del infestado o del poseso, y sin que haya ocurrido maleficio.

Hay, pues, muchos motivos por los que Dios puede permitir al demonio poseer un cuerpo por un determinado per?odo de tiempo y hay tipos diferentes de posesi?n, si bien conservan rasgos distintivos que permiten que se les detecte, como hemos comentado ya. Citaremos aqu? un caso famoso, para ejemplificar su existencia y forma de proceder. Recomendamos tambi?n la lectura de los otros casos que se encuentran en el apartado Demonolog?a de esta revista.


El endemoniado de Cochinchina
Sucedi? en 1733 en Cheta, un suburbio del pueblo Dodo en la provincia de Cham, en el reino de la Cochinchina; se trata de un joven de 18 a?os. El episodio se narra en una carta que el padre Delacourt, misionero, le escribi? al doctor Winslow el 25 de noviembre de 1738. Este es un breve extracto:

"Pens? en un exorcismo ? cuenta el misionero- ordenar al demonio, en lat?n, que transportara al poseso al cielo raso de la iglesia, con los pies hacia arriba y la cabeza hacia abajo. Inmediatamente su cuerpo se volvi? r?gido y, como si fuera totalmente impotente, fue arrastrado de la mitad de la iglesia a una columna, y all?, con los pies unidos y el dorso unido a la columna, sin ayudarse con las manos, fue transportado en un abrir y cerrar de ojos al cielo raso, como un peso lanzado a lo alto con velocidad... Lo tuve en el aire m?s o menos media hora y no teniendo la fuerza para dejarlo all? por m?s tiempo, estaba aterrado por lo que estaba viendo, orden? al demonio que lo pusiera a mis pies sin hacerle ning?n da?o... E inmediatamente me lo restituy? como un paquete de ropa sucia".

"En suma, los casos de posesi?n son casos extremos de un hecho inmenso que se extiende por todo el universo espiritual: la lucha del bien contra el mal, de la Ciudad de Dios contra la Ciudad de Satan?s" .

El dossier de esta semana pretende dejar en el lector las nociones m?s b?sicas sobre el problema de la convivencia del hombre con el demonio. No hemos tratado aqu? el exorcismo, ni la posesi?n de casas, ni la inspiraci?n diab?lica, ni la esencia y funcionamiento del maleficio, el lugar de la psiquiatr?a en todo esto, ni muchos otros temas e interrogantes que seguramente surgen en la mente de quienes han le?do estas cortas p?ginas. Sin embargo, nos parece importante iniciar un acercamiento al tema, para luego, ya asentadas las bases, poder agregar elementos que den una idea m?s o menos acabada de un fen?meno que, aunque parece lejano y descontextualizado de nuestras vidas, se encuentra sin embargo de una u otra forma, con mayor o menor intensidad, activo y operante en muchos momentos de nuestra existencia.

Fdo. Cristobal Aguilar.

Deformada por la creencia popular, la literatura efectista y el cine de masas, la actividad diab?lica es, para la fe cat?lica, una realidad y un desaf?o constante que debemos enfrentar. ?C?mo y bajo qu? forma el demonio y sus secuaces procuran nuestra perdici?n? ?Que es la posesi?n, la tentaci?n y la infestaci?n y la obsesi?n? Con estas consideraciones abrimos una tem?tica apasionante, esbozada en su sobrecogedora generalidad.


Nociones b?sicas de demonolog?a
"Una joven profesora de Avignon, Francia, que daba se?ales de posesi?n demon?aca, fue conducida, por orden del Obispo, al Santo Cura de Ars. Iba acompa?ada de un vicario y de la superiora de las franciscanas de Orange. Llegaron a Ars el 27 de diciembre de 1857. Al d?a siguiente la hicieron entrar a la Sacrist?a en el momento en que el Santo Cura se revest?a para celebrar la Misa. Enseguida la posesa se puso a gritar, procurando huir:

- ?Hay demasiada gente aqu?! ? exclamaba.

- Hay demasiada gente ? agreg? el cura -. Pues bien, salgan todos.

Y, a una se?al de su mano, qued? solo, frente a frente con Satan?s. Al inicio, apenas se oy? dentro de la iglesia tan solo un ruido confuso y violento. Luego, el tono se elev? aun m?s. El vicario de Avignon, vigilante junto a la puerta, pudo captar el siguiente di?logo:

- ?Quieres salir a toda costa? ? dec?a el Padre Vianney.

