PENSAMIENTOS ESPÍRITUALES DE JUAN PABLO II SOBRE EL AMOR
Aquí os traemos de nuevo una serie de pensamientos espirituales de este gran Papa sobre el amor y de como todos seremos como decía San Pablo; juzgados por el amor. EL AUTOR DEL BLOG.
En este mundo tan atormentado por revoluciones, originadas por el
odio y por la lucha, hace falta la revolución del amor; es necesario que
esta revolución se muestre más fuerte. Esto es también el radicalismo
del amor.
Cuando se vive el amor, cuando se realiza el amor, cuando se
hace vencer el amor en cada una de las circunstancias, entonces se hace
ver a Dios. Esto no es sólo un programa abstracto, es un programa
existencial. Es bueno que deis mucha importancia al testimonio, porque
cada uno de estos testimonios lleva consigo la confirmación de este
programa. Es bueno que el programa esté escrito más en los testimonios,
en las experiencias vividas, que en el papel o en las teorías.
Tenéis la grave responsabilidad de romper la cadena del odio que produce odio, y de la violencia que engendra violencia. Habéis de crear un mundo mejor que el de vuestros antepasados. Si no lo hacéis, la sangre seguirá corriendo; y mañana, las lágrimas darán testimonio del dolor de vuestros hijos. Os invito, pues, como hermano y amigo, a luchar con toda la energía de vuestra juventud contra el odio y la violencia, hasta que se restablezca el amor y la paz en vuestras naciones. Vosotros estáis llamados a enseñar a los demás la lección del amor, del amor cristiano, que es al mismo tiempo humano y divino. Estáis llamados a sustituir el odio con la civilización del amor.
El hombre se afirma a sí mismo de manera más completa dándose.
Ésta es la plena realización del mandamiento del amor. Ésta es también
la plena verdad del hombre, una verdad que Cristo nos ha enseñado con Su
vida.
Para quien ha conocido y cree en el amor de Dios, lo único esencial es amar, tanto viviendo como muriendo. Y el sentido auténtico y pleno del vivir es dar la vida.
Ser hombres nuevos interiormente es el presupuesto
indispensable para construir una relación
nueva con los otros. He aquí el otro aspecto de la novedad
cristiana: en un mundo que, cuando no cede a la tentación de la
violencia, asume frecuentemente como norma de conducta social una
especie de razonado egoísmo, ¿no constituye acaso una propuesta de
novedad revolucionaria la de construir las relaciones humanas sobre un
sentimiento desinteresado como el del amor? Con todo, es precisamente
esto lo que Jesús ha pedido a quienes creen en Él. ¿No dijo en la última
Cena: «Un precepto nuevo os doy: que os améis los unos a los otros»?.
Fdo. Cristobal Aguilar.
