Lunes, 28 de junio de 2010

LAS APARICIONES DE NUESTRA SE?ORA DE LA ORACI?N DE L?LLE BOUCHARD, FRANCIA - APARICIONES MARIANAS

Vamos a ver estas apariciones tan interesantes de Nuestra Se?ora de la Oraci?n que tuvier?n lugar en un peque?o publecido de Francia.

Veamos un poco de su historia:

Jacqueline Aubry, de doce a?os, su hermana Jeanette, de 7 a?os y su prima Nicole Robin de 10, iban de regreso a la escuela despu?s de almorzar. Jacqueline les invit? a pasar por la iglesia a rezar. All? reciben la primera aparici?n, aproximadamente a la 1PM, en la Fiesta de la Inmaculada Concepci?n.?

Fueron al altar de la Virgen y comenzaron a rezar una d?cada del rosario; pero no estaban aun por la mitad cuando Jacqueline, de repente, vio a una bella se?ora frente a ella. Estaba vestida de blanco, con las manos juntas en oraci?n y un rosario sobre su mano derecha. A la izquierda, un ?ngel la contemplaba mientras le presentaba un lirio.?Nicole y Jeanette tambi?n vieron la aparici?n.

La Se?ora les sonri? y Jacqueline pens? que deber?an informar a alguien de lo ocurrido. Corrieron y se encontraron con Laura Croizon, de 8 a?os y su hermana Sergine, de 13 a?os. Las cinco ni?as fueron al altar. Todas ve?an la aparici?n, excepto Sergine.?Las otras ten?an que describirle lo que ve?an.?A la izquierda del altar de la Virgen hay un vitral de la Virgen de Lourdes, mientras que arriba hab?a una estatua de Nuestra Se?ora de las Victorias (Todo est? aun en la iglesia
>>). La aparici?n estaba varios pies sobre la tierra, entre el altar y la ventana.?

Las ni?as describieron a una hermosa Se?ora, rodeada de una luz dorada. Llevaba un vestido blanco brillante con bordes dorados, una faja azul, y ten?a consigo un rosario blanco. Su velo era blanco de un matiz diferente y le llegaba casi hasta los pies, aunque las ni?as pod?an ver sus llamativos y largos cabellos rubios que le sobresal?an frontalmente, en dos partes, y le llegaban hasta las rodillas. Su sonrisa era maravillosa, y ellas pensaban que su edad era aproximadamente 16 o 17 a?os.

El ?ngel, rodeado de una intensa luz blanca, se encontraba inclinado sobre su rodilla derecha en profunda contemplaci?n, y llevaba una t?nica blanca-rosada, tambi?n con bordes dorados. Al igual que la Se?ora, el ?ngel ten?a ojos azules y cabellos rubios. En la mano derecha sosten?a el tallo de un lirio, mientras ten?a la mano izquierda colocada sobre su coraz?n. El ?ngel ten?a alas blancas, tambi?n con ribetes dorados, cuyas plumas brillaban y se mov?an ligeramente con una "brisa" que las ni?as no pod?an percibir. Las dos figuras se encontraban en una gruta rocosa.

La Se?ora se encontraba de pie sobre un bloque rectangular de piedra, decorado con una guirnalda que ten?a cinco rosas de color rosado, y debajo de dicha guirnalda se encontraban las siguientes palabras inscriptas en letras doradas, de aproximadamente tres pulgadas de alto: "Oh Mar?a sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti". Esta es la invocaci?n famosa de la Medalla Milagrosa en la aparici?n de Rue du Bac.

Una vez que las ni?as hubieran explicado todo esto a Sergine, la Se?ora desapareci?, y todos salieron de la iglesia. Jacqueline y Jeanette fueron apresuradamente a su casa a contarle a su madre lo que hab?a pasado, pero ella no les crey?. Al volver al colegio, la noticia se difundi? r?pidamente, ya que Jacqueline volvi? a relatar con entusiasmo a una de las hermanas, la Hna. Marie del Ni?o Jes?s, que ella hab?a visto a una bella Se?ora en la Iglesia, pero se preguntaba qui?n podr?a ser - ?ser?a la Sant?sima Virgen? La Hermana crey? instant?neamente, pero temi? una reacci?n general negativa.

El cura p?rroco, Fray Clovis S?gelle, y la directora, la Hna. Saint-L?on de la Cruz, acudieron al patio del colegio en ese momento, y no se sorprendieron con estos informes. Fray S?gelle manifest? que Jacqueline debi? haber visto doble a trav?s de los gruesos cristales de sus anteojos. Debido a su escasa visi?n y a una conjuntivitis cr?nica, Jacqueline ten?a que usar anteojos y secarse continuamente los ojos.

Jacqueline manifest? que las otras ni?as tambi?n hab?an visto a la Se?ora, y por lo tanto Fray S?gelle y la Hna. Saint-L?on decidieron cuestionarlas por separado. Cada una expuso el mismo relato, y de regreso al colegio, Jacqueline habl? una vez m?s con la directora, quien la despidi? bruscamente, y al mismo tiempo le insinu? que ella hubiera permanecido en la iglesia si la Se?ora era realmente tan bella como dec?a. Jacqueline no perdi? tiempo en buscar a las otras ni?as y conducirlas de vuelta al altar de la Virgen, donde fueron gratamente sorprendidas al ser recibidas por la sonriente Se?ora.

No obstante, cuando se arrodillaron ante ella, su expresi?n se volvi? extremadamente triste cuando pronunci? lentamente sus primeras palabras "Digan a los ni?os peque?os que recen por Francia, ya que su necesidad es grande." Jacqueline, a?n sin estar segura de quien era la Se?ora, susurr? a Jeanette y a Laura pidi?ndoles que preguntaran a la Se?ora si ella era su "Maman du Ciel", (Madre del Cielo). As? lo hicieron, y la respuesta fue "?Pero por supuesto yo soy vuestra Madre del Cielo!" Jacqueline pregunt? luego acerca del ?ngel. La Se?ora lo mir?, y el ?ngel se volvi? a las ni?as y les dijo: "Yo soy el ?ngel Gabriel."

La Virgen besa las manos de las ni?as

Mar?a se volvi? luego a las ni?as y les pidi? sus manos para besarlas, inclin?ndose para alcanzar las manos de Jacqueline y Nicole. Pero las otras dos ni?as eran mucho m?s peque?as y no pod?an alcanzar la altura suficiente. Jacqueline las tom?, una despu?s de la otra, y las levant? como si no tuvieran pr?cticamente ning?n peso.

Las cuatro ni?as dieron fe de la solidez y el calor de la mano de Mar?a y del contacto de sus labios. Antes de desaparecer en una nube de polvo plateado, ella les pidi? que volvieran esa tarde a las cinco y al d?a siguiente a la una. Luego de que las ni?as salieran de la iglesia, se dieron cuenta de que ten?an un ?valo blanco brillante sobre los dedos, pero antes de que volvieran al colegio, estos rastros, que hab?an logrado mostrar a una mujer local, hab?an desaparecido.

Jacqueline y Nicole hablaron acerca de lo que hab?a pasado, y despu?s de clases las separaron y les pidieron que escribieran los relatos de sus experiencias, que coincid?an. Cuando las ni?as volvieron a sus casas, advirtieron que sus padres no estaban dispuestos a creerles, y solo Jacqueline pudo volver a la iglesia, para el rosario y la Bendici?n del Sant?simo Sacramento en honor a la fiesta de la Inmaculada Concepci?n.

Mar?a se apareci? y la llam?, pero mientras Jacqueline deliberaba si acudir o no a su encuentro, volvi?ndose hacia la Hna. Saint-L?on para obtener su permiso, asumiendo que ella tambi?n pod?a ver la aparici?n, la campana son? para la Bendici?n, y cuando ella volvi? a mirarla, la aparici?n se hab?a desvanecido. Pero cuando el Sant?simo Sacramento hab?a vuelto al tabern?culo, Mar?a se apareci? nuevamente.


Al d?a siguiente, el martes 9 de Diciembre,
a la una de la tarde, las cuatro ni?as se reunieron en la iglesia, y por lo tanto se estableci? el esquema general para los eventos de la semana. Ellas se arrodillaron junto al altar de la Virgen y comenzaron a rezar el Ave Mar?a, cuando repentinamente una esfera dorada brillante, de aproximadamente tres pies de ancho, provino de la pared y se despleg? como una cortina rectangular de luz plateada, sobre la cual la gruta rocosa sobresali? en relieve.

Los largos y dorados cabellos de Mar?a, que tanto hab?an impresionado a las ni?as el primer d?a, estaban en ese momento escondidos bajo su velo. El ?ngel estaba arrodillado del otro lado, aunque las palabras escritas sobre las rocas hab?an cambiado. Ahora dec?an: "Je suis I?Immacule?? Conception", (Yo soy la Inmaculada Concepci?n). Nuevamente, se les presentaron importantes palabras de una aparici?n mariana previa, esta vez la de Lourdes.

