Jueves, 15 de julio de 2010

LA IGLESIA EN LA ?POCA DEL BARROCO

En 1534 Inglaterra se hab?a separado de la Iglesia por el Acta de supremac?a, sin introducir por el momento doctrinas propiamente her?ticas. Enrique VIII se content? con suprimir todos los conventos y canonicatos, en n?mero de unos novecientos cincuenta, confiscando sus bienes.

Numerosas y pintorescas ruinas de edificios religiosos dan todav?a testimonio de este hecho en Inglaterra. El proceso de acercamiento al protestantismo se inici? bajo el reinado de Eduardo VI, hijo menor de edad del tercer matrimonio (1547-1553) de Enrique VIII. En 1549 se introdujo un nuevo ritual para el servicio divino, el Book of Common Prayer (Libro de la oraci?n com?n), y en 1552 se adopt? un nuevo credo de tipo calvinista.

Tras la prematura muerte de Eduardo, subi? al trono, de acuerdo con la ley de sucesi?n inglesa, Mar?a, hija del primer matrimonio de Enrique VIII, que se hab?a conservado cat?lica. Contra el consejo de su pariente, el tolerante cardenal Pole, procedi? con rigor a la recatolizaci?n del pa?s.

Hizo dictar y ejecutar doscientas ochenta sentencias de muerte, lo que le ha valido de sus compatriotas el apelativo de ?la sanguinaria? (Bloody Mary), que por lo dem?s hab?a tambi?n merecido su padre Enrique VIII y hab?a de merecer su sucesora Isabel I. Fue tambi?n ejecutado Tom?s Cranmer, el que pronunci? el divorcio entre Enrique y la madre de Mar?a. Pero lo que m?s antipat?as le vali?, fue su matrimonio con su primo Felipe II de Espa?a, que el cardenal Pole intent? evitar en vano. Por lo dem?s, los cinco a?os que dur? su gobierno fueron un tiempo demasiado breve para afianzar el catolicismo en el pa?s, y as? se explica que tras su muerte se produjera una fuerte reacci?n hacia el protestantismo.

Su sucesora fue su hermanastra Isabel. Los cat?licos intransigentes discut?an el derecho de Isabel, ya que era hija de un matrimonio inv?lido, el de Enrique VIII con Ana Bolena, y consideraban como leg?tima heredera a la reina de Escocia, Mar?a, de la casa de los Estuardos, nieta de la hermana de Enrique VIII, Margarita. Ya esta circunstancia contribu?a a inclinar a Isabel del lado de los protestantes, los cuales reconoc?an el matrimonio de su madre y, por consiguiente, su propio derecho al trono; y as?, aunque Isabel en tiempos de su antecesora hab?a hecho p?blica profesi?n de cato?licismo, una vez reina consum? la definitiva introducci?n del pro?testantismo en Inglaterra bajo la forma del anglicanismo, para lo cual acudi? tambi?n a procedimientos muy duros.

Bajo su gobierno fueron ejecutados por su fe ciento veinticuatro sacerdotes y sesenta y un seglares. Los diecis?is obispos cat?licos fueron depuestos. Con todo, se conserv? en pie la organizaci?n episcopal, y el arzobispo de Canterbury, Mat?as Parker, consagr? obispos anglicanos.

CONSAGRACIONES ANGLICANAS

Durante mucho tiempo se discuti? si las ?rdenes conferidas entonces por Parker, y por consiguiente, todas las sucesivas de la jerarqu?a anglicana hasta hoy, fueron v?lidas, y, por consiguiente, si los anglicanos poseen la eucarist?a, como sin duda alguna ocurre con los orientales, que aunque separados de la Iglesia han recibido una consagraci?n leg?tima.

La cuesti?n no fue decidida hasta 1896 por Le?n XIII. Un cuidadoso estudio de las fuentes anglicanas ha demostrado que Parker no hab?a recibido una aut?ntica ordenaci?n episcopal, ya que Barlow, que lo consagr?, aunque era obispo, se sirvi? de una f?rmula de consagraci?n totalmente insuficiente, y no ten?a adem?s la intenci?n de administrar el sacramento en el sentido de la Iglesia. La otra cuesti?n, conexa con ?sta, de si la infalibilidad del papa se extiende tambi?n a semejantes hechos hist?ricos (los llamados facta dogmatica), que de suyo no est?n incluidos en la revelaci?n, aunque s? est?n en relaci?n con la fe, es contestada por todos los te?logos en sentido afirmativo.

