S?bado, 12 de junio de 2010

PROFEC?AS Y VISIONES DE SANTA BR?GIDA DE SUECIA - LIBRO 12 DE ORACIONES

Aqu? os traigo el ultimo libro (el 12) de esta Santa que tanto tiempo nos ha acompa?ado y que trata sobre una serie de oraciones dictadas a Santa Br?gida. EL AUTOR DEL BLOG.

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Como santa Br?gida estuviera siempre pidiendo y suplicando a Dios, que le inspirase alg?n modo de orar que fuese grato al Se?or, acaeci?le, que estando cierto d?a en oraci?n, fu? admirablemente arrebatada en esp?ritu por una elevaci?n mental, y entonces le inspir? Dios varias oraciones muy hermosas acerca de la vida, pasi?n y alabanza de nuestro Se?or Jesucristo, y de la vida, compasi?n y alabanza de la bienaventurada Virgen Mar?a, las cuales oraciones las retuvo siempre de memoria la Santa, de tal modo, que todos los d?as las le?a con devoci?n. Por lo cual, orando despu?s en cierta ocasi?n santa Br?gida, se le apareci? la sant?sima Virgen y le dijo: Yo te alcanzar? esas oraciones, y as?, cuando las leyeres con devoci?n, ser?s visitada por el consuelo de mi Hijo.

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En esta oraci?n, revelada por Dios a santa Br?gida, es devota y encarecidamente alabada la glorios?sima Virgen Mar?a por su santa concepci?n e infancia, y por todos los actos virtuosos, penalidades y grandes dolores de su vida entera, y por su sant?sima muerte, por su asunci?n, etc.

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?????????????????? Oraci?n 1

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Bendita y venerada seais Vos, Se?ora m?a glorios?sima Virgen Mar?a, Madre de Dios, ante quien sois en verdad, la m?s excelente criatura, y nadie jam?s le am? tan ?ntimamente como Vos, sant?sima Se?ora. Gloria os sea dada, Se?ora m?a, Virgen Mar?a, porque el ?ngel que os anunci? a vuestro Hijo Jesucristo, fu? el mismo por quien fuisteis anunciada a vuestros padres, y de su honest?simo consorcio fuisteis concebida sin mancha. Bendita se?is Vos, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que al punto que os separasteis de vuestros padres en vuestra sant?sima infancia, fuisteis conducida al templo de Dios y entregada a la par que otras v?rgenes, a la custodia de un devoto Pont?fice.

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Alabada seais, Se?ora m?a Virgen Mar?a, porque luego que comprendisteis que exist?a vuestro Creador, al punto lo comenz?steis a amar encarecidamente sobre todas las cosas, y en aquel momento ordenasteis todos vuestros actos con suma discreci?n para honra de Dios; distribuyendo en rezos y ejercicios todo vuestro tiempo tanto de d?a como de noche, y moderando de tal suerte el sue?o y comida de vuestro glorioso cuerpo, que siempre lo ten?ais dispuesto para servir a Dios. Infinita gloria os sea dada, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que ofrec?steis humildemente vuestra virginidad al mismo Dios, y as? no os cuidasteis de qui?n se desposar?a con Vos, porque sab?ais, que aquel a quien primeramente hab?ais dado palabra, era mejor y m?s poderoso que todos los dem?s.

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Bendita se?is, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que toda vuestra alma estaba encendida s?lo con el ardor del amor divino, y elevada con todo el poder de vuestras fuerzas, contemplando al alt?simo Dios a quien por amarlo apasionadamente le habiais ofrecido vuestra virginidad, cuando os fu? enviado por Dios el ?ngel, y salud?ndoos os anunci? la voluntad del Se?or. A lo que respondiendo Vos muy humildemente, confesasteis ser esclava de Dios, y el Esp?ritu Santo os llen? maravillosamente de toda virtud. Dios Padre envi? a Vos su Hijo coeterne e igual a s? mismo, el que viniendo a Vos tom? para s? de vuestra carne y sangre un cuerpo humano, y de este modo en aquella bendita hora el Hijo de Dios se hizo en Vos Hijo vuestro, viviendo con todos sus miembros, sin perder la Majestad divina.

