Jueves, 15 de julio de 2010

EL PAPA JULIO III1550-1555

El conclave subsiguiente a la muerte de Paulo III constituy? una decepci?n para los reformistas. El cardenal Monte, que despu?s de una encarnizada pugna de los partidos pol?ticos, el imperial y el franc?s, fue elegido como candidato de transacci?n, no era ninguna figura ideal, sino un hombre mundano y amigo de los placeres.

Ya desde el comienzo provoc? un gran esc?ndalo al nombrar cardenal a un licencioso muchacho de diecisiete a?os de su servidumbre, llamado Inocencio del Monte, lo cual dio lugar a las peores murmuraciones. Los paladines de la reforma, Carafa, Pole y otros, protestaron en?rgicamente, pero en vano.

Con todo, Julio III comprendi? que deb?a seguir por el camino desbrozado por Paulo III. Sus dem?s nombramientos de cardenales fueron acertados, protegi? a los jesuitas e incluso consigui? vencer las dificultades que se opon?an a la continuaci?n del Concilio de Trento.

En dos sesiones fueron aprobados los importantes decretos dogm?ticos sobre la eucarist?a y el sacramento de la penitencia. Pero la asamblea tuvo que ser disuelta de nuevo, al surgir un nuevo conflicto entre el emperador y el rey de Francia, provocado por la rebeli?n del elector de Sajorna.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti