Jueves, 03 de junio de 2010
LA CIUDAD DE BELÉN - LOS SANTOS LUGARES

"Y tu Belén de ... no eres ni la mas pequeña, pues de tí nacera un caudillo que apancerá a mi pueblo Israel...", con estas palabras se define en la Bíblia a Belén. Para todo cristiano es el comienzo de la historia de la salvación, veamos pues lo que queda de esta ciudad:

“Belén es nombre simbólico: en árabe “casa de la carne” y en hebraico “casa de pan”. Se encuentra a solo 8 kilómetros de la ciudad de Jerusalén.
Es un poblado árabe, de unos 35.000 habitantes.

 

 

 

 

 

Belén en el Antiguo Testamento

 

            La ciudad de Belén es la cuna del Rey David, el hijo menor de Iese, elegido por Dios, ungido por el profeta Samuel para ser “el 2º Rey de Israel” y cabeza de la dinastía, de la cual nacería el Mesías.

“Belén y David quedarían a partir de entonces como una nota destacada en los oráculos mesiánicos”.

          El profeta Miqueas le correspondió revelar donde nacería el “Ungido de las naciones”: Mas tú, Belén Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti me ha de salir aquel que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño.

Por eso él los abandonará hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos volverá a los hijos de Israel.

El se alzará y pastoreará con el poder de Yahveh, con la majestad del nombre de Yahveh su Dios. Se asentarán bien, porque entonces se hará él grande hasta los confines de la tierra (Miq 5,1-3).

 

Belén en el Nuevo Testamento

 

            Conocemos por los Evangelios que allí nació Jesús: En aquel tiempo, apareció un edicto del César Augusto para que se hiciera el censo de toda la tierra. (...) Y todos iban a hacerse empadronar, cada uno a su ciudad. Subió también José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Betlehem, porque era de la casa y linaje de David, para hacerse inscribir con María su esposa, que estaba encinta. Ahora bien, mientras estaban allí, llegó para ella el tiempo de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito; y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la hostería (Lc 2,1.3-7). El profeta Miqueas lo había profetizado siglos antes.

 

            Los contemporáneos de Jesucristo conocían muy bien esa profecía, pues los Santos Evangelios hacen mención de ello: Ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel (Mt 2,5-6).

 

La Basílica de la Natividad

           

 

            La Basílica de la Natividad recuerda este acontecimiento importante:

 

“La Estrella de plata (...) indica el lugar donde nació Cristo en la Gruta de la Basílica de la Natividad, (...) Si bien el altar pertenece al rito griego ortodoxo, la inscripción de la estrella es latina y reza: ‘Aquí, de la Virgen María, nació Jesucristo’”.

            La gruta de la Natividad tiene las dimensiones de una pequeña capilla casi rectangular (12,30 metros por 3,50 metros), con un pequeño ábside en el extremo oriental.

 

“El pesebre es venerado en la capillita, igualmente rupestre, de al lado. El altar que está en frente al pesebre está dedicado a los Reyes Magos. En él pueden celebrar la misa los sacerdotes católicos”.

 

Gruta de la Natividad

 

            Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento (Lc 2,6-7).

 

“... el lugar tradicional del nacimiento de Cristo. Es una gruta que se encuentra bajo el presbiterio. A ambos lados de este hay una escalera que comunican con la gruta” (...) La gruta es una capilla de reducidas dimensiones, de forma casi rectangular (12,30 metros x 3,50 metros), con un pequeño ábside en el extremo oriental. En él hay un altar y, debajo de éste, una estrella de plata señala el lugar donde Cristo nació de la Virgen María”.

 

“El pesebre es venerado en la capillita igualmente rupestre de al lado. El altar que está al frente está dedicado a los Reyes Magos”.

 Iglesia de Santa Catalina

            Fue construida en la Edad Medía y dedicada a la mártir de Alejandría. Hoy es la Iglesia parroquial de la comunidad católica de la ciudad de Belén, regenteada por la Congregación fundada por San Francisco de Asís.

 

            Es en esta Iglesia, donde se celebra con toda solemnidad la Navidad del Verbo Encarnado, presidida la Santa Misa por el Patriarca latino de Jerusalén.

 

“La iglesia ha sufrido varias transformaciones. En 1880 fue ampliada hacia el oeste, sacrificando la galería oriental del claustro de San Jerónimo, situado a la entrada de la Iglesia, lo que fue una pérdida, por tratarse de una obra notable en su género en Palestina. En 1948 fue restaurada por A. Barluzzi. En el centro luce una estatua de San Jerónimo”.

 Grutas de San Jerónimo

 

            En la nave derecha de la Iglesia de Santa Catalina hay una escalera que desciende las grutas llamadas de San Jerónimo, en memoria de este santo Doctor de la Iglesia. Según una tradición, este santo, quien vivió en la ciudad de Belén, y fue donde escribió la Biblia, llamada “Vulgata”, eligió estas grutas para su sepultura.

 

            La gruta más grande está dedicada al Patriarca San José y a la visión del ángel, quien le ordena de parte de Dios que parta hacia Egipto para salvar al Divino Niño que estaba en peligro. A la izquierda de la entrada, una capillita rupestre dedicada a los Santos Inocentes. Debajo del presbiterio se encuentran algunas tumbas vacías de personas que quisieron ser enterradas cerca del Santo.

 

            Próxima a la escalera de bajada, por el lado derecho, una puerta comunica con una estancia, donde pueden verse los cenotafios[ de las Santas Paula y Eustoquia, su hija y el de Eusebio de Cremona.

 

“A la izquierda, junto a la entrada, existe una cisterna que, según estudios arqueológicos, es anterior al nacimiento de Jesucristo, lo que prueba que están grutas eran ya utilizadas para cobijo de animales y, probablemente, también de personas”.

Gruta de la leche

            La “Gruta de la Leche” se encuentra a 200 metros aproximadamente del Santuario de la Natividad. Según una tradición, en la huida a Egipto, la Santísima Virgen María sentada sobre una roca, dio de mamar al Verbo Encarnado.

 

            A la entrada de la capilla, se encuentra una hermosa escultura de San José conduciendo un pequeño burro, quien lleva en su lomo a su esposa, la Virgen María y al Niño Dios, en brazos de su Madre. Ambos padres miran con ternura a quien es el Verbo Encarnado.

 

            La capilla tiene muchísimos cuadros, donde se ve a la Virgen María dándole el pecho a su Divino Hijo.

 

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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