Las ni?as tambi?n pudieron ver partes de una palabra escrita en letras doradas sobre el pecho de Mar?a: "Ma ... cat", pero no comprend?an lo que ellas significaban; sus manos tapaban la parte del medio de lo que ser?a revelado despu?s como, "Magnificat", el nombre tradicional dado al c?ntico de alabanza de Mar?a expresado durante la Visitaci?n a Isabel, (Lc 1,46-55), que tuvo lugar poco despu?s de la Anunciaci?n.

La Sra. Trinson, quien era propietaria de una tienda de zapatos de la ciudad, se junt? luego con las ni?as. La Virgen Mar?a, con una expresi?n seria, mostr? a las ni?as la cruz dorada de su rosario, y les pidi? que la besaran. Jacqueline y Nicole se levantaron para hacer esto, y la Sra. Trinson se sorprendi? al ver a Jacqueline repetir su haza?a del d?a anterior, levantando a las dos ni?as m?s peque?as como si fueran mu?ecas, tan livianas como una pluma, a fin de que ellas tambi?n pudieran besar la cruz dorada. El metal era fr?o a sus labios y las ni?as pudieron percibir en la Virgen Mar?a una sensaci?n de pesar.

La Virgen hizo luego una hermosa, pero muy lenta, se?al de la cruz. Le llev? dos minutos completarla, y las ni?as imitaron sus movimientos; la Sra. Trinson observaba todo con gran asombro. Al t?rmino de eso, Mar?a manifest? a las ni?as que les comunicar?a un secreto que podr?an revelar en tres d?as, y con gran ?nfasis mencion?: "Recen por Francia, que en estos d?as se encuentra en gran peligro". Luego, Ella pidi? que el sacerdote acudiera a ese lugar a las dos de la tarde, con las ni?as y una multitud, de tal modo a que todos pudieran rezar. Ella tambi?n pidi? una gruta, y que su imagen y la del ?ngel estuvieran colocadas en ella, prometiendo bendecirles cuando as? lo hicieran. Luego de eso, la aparici?n se desvaneci?.

Fray S?gelle, no obstante, rehus? ir a las dos, y por lo tanto Jacqueline, Jeanette y Laura, con aproximadamente otros veinte ni?os, y treinta adultos, se reunieron en la iglesia. Luego de que hubieran rezado diez Ave Mar?as, la Virgen y el ?ngel se aparecieron como antes, proveniendo de un c?rculo dorado. Ella pidi? himnos y oraciones, antes de decirles que volvieran cada d?a a la una de la tarde, hasta que todo hubiera terminado. A las cinco y treinta, Fray S?gelle inform? al arzobispo acerca de los eventos del d?a. Ese mismo d?a, para sorpresa general, los comunistas decidieron cancelar su huelga general.


En el tercer d?a, el mi?rcoles 10 de Diciembre,
ciento cincuenta personas esperaron en la iglesia la siguiente aparici?n de Mar?a. De pronto, la Virgen se hizo presente, y de nuevo solicit? una versi?n cantada del Ave Mar?a, antes de pedir a las ni?as que le besaran la mano. La multitud, al igual que la Sra. Trinson, se sorprendi? al ver a la fr?gil Jacqueline repetir su haza?a de levantar a las dos ni?as m?s peque?as.

Curaci?n milagrosa de la vista
La madre de Jacqueline le dijo a su hija que pidiera un milagro de tal modo a que todos pudieran creer, a lo cual Mar?a respondi?: "No he venido aqu? a hacer milagros, sino a decirles que recen por Francia. No obstante, ma?ana t? ver?s claramente y no necesitar?s m?s usar anteojos".

Luego, Mar?a dijo a las ni?as que les iba a contar un secreto, y que deb?an prometer no revelarlo. Ellas accedieron a esto, y, luego del secreto, la Virgen les pidi? que regresaran al d?a siguiente a la misma hora, antes de desaparecer en la esfera dorada. Esta aparici?n hab?a durado aproximadamente un cuarto de hora. Como en el caso de otras apariciones aut?nticas, las ni?as no pudieron ser persuadidas, de ninguna manera, a revelar el secreto.

