Mi?rcoles, 16 de junio de 2010

LA REVELI?N DE LOS ?NGELES Y SAT?N - LOS DEMONIOS

En la Capilla situada a la derecha de la Catedral de Orvieto en Italia, se encuentra uno de los frescos m?s famosos del mundo, el del Juicio Final, pintado por Luca Signorelli.

En esta composici?n gigantesca entran centenares de figuras, ?ngeles, demonios voladores fant?sticos, esp?ritus, y multitud de hombres levant?ndose del mundo de los muertos.

En este fresco dantesco se ve c?mo los condenados van siendo perseguidos en el infierno, y los perdonados, reflejando en su rostro una visi?n beat?fica, se encaminan hacia el cielo escoltados por una legi?n de ?ngeles custodios, de gu?as espirituales en el lenguaje moderno.

Pero toda esta monumental composici?n est? integrada por dos grupos que rodean a dos figuras centrales: la de Cristo, juez omnipotente, y la del Anticristo, quien ya se encuentra entre aquellos que marchar?n con los condenados.

En esta obra impresionante y austera, el artista un pintor del Renacimiento, expres? de manera vivida su sensibilidad verdaderamente medieval, demostrando la existencia del mal.

Sat?n o el demonio, ese ?ngel ca?do, o cualquiera que sea el nombre que se le d?, no es invenci?n de la Biblia judeo-cristiana. Si se acepta la ense?anza de la Iglesia, concerniente a la revelaci?n continua que comenz? en la creaci?n del hombre, se desprende naturalmente que la creencia en Sat?n tiene centenares de miles de a?os.

La fase m?s antigua de la civilizaci?n humana, la edad del cazador, dej? su huella en los primitivos oriundos del ?frica Central, Australia y las Am?ricas.

Cuando uno estudia esas civilizaciones a la luz de la investigaci?n prehist?rica y paleontol?gica, descubre que en muchos mitos religiosos de los indios americanos y de los pobladores del ?frica Central, Sat?n est? representado por un lobo.

Entre las tribus indias de California, Sat?n adopta la forma de un coyote, nombre que se da al lobo de las praderas.
Entre los primitivos de Ural-Altai, que hac?an vida pastoral, la figura del demonio fue transform?ndose gradualmente, desde un fogoso caballo salvaje hasta una imagen antropom?rfica. En un mito de los t?rtaros de Altai, Dios le dice a Erlik (nombre que ellos dan al demonio): "Bueno est?s en pecado. Quisiste hacerme da?o".

"Te llamar?n Erlik, y aquellas gentes que est?n llenas de malos pensamientos ser?n tu pueblo; aquellas personas que sean buenas ser?n mi pueblo, y yo enviar? a mis ?ngeles para que los libren del mal y de la tentaci?n".

La palabra Sat?n proviene de la expresi?n "Chai-tan" del Asia Central. Los pueblos primitivos de esta regi?n, que eran supersticiosos y practicaban la magia para alejar a los malos esp?ritus, cre?an en la existencia del Ser Supremo y en su bondad infinita, y consideraban a los ?ngeles o "esp?ritus protectores" enviados por el Dios Supremo, como el esp?ritu de los Sumos Sacerdotes, reencarnado en estos sublimes "mensajeros".

La idea y figura de Sat?n tomaron una forma mucho m?s clara en la religi?n del profeta Zaratustra, fundador del mazde?smo. Esta religi?n, floreci? en Persia alrededor del a?o 600 a.C., estaba basada en la igualdad de los principios de bondad y maldad.

El principio del bien se llama Ormuz, y el del mal Ahriman, que significa esp?ritu atormentador. En el Avesta, el m?s antiguo de los libros sagrados de los persas, Ormuz y Ahriman son gemelos y ambos coexisten igualmente desde la eternidad.

Los demonios persas fueron as? transmitidos al mundo cristiano a trav?s de m?ltiples canales, pero, sobre todo a trav?s del gnosticismo, este conjunto m?ltiple y polif?nico de "herej?as" que alcanz? su m?xima expansi?n entre los siglos II y III y que perdur? hasta el siglo XII con los cataros o albigenses del sur de Francia y los bogomilos de Bulgaria.