- ?S?!

- ?Y por qu??

- ?Porque estoy con un hombre que no quiero!

- ?Entonces no me quieres? ? pregunt? el Cura con tono ir?nico.

- ?No! ? grit? el esp?ritu infernal. Y este no fue proferido en un tono estridente y furioso.

Casi enseguida la puerta se volvi? a abrir. Todos pudieron ver a la joven profesora llorando de alegr?a. Y volvi?ndose hacia el Padre Vianney le dice:

- ?Tengo miedo de que regrese!

- No, hija m?a ? le respondi? el santo var?n -. O al menos no tan pronto...

La joven pudo retomar sus funciones educativas en la ciudad de Orange. Y el demonio no regres?".

He aqu? uno dentro de tantos hechos hist?ricos que comprueban experiencialmente la existencia del demonio y su acci?n caracter?stica en el alma y el cuerpo de una posesa, descrito por Mons. Cristiani, conocido autor franc?s, en su obra La presencia de Satan?s en el mundo moderno (1).

El renombrado te?logo franc?s Ad Tanquerey, en su conocida obra Compendio de teolog?a asc?tica y m?stica, describe as? la acci?n del demonio sobre los hombres:

"Deseoso de imitar la acci?n divina en el alma de los santos, el demonio se esfuerza por ejercer tambi?n su imperio, o mejor, su tiran?a sobre los hombres. A veces asedia, por as? decir, al alma por afuera, suscit?ndole horribles tentaciones; otras veces se instala en el cuerpo y lo mueve a su gusto, como si fuese el se?or de el mismo, a fin de perturbar el alma. En el primer caso tenemos la obsesi?n, en el segundo, la posesi?n" (2).


La obsesi?n: tentaciones m?s intensas y prolongadas
"La obsesi?n es en substancia una serie de tentaciones m?s violentas y duraderas que las ordinarias. Es externa cuando act?a sobre los sentidos externos, por medio de apariciones; e interna cuando provoca impresiones ?ntimas. Es raro que sea solamente externa, dado que el demonio no act?a sobre los sentidos sino para perturbar m?s f?cilmente al alma. Hay, sin embargo, santos que por el hecho de ser obsesionados exteriormente por toda clase de "fantasmas", conservan en el alma una paz inalterable" (3)

Respecto a las apariciones demon?acas podemos decir que los ?ngeles (buenos y malos) son de por s? invisibles pero, en determinadas ocasiones, pueden adoptar formas visibles, como se constata en numerosos pasajes de la Sagrada Escritura. En estos casos se hacen sensibles a la vista y al o?do, hablan y se expresan como seres humanos; sin embargo, no est?n dotados de un cuerpo humano, ni pueden estarlo, y no s?lo porque no lo necesitan sino porque ?ste es incompatible con su propia esencia.

Al hacerse visibles al ojo humano, pueden tomar formas humanas, de animales o de objetos inmateriales. En el caso de Santa Gemma Galgani (1878-1903) encontramos un ejemplo clar?simo de esto:

"Gemma tambi?n, como todos los santos, tuvo que sufrir mucho por causa del ?ngel rebelde a Dios y enemigo del g?nero humano. Pero el Se?or le hab?a advertido: ?Te habr? de hacer pisotear bajo los pies de los diablos. Prep?rate, hija; el demonio, a mis ?rdenes, ser? el que con la guerra que te har? dar? la ?ltima mano a la obra que quiero realizar en ti?.

(...)La persecuci?n del maligno contra Gemma fue tremenda, espantosa, extenuante... En los ?ltimos a?os, adem?s, ?el demonio, anota la santa (L. 71), se meti? con las manos y con la cola y con todos los medios?. Con promesas y halagos, con amenazas y golpes, con enga?os y apariciones: la persegu?a por todas partes: en la casa, por la calle, en la iglesia, en la cama, de d?a y de noche. Asum?a el aspecto de perro, de gato, de mico negro, de peque?o monstruo, de personas conocidas y de hombres feroces y espantosos (pp. 178-179) (4).