Naturalmente, la gente deseaba saber cual hab?a sido la respuesta al pedido de un milagro, y las ni?as comentaron que Mar?a hab?a dicho que a partir del d?a siguiente, Jacqueline ver?a claramente y no necesitar?a usar anteojos. A las cinco de la tarde, Fray S?gelle entrevist? a Jacqueline, y menospreci? la idea de que sus ojos, que realmente se encontraban en una condici?n terrible, pudieran mejorar de un d?a para otro.

Los padres de Jacqueline se encontraban en un dilema; ellos eran cat?licos no practicantes y su padre estaba enfadado por ciertos comentarios con respecto a su hija. Pero la transparente sinceridad de su hija mayor lo hab?a impactado profundamente. Tendr?an que esperar y ver lo que ocurr?a a la ma?ana siguiente.


Cuarto d?a
Jueves 11 de diciembre. Cuando Jacqueline se despert?, pudo abrir los ojos sin ninguna dificultad y ten?a una visi?n normal. Llam? a sus padres con gozo, quienes se sobrecogieron de alegr?a al ver que los ojos de su hija fueron curados tan milagrosamente. Su padre acudi? r?pidamente a buscar al Fray S?gelle, quien exclam? al ver a Jacqueline: "?Entonces es verdad que Ella ha descendido y ha estado entre nosotros!" ?El padre contact? inmediatamente con el arzobispo y se le pidi? que estuviera presente en la siguiente aparici?n.

Hacia la una de la tarde la difusi?n de este milagro hab?a garantizado una iglesia repleta. La Virgen Mar?a apareci? y pidi? que cantaran el Ave Mar?a, entonces pregunt?: "?Rezan por los pecadores?" Ellas respondieron que s? lo hac?an, y les pidi? que rezaran todos juntos diez Ave Mar?as, pero ella solamente rezaba la primera parte de cada oraci?n, el mensaje del ?ngel Gabriel, y no la segunda parte.

Jacqueline le pidi? que sanara a la gente por quien las ni?as hab?an pedido, a lo cual la Virgen respondi? que ella promet?a que habr?a "felicidad en las familias". Antes de irse la Virgen pregunt? de nuevo acerca de la gruta. Despu?s de esto, las ni?as fueron cuestionadas por separado en la sacrist?a.


El quinto d?a
E
l viernes 12 de Diciembre, trescientas personas se encontraban en la iglesia para el encuentro de la una de la tarde. Cuando Mar?a apareci?, las ni?as pudieron ver algo nuevo: la Se?ora llevaba puesta una "corona" hecha de doce rayos brillantes, cada uno de aproximadamente un pie de largo, dos azules y angostos en el centro y cinco m?s anchos a cada lado, de color rojo, amarillo, verde, rosado y rojo-marr?n.

Esta vez, la Virgen ten?a las manos colocadas m?s abajo, por lo tanto se pod?a leer la palabra "Magnificat". Las ni?as pensaban que la corona se asemejaba a un arco iris. Luego, Ella les pidi? que cantaran el Ave Mar?a, antes de pedirles que rezaran, como en el d?a anterior, diez Ave Mar?as. Luego de esto, ella dijo: ?"Rezan por los pecadores?" a lo cual respondieron "Si, Se?ora", y luego ella continu?: "Bien, sobre todo recen mucho por los pecadores". Jacqueline le pidi? un milagro, pero Mar?a repiti? su afirmaci?n previa de que Ella no hab?a venido para hacer milagros, sino para pedir oraciones por Francia. Luego de rezar otra decena del rosario, desapareci? y de nuevo se les hizo preguntas a las ni?as acerca de lo que hab?an visto y o?do.


El sexto d?a
E
l s?bado 13 de diciembre, quinientas personas se encontraban en la iglesia a la una de la tarde, cuando la Virgen se apareci? de nuevo, pero esta vez sin la corona. Mar?a pidi? nuevamente oraciones, invocaciones e himnos, mientras Jacqueline repet?a su pedido de un milagro, para escuchar la respuesta, "M?s adelante". Luego, despu?s de m?s oraciones e invocaciones, la Virgen les dijo que Ella se aparecer?a al d?a siguiente por ?ltima vez. De nuevo, las ni?as fueron interrogadas posteriormente.


S?ptimo y ?ltimo d?a de las apariciones,
E
l domingo 14 de diciembre, L?lle Bouchard estaba repleta de peregrinos y en la iglesia de St. Gilles, una multitud de la rebasaba, habiendo a?n m?s personas en su exterior. Mientras esperaban a las ni?as, la gente rezaba el rosario ? muchos no hab?an rezado en a?os.