El largo gobierno de Isabel fue uno de los m?s afortunados de la historia universal. No s?lo aport? paz y prosperidad a Inglaterra, sino que ech? adem?s los cimientos de su hegemon?a mundial. Mucho es lo que en atenci?n a esto se perdona a la reina: la ejecuci?n de su rival Mar?a Estuardo de Escocia, por ejemplo, as? como la de muchas personas destacadas, y lo poco edificante de su vida privada.

Bajo su reinado, el patriotismo, la fidelidad din?stica y la enemiga a Roma se fundieron hasta tal punto en una sola actitud, que para los ingleses que hab?an permanecido cat?licos result? cada vez m?s dif?cil compaginar su fe con sus deberes c?vicos. La cura de almas se hizo extraordinariamente dif?cil.

Los sacerdotes se formaban en el continente, en los seminarios de Roma, Valladolid, Douai, y s?lo pod?an ejercer su ministerio en secreto. El n?mero de cat?licos disminuy?. Hacia 1800 apenas pasaban de cuarenta mil.

ESCOCIA

Cuando en 1560 subi? al trono de Escocia Mar?a Estuardo, a los diecinueve a?os de edad, la mayor parte de la nobleza escocesa se hab?a pasado al protestantismo. Mar?a luch? animosamente para defender su trono y su fe cat?lica, pero cometi? errores sobre errores y al fin tuvo que huir a Inglaterra, donde la tuvieron encarcelada durante diecinueve a?os, para al fin ajusticiarla.

Fue rey de Escocia su hijo Jacobo, que hab?a sido separado de ella y educado en el protestantismo. Al morir Isabel de Inglaterra en 1603, extingui?ndose con ella la descendencia de Enrique VIII, Jacobo hered? tambi?n el trono ingl?s. Desde entonces ambos pa?ses han estado unidos bajo una dinast?a protestante. Sin embargo, en Escocia qued? un numero de cat?licos relativamente mayor que en Inglaterra, y todav?a hoy se encuentran all? islotes de la antigua poblaci?n cat?lica.

IRLANDA

Ya en la Edad Media se hab?a encontrado Irlanda en una situaci?n de mayor o menor dependencia de Inglaterra, al comp?s de las cambiantes vicisitudes de su historia. En 1541 Enrique VIII tom? el t?tulo de rey de Irlanda. Fracasaron, empero, todos los intentos de reducir al anglicanismo a la poblaci?n irlandesa.

S?lo se consigui? en el norte de la isla, en el Ulster, y a?n gracias a la inmigraci?n de colonos ingleses y escoceses. La resistencia de los cat?licos irlandeses a la fuerte presi?n ejercida por sus dominadores, los habilit? para desempe?ar m?s tarde un gran papel en el renacimiento del catolicismo en Inglaterra, y a?n m?s en la difusi?n de la fe cat?lica en los Estados Unidos.

LOS PAISES BAJOS

Carlos V hab?a cedido a su hijo Felipe II el gobierno de los Pa?ses Bajos, los cuales comprend?an entonces, adem?s de las actuales B?lgica y Holanda, el Artois con Lille y Cambrai, y tambi?n el Luxemburgo y el Franco Condado borgo??n. Felipe II intent? oponerse al movimiento antiespa?ol y protestante que conmov?a el pa?s por medio de medidas muy rigurosas, acaso demasiado.

Introdujo la Inquisici?n y obtuvo del papa la creaci?n de numerosos obispados, que de cuatro pasaron a dieciocho, lo cual fue tambi?n considerado como una opresi?n. En el a?o 1566 estall? la rebeli?n abierta. Felipe envi? a su mejor general, el duque de Alba, pero no pudo obtener ?xitos duraderos.