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Bendita se?is Vos, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que continuamente estuvisteis sintiendo crecer y moverse en vuestro vientre hasta la ?poca de su glorioso nacimiento, el cuerpo de Jesucristo, formado de vuestro bendito cuerpo, y antes que nadie lo tocasteis con vuestras santas manos, lo envolvisteis en unos pa?ales, lo reclinasteis en un pesebre, seg?n el vaticinio del Profeta, y con sumo j?bilo lo alimentasteis maternalmente con la sacrat?sima leche de vuestros pechos. Gloria os sea dada, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que teniendo una despreciable morada, cual es un establo, visteis llegar de lejanas tierras poderosos reyes para ofrecer humildemente con suma reverencia donativos regios a vuestro Hijo, al cual presentasteis despu?s en el templo con vuestras preciosas manos, y en vuestro bendito coraz?n conservasteis cuidadosamente todo lo que hab?ais o?do y visto en su infancia.

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Bendita se?is Vos, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que con aquel vuestro sant?simo descendiente huisteis a Egipto, y despu?s lo trajisteis con j?bilo a vuestra santa casa de Nazaret, y visteis a este vuestro mismo Hijo humilde y obediente a Vos y a Jos?, cuando en el fu? creciendo en edad. Bendita se?is, gloriosa Virgen Mar?a, que visteis predicar a vuestro Hijo, hacer milagros y elegir sus Ap?stoles, los cuales, alumbrados con sus ejemplos, milagros y doctrina, fueron testigos de la verdad, y propagaron por todas las naciones que Jes?s era verdadero Hijo de Dios y vuestro, y que ?l por s? mismo hab?a cumplido las escrituras de los Profetas, cuando sufri? con paciencia una dur?sima muerte por salvar al linaje humano.

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Bendita se?is Vos, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que con anticipaci?n supisteis que deb?a ser preso vuestro Hijo, y despu?s con vuestros benditos ojos lo visteis dolorosamente atado a la columna, azotado, coronado de espinas, clavado desnudo en la cruz, siendo el blanco del desprecio de muchos, y apellidado traidor. D?seos toda honra, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que con dolor visteis a vuestro Hijo hablaros desde la cruz, y con vuestros benditos o?dos afligidamente lo oisteis clamar al Padre en la agon?a de la muerte, y entregar en sus manos el alma. Alabada se?is, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que con amargo dolor visteis a vuestro Hijo pendiente en la cruz, l?vido desde el extremo de la cabeza hasta la planta de los pies, rubricado con su propia sangre y tan cruelmente muerto; y con suma amargura mirasteis traspasados sus pies y manos, y su glorioso costado, y todo su cuerpo destrozado sin ninguna misericordia.

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Bendita se?is Vos, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que con vuestros ojos ba?ados en l?grimas visteis bajar de la cruz a vuestro Hijo, envolverlo en el sudario, ponerlo en el sepulcro y ser all? custodiado por los soldados. Bendita se?is Vos, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que traspasado vuestro coraz?n con un profundo y amargu?simo dolor, fuisteis apartada del sepulcro de vuestro Hijo, y llena de pesar conducida por vuestros amigos a casa de Juan, donde al punto sentisteis alivio a vuestro gran dolor, porque sabiais positivamente que pronto hab?a de resucitar vuestro Hijo.