Posesi?n: m?todo a?n m?s violento de acci?n diab?lica
As? como mediante la obsesi?n el demonio act?a externamente suscitando en el hombre tentaciones, grandes o peque?as, pero siempre peligrosas, por la posesi?n ?l se instala en el cuerpo de ?ste para perturbar al alma.

He aqu? la explicaci?n presentada por Mons. Cristiani sobre la naturaleza y causa de la posesi?n:

"No existe tal vez hecho m?s extraordinario que el de la posesi?n diab?lica. Que tal hecho existe es lo que demuestran much?simas experiencias. Sin duda hubo posesos desde mucho tiempo antes de la venida de Jesucristo a la tierra. Hubo posesos alrededor de ?l como nos muestra el Evangelio. En la Iglesia primitiva fueron innumerables los casos, y la instituci?n de la Orden de Exorcistas entre los miembros del clero es una buena prueba de esto. (...)

La teolog?a cat?lica, basada en los hechos de posesi?n demon?aca, tom? posici?n tan decidida respecto a este problema que lleg? a elaborar una teor?a completa sobre el asunto. As?, el Ritual Romano, libro oficial de ceremonial eclesi?stico, explica las se?ales por las cuales se conoce a la aut?ntica posesi?n y da los remedios necesarios para combatirla: los exorcismos" (5).

El mismo autor afirma, en lo que concierne a la posesi?n y sus causas, que no podemos escoger gu?a m?s segura y precisa que la obra de Mons. Saudreau (6):

"Seg?n Mons. Saudreau, la posesi?n nunca llega hasta la animaci?n. Esto quiere decir que el demonio no substituye el alma del poseso, no da vida al cuerpo, pero, sin que sepamos c?mo se apodera de este cuerpo, hace en ?l su morada, sea en el cerebro, sea en las entra?as o incluso, dado el caso, en el sistema nervioso. No saca al alma, por lo tanto, de su dominio normal sobre el cuerpo y sobre los miembros sino que imprime a la expresi?n del rostro una expresi?n desconocida y que corresponde a la acci?n demon?aca".

En consecuencia ? seg?n santo Tom?s ? como no puede ejercer ninguna operaci?n propiamente vital, no puede sentir, comer o engendrar. En cambio, s? puede ejercer operaciones simplemente mec?nicas, como es forzar el cuerpo a moverse, emitir sonidos e incluso hablar. En esto podemos encontrar la explicaci?n de extra?os fen?menos, como es el caso de las posesiones demon?acas en que la v?ctima habla lenguas desconocidas. El demonio utiliza el mecanismo bucal y pulmonar del ser pose?dos para hacerlo hablar. Puede hacerle decir blasfemias, o revelar cosas que el demonio conoce de otras personas, para provocar conflictos.

El demonio no est? siempre presente en el poseso. Entra en ?l cuando quiere. Provoca ataques. Un poseso podr?a hasta ser liberado moment?neamente por los exorcismos, y despu?s volver nuevamente a ser presa del demonio. En su estado normal, el poseso es como todo el mundo...

Y sigue Mons. Saudreau: "Por otro lado, los demonios no act?an todos de la misma manera porque est?n lejos de ser totalmente iguales. Se cre?a, no sin raz?n, que todos los dioses del paganismo eran demonios" (7).

"Omnes dii gentium, daemonia", dice la Escritura (Salmos 95, 5).


Posibles causas de posesi?n: sortilegio, brujer?a, purgaci?n, etc.
"El buen sentido com?n colocar?a en primera l?nea de las causas de posesi?n a las faltas cometidas por el poseso. No es as? en absoluto. Las causas de posesi?n son, en verdad, muy variables.

Si los demonios hiciesen libremente sus estragos entre los hombres, la humanidad estar?a trastornada, no ser?amos m?s due?os de nuestros destinos, la obra de Dios entre nosotros estar?a desviada de su objetivo. El hecho es, en s?, inconcebible. Y, por muy poderosos que sean los demonios, la verdad es que ?esos perros est?n encadenados?...

Los demonios no act?an entre nosotros sino en la medida en que obtienen ? como est? escrito en el libro de Job ? la permisi?n de Dios, Soberano Se?or. El caso del mismo Job, sometido a las infestaciones de Satan?s, es una buena prueba de que no son las faltas de la v?ctima las que explican sus penas".

