Lunes, 24 de mayo de 2010
LAS APARICIONES DE NUESTRA SEÑORA DE CUNDIMARCA ARGENTINA - TERCERA PARTE

Al describir la Sagrada e Histórica Imagen de la Pura y Limpia Concepción, ya desde 1645, bajo la advocación de Virgen del Valle, nos remitimos a cómo la vio en su tiempo (y que salvo pequeñísimos detalles, se conserva hoy en día) el máximo historiador de Catamarca y de esta portentosa Imagen, el erudito sacerdote lourdista Antonio Larrouy.

“La muy venerada estatuita de Nuestra Señora del Valle representa a la Virgen Santísima en el misterio de su Concepción Inmaculada; de pie, la media luna bajo sus plantas, las manos juntas ante el pecho, mirando al cielo sonriente.
En conformidad con una antigua costumbre española, la Imagen fue vestida desde los principios y vestida ha quedado siempre. En la actualidad, encerrada en una vitrina o urna como se dice comúnmente, está envuelta en amplios y lujosos paramentos.

Las vestiduras constan de túnica blanca y largo velo azul. No dejan visible más que el óvalo del rostro y las manos que sobresalen de una hendidura de la túnica y ocultan un conjunto formado por tres piezas distintas: un pedestal de 24 centímetros de alto; una peana de 10 centímetros y la Imagen propiamente dicha que mide 42 centímetros desde la cabeza hasta los pies.

 
La Imagen Hoy

El visitante que llega hasta su urna se siente cohibido, anonadado. La contempla, vestida con magníficos ropajes. Una rica túnica blanca, habla en Ella de las celestiales esperanzas de las almas que la aman; el bello manto azul recamado de oro y piedras preciosas dice del amor y gratitud de todos sus hijos.
Allí está, con su presencia bendecida homenajeada de continuo por los humildes y también por los grandes de la Patria y fuera de ella. Se la ve, sólo descubierto el rostro y con las manitas juntas, y es para nosotros Nuestra Madre.

Coronación de la Imagen

Pío IX impuso las normas y costumbres para que el Capítulo Vaticano pudiera delegar en dignatarios eclesiásticos la facultad de coronar imágenes de la Santísima Virgen, que por su antigüedad y culto u origen maravilloso, junto a hechos extraordinarios y repetidos, hubieran dado fama a sus Santuarios.
Por decreto Vaticano de 1889 se concede la coronación de la Imagen de la Virgen del Valle de Catamarca en virtud de los innumerables prodigios que realizó en toda la región del noroeste argentino.


Prodigios que Dios Nuestro Señor obró por intercesión de la Virgen del Valle


A continuación se narran algunos de los innumerables milagros que Dios obrara por intercesión poderosa y maternal de la Virgen del Valle, desde hace cuatro centurias, a favor de los hijos de este Valle y de muchos kilómetros a la redonda.
Cual se revivieran con intenso colorido los pasajes bíblicos, aquí también junto a la Imagen de Nuestra Reina y Señora del Valle, muchos ciegos vieron la luz –porque creyeron o se curaron- muchos tullidos y enfermos de nuevo gozaron de la salud de sus cuerpos o paz en sus espíritus. Y hasta resurrecciones y hechos de relieve verdaderamente maravillosos llenaron los valles y las montañas con sus ecos de júbilo y santo regocijo.


Resucita al niño Juan Alonso Moreno Gordillo

Ocho, muy calificados testigos declararon bajo juramento, lo que sabían de dos casos extraordinarios.

Don Ignacio Moreno Gordillo, conocido y respetado vecino de Santa Cruz (actual distrito del mismo nombre en el Departamento de Valle Viejo) vivía en sus posesiones rodeado de cierto bienestar, pero sumamente afligido pues de sus dos hijos había perdido uno y he aquí que un día se enferma gravemente el segundo. Don Ignacio y sus vecinos ponen gran empeño y atención en buscar medicamentos y proporcionarle cuidados; mas, todo viene a ser inútil pues el niño falleció poco después. Sus padres, abrumados por la desgracia cargaron con el cuerpo del pequeño y emprendieron rumbo a la ciudad del Valle para depositarlo a los pies de la Virgen con la confianza de que ella intercedería para volverlo a la vida... debía resucitar.

