S?bado, 12 de junio de 2010

PENSAMIENTOS ESPIRITUALES DE JUAN PABLO II - PENSAMIENTOS CRISTIANOS

Aqu? os traemos una serie de pensamientos espirituales de este gran pontifice que lo fue, y en este caso sobre la evangelizaci?n de la que tal vez fue uno de los mejores en su tiempo. EL AUTOR DEL BLOG.

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Es preciso saber que en todo hombre hay siempre una ventana orientada al cielo azul de los supremos valores del esp?ritu, aunque muchos la tengan cerrada. Es necesario invitar a los hombres de nuestro tiempo a abrir esa ventana, a abrirla de par en par, para que entre con abundancia en ellos el viento fresco y purificador, que d? nuevo aliento y mayor vigor al desarrollo de sus actividades.

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Sed valientes. El mundo tiene necesidad de testigos, convencidos e intr?pidos. No basta discutir, es necesario actuar. Que vuestra coherencia se transforme en testimonio, y la primera forma de este compromiso sea la ?disponibilidad?. Como el buen samaritano, sentios siempre disponibles a amar, a socorrer, a ayudar, en la familia, en el trabajo, en las diversiones, con los cercanos y con los alejados.


En una palabra, queridos sacerdotes, religiosos y religiosas: millones de vuestros hermanos incluyendo innumerables no cristianos, os hablan a vosotros con las palabras dirigidas un d?a al ap?stol Felipe en Jerusal?n: ?Queremos ver a Jes?s.? S?, hermanos y hermanas m?os, ten?is que mostrar a Jes?s a vuestro pueblo; ten?is que compartir a Jes?s con vuestro pueblo; el Jes?s que oraba, el Jes?s de las bienaventuranzas, el Jes?s que, en vosotros, desea ser obediente y pobre, manso, humilde y misericordioso, puro, pac?fico, paciente y justo.

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Id tambi?n vosotros. La llamada no se dirige s?lo a los Pastores, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, sino que se extiende a todos: tambi?n los fieles laicos son llamados personalmente por el Se?or, de quien reciben una misi?n en favor de la Iglesia y del mundo. Lo recuerda san Gregorio
Magno quien, predicando al pueblo, comenta de este modo la par?bola de los obreros de la vi?a: ?Fijaos en vuestro modo de vivir, querid?simos hermanos, y comprobad si ya sois obreros del Se?or. Examine cada uno lo que hace y considere si trabaja en la vi?a del Se?or.?

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Transformar el mundo quiere decir para el cristiano, abierto hacia el Padre, formado en el Esp?ritu, comprometerse responsablemente a elevar y enriquecer con su mismo don todas las realidades y comunidades con que entra en contacto: la familia, ante todo; luego, el ambiente de los amigos, el ambiente de la escuela, el lugar de trabajo, el mundo de la cultura, la vida social, la vida nacional.

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Unidos a Jes?s, en la oraci?n, descubrir?is m?s plenamente las necesidades de vuestros hermanos y hermanas. Apreciar?is m?s vivamente el dolor y el sufrimiento que agobian el coraz?n de innumerables personas. Por medio de la oraci?n, especialmente a Jes?s durante la comuni?n, entender?is muchas cosas sobre el mundo y su relaci?n a ?l, y estar?is en condiciones de leer cuidadosamente lo que se refiere a los ?signos de los tiempos?. Sobre todo, tendr?is algo que ofrecer a los necesitados que vienen a vosotros. Por medio de la oraci?n poseer?is a Cristo y podr?is comunicarlo a los dem?s. Y ?sta es la mayor contribuci?n que pod?is hacer en vuestra vida: comunicar a Cristo al mundo.

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Se nos encoge el coraz?n pensando en tantas muertes repentinas que se dan cada d?a sobre la faz de la tierra. ?Cu?ntas de esas personas se hallan preparadas para afrontar el juicio de Dios? Este pensamiento nos obliga a aumentar nuestro celo apost?lico por las almas.

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Mientras celebramos la Eucarist?a, resulta claro tambi?n para nosotros que estamos llamados a vivir esa misma vida y con ese mismo Esp?ritu. Se trata de una de las grandes tareas de nuestra generaci?n, de todos los cristianos de este tiempo: ?levar la luz de Cristo a la vida diaria. Llevarla a los ?are?pagos modernos?, a los amplios espacios de
la civilizaci?n y la cultura contempor?neas, de la pol?tica y de la econom?a. La fe no se puede vivir s?lo en lo ?ntimo del esp?ritu humano. Debe manifestarse exteriormente en la vida social. ?Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.? Y hemos recibido de ?l este mandamiento: quien ama a Dios, ame tambi?n a su hermano. ?sta es la gran tarea que nos corresponde a los creyentes.

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Ellos quieren ver a Cristo en vosotros. Quieren escuchar su mensaje de vuestros labios, aun cuando este mensaje habla de la cruz y de la muerte de nuestra vieja vida y de nuestro modo humano de pensar, para nacer a una nueva vida de Dios. Quieren ser estimulados por vuestras palabras y vuestros ejemplos, de modo que puedan cumplir con las obligaciones de su estado de vida conforme a la voluntad de Dios. Y aunque ellos no puedan admitir esto, muchos de quienes pretenden ser no creyentes tienen el secreto deseo de que Dios los encuentre.


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?Hay que quedarse de brazos ca?dos porque la tarea sea dura? Bien sab?is que esto no es posible, que no es digno del hombre. Os he dicho que ten?ais que asumir vuestras responsabilidades en la comunidad cristiana; tambi?n os digo que asum?is vuestras responsabilidades en la sociedad de vuestro pa?s, como cristianos que no pueden perder su esperanza en el hombre.


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La presencia de Cristo nos fortifica y nos sostiene. Jes?s est? con nosotros, como lo estuvo con los ap?stoles, en todos los malos momentos con que se encontraron al dar testimonio de su nombre. Y, del mismo modo que los ap?stoles experimentaron numerosas dificultades por hablar en nombre de Jes?s, tambi?n nosotros llegaremos a entender cada vez m?s que una vida aut?nticamente cristiana exige constantes esfuerzos. Hay mil clases de obst?culos, pero Dios est? en nosotros con su gracia, urgi?ndonos continuamente a la fidelidad, invit?ndonos continuamente a vivir en conformidad con el mensaje que hemos recibido.


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Jam?s os acobard?is ante la tarea de predicar el Evangelio y profesar vuestra fe ante aquellos que son indiferentes o no creen. Jam?s perd?is la confianza en la bondad fundamental del hombre, creado a imagen de Dios y redimido en Cristo. Mediante la gracia de Dios, incluso el m?s indiferente e incr?dulo de los corazones puede abrirse a la verdad, la belleza y la bondad para las que fuimos creados. Sobre todo, jam?s perd?is la confianza en el poder de Dios que acompa?a nuestra proclamaci?n de la Palabra, poder que es capaz de ?realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar?.


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Son muchos vuestros coet?neos que no conocen a Cristo, o no lo conocen lo suficiente. Por consiguiente, no pod?is permanecer callados e indiferentes. Deb?is tener el valor de hablar de Cristo, de dar testimonio de vuestra fe a trav?s de vuestro estilo de vida inspirado en el Evangelio. San Pablo escribe: ??Ay de m? si no predicara el Evangelio!? Ciertamente, la mies es mucha, y se necesitan obreros en abundancia. Cristo conf?a en vosotros y cuenta con vuestra colaboraci?n.

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Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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