Mi?rcoles, 14 de julio de 2010

LOS CAPUCHINOS Y LAS ORDENES ITALIANAS

Es tambi?n de esta ?poca una orden que en breve tiempo hab?a de ganar una gran popularidad, la de los capuchinos. No figuran entre los cl?rigos regulares, sino que son una rama de la orden franciscana.

El deseo de volver a la primitiva pobreza y rigor predicados por san Francisco, hab?a ya hecho surgir dentro de la orden un gran n?mero de conventos y congregaciones reformadas.

En el a?o 1525 Mateo de Bassi (Basci) emprendi? una reforma de este tipo, con un car?cter casi erem?tico. Clemente VII confirm? en 1528 la uni?n de los nuevos peque?os conventos, los separ? de los observantes y los someti? al ministro general de los conventuales, con un vicario general propio.

El primer vicario general fue Mateo, el cual, empero, pronto abandon? su propia fundaci?n para volver a los observantes. Su sucesor, Luis de Fossombrone, fue expulsado de la orden en 1536. El tercer vicario general, el santo Bernardino de Asti, consolid? la vacilante congregaci?n, pero su sucesor, Bernardino Occhino de Siena, huy? de la orden en 1542 y se hizo calvinista.

Parec?a como si la Providencia quisiera demostrar que una orden pod?a nacer incluso con los m?s inadecuados medios. De todos modos, la apostas?a de Occhino provoc? una saludable crisis, no s?lo entre los capuchinos, sino en toda Italia.

Occhino hab?a sido disc?pulo del espa?ol Juan de Vald?s, un piadoso seglar establecido en N?poles que con su espiritualidad nebulosamente sentimental hab?a atra?do a muchas personas de intensa vida interior, sobre todo mujeres, entre ellas la noble poetisa Victoria Colonna. Los teatinos, con su sentido estrictamente eclesi?stico, fueron los primeros en encontrar sospechosa esta nueva forma de piedad.

Sin embargo, Vald?s muri? en 1541, en paz con la Iglesia. Occhino era entonces el m?s celebrado predicador de Italia; Giberti y otros partidarios de la reforma lo ten?an en gran estima, como tambi?n Paulo III. Amigo de Occhino y animado por sus mismos sentimientos era el can?nigo de San Agust?n Pedro Vermigli, predicador tambi?n famoso, que difundi? sus ideas sobre todo en Luca.

Cuando en 1542 Occhino y Vermigli fueron finalmente acusados de herej?a en Roma, comprendieron que su juego estaba descubierto y huyeron a Ginebra, al lado de Calvino. El esc?ndalo fue grande, pero saludable. El incidente abri? los ojos a los idealistas que en su tiempo hab?an sido influidos por las doctrinas de Vald?s, como Victoria Colonna, amiga de Miguel ?ngel, Contarini y Pole.

Paulo III intervino con gran energ?a. A instancias de Carafa organiz? la Inquisici?n en toda Italia, la cual, con la misma eficacia que la espa?ola aunque sin la dureza de ?sta, disolvi? los c?rculos heretizantes que se hab?an formado gracias a la actividad de Occhino y Vermigli.

As? Italia fue salvada para la fe cat?lica antes de que se produjera una apostas?a de grandes proporciones. Por su parte, la orden capuchina, de la cual hab?a partido la crisis, conoci? seguidamente un gran florecimiento y se convirti? en uno de los principales factores del general auge religioso.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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