Mientras caminaban hicieron la formal promesa de que si vivía lo consagrarían a su exclusivo servicio como sacerdote y capellán del Santuario.
Llegan por fin a la ciudad cansados y llenos de polvo; el cuerpo del pequeño difunto ya estaba endureciéndose.

Al tenerse conocimiento del suceso y el arribo de los dolientes peregrinos, al templo de la Virgen del Valle llegaron también hasta él algunos vecinos. Se les proporciona la forma de llegar hasta los pies de la portentosa Imagen donde depositan el cuerpecillo ya rígido. Y ¡Oh bondad maternal! El cadáver se mueve, se anima, el niño de nuevo vive. Los padres, con el corazón lleno de luz y gozo, sacan vivo a su pequeño; al que llevaran cadáver, en medio de la pública admiración.

Cuando el niño creció sus padres lo enviaron a la Universidad de Córdoba. Estando en aquellos estudios sintió Juan Alonso (así se llamaba el agraciado de la Virgen) cierta inclinación al estado religioso, por lo que pidió permiso a sus padres para ingresar en una Congregación Religiosa; ellos al tener noticias de su determinación, se entristecieron pues se frustraba lo que habían prometido a la Santísima Virgen del Valle: íntegra consagración a su culto y servicio como sacerdote secular. Por lo que demoran algún tiempo en dar su consentimiento y así vino a ocurrir un nuevo prodigio.

Cierto día, el joven estudiante advierte molestias en los ojos; busca curación, pero el mal aumenta y la vista disminuye. Siguen los médicos administrándole medicamentos pero no obstante el mal progresa hasta dejarlo completamente ciego.  No obstante el resultado negativo los facultativos no cejan en su intento de volverlo a su estado normal. Pero al fin, el afligido paciente llega a la conclusión de que todo sería inútil. Y lleno de profunda angustia por su inesperada desgracia, piensa en su futuro lleno de sombras... en sus padres... Y recuerda que muchas veces le habían dicho que él estaba consagrado al servicio de Nuestra Señora del Valle. ¿No querría ahora la Buena Madre del Cielo, manifestarle con esto que no era el estado religioso (conventual) lo que convenía sino que debía ordenarse de sacerdote secular y prestar servicios en su iglesia de Catamarca, conforme la promesa de sus padres?
Pide entonces fervorosamente a la Virgen del Valle que lo cure de la ceguera prometiéndole ser su sacerdote y capellán. Y la Santa Madre escuchó piadosa su ruego, como había escuchado a sus piadosos y atribulados progenitores. Pues sin aplicarse después ninguna medicina, recuperó la vista, contra la general opinión anterior de los médicos y su posterior asombrada constatación.
Luego, se ordenó sacerdote libérrimo y gozosamente y mientras cumplía la promesa vino a ser el Presbítero Dr. Juan Alonso Moreno Gordillo, que se desempeñó como Cura Rector propietario de la Iglesia Matriz de Catamarca, cargo que desempeñó hasta morir.

Una Conversión


Estaba un día Don Bernabé Correa y Navarro descansando en su domicilio, cuando recibió inesperadamente la visita de un viejo amigo. Muy a menudo habían tenido acaloradas discusiones porque Don Bernabé era hombre que vivía conforme a la moral cristiana y por el contrario su amigo era muy diferente y se portaba como persona de torcidas costumbres y vida disoluta. Era “vox populi” que tal señor, no creía ni en Dios ni en el diablo y así obraba en consecuencia.
Pero en aquel día que llegaba a la casa y familia del Señor Correa Navarro se lo vio con porte respetuoso y hasta con humildes maneras, se lo notaba cambiado en su manera de ser altiva y orgullosa.


