Lunes, 14 de junio de 2010

LA INTERVENCIÓN DE LOS ÁNGELES EN LA MISA Y EN OTRAS IGLESIAS

También en el ritual de la Misa, el ángel interviene directamente en la celebración litúrgica, haciendo su presencia activa. Buena prueba de ello es la petición del Canon de la Misa romana: "Que sean llevados estos dones por las manos de tu santo Ángel a tu sublime altar (del cielo), ante la presencia de tu divina Majestad.

En cuanto a la antigua Iglesia Galicana, tenemos el testimonio del Obispo Germano, el cual afirma a propósito de la Misa de la vigilia pascual, que El Ángel de Dios, desciende al altar sobre los dones separados como hizo sobre el santo Sepulcro y bendice invisiblemente la hostia del mismo modo que anunció a Magdalena y María la resurrección de Cristo.

En el texto de la liturgia de San Marcos, el sacerdote pide a Dios que acepte los dones "sobre su altar sagrado, celeste y espiritual, en la inmensidad del cielo por el ministerio de los ángeles".

En las Iglesias orientales, de rito cristiano ortodoxo, la devoción a los ángeles es extraordinaria. En las iglesias de rito copto, armenio, ortodoxa griega y rusa, se venden inusitadas cantidades de escapularios de ángeles y arcángeles con la figura de San Miguel, por otra parte patrón de la Iglesia oriental rusa.

Es ahí donde existe una mayor profusión de los ángeles, y no hay hogar que en lugar de una imagen de un santo determinado al lado de los iconos, no tengan pinturas en los que aparecen los ángeles y los arcángeles.

En el ritual mozárabe, el sacerdote o ministro del altar, al impartir el bautismo, entre otras oraciones proclama alzando las manos al cielo: "Que los Querubines, los Serafines, Ángeles y Arcángeles, custodien el alma de este recién nacido, desde esta pila bautismal hasta la eternidad, en cada momento de su vida.

 

Los Ángeles, especialmente el arcángel San Rafael, interviene misteriosamente en el sacramento del matrimonio canónico. Tertuliano, al que ya hemos mencionado en estas páginas, habla de la felicidad del matrimonio que la Iglesia anuda, sellando la bendición que los ángeles proclaman y anuncian.

Del mismo modo, los ángeles participan activamente en el sacramento de la penitencia o reconciliación, tal como se llama ahora, se trata sin lugar a dudas de un misterioso ángel que descubre los pecados ocultos del hombre.

Leyendo las prodigiosas páginas de San Genaro, se cuenta lo siguiente:
Ví (en una visión) a unos ángeles radiantes de pie encima de mí; leían un libro donde estaban escritos todos los pecados que cometí desde mi niñez.

Por otro lado, en cuanto a la participación de los ángeles en la consagración de un Obispo (episcopal), las Constituciones apostólicas, señalan que éstos asisten a la ceremonia.

En el momento en que el pueblo es invitado a "dar testimonio de las cualidades morales del obispo elegido, se le recuerda que "el Espíritu Santo, con sus santos, y ángeles estarán presentes".

 

Finalmente, en relación con el sacramento de los moribundos, existe una liturgia de la Extremaunción con visos de extraordinaria sensibilidad eclesiástica. El sacerdote, invoca al Dios Santo pidiendo:
"Acoge a tu servidor en tu reino, que San Miguel le reciba..., que los ángeles de Dios salgan a su encuentro y lo lleven a la ciudad santa de Jerusalén".

O mejor todavía la siguiente:
En el instante en que tu alma sale de este cuerpo purificado, que la excelsa cohorte de los ángeles salga a tu encuentro; que el Senado de los Apóstoles venga a ti para ser tu juez, que el ejército triunfal de los mártires vestidos de blanco venga a tu encuentro, que la muchedumbre de los santos confesores te circunde con los cirios en sus manos, que un jubiloso coro de vírgenes te acoja y alcances el bienaventurado descanso eterno".

Es curioso observar que en el Ritual Romano, se coloca la tumba bajo la protección de los ángeles, y que en la Bendición de la Ceniza se pide:
"Dígnate enviar tu santo  Ángel, para que bendiga y santifique estas cenizas." Así pues, ejercitados en la asistencia a los moribundos, los ángeles son insistentemente convocados por la plegaria de la Iglesia.

El sacerdote desea al enfermo:
"Que los ángeles te conduzcan hasta el Paraíso; el cortejo de los ángeles vendrá para acogerte y, como Lázaro, que pedía limosna a la puerta del festín, entrarás en el descanso eterno".

Propio es de los ángeles tal oficio. Como vemos intervienen en todas las necesidades del hombre, participan en todas las liturgias, rituales y protegen a la raza humana.

Diariamente ellos bajan y suben, suben y bajan, saben muy bien por dónde hay que vadear el río y conocen qué insignificantes son los monstruos acuáticos que tanto asustan a los hombres.

 

Es dentro de una amplia concepción cristiana, que profesa la unidad física de la materia y la unidad moral de los espíritus, como hay que interpretar esta vecindad y conversación de ángeles y hombres.

Los hombres viven trascendiéndose constantemente a sí mismos y, siempre que dan un paso, se acercan a los ángeles o a los demonios. Newman dijo en un sermón:
"Hay ángeles a vuestro lado, y casi es un pecado no verlos".

Es incesante la presencia de los ángeles en este último "sacramento de los muertos". Es el ritual más hermoso, más patético, más impresionante de la liturgia cristiana.

¿Por qué tantos esmeros, tantos inciensos, tan prolijo ceremonial? En los libros de la antigua liturgia hispánica, paralelo al rito de "recomendación del alma", existía un conjunto de rúbricas llamado "commendatio corporis".

Exacto: la Iglesia entrega en depósito a la tierra el cuerpo de sus fieles hasta el día de la resurrección. Asisten misteriosamente a este dramático ritual los ángeles, que invisiblemente acogen el alma del difunto que se va, hacia esta Jerusalén celestial, que hemos mencionado.

Frank Grane, un escritor de temas escatológicos define al hombre como un animal que construye tumbas, y vasta una visita a un cementerio para ver que hay una cantidad de esculturas de ángeles sobre algunos sepulcros, ángeles con las alas abiertas en señal de acogida al difunto cuyos restos yacen a sus pies.

Es una señal inequívoca de la presencia de los ángeles custodios. Pero hay imágenes de santos un tanto melodramáticos, que indica que la mano del escultor, se pasó de la raya.

Ciertamente amigo lector, no es cristiano ese ángel rendido de melancolía que apoya la mejilla en la mano y el codo sobre el sarcófago.

Cristiano es el ángel que está detrás, visible únicamente a los ojos de la fe, mensajero cuya expresión de júbilo viene corregida por un cierto rasgo de dureza, de reprobación ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? Sublime pasaje de la Biblia, ese del ángel anunciador de la resurrección del Hijo de Dios.

 

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 1:46  | Los Ángeles
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