Afirma Cris?stomo: "Los endemoniados sacan de su condici?n una doble utilidad: en primer lugar, se vuelven m?s buenos y santos; en segundo lugar, habiendo descontado aqu? las penas debidas por los pecados, se presentan puros al Se?or".

A veces, tambi?n, puede existir culpa del poseso, como reconoce Mons. Saudreau: ?Una persona qued? posesa a consecuencia de una oraci?n a Mercurio, hecha por ella, por consejo de una vieja curandera? (8).

En muchos casos parecer?a que el origen de la posesi?n habr?a sido un maleficio. Es lo que el p?blico denomina m?s com?nmente brujer?a. Mons. Saudreau es categ?rico en este punto: ?Una de las causas m?s frecuentes de las vejaciones diab?licas es el maleficio?. Y aclara: ?Los maleficios son los sacramentos del demonio?.

Parecer?a que el demonio, despu?s de haber establecido su ritual propio de lanzamiento de sortilegios, se ve obligado a actuar cuando el brujo observa las formas que ?l prescribi?. (...) Sin embargo los maleficios no tienen todos la misma eficacia.

En el siglo XVII, en un c?lebre proceso, se descubri? que los maleficios ten?an por base asesinatos de ni?os, pecados contra la naturaleza y misas sacr?legas" (9).

La posesi?n puede ser y es seguramente, a veces, una prueba permitida por Dios como en el caso del santo var?n Job o como el caso citado del Santo Cura de Ars, sin que haya existido falta por parte del infestado o del poseso, y sin que haya ocurrido maleficio.

Hay, pues, muchos motivos por los que Dios puede permitir al demonio poseer un cuerpo por un determinado per?odo de tiempo y hay tipos diferentes de posesi?n, si bien conservan rasgos distintivos que permiten que se les detecte, como hemos comentado ya. Citaremos aqu? un caso famoso, para ejemplificar su existencia y forma de proceder. Recomendamos tambi?n la lectura de los otros casos que se encuentran en el apartado Demonolog?a de esta revista.


El endemoniado de Cochinchina
Sucedi? en 1733 en Cheta, un suburbio del pueblo Dodo en la provincia de Cham, en el reino de la Cochinchina; se trata de un joven de 18 a?os. El episodio se narra en una carta que el padre Delacourt, misionero, le escribi? al doctor Winslow el 25 de noviembre de 1738. Este es un breve extracto:

"Pens? en un exorcismo ? cuenta el misionero- ordenar al demonio, en lat?n, que transportara al poseso al cielo raso de la iglesia, con los pies hacia arriba y la cabeza hacia abajo. Inmediatamente su cuerpo se volvi? r?gido y, como si fuera totalmente impotente, fue arrastrado de la mitad de la iglesia a una columna, y all?, con los pies unidos y el dorso unido a la columna, sin ayudarse con las manos, fue transportado en un abrir y cerrar de ojos al cielo raso, como un peso lanzado a lo alto con velocidad... Lo tuve en el aire m?s o menos media hora y no teniendo la fuerza para dejarlo all? por m?s tiempo, estaba aterrado por lo que estaba viendo, orden? al demonio que lo pusiera a mis pies sin hacerle ning?n da?o... E inmediatamente me lo restituy? como un paquete de ropa sucia".

"En suma, los casos de posesi?n son casos extremos de un hecho inmenso que se extiende por todo el universo espiritual: la lucha del bien contra el mal, de la Ciudad de Dios contra la Ciudad de Satan?s" (10).

El dossier de esta semana pretende dejar en el lector las nociones m?s b?sicas sobre el problema de la convivencia del hombre con el demonio. No hemos tratado aqu? el exorcismo, ni la posesi?n de casas, ni la inspiraci?n diab?lica, ni la esencia y funcionamiento del maleficio, el lugar de la psiquiatr?a en todo esto, ni muchos otros temas e interrogantes que seguramente surgen en la mente de quienes han le?do estas cortas p?ginas. Sin embargo, nos parece importante iniciar un acercamiento al tema, para luego, ya asentadas las bases, poder agregar elementos que den una idea m?s o menos acabada de un fen?meno que, aunque parece lejano y descontextualizado de nuestras vidas, se encuentra sin embargo de una u otra forma, con mayor o menor intensidad, activo y operante en muchos momentos de nuestra existencia.

Publicado por cristobalaguilar @ 3:23  | Los Exorcismos
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