Mi?rcoles, 16 de junio de 2010

LAS UNIVERSIDADES Y DEL DERECHO CAN?NICO - HISTORIA DE LA IGLESIA

Las primeras universidades propiamente dichas surgieron hacia fines del siglo XII, no como transformaci?n de las escuelas catedralicias o claustrales, sino por la libre asociaci?n de maestros y disc?pulos. Tales asociaciones recibieron luego extensos privilegios de los pr?ncipes, y sobre todo del papa, entre ellos jurisdicci?n propia y tambi?n beneficios eclesi?sticos. Los primeros ?Estudios generales?, que tal era su nombre primitivo, aparecieron en Par?s, Bolonia, Oxford. Las universidades posteriores fueron por lo com?n fundaciones de reyes y se?ores, pero siempre con privilegio papal.

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las m?s antiguas de esta clase figuran N?poles, fundada en 1224 por Federico II, Tolosa en 1229 por Gregorio IX, Roma en 1244 por Inocencio IV, y en Espa?a Palencia, fundada en 1212 y Salamanca, fundada en 1243. En el territorio del Imperio alem?n no se fundaron universidades hasta el siglo XIV: Praga en 1348 por Carlos IV, Viena en 1365, Heidelberg en 1385, Colonia en 1392, Erfurt en 1392. En las universidades los estudios estaban distribuidos en cuatro facultades: teolog?a, derecho, medicina y las artes liberales, que correspond?an a nuestras facultades de filosof?a y letras.

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Todas ten?an facultades de artes, pero incluso las que carec?an de una facultad de teolog?a, pose?an un muy marcado car?cter eclesi?stico. En las ciudades donde hab?a universidad se fundaban colegios para los estudiantes. Uno de estos fue el erigido en Par?s por Juan de Sorb?n, un capell?n de san Luis, del que m?s tarde tom? nombre la universidad. La universidad de Par?s pas? siempre por ser la pri?mera de la cristiandad, y modelo de todas las dem?s.

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Con la instauraci?n de las universidades y, sobre todo, con la introducci?n en ellas de las ?rdenes mendicantes se inicia la edad de oro de la teolog?a medieval, la edad de la escol?stica. En riqueza de producci?n y en altura espiritual de ?sta, el siglo XIII s?lo puede compararse con la ?poca de alrededor del a?o 400, el tiempo de los grandes padres de la Iglesia. Los grandes nombres de la edad de oro de la escol?stica son: De la orden franciscana, el ingl?s Alejandro de Hales (? 1245), lector en Par?s; Juan Fidanza de Bagnorea, en Toscana, llamado Buenaventura, general de la orden y tambi?n lector en Par?s (? 1274); Juan Pedro Olivi (? 1298); Rogerio Bacon (? 1294); Juan Duns Escoto, lector en Oxford, Par?s y Colonia, donde muri? en 1308.

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Pertenecen a los dominicos: el m?s grande entre los grandes, el napolitano santo Tom?s de Aquino, que debe ser contado entre los m?s importantes pensadores de la humanidad y cuya influencia sobre la teolog?a sigue sin mengua hasta hoy (? 1274); su maestro el sabio Alberto Magno (? 1280); el pol?grafo Vicente de Beauvais (? 1264); Pedro de Tarantasia, papa con el nombre de Inocencio V (? 1276). Eran sacerdotes seculares: Enrique de Gante (? 1293), lector en Par?s; Raimundo Lulio de Mallorca (? 1316); Roberto Grosseteste, lector en Oxford (? 1253).


Quiz?s en ninguna otra parte se muestra tan claramente como aqu? la perfecta unidad de la Edad Media, para la cual no exist?an las fronteras nacionales; no es que la Iglesia desempe?ara un papel directivo dentro de la cultura espiritual, sino que la cultura entera era eclesi?stica desde sus ra?ces, y no hab?a otra.