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Alegraos, dign?sima Se?ora m?a Virgen Mar?a, porque en el mismo instante en que resucit? de la muerte vuestro Hijo, quiso hacerlo saber a ti su sant?sima Madre, por lo cual al punto se os apareci? por s? mismo, y despu?s se manifest? a otras varias personas, haci?ndolas saber que hab?a resucitado de entre los muertos el que en su cuerpo vivo hab?a padecido la muerte. Alegraos, pues, dign?sima Se?ora m?a Virgen Mar?a, porque vencida la muerte, destru?do su autor, y abierta la puerta del cielo, visteis resucitado a vuestro Hijo y triunfante con la corona de la victoria; y a los cuarenta d?as despu?s de su resurrecci?n, lo estuvisteis viendo en presencia de muchos subir a su reino de los cielos glorios?simamente y como rey, acompa?ado de ?ngeles.

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Regocijaos, dign?sima Se?ora m?a Virgen Mar?a, porque merecisteis ver c?mo despu?s de su Ascensi?n transmiti? de repente vuestro Hijo a sus Ap?stoles y disc?pulos el Esp?ritu Santo de que antes os hab?a llenado toda, e ilustr? maravillosamente sus corazones, acrecentando en ellos el fervor del amor de Dios y la rectitud de la fe cat?lica. Alegraos tambi?n, Se?ora m?a Virgen Mar?a, y con vuestra alegr?a al?grase todo el mundo, porque despu?s de su Ascensi?n permiti? vuestro Hijo que permanecieseis vos muchos a?os en la tierra para consolar a sus amigos, robustecer la fe, auxiliar a los necesitados y dar sanos consejos a los Ap?stoles, y entonces con vuestras prudent?simas palabras, recatados modales y virtuosas obras, convirti? a la fe cat?lica a innumerables jud?os e infieles paganos, y d?ndoles luz admirablemente, les ense?? a confesaros por Virgen Madre, y a ?l por vuestro Hijo, Dios y verdadero hombre.

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Bendita se?is vos, Se?ora m?a Virgen Mar?a, que continuamente y a toda hora con ardiente caridad y materno amor estuvisteis deseando ir a vuestro Hijo tan querido, que ya estaba sentado en el cielo; y cuando permanecisteis en este mundo suspirando por las cosas celestiales, os conformasteis humildemente con la voluntad de Dios, por lo que seg?n juicio de la justicia divina aumentasteis de un modo inefable vuestra eterna gloria. Seaos dado eterno honor y gloria, oh Se?ora m?a Virgen Mar?a, porque cuando fu? voluntad de Dios sacaros del destierro de este mundo, y honrar vuestra alma eternamente en su reino, se dign? entonces anuci?roslo por su ?ngel, y quiso que vuestro venerable cuerpo ya cad?ver fuese con toda reverencia colocado en el sepulcro por sus Ap?stoles.

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Congratulaos, oh Se?ora m?a Virgen Mar?a, porque en vuestra suav?sima muerte fu? vuestra alma abrazada por el poder de Dios, quien la protegi? contra toda adversidad, custodi?ndola paternalmente. Y entonces Dios Padre someti? a vuestro poder todas las cosas creadas, Dios Hijo coloc? honor?ficamente consigo a su dign?sima Madre en muy sublimado asiento, y el Esp?ritu Santo os ensalz? maravillosamente, llevando a su glorioso reino a Vos, que sois su Virgen esposa. Alegraos por siempre, Se?ora m?a Virgen Mar?a, porque despu?s de vuestra muerte estuvo pocos d?as en el sepulcro vuestro cuerpo, hasta que por el poder de Dios fu? otra vez unido con honor a vuestra alma.

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Llenaos de regocijo, oh gloriosa Madre de Dios Virgen Mar?a, porque despu?s de vuestra muerte merecisteis ver vivificado vuestro cuerpo, y juntamente con vuestra alma subir al cielo acompa?ado de ?ngeles, y reconocisteis a vuestro glorioso Hijo por Dios al par que hombre, y con sumo gozo visteis que era just?simo juez de todos y remunerador de las buenas obras.