Vengo, Don Bernabé –le dijo preocupado- a contarle algo muy interesante. Usted, que es tan buen hijo de la Virgen del Valle, podrá hacer público en su honor cuanto yo le diga.

Ambos se ubicaron despaciosamente, rodeándoles en un amplio aposento, ese sosiego propio de nuestras antiguas casonas coloniales.
-Cuando se publica algo relacionado con la Madre del Valle –dijo Don Bernabé- se hace con el nombre y apellido del beneficiado.
-En este caso no quisiera que salga a relucir mi pobre persona.
-¿Por qué quiere ocultar su nombre?
-Porque tiene demasiado barro, para mezclarlo con el nombre purísimo de la Santa Virgen –agregó con precipitación el visitante, mientras gruesas y silenciosas lágrimas rodaban por sus demacradas mejillas. Luego comenzó a narrar en susurro una especie de síntesis de su vida.

Era mi existencia –decía- como una bolsa enorme de vicios y podredumbre. Mi vida, solamente podía tener un lamentable fin: el infierno.
Dios es misericordioso –intervino Don Bernabé- y su Santa Madre la Virgen María, siempre pide por sus hijos más necesitados.
Es sin duda lo que me preservó del infierno –aseguró-, sin duda la intercesión de la Madre Santísima del Valle es la que me da la gracia de estas lágrimas y de este arrepentimiento.

Se acomodó de nuevo en el sillón frailero en que estaba casi relajado y contó: “Llegué un día no sé cómo a conocer la miseria moral en que me hallaba sumergido. Una noche sentí sobre los techos de mi casa un desmedido tropel. No había animal capaz de producirlo semejante. Después de tantos años, pensé que podía haber Dios y que estaría airado por mi conducta. Parecía una legión de demonios bailando sobre los techos alegrándose de antemano por mi ruina. Y esto no ocurrió sólo aquella noche, sino otras muchas que le siguieron. Tanto que aquel fragor y fatídico tropel se repitió innumerables veces sobre mi casa.
El hombre se ponía lívido y nuevamente inquieto al recuerdo de sus desventuras. Don Bernabé, buen amigo, trató de alentarlo con sus buenas razones y el converso continuó: “Decidí ir a la Iglesia Matriz. A pesar de mi mala vida e incredulidad, tenía como una necesidad de ver la portentosa Imagen de la Virgen del Valle, por lo que sorteando toda clase de aprehensiones, fui y allí estuve desde temprano casi toda la tarde. No sabía qué hacer. Pues, había olvidado totalmente las oraciones aprendidas en mi infancia. Me juzgaba indigno de la misericordia de Dios. Oí entonces, sobre el techo de la Matriz, los mismos pavorosos tropeles que me tenían aterrado y mi ánimo se turbó aún más. El demonio –me dije- quiere arrancarme incluso del mismo lugar sagrado en que me encuentro.
Gruesas gotas de transpiración corrían por su rostro ensombrecido al evocar aquellas horas angustiosas.

¿Trató de huir? –interrogó Don Bernabé-.
Verá Usted –respondió: silencioso y desapercibido de todos, medio oculto me quedé allí ya con el templo en completa oscuridad, pese a mi sobresalto. Pero entonces fue cuando comencé a pedir a la Santa Virgen que me ayudara. Estaban dando las campanadas del Angelus, no había persona alguna en el templo y la Imagen de la Virgen me pareció que había comenzado a iluminarse. Sí. Para mí estaba iluminada. Y en aquel momento penetró en mi espíritu como una luz vivísima que iluminó toda mi vida y pude arrepentirme de todo el mal que había hecho en todos mis días. Una absoluta serenidad se apoderó de mí, de todo mi ser. Parecía que estaba naciendo, que había nacido de nuevo. Y en efecto –concluyó con tono firme y convencido- he nacido a una nueva vida de cristiano verdadero. Al día siguiente hice una gran confesión sacramental con el sacerdote, que sin yo merecerlo, era amigo y más de una vez mi protector.