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Como m?todo, la escol?stica no es otra cosa que la aplicaci?n del pensamiento deductivo a los datos de la revelaci?n cristiana. En todas las ciencias se encuentra una aplicaci?n semejante. Por ella el conocimiento cient?fico se distingue del simple acopio de materiales. El material de la teolog?a lo suministran los hechos y doctrinas rese?ados en la sagrada Escritura o contenidos en la fe viva y consciente de la Iglesia, sea que hayan sido fijadas por escrito por autoridades como los antiguos padres de la Iglesia, sea que se manifiesten en los preceptos e instituciones eclesi?sticas.

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Este material es ordenado sistem?ticamente por la escol?stica en grupos de problemas conexos, o ?tratados?: ?Qu? es Dios? ?Qui?n era Cristo? ?Qu? es la Iglesia? ?C?mo se efect?a la salvaci?n del hombre? As? se definen luego los conceptos que componen el sistema total de la fe: naturaleza y sobrenaturaleza, gracia, sacramentos, justificaci?n, pecado, ley, redenci?n, fe.

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Esto no significa que los misterios de la fe dejen de ser misterios, pero con esas definiciones y fijaciones de conceptos se establecen los l?mites que separan lo suprarracional de lo irracional. No se descubre ninguna nueva verdad revelada en la que no se creyera hasta entonces, pero s? se reconocen los nexos que enlazan las verdades de fe, y ?stas son comprendidas en su contexto entero. Siempre se hab?a cre?do que Mar?a fue objeto de una especial elecci?n por Dios, y dotada por ?l de especiales privilegios que la distinguen de todos los dem?s humanos; mas para poder definir la substancia de uno de tales privilegios como ?inmaculada Concepci?n?, deb?a primero ponerse en claro la naturaleza del pecado original y tambi?n la relaci?n entre pecado original y redenci?n.

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Este ejemplo hace ver, adem?s, que la escol?stica medieval estuvo muy lejos de resolver todos los problemas existentes, sin dejar nada para los futuros te?logos. Con respecto a la inmaculada Concepci?n, en el siglo XIII el planteamiento del problema estaba perfectamente claro, e incluso Duns Escoto se?al? el camino que hab?a de conducir a la soluci?n de las dificultades. Pero hubo que esperar muchos siglos hasta que se hallara la soluci?n definitiva.

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Lo que sobre todo faltaba a la escol?stica medieval, era la posibilidad de someter a un examen cr?tico el material teol?gico dado. Faltaban sobre todo conocimientos sistem?ticos de car?cter hist?rico, y especialmente filol?gico, sobre la significaci?n y evoluci?n del lenguaje humano. Adem?s, el pensamiento teol?gico quedaba en muchos puntos trabado por una deficiente observaci?n de la naturaleza. Aqu? es donde las ?pocas posteriores pudieron efectuar a?n grandes progresos.


Sin embargo, fue enorme el enriquecimiento que la escol?stica aport? a la vida religiosa de la Iglesia. Los antiguos sab?an que el hombre no debe pecar; sab?an tambi?n que no todos los pecados poseen la misma gravedad. Pero no pose?an un claro concepto de la vida sobrenatural del alma, del estado de la gracia santificante, y por tanto tampoco estaban en condiciones de distinguir los pecados que destruyen la vida de la gracia y los que no. Los actos de la Iglesia que comunican gracia eran ya conocidos de antiguo, y su ejercicio se remonta a los tiempos m?s remotos.

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Pero fue la escol?stica la que cre? para estos actos el concepto com?n de ?sacramento? y explic? la manera de obrar de los sacramentos y las condiciones para su administraci?n. Recu?rdese la perplejidad con que los obispos del siglo III se hab?an enfrentado con el problema de si era v?lido el bautismo administrado por los no cat?licos. Los antiguos sab?an que los fieles pod?an y deb?an someter sus pecados personales al poder eclesi?stico de las llaves, y que la Iglesia ten?a facultades para perdonar estos pecados; lo que no pod?an decir era cu?ndo y c?mo ocurre este perd?n y en qu? circunstancias es posible que el perd?n no tenga efecto.