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Regocijaos tambi?n, Se?ora m?a Virgen Mar?a, porque la sant?sima carne de vuestro cuerpo conoci? que estaba ya en el cielo como Virgen y Madre, y no se vi? manchada nunca en lo m?s m?nimo con la m?s leve imperfecci?n o falta; antes a la inversa, conoci? haber hecho con tanto amor de Dios todas las obras virtuosas, que por justicia convino que el Se?or os honrara con suma distinci?n. Tambi?n comprendisteis entonces, que seg?n cada cual amare a Dios m?s ardientemente en este mundo, as? el Se?or lo colocar?a en el cielo m?s cerca de s?; y como era manifiesto a toda la corte celestial, que ning?n ?ngel ni hombre am? a Dios con tan grande amor como Vos, fu?, por consiguiente, justo y razonable que el mismo Dios os colocase honrosamente con cuerpo y alma en alt?simo asiento de gloria.

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Bendita se?is Vos, oh Se?ora m?a Virgen Mar?a, porque toda criatura fiel alaba por causa vuestra a la Sant?sima Trinidad, por ser Vos su m?s digna criatura, que est?is muy dispuesta a alcanzar perd?n a las infelices almas, y sois abogada y fidel?sima intercesora de todos los pecadores. Alabado, pues, sea Dios, supremo Emperador y Se?or, que os cri? para tan grande honra, para hacerlos Emperatriz y Se?ora, que por siempre ha de reinar con ?l en el reino de los cielos eternamente por los siglos de los siglos. Am?n.

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Dios revel? a santa Br?gida esta oraci?n, en la cual es alabado Jesucristo devota y encarecidamente con una narraci?n puntual de su gloriosa encarnaci?n y de todos los hechos, trabajos y dolores de su vida y de su sant?sima muerte, de su ascensi?n a los cielos, de la venida del Esp?ritu Santo a sus disc?pulos, etc.

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?????????????????? Oraci?n 2

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Bendito se?is Vos, mi Se?or, mi Dios, y querid?simo amante de mi alma, que sois un solo Dios en tres personas. Gloria y alabanza os sea dada, mi Se?or Jesucristo, que fuisteis enviado por el Padre al cuerpo de una Virgen, quedando, no obstante, con el Padre siempre en el cielo, y permaneciendo con su divinidad el Padre en vuestra Humanidad sin separarse de Vos en el mundo. Honra y gloria os sea dada, mi Se?or Jesucristo, que habiendo sido concebido por el Esp?ritu Santo en el vientre de la Virgen, crecisteis corporalmente, y en ?l con humildad habitasteis hasta el tiempo del parto, y despu?s de vuestra dichosa Natividad os dignasteis ser tocado con las pur?simas manos de vuestra Madre, ser envuelto en pa?ales y reclinado en un pesebre.

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Bendito se?is Vos, mi Se?or Jesucristo, que quisisteis fuera circuncidada vuestra inmaculada carne, llamaros Jes?s, y que os ofreciera en el templo vuestra Madre. Bendito se?is Vos, mi Se?or Jesucristo, que os hicisteis bautizar en el Jord?n por vuestro siervo Juan. Bendito se?is Vos, mi Se?or Jesucristo, que con vuestra bendita boca predicasteis a los hombres palabra de vida, y en presencia de ellos ejecutasteis muchos milagros. Bendito se?is Vos, mi Se?or Jesucristo, que para cumplir las escrituras de los profetas, manifestasteis con pruebas al mundo que ?rais el verdadero Dios.

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Gloria y bendici?n os sea dada, mi Se?or Jesucristo, que maravillosamente ayunasteis cuarenta d?as en el desierto, y permitisteis que os tentara vuestro enemigo el demonio, al cual cuando quisisteis lo echasteis de Vos con una sola palabra. Bendito se?is Vos, mi Se?or Jesucristo, que con anticipaci?n anunciasteis vuestra muerte, y en la ?ltima cena consagrasteis maravillosamente el pan material convirti?ndolo en vuestro precioso Cuerpo y lo d?steis con amor a vuestros Ap?stoles en memoria de vuestra dign?sima Pas?on, y mostrasteis humildemente vuestra suma humildad, lav?ndoles los pies con vuestras santas y preciosas manos.