Vinieron entonces otras personas en busca de Don Bernabé Correa y Navarro y así ambos se pusieron de pie. Mientras el converso se despedía dijo: “La Virgen del Valle mi buen Señor amigo, me devolvió la dignidad de mi vida tornándome al camino del bien.”

La Indiecita Bailarina

Era por el año 1764 cuando ya la fama de los prodigios que se realizaban en Catamarca viajaba por los llanos y las montañas de la provincia y llegaban a distantes provincias argentinas.

De distintos puntos del suelo patrio acudían confiados para expresarle gratitud y pedirle nuevos favores. Sus festividades eran ya grandiosas y los piadosos romeros venidos de lejos como los habitantes de la ciudad del Valle, rivalizaban en los modos de agasajarla. Las expresiones de sus almas sencillas y agradecidas no tenían límites. Desbordaban sus corazones en plegarias y cánticos y hasta se sucedían danzas típicas ante la imagen de la Celestial Señora. De tal modo en la Ciudad del Valle, se evocaban las bíblicas danzas del Rey Poeta frente al Arca de la Alianza en el Antiguo Testamento.

Los indios cristianos eran los más expresivos y animosos en sus manifestaciones de alegría y gratitud.

Por aquel año preparaban para el final de las fiestas a delicadas y sencillas bailarinas para que honraran a la Santa Madre del Valle con sus danzas primitivas.
Iban terminando ya las fiestas, cuando una tarde Don Francisco Mercado y Reinoso, Cura Interino que había sido de los naturales y a la sazón era comisario, recibió la visita de una delegación de indios.

Venían a consultarle diversos problemas relacionados con el final de las fiestas. Le traían a solucionar uno de especial importancia para ellos.
¿Recuerda Su Merced Don Francisco –dijo reverente uno- a la indiecita doncella que tan bien bailaba ante la Virgen el año pasado?
Si –contestó el Cura-. ¿Dónde está? ¿Por qué no viene ahora?
Está tullida de ambas piernas –fue la triste respuesta- no puede moverse y sufre mucho.

El jefe de la delegación explicó entonces que la indiecita, a pesar de encontrarse postrada, pidió insistentemente ir a la procesión, asegurando que podría danzar de alguna manera si la llevaban, porque la Virgen la curaría estando en su presencia. Y que lloraba con desconsuelo y desesperanza cuando le decían que no debía ir, porque así no servía a la Virgen.

La Delegación sólo pedía entonces que Don Francisco Mercado y Reinoso a quien tanto querían y respetaban los indios, enviara un mensaje a la indiecita para que no intentara salir de la casa  y se aquietara y sosegara en sus empeños.
Pero el piadoso y comprensivo Don Francisco pensó y dispuso las cosas de otra manera. “¿No ven –dijo con tono paternal y cariñoso- que ese desconsuelo y afán no significan otra cosa que el deseo de ver a la Santa Virgen Nuestra Madre del Valle? Su insistencia es fruto de su devoción y su fe”. Los indios lo miraban atentos y con evidentes gestos de aprobación. “Vístanla ustedes –continuó diciendo el sacerdote- y traten de hacerla llegar a la iglesia.” Y con esas palabras los despachó afectuoso. La Delegación india partió de inmediato con muestras indescriptibles de alegría.
Grande fue el contento de la piadosa indiecita cuando supo la determinación, más aún, la orden de Don Francisco. Pues había dicho: “Vístanla Ustedes...”
Trajeada con ropas de vistosos colores y resplandeciendo el rostro con intensa alegría que los demás no se explicaban, llegó a la Iglesia en brazos de sus familiares. Todos cuanto estaban cerca y podían verla, experimentaban por ella lástima y ternura por lo imposibilitada que se encontraba. Su parálisis era irreversible.