El nombre de diablo es el que tiene en Occidente una connotaci?n m?s popular; la palabra demonio tiene un origen que alude a los daimones o acompa?antes et?reos de los griegos que, por cierto, pod?an ser buenos, malos o neutros.

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La religi?n cristiana no acepta este dualismo. Cree en un solo Dios que existe desde toda la eternidad. Sat?n, el demonio, fue creado bueno, como todos los dem?s ?ngeles. El ?ngel que posteriormente se convirti? en demonio, ten?a voluntad propia, libre y con gran inteligencia. Ten?a en su "naturaleza" ang?lica, belleza, perfecci?n y bondad; el profeta Isa?as, en su par?bola contra los babilonios, emple? la palabra Lucifer, con objeto de hablar de ese ?ngel ca?do. Este t?rmino es de origen latino y quiere decir "portador de luz".

En el original hebreo no se le llama Lucifer, sino "Estrella del D?a", uno de los innumerables nombres de Venus, la estrella matutina; la palabra Lucifer fue usada posteriormente en este sentido por Cicer?n y Tiberio. Y los primeros padres de la Iglesia, Origen, Tertuliano, San Cipriano y otros, tambi?n usaron la palabra Lucifer al escribir refiri?ndose a Sat?n, que tambi?n significa "el adversario".

Y as? como acontece con la soberbia, Lucifer, se aisl? de Dios. Es la soberbia precisamente lo que hizo de Sat?n el pr?ncipe de los rebeldes, convirti?ndose en el "pr?ncipe de las tinieblas". Como consecuencia de este enfrentamiento, fue arrojado del cielo con su ej?rcito insurgente, pero permaneci? y permanece puramente esp?ritu.
Desde entonces recorre el mundo en todas las direcciones, esforz?ndose con sus legiones de demonios, para esclavizar y enga?ar al hombre mediante todas las seducciones posibles. Se comprende que desprecie todo lo humano. Dios, el cual, ?l perdi?, se convirti? en hombre.

En el libro acerca del demonio, muy pol?mico, discutible, Giovanni Papini afirma que Lucifer tiene envidia del hombre porque Dios ama a ?ste y lo cre? llevado solamente por su amor hacia ?l.

Los antiguos sabios talm?dicos estaban de acuerdo con la unicidad del Diablo, pero ello no les imped?a mencionar los numerosos demonios que poblaban los desiertos de Judea o entraban en el cuerpo de los pose?dos. Esta proliferaci?n demon?aca ser?a recogida en el Nuevo Testamento y desarrollada luego por los patriarcas coptos. Para estos padres severos, la idea del coito era indisociable de la procreaci?n, lo cual bastaba, seg?n ellos, para explicar la incesante multiplicaci?n del Diablo.

San Macario, por ejemplo, afirmaba que los demonios eran tan numerosos como las abejas, y los ?ngeles como las palomas mensajeras. A tenor de estas entelequias, y aunque juzg?semos lo m?s cercana posible la rebeli?n de Lucifer, los infiernos deber?an tener ahora una superpoblaci?n abrumadora, especialmente si al hecho que la ca?da fue anterior al hombre, sumamos el detalle de la inmortalidad de los demonios.

A esos abusos demogr?ficos se opusieron los demon?logos renacentistas, argumentando que la inmortalidad de los demonios hac?a innecesaria su capacidad reproductiva. Con todo, Alfonso de Spina (1430-1491), profesor de Salamanca y confesor de Juan II de Castilla, cifr? el n?mero de ?ngeles ca?dos en exactamente un tercio del de los ?ngeles celestiales, es decir, en la friolera de unos 130 millones.

Poco despu?s, el m?dico alem?n Joann Wier, contempor?neo del Dr. Fausto y disc?pulo de Cornelius Agrippa, estableci? una cifra m?s sofisticada, bas?ndose en las visiones de Juan Evangelista. Seg?n el "Pandem?nium" de Wier, a las ?rdenes de Sat?n habr?an 66 pr?ncipes infernales, cada uno con 666 legiones a su mando de 6.666 demonios por unidad. Son muchos demonios me parece a m?, aunque su presencia es constante en muchas acciones mal?volas a lo largo de la historia de la humanidad.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 0:13  | Los Demonios
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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