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Honra os sea dada, mi Se?or Jesucristo, que tuvisteis un copioso sudor de sangre a causa del temor de la Pasi?n y muerte de vuestro inocente cuerpo, y a pesar de todo consumasteis nuestra redenci?n, que queriais llevar a cabo, y de esta manera manifestasteis muy a las claras el amor que teniais al linaje humano. Gloria os sea dada, mi Se?or Jesucristo, que vendido por vuestro disc?pulo y comprado por los jud?os, fuisteis preso por causa nuestra, y con una sola palabra arrojasteis en tierra a vuestros enemigos, en cuyas inmundas y rapaces manos os entregasteis despu?s por vuestra voluntad.

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Bendito se?is Vos, mi Se?or Jesucristo, que fuisteis llevado a casa de Caif?s, y Vos que sois Juez de todos, consentisteis humildemente en ser entregado al juicio de Pilatos. Bendito se?is Vos, mi Se?or Jesucristo, que por el juez Pilatos fuisteis enviado a Herodes, y permitisteis que ?ste se burlara de Vos y os despreciase, y consentisteis en volver a ser conducido ante el mismo juez Pilatos.

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Gloria os sea dada, mi Se?or Jesucristo, por la burla que padecisteis, cuando vestido de p?rpura fuisteis coronado con agud?smas espinas, y porque sufristeis con mucha paciencia que os escupiesen en vuestro glorioso rostro, os taparan los ojos, y con sus malhadadas manos os diesen los in?cuos y violentos golpes en vuestras mejillas y cuello. Alabado se?is, mi Se?or Jesucristo, que cual inocente cordero permitisteis con grand?sima paciencia ser atado a la columna, ser azotado cruelmente, ser conducido y comparacer cubierto de sangre ante el tribunal de Pilatos.

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Bendito se?is Vos, mi Se?or Jesucristo, que con vuestros benditos o?dos quisisteis oir pacient?simamente las injurias y oprobios que os hac?an delante de Pilatos, y los gritos del pueblo pidiendo que el l?dron fuera absuelto, y que Vos, inocent?simo Jes?s, fu?rais condenado. Honra os sea dada, mi Se?or Jesucristo, que con todo vuestro cuerpo cubierto de sangre fuisteis condenado a la muerte de cruz, y con sumo dolor la llevasteis en vuestros sagrados hombros conducido furiosamente al lugar de vuestra Pasi?n, y despojado de vuestras vestiduras, quisisteis ser clavado de este modo en el santo madero.

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Inmensa gloria os sea dada, mi Se?or Jesucristo, porque humildemente padecisteis por nosotros que los jud?os extendieran con cuerdas vuestras venerables manos y pies, y con clavos de hierro los sujetaran en el madero de la cruz, os llamasen tambi?n traidor, y poniendo sobre vuestra cabeza un r?tulo para denigraros, se burlasen de vos de muchas maneras y con sus nefandas palabras.

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Alabanza eterna y acci?n de gracias os sean dadas, mi Se?or Jesucristo, que con tan gran mansedumbre padecisteis por nosotros tan crueles dolores. Pues cuando en la cruz se agotaron todas las fuerzas a vuestro bendito cuerpo, obscurec?anse vuestros amorosos ojos; por falta de sangre cubr?ase de palidez vuestro bell?simo rostro; abras?base y estaba seca vuestra bendita lengua; vuestra boca hall?base empapada con una amargu?sima bebida; vuestros cabellos y barba estaban inundados con la sangre de las heridas de vuestra sant?sima cabeza; con grande e intenso dolor separ?banse de sus coyunturas los huesos de las manos y de los pies para sostener vuestra querid?sima humanidad; romp?anse cruelmente las venas y tendones de todo vuestro bendito cuerpo; y habiais sido azotado tan desapiadadamente y herido con tan dolorosas llagas, que as? vuestro cutis como vuestra inocent?sima carne estaban destrozados de una manera insufrible. Y de esta suerte afligido y lleno de dolores estuvisteis en la cruz, oh mi dulc?simo Se?or, y humilde y pacientemente esperasteis con excesiva pena a la hora de la muerte.