Pero la Madre del Valle, había dispuesto premiar la fe de su bailarina del año anterior y allí mismo se realizó el prodigio.

A pedido de la ex bailarina, la habían dejado en el suelo entre las doncellas danzarinas que debían bailar en honor de la Santa Imagen, ese año.
En medio del asombro de todos, cuando la Madre del Valle salió de su templo en las andas engalanadas, repentinamente la indiecita enferma se puso de pie y comenzó a danzar con gracia y galanura que las otras danzantes no pudieron igualar.
De allí, quedó completamente curada sin volver a sentir desde entonces indicios siquiera del terrible mal.

Testimonios Recientes

La Virgen del Valle protege el Valle de San Fernando
El 23 de Noviembre de 1977, un terremoto destruyó la localidad sanjuanina de Caucete, matando alrededor de 100 personas y destruyendo no menos de diez mil viviendas. Las imágenes del drama sanjuanino además de conmover al país, sensibilizaron a todas las poblaciones del norte donde los movimientos sísmicos se producen con cierta regularidad. Unos meses después en Catamarca se produjo un temblor que sacudió la ciudad, en este hecho nadie salió herido y ni siquiera hubo daños materiales, pero lo misterioso y particular de aquella  jornada fue el efecto de un derrumbe en la ladera del cerro Ancasti, el cual mira hacia la Ciudad Capital, en el se podía apreciar con nitidez la Imagen de la Madre del Valle, una silueta inconfundible que se formó con el contraste de la tierra desprendida y la parte que había quedado intacta.
Este fenómeno se trata para los devotos de la imagen más grande que se haya formado de la Virgen Morena y una nueva muestra de su protección y cariño.
Pero veamos una situación más reciente, el terremoto ocurrido en setiembre del año 2004. Durante una jornada que transcurría normalmente en el Valle, comenzó a temblar y crujir la tierra... Se estaba produciendo un terremoto de grado 6.5 en la escala de Richter. La gente salió conmocionada a las calles ya que fue el terremoto más fuerte del que se tenga memoria en muchos años y llegó a sentirse en varias regiones no sísmicas de Argentina como el noroeste y el centro del país. El epicentro fue tan sólo a unos 25 km de la Capital. Las consecuencias podrían haber sido catastróficas, ya que la mayoría de los edificios de la ciudad no tiene estructura antisísmica y son innumerables los viejos edificios de adobe asentados en argamasa de barro. Otra vez, la Virgen Morena con su intercesión prodigiosa protegió a los habitantes del Valle. No hubo que lamentar muertes ni daños materiales importantes.


La Virgen y la Eucaristía

Este es un testimonio narrado por la Sra. Cristina de Navarreta, residente de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.
Esta es la narración de otro portento realizado por Nuestra Señora del Valle. El Sr. Roque Navarreta, de La Suerte, departamento La Paz de la Provincia de Catamarca es un agricultor sencillo, sin grandes conocimientos librescos. Lleva una vida ordinaria, con la rutina típica de la tranquila Catamarca hasta que un día comenzó a tener problemas de salud, comenzó a orinar sangre. Preocupados por este aviso de su organismo, sus hijos lo llevaron a la ciudad de Córdoba, como es costumbre entre los catamarqueños cuando requieren asistencia médica de cierta complejidad, y con mayor razón aún ya que La Suerte es cercano al límite con esa provincia. Una vez en el Hospital, es sometido a análisis y una operación, de la que resultó un diagnóstico de un virus que le estaba atacando los riñones. Como única alternativa le dijeron que debía someterse a diálisis día por medio con urgencia. Cuando estaban por comenzar con el tratamiento, Roque plantea que se iba a ir “cerca de la Virgencita del Valle, porque sé que Ella me va a sanar”. Tomada esta decisión respaldada con tamaña fe, se trasladó a San Fernando del Valle de Catamarca, a la casa de una prima. Ya en la capital de esta provincia los médicos ordenan una serie de análisis el día martes. La Sra. Cristina de Navarreta (que brinda este testimonio), cuñada de Roque, ex-maestra y directora de escuela, catequista y auxiliar en la Parroquia Nuestro Señor del Milagro en Choya lo invita a participar de la Santa Misa ya que había pedido por la salud de Roque en las intenciones de las misas anteriores. Dado que acepta, ese domingo su hermano lo busca y va al templo del barrio de Choya.