Una vez m?s, Mar?a y el ?ngel visitaron a las ni?as en una aparici?n que dur? aproximadamente media hora. De nuevo la Virgen pidi? oraciones e himnos, luego de los cuales Jacqueline ley? algunos mensajes que se le hab?a dado, incluyendo uno de la Hna. Marie que dec?a: "?qu? debemos hacer para consolar a nuestro Se?or por el sufrimiento que los pecadores le producen?" La respuesta fue: "Recen y hagan sacrificios". Luego de m?s oraciones e invocaciones, Mar?a pidi? que la gente cantara el Magnificat, y Fray S?gelle les hizo participar a todos en esto. Luego, Ella volvi? a enfatizar la necesidad de rezar por los pecadores.

El rayo de luz milagrosa

D?ndose cuenta de que la aparici?n pronto se terminar?a, Jacqueline le pidi? a la Virgen que diera alguna prueba de su presencia, a lo cual Mar?a respondi? con una sonrisa: "Antes de partir, enviar? un rayo brillante de luz solar". Luego, comenz? a bendecir a la multitud. En ese momento un misterioso rayo de luz solar penetr? a trav?s de la ventana suroeste del coro, iluminando el punto preciso de la aparici?n. El rayo creci? en intensidad cubriendo un ?rea mayor y forzando a aquellos que se encontraban cerca del altar de la Virgen a cubrirse los ojos. Los afectados tambi?n mencionaron el calor de este rayo. Las ni?as estaban de espaldas a la luz, pero los afectados estaban colocados de tal forma en que pod?an ver sus rostros, y las flores que sosten?an, se ve?an iluminadas suavemente por centelleos y luces de colores, como si se hubieran producido por una reflexi?n proveniente del interior de la gruta.

Este rayo de luz solar era inexplicable en t?rminos naturales, ya que la luz solar normal no se expande como un abanico a partir de un ?nico punto -para que esto ocurriera, el sol hubiera tenido que estar situado virtualmente fuera de la ventana. Adem?s, este rayo, dado su punto de entrada, debi? haber sido bloqueado por algunos de los pilares ubicados en la zona del coro. Asimismo, pruebas posteriores demostrar?an que era f?sicamente imposible que un rayo normal de luz solar hubiera iluminado esa parte de la iglesia en el d?a invernal en cuesti?n, y por lo tanto nos encontramos en presencia de un milagro.

Al terminar el fen?meno, Fray S?gelle dio a los presentes, varios de los cuales se encontraban llorando, la Bendici?n con el Sant?simo Sacramento, y una vez m?s las ni?as fueron minuciosamente examinadas. Ellas afrontaron muchos m?s cuestionamientos durante los meses siguientes por parte de los curiosos, y muchas otras pruebas hasta que tuvo que intervenir la polic?a, pero ellas permanecieron fieles a su testimonio.

Reconocimiento eclesi?stico

El obispo autoriz? la construcci?n de una gruta, luego del pedido de la Virgen, y tambi?n permiti? peregrinaciones a la iglesia. El culto de Notre-Dame de la Pri?re, "Nuestra Se?ora de la Oraci?n", ha sido reconocido, y dicho reconocimiento fue reafirmado en Noviembre de 1988 por Monse?or Honor?, arzobispo de Tours, en una carta publicada en el bolet?n de la parroquia de L?lle Bouchard.

Varias investigaciones eclesi?sticas se realizaron con respecto a las apariciones, siendo la m?s importante la del Vicario General de la di?cesis, Monse?or Fiot.

Sucesivos arzobispos de Tours han permitido la habilitaci?n de una gruta, la colocaci?n de ciertas im?genes de Mar?a y el ?ngel en la iglesia de San Gilles, y la autorizaci?n de las crecientes peregrinaciones a L?lle Bouchard. Asimismo, el te?logo franc?s Fray Vernet, public? un extenso estudio favorable a las apariciones en 1992.

Lamentablemente, luego de retirarse Fray S?gelle, hasta la primavera de 1998, una serie de sacerdotes que no favorec?an a las apariciones estuvieron a cargo de la parroquia, y esto retras? la aprobaci?n oficial.

El 8 de diciembre del 2001 el Arzobispo de Tours, Andr? Vingt-Trois, dio su aprobaci?n oficial a las apariciones.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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