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Honra perpetua os sea dada, mi Se?or Jesucristo, que en medio de tales angustias mirasteis humildemente con vuestros piadosos ojos de amor a vuestra sant?sima Madre, la cual nunca pec?, ni consinti? jam?s en el menor pecado, y para consolarla le encargasteis a vuestro disc?pulo que la custodiase fielmente. Bendici?n eterna sea dada a vos, mi Se?or Jesucristo, que hallandoos en la agon?a de la muerte disteis esperanzas de alcanzar la bienaventuranza a todos los pecadores, cuando al ladr?n convertido a vos, le prometisteis misericordiosamente la gloria del Para?so.

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Alabanza eterna os sea dada, mi Se?or Jesucristo, por cada hora que en la cruz estuvisteis padeciendo crueles angustias y amarguras por nosotros pecadores: porque los agud?simos dolores procedentes de vuestras llagas penetraban de un modo cruel vuestra dichosa alma, y traspasaban inhumanamente vuestro sacrat?simo coraz?n hasta que parti?ndose ?ste, entregasteis felizmente vuestro esp?ritu, e inclinado la cabeza, os encomendasteis a vos mismo en manos de Dios Padre; y habiendo muerto en el cuerpo, quedasteis del todo fr?o. Bendito se?is vos, mi Se?or Jesucristo que con vuestra preciosa sangre y con vuestra sacrat?sima muerte redimisteis las almas y las sacasteis misericordiosamente del destierro a la vida eterna.

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Bendito se?is Vos, mi Se?or Jesucristo, que muerto estuvisteis pendiente en el madero de la cruz y al punto con vuestro poder libertasteis de la c?rcel del infierno a vuestros amigos. Bendito se?is Vos, mi Se?or Jesucristo, que por salvarnos dejasteis traspasar vuestro costado y coraz?n, y del mismo costado derramasteis copiosamente vuestra preciosa sangre y agua para redimirnos, y antes de que el juez concediese licencia, no quisisteis que fuera bajado de la cruz vuestro sacrat?simo cuerpo.

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Gloria os sea dada, mi Se?or Jesucristo, porque quisisteis que vuestros amigos bajaran de la cruz vuestro bendito cuerpo, y lo reclinaran en las manos de vuestra afligid?sima Madre, y lo envolviera ?sta en un sudario, y permitisteis que fuese puesto en un sepulcro, y custodiado all? mismo por soldados. Honra sempiterna os sea dada, mi Se?or Jesucristo, que al tercero d?a resucitasteis de entre los muertos, y os manifestasteis vivo a quienes fu? de vuestro benepl?cito; y a los cuarenta d?as en presencia de muchos subisteis tambi?n a los cielos, donde colocasteis honor?ficamente a vuestros amigos que habiais libertado del infierno.

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J?bilo y alabanza eterna os sea dada, mi Se?or Jesucristo, que enviasteis el Esp?ritu Santo a los corazones de vuestros disc?pulos, y aumentasteis en sus almas el inmenso amor de Dios. Bendito se?is, alabado y gloriosa por todos los siglos, mi Se?or Jesucristo, que en vuestro reino de los cielos est?is sentado sobre el trono en la gloria de vuestra divinidad, viviendo corporalmente con todos vuestros sant?simos miembros que tomasteis de la carne de la Virgen, y as? hab?is de venir en el d?a del juicio para juzgar las almas de todos los vivos y muertos; vos que viv?s y rein?is con el Padre y con el Esp?ritu Santo por los siglos de los siglos. Am?n.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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