S?lo su sucesor, Alejandro Farnesio, biznieto del papa Paulo III y nieto de Carlos V, consigui? que quedaran cat?licas y espa?olas al menos las provincias situadas al sur de la desembocadura del Mosela y del Escalda. Las provincias Unidas del Norte formaron desde entonces un estado soberano, que de momento segu?a perteneciendo nominalmente al Imperio alem?n, hasta que en 1648 la Paz de Westfalia disolvi? este ?ltimo v?nculo.

La religi?n oficial era el calvinismo, aunque el nuevo estado encerraba tambi?n algunas minor?as cat?licas. Para ?stas se estableci? en 1602 el vicariato apost?lico de Utrecht.

ALEMANIA

La mayor?a de los pr?ncipes protestantes hab?a ya hecho uso del derecho de decidir la religi?n de sus s?bditos, por lo que fueron muy pocos los cambios aportados a la situaci?n general por la paz de Augsburgo de 1555. De todos modos, el protestantismo conquist? a?n algunos nuevos territorios. El Palatinado se reform? en 1556, Baden-Durlach en 1556, Brunswick-Wolfenb?ttel en 1568. Todo cambio de gobierno pod?a traer consigo un cambio de religi?n. As? Baden-Baden volvi? a ser cat?lico en 1569, y el Palatinado hasta fines del siglo XVI cambi? cuatro veces entre las confesiones luterana y reformada.

Aunque en la paz de Augsburgo se hab?a estipulado, en virtud del llamado reservatum ecclesiasticum, que el derecho de reforma no se extend?a a los principados eclesi?sticos, los territorios de las antiguas provincias eclesi?sticas de Magdeburgo y Bremen quedaron definitivamente perdidos para la Iglesia. En Colonia el arzobispo Hermann von Wied (1515-1546) hab?a ya intentado reformar el principado, pero se estrell? contra la resistencia del emperador y los cat?licos.

El arzobispo Gebhard de Waldburg (1577-1583) repiti? el intento, pero fue expulsado violentamente por Ernesto de Baviera, al que el cabildo hab?a nombrado en lugar de aqu?l. Esta peque?a guerra, llamada ?guerra de Colonia?, aunque de suyo escasamente importante, represent? el alto definitivo puesto a la penetraci?n del protestantismo en Alemania occidental.

En los territorios austriacos, aunque el protestantismo nunca fue introducido oficialmente, los hijos del emperador Fernando I, el emperador Maximiliano II (1564-1576) y su hermano Carlos, archiduque del Austria interior (Estiria, Carintia, Carniola, Gorizia) concedieron tantas libertades a los protestantes, que una gran parte de la poblaci?n, y con ella casi toda la nobleza inferior, abrazaron la nueva doctrina.

Mayores fueron a?n los privilegios que el emperador siguiente, Rodolfo II (1576-1612), hijo de Maximiliano, concedi? a los protestantes en Bohemia y Silesia. No se produjo un cambio hasta que el hijo del archiduque Carlos, Fernando II (emperador en 1619-1637), que hab?a heredado de su madre b?vara una actitud estrictamente cat?lica, reuni? en sus manos los territorios hereditarios de la corona austriaca.

Entretanto, en la Alemania meridional los pr?ncipes que se hab?an mantenido cat?licos, hab?an empezado a hacer tambi?n ellos uso del derecho de reforma para restablecer la religi?n cat?lica en sus territorios. El primero fue Ot?n Truchsess de Waldburg, como pr?ncipe-obispo de Augsburgo. Siguieron su ejemplo, en 1573, Julio Echter de Mespelbrunn en Wurzburgo; en 1574 Daniel Brendel de Homburg en el electorado de Maguncia, y, entre los pr?ncipes seculares, en 1564 el duque Alberto V de Baviera.

Asustados por este movimiento de contrarreforma, en el a?o 1608 los pr?ncipes protestantes se juntaron en una ?uni?n? bajo el caudillaje del elector del Palatinado, a lo cual contestaron los cat?licos, presididos por el duque de Baviera, con la formaci?n de una ?liga?. Las cosas marchaban directamente hacia la guerra.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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