El Milagro Eucarístico

Dado que luego del terremoto que recientemente sacudió Catamarca la estructura del templo quedó insegura, se celebra misa en un aula de una escuela de la zona. Luego de la consagración, el sacerdote Pbro. San Nicolás, realizó la genuflexión y entonces se produjo un hecho portentoso, tan tremendamente sorprendente que tanto el sacerdote como los fieles que asistían a misa en el improvisado templo quedaron sin reacción. De la patena se elevó el Hostión y se colocó en posición vertical, como si una mano invisible lo sostuviese, se estabilizó a la altura del hombro de una persona y se dirigió hacia el corredor central que se había formado por la disposición de las sillas, llegó hasta la tercera o cuarta fila, giró, se dirigió hacia dónde estaba Roque por atrás de él, pasó por su costado y luego descendió hasta su pie derecho. En ese momento, Roque sintió que lo tocaron. Su hermano atinó a levantar el Hostión y se lo acercó al sacerdote. A pesar de que la Forma había sido partida en el momento de la consagración, los asistentes la vieron completa mientras se desplazaba por el aire. Terminada la misa, lo acercaron al sacerdote, quien lo bendijo en modo especial, ya que sabía que se trataba de la persona por quien se pedía en misas anteriores.

La sanación del cuerpo

Ese martes de octubre se retiraron los análisis, y el médico pudo constatar… que no tenía rastros de la colonia de virus en su organismo. Roque se fue recuperando de los efectos de la enfermedad paulatinamente y al día de hoy está completamente curado.
Para refrendar las bondades de la Intercesión de Nuestra Madre del Valle, transcribo la oración que identifica a la parroquia de Nuestro Señor del Milagro:

Oración del Señor del Milagro

OH! Mi Divino Jesucristo que habéis elegido la morada de Choya,
vecindad sagrada de la gruta en que apareció la Imagen de la Virgen del Valle,  Nuestra excelsa Madre,
como para reforzar y asegurar a tus fieles devotos los esplendores de vuestras gracias,
escuchad desde esa Santa Cruz, en que os encontráis pendiente, nuestros ruegos,
en los que te pedimos la salvación de nuestras almas y la salud de nuestro cuerpo.
Amén.


Epílogo

Para los que tuvimos la suerte de compartir la vida en este bendito Valle cuyos paisajes tienen asombrosos paralelismos con la Palestina de Nuestro Señor Jesucristo, sabemos que los prodigios se suceden frecuente e ininterrumpidamente, como un rosario de bendiciones que la Madre sabe prodigar a los afligidos que le piden con verdadera fe.

Acto de Consagración a
nuestra Señora del Valle
Postrado humildemente a tus pies,
¡Oh Virgen Santísima del Valle!
vengo, a pesar de mi indignidad,
a elegirte por Madre, abogada y protectora,
ante Jesús, tu Hijo divino,
para amarte, honrarte y servirte fielmente
todos los días de mi vida. 
Alcánzame de Jesús
un vivo horror al pecado;
la gracia de vivir y morir
en la fe más viva,
en la esperanza más firme,
en la caridad más ardiente y generosa. 
¡Oh Virgen del Valle!
Dame el consuelo 
de que en la hora de mi muerte,
entregue mi alma en tus manos,
y sea conducido por ti
a la gloriosa inmortalidad.
Amén

 

Fdo. Cristobal Aguilar.


Image Hosted by ImageShack.us
By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
 
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com Contador de visitas y estadísitcas
In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti