Domingo, 16 de mayo de 2010
LAS PROFECÍAS Y VISIONES DE SANTA BRÍGIDA DE SUECIA - LIBRO 7 (CAPITULO 21)

Bueno aquí terminamos el LIBRO 7 de las visiones de Santa Brígida para mañana comenzar con el 8. EL AUTOR DEL BLOG.

Revela Dios a la Santa el día de su muerte, anúnciale además cuánto bien han de hacer a su tiempo estas revelaciones, y que derramará su divina gracia en los que las reciban con humildad y devoción.

 

                   Capítulo 21

 

Cinco días antes del fallecimiento de santa Brígida acaecióle a esta esposa del Señor, que delante del altar que en su cuarto estaba, apareciósele con alegre rostro nuestro Señor Jesucristo y haciéndosele manifiesto le dijo: He hecho contigo como suele hacer el esposo, que se oculta de su esposa, para que esta lo desee más; así yo no te he visitado con consuelos durante este tiempo, porque era el tiempo de tu prueba. Pero probada ya, camina y prepárate, porque ya es tiempo de que se cumpla lo que yo te había prometido, a saber, que te vistieras de Religiosa y fueras consagrada delante de mi altar, y desde ahora serás tenida no solamente como esposa mía, sino también como monja y religiosa en Ubatesten.

 

Ten no obstante, entendido, que aquí en Roma dejarás tu cuerpo, hasta que llegare al punto que le está preparado, porque es mi voluntad dispensarte tus penalidades y admitir como obra tu buena voluntad. Después dijo el Señor a la Santa: Dile al Prior que entregue estas palabras mías de las presentes revelaciones a los religiosos y a mi obispo, al cual daré el fervor de mi Espíritu, y lo llenaré de gracia. Has de saber que cuando fuere mi voluntad, habrá quienes con dulzura y gozo recibirán estas palabras de las celestiales revelaciones que hasta ahora se te han hecho, y se cumplirá todo lo que te he dicho.

 

Y aunque a muchos por su ingratitud se les ha privado de mi gracia, vendrán no obstante otros que se levantaran en lugar de ellos y alcanzarán mi gracia. Entre las últimas palabras de todas las revelaciones que se te han hecho, se ha de poner aquella común y universal revelación que te hice en Nápoles, pues mi juicio se cumplirá sobre todas las gentes que, según se te ha manifestado no vuelven a mí con humildad.

 

Después de decir el Señor esto y mucho más que aquí no se pone, hizo la Santa mención y dió encargos respecto a varias personas que existían antes consigo, las cuales dijo haberlas visto antes de su muerte en presencia de Dios. En seguida de esto volvió a decirle el Señor: En la mañana del jueves, después que recibieres los Sacramentos, llama de oculto a las personas presentes que existen contigo y ya te he nombrado, y diles lo que deben hacer; y de esta suerte entre sus palabras y manos vendrás a mi monasterio, esto es, a mi gozo, y tu cuerpo será colocado en Ubatesten.

 

Al alborear del jueves se le volvió a aparecer a la Santa nuestro Señor Jesucristo, consolándola; y después de oir misa y de recibir con suma devoción y reverencia los santos Sacramentos, en manos de las referidas personas entregó su espíritu aquella gloriosa esposa del Señor.

Autora: Santa Brígida de Suecia

Transcrito por: Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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