Los antiguos sab?an que en la misa se renueva el sacrificio de Cristo y que en la comuni?n los fieles reciben el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Cristo. Pero s?lo la escol?stica estaba en condiciones de definir el
concepto de transubstanciaci?n. Con ello suministr? a la piedad cat?lica un nuevo impulso cuyos alcances hab?an de ser incalculables.

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Un importante progreso realizado por la Iglesia en el siglo XII fue la creaci?n de una ciencia del derecho eclesi?stico. Un derecho lo hab?a pose?do la Iglesia desde sus comienzos, desde que los ap?stoles nombraban obispos y publicaban las decisiones de los concilios, y desde que los primeros papas y obispos dictaban entredichos y levantaban excomuniones. Ya en el siglo III, si no antes, hab?a colecciones de usos y tradiciones, al principio a?n mezcladas con instrucciones pr?cticas o exhortaciones para la edificaci?n. A partir del siglo IV estas colecciones se hacen m?s precisas: ya casi no admiten m?s que c?nones conciliares y, desde fines de aquel mismo siglo, tambi?n decretos papales, las llamadas ?Decretales?. Estas recopilaciones eran obra de iglesias particulares o tambi?n de personas privadas, pero todas tienen m?s o menos un tronco com?n.

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Se ha ganado muy mala fama una colecci?n redactada en la Galia en el siglo IX, a causa de las muchas y groseras falsificaciones que contiene. Su desconocido autor pretende hacerse pasar por san Isidoro de Sevilla (? 636), o al menos por tal fue tenido. Ya en la Edad Media se expresaron dudas sobre su autenticidad, sobre todo en el siglo XV, por parte del cardenal Nicol?s de Cusa y el cardenal Torquemada; luego la atacaron los protestantes, y al fin todos sus defensores tuvieron que enmudecer. El Seudoisidoro ha causado mucha confusi?n y, como todos los falsarios, ha prestado un p?simo servicio a la Iglesia, a la que acaso pretendiera favorecer.

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Las colecciones jur?dicas aumentan en n?mero a partir del siglo X; citemos los principales autores: Regino, abad de Pr?m en el Eifel (? 915), Burcardo, obispo de Worms (? 1025), Anselmo de Luca el joven (? 1086), el cardenal Deusdedit (1087), Ivo obispo de Chartres (1095). El fundador propiamente dicho del derecho can?nico como ciencia es el camaldulense Graciano, quien en su obra Concordia discordantium canonum (?Concordia de los c?nones [aparentemente] discordantes?), escrita en Bolonia hacia 1140, no se limita a dar una colecci?n de decretos, sino que adem?s hace de ellos un estudio sistem?tico.

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Sin embargo, este Decretum Gratiani, como m?s tarde se le llam?, no pasaba de ser un trabajo de ?ndole privada. La primera codificaci?n oficial del derecho can?nico fue iniciativa de Gregorio IX. Por encargo de este papa, el dominico Raimundo de Pe?afort public? en 1234 cinco libros de decretales. A ellos vino a a?adirse en 1298 un sexto libro de Bonifacio VIII, y luego dos libros de constituciones de Clemente V (1314) y Juan XXII (1317).


Estas obras jur?dicas fueron completadas en los siglos XIV y XV con dos colecciones privadas: las Extravagantes (decretales no codificadas hasta entonces) de Juan XXII y las Extravagantes communes. Todas estas recopilaciones, empezando por el Decretum Gratiani, despu?s de la invenci?n de la imprenta fueron impresas juntas con el t?tulo de Corpus Iuris Canonici y constituyeron la base del estudio del Derecho eclesi?stico, hasta que fueron substituidas ?ltimamente (1917) por el Codex Iuris Canonici.

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Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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