Lunes, 03 de mayo de 2010
GLOSARIO LITÚRGICO - TÉRMINOS QUE COMIENZAN POR A

Bueno comenzamos este nuevo glosario de términos litúrgicos que nos van a servir para recordar determinados datos importantes, sobre la liturgia. EL AUTOR DEL BLOG.

A

ABAD: Es el Superior de una Congregación Monástica o de un Monasterio. Puede ser Mitrado, asemejándose a un Obispo pero sin todas sus potestades.

ABSOLUCIÓN SACRAMENTAL: Acto por el cual el sacerdote perdona los pecados en nombre de Dios. En el Sacramento de la Penitencia o Reconciliación dice, después de escuchar la confesión del penitente: "Yo te absuelvo de todos tus pecados, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén" (Véase también CONFESIÓN)

ABSTINENCIA: Acto de penitencia que consiste en abstenerse de comer carne.

ACCIÓN DE GRACIAS: Forma de oración en la que agradecemos a Dios los bienes recibidos.

ACLAMACIÓN: Expresión breve, normalmente jubilosa, que profiere la asamblea en determinados momentos de la celebración. Viene de "clamar", gritar. Son aclamaciones, por ejemplo: Amén, Aleluya, Demos gracias a Dios, Te alabamos Señor, Gloria a Ti, Señor Jesús.

ACÓLITO: Ministro no ordenado (Véase MINISTERIOS). El acólito ayuda al Presbítero (Véase PRESBÍTERO) y al Diácono (Véase DIÁCONO) en el altar. Se le confía también la distribución de la Comunión cuando hace falta, ya en la Misa, ya fuera de ella, especialmente a los enfermos.

ADMINISTRADOR APOSTÓLICO: Un prelado que administra una Iglesia particular (diócesis), a veces en forma transitoria, mientras se designa al obispo titular.

ADVIENTO: Tiempo litúrgico, o parte del Año Litúrgico (Véase AÑO LITÚRGICO) que dura más o menos cuatro semanas y que prepara a la celebración de la Navidad. También se llama Adviento a la preparación para el fin de los tiempos o escatología. Adviento significa “llegada”.

ÁGAPE: Convite de caridad que celebraban los primeros cristianos, generalmente en relación con la Eucaristía. Hoy se dice de un convite en el que el aspecto de convivencia y caridad tiene mayor relieve que el de un banquete. Ágape en griego significa caridad.

AGENTE EVANGELIZADOR: Expresión genérica para referirse a quienes tienen responsabilidades específicas en la acción pastoral de la Iglesia: Sacerdotes, diáconos, religiosos, y laicos con tareas de responsabilidad en la Evangelización.

AGENTE PASTORAL: Véase AGENTE EVANGELIZADOR

ALBA: Vestidura (túnica) de lienzo blanco que se ponen los celebrantes, (obispos, sacerdotes, diáconos y ministros) sobre el hábito y el amito, para celebrar una liturgia, y que le cubre todo el cuerpo. Significa la pureza ritual y el despojamiento de toda corrupción.

AMBÓN: Lugar elevado (según el sentido etimológico) o al menos destacado, desde el cual se proclaman las lecturas, el salmo responsorial (Véase MISA - Partes), el Pregón Pascual, así como, facultativa, la Homilía (Véase MISA - Partes) y la Oración de los fieles (Véase MISA - Partes).

Es el lugar desde el que se proclama la Palabra de Dios, se leen textos del Antiguo y Nuevo Testamento, se predica a los fieles y se recita el Credo de la Iglesia Católica. Hay pruebas documentadas de su uso ya en el siglo IV. Ha tenido diversas formulaciones escultóricas y arquitectónicas. Algunas iglesias antiguas conservan aún los ambones en alto, a los que se accede por unas escalerillas. Durante la época barroca se construyeron unos ambones de gran calidad artística, que se pueden admirar en tantas iglesias de América y España.

AMITO: Vestidura sagrada que usa (facultativamente) el sacerdote debajo del Alba (Véase ALBA). Es un lienzo que protege el cuello y cae sobre los hombros y la espalda. Se sujeta con dos cintas que se entrelazan delante del pecho.

ÁNGELUS: "Angel", en latín. Así se llaman las plegarias que los católicos rezan desde hace siglos. Evocan el anuncio del arcángel san Gabriel a la Virgen María de que iba a ser la Madre de Dios encarnado, Jesucristo: Angelus Domini nuntiavit Mariae: "El ángel del Señor anunció a María". "Y concibió por obra del Espíritu Santo" "He aquí la esclava del Señor" "Hágase en mí según su Palabra". "Y el verbo se hizo carne". "Y habitó entre nosotros".

Obras de arte célebres, como el Ángelus de Millet, reflejan el rezo del Ángelus al medio día de dos campesinos franceses. El Ángelus se ha venido rezando durante siglos, a las seis de la mañana, a las doce del mediodía y a las seis de la tarde. Ese es el origen de la expresión: "Es la hora del Ángelus".

El Ángelus del Papa responde a esta costumbre cristiana: los domingos al mediodía el Papa suele asomarse a la ventana de su despacho en los apartamentos pontificios para venerar a María y saludiar a los peregrinos. Es retransmitido en directo por Radio Vaticana.

ALELUYA (o Alleluya o Aleluia): Palabra hebrea que significa “alabad y Yahvé”, “alaben al Señor”. Es una exclamación de alabanza. En tiempos de penitencia, como la Cuaresma, no se utiliza.

ALMA: Los filósofos griegos nos enseñaron a distinguir en el ser humano el cuerpo y el alma. El alma no es una parte del cuerpo, sino lo que hace que el cuerpo sea uno, vivo e inteligente. Es el principio vital del hombre.

ALOCUCIÓN: Discurso, normalmente breve, dirigido por un superior.

ALTAR: Piedra o mesa en la que antiguamente se ofrecían sacrificios u otras ofrendas a Dios. Hoy sólo se ofrece en el altar el sacrificio de la Santa Misa. Representa a Cristo, por eso se le saluda, inciensa, besa (ver Ara). Después del Concilio Vaticano II se prefiere hablar de ‘mesa‘, más que de altar.

El nombre proviene de alta y ara, que significa originalmente "lugar del fuego", donde se ofrecen sacrificios. En la liturgia cristiana el altar es un símbolo de Jesucristo. Sobre el altar se celebra el Santo Sacrificio de la Misa. Eso explica que los sacerdotes lo besen al comienzo de las celebraciones litúrgicas.

En la época de las persecuciones, se difundió la costumbre de celebrar la Eucaristía sobre las tumbas de los mártires, que habían muerto por amor a Cristo, confesando su fe. A partir del siglo VI se fijó su posición contra la pared. Tras el Concilio Vaticano II se regresó a la posición originaria, coram populo.

Sobre el altar se coloca la Cruz, los candelabros y el caliz, sobre los corporales.

AMÉN: Palabra hebrea que ha pasado a todos los idiomas y significa “de acuerdo”, “es cierto”, “así sea”. Respondemos “amén” a la oración que alguien reza en voz alta, en nombre de nosotros, para afirmar que la hacemos realmente nuestra y deseamos que se realice lo que pedimos.

ANÁFORA: Véase MISA.

ANAMNESIS: Véase MISA.

ANTIGUO TESTAMENTO: El conjunto de los libros de la Biblia redactados antes de Cristo. Corresponde a la antigua Alianza entre Dios y el pueblo de Israel. Son 47.

AÑO LITÚRGICO: El orden que la Iglesia da a las celebraciones de los misterios de la fe, a lo largo del año. Son los llamados tiempos litúrgicos. El Año Litúrgico comienza cuatro semanas antes del 25 de Diciembre y está compuesto por los tiempos de: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Tiempo Ordinario.
Véase cada uno de estos tiempos.

APOLOGÍA: Expresión escrita u oral de defensa o justificación. En las celebraciones existen en forma de oración.

APÓSTOL: Viene de una palabra griega que significa “enviado”, mandado a cumplir una misión.

ARA: Altar en que se ofrecen sacrificios. Piedra consagrada del altar. (Véase ALTAR)

ARCANO: Secreto. En la antigüedad cristiana estuvo vigente la “disciplina del arcano”, en virtud de la cual no se daban a conocer a los paganos aspectos o verdades de la fe que no estaban en condiciones de comprender (por ej., la Eucaristía) y a los neófitos se les iban revelando sólo progresivamente.

ARQUIDIÓCESIS: Es la diócesis que encabeza (o sea, la capital de) una provincia eclesiástica.

ARZOBISPO: Es el obispo que preside una arquidiócesis. También se le puede llamar ‘Metropolitano‘. Cuando un arzobispo pasa de una arquidiócesis a una diócesis, la Iglesia les mantiene el vocativo de ‘arzobispo‘, el que se antepone al de ‘obispo‘. Así fue el caso de monseñor Francisco de Borja Valenzuela, quien fue trasladado de Antofagasta a San Felipe, y se le llamaba ‘el arzobispo-obispo‘ de San Felipe.

ASAMBLEA: Comunidad de creyentes reunidos para una celebración religiosa.

ASCENSIÓN: Acción por la cual Jesús Resucitado subió al cielo en cuerpo y alma.

ASUNCIÓN: Acción por la cual Dios hizo entrar en la vida eterna a la Virgen María, Madre de Jesús, cuando había llegado la hora de su muerte.

ATRIO: Patio interior cercado de pórticos. Andén o pórtico delante de algunos templos y palacios.

AVE MARÍA: Principal oración que se dirige a la Virgen María. Consta, primero, de un saludo inspirado en el del Ángel Gabriel y en el de Santa Isabel y, en la segunda parte, de una súplica.

AYUNO: Forma de penitencia que consiste en privarse total o parcialmente de alimentos por motivos religiosos. La Iglesia pide dos días de ayuno en el año: Miércoles de Ceniza y Viernes Santo.

Fdo. Cristobal Aguilar.

ADVIENTO
NDL


SUMARIO: I. Historia y significado del adviento - II. Estructura litúrgica del adviento en el misal de Pablo VI - III. Teología del adviento - IV. Espiritualidad del adviento - V. Pastoral del adviento.


I. Historia y significado del adviento
[ ->Año litúrgico, II]

Son dudosos los verdaderos orígenes del adviento y escasos los conocimientos sobre el mismo. Habrá que distinguir entre elementos relativos a prácticas ascéticas y otros de carácter propiamente litúrgico; entre un adviento como preparación para la navidad y otro que celebra la venida gloriosa de Cristo (adviento escatológico). El adviento es un tiempo litúrgico típico de Occidente; Oriente cuenta sólo con una corta preparación de algunos días para la navidad.

Los datos sobre el adviento se remontan al s. IV, caracterizándose este tiempo tanto por su sentido escatológico como por ser preparación a la navidad; como consecuencia, se ha discutido no poco sobre el significado originario del adviento: unos han optado por la tesis del adviento orientado a la navidad y otros por la tesis del adviento escatológico. La reforma litúrgica del Vat. II intencionadamente ha querido salvar uno y otro carácter: el de preparación para la navidad y el de espera de la segunda venida de Cristo (cf Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario [texto en la edición oficial del Misal Romano Castellano] n. 39).


II. Estructura litúrgica del adviento en el Misal de Pablo VI

El adviento consta de cuatro domingos (en la liturgia  ->ambrosiana, en cambio, de seis). Aun manteniendo su unidad, como lo prueban los textos litúrgicos y sobre todo la casi diaria lectura del profeta Isaías, este tiempo está prácticamente integrado por dos períodos: 1) desde el primer domingo de adviento hasta el 16 de diciembre se resalta más el aspecto escatológico, orientando el espíritu hacia la espera de la gloriosa venida de Cristo; 2) del 17 al 24 de diciembre, tanto en la misa como en la  ->liturgia de las horas, todos los textos se orientan más directamente a preparar la navidad. Los dos prefacios de adviento expresan acertadamente las características de una y otra fase. En este tiempo litúrgico destacan de modo característico tres figuras bíblicas: el profeta Isaías, Juan Bautista y  ->María.

Una antiquísima y universal tradición ha asignado al adviento la lectura del profeta Isaías, ya que en él, más que en los restantes profetas, resuena el eco de la gran esperanza que confortara al pueblo elegido durante los difíciles y trascendentales siglos de su historia. Durante el adviento se proclaman las páginas más significativas del libro de Isaías, que constituyen un anuncio de esperanza perenne para los hombres de todos los tiempos.

Juan Bautista es el último de los profetas, resumiendo en su persona y en su palabra toda la historia anterior en el momento en que ésta alcanza su cumplimiento. Encarna perfectamente el espíritu del adviento. El es el signo de la intervención de Dios en su pueblo; como precursor del Mesías tiene la misión de preparar los caminos del Señor (cf ls 40,3), de anunciar a Israel el "conocimiento de la salvación" (cf Lc 1,77-78) y, sobre todo, de señalar a Cristo ya presente en medio de su pueblo (cf Jn 1,29-34).

El adviento, finalmente, es eltiempo litúrgico en el que (a diferencia de los restantes, en los que por desgracia está ausente) se pone felizmente de relieve la relación y cooperación de María en el misterio de la redención. Ello brota como desde dentro de la celebración misma y no por superposición ni por añadidura devocional. Con todo, no sería acertado llamar al adviento el mejor mes mariano, ya que este tiempo litúrgico es por esencia celebración del misterio de la venida del Señor, misterio al que está especialmente vinculada la cooperación de María.

La solemnidad de la Inmaculada Concepción, celebrada al comienzo del adviento (8 diciembre), no es un paréntesis o una ruptura de la unidad de este tiempo litúrgico, sino parte del misterio. María inmaculada es el prototipo de la humanidad redimida, el fruto más espléndido de la venida redentora de Cristo. Ella, como canta el prefacio de la solemnidad, quiso Dios que "fuese... comienzo e imagen de la iglesia, esposa de Cristo llena de juventud y de limpia hermosura".


III. Teología del adviento

El adviento encierra un rico contenido teológico; considera, efectivamente, todo el misterio desde la entrada del Señor en la historia hasta su final. Los diferentes aspectos del misterio se remiten unos a otros y se fusionan en una admirable unidad.

El adviento evoca ante todo la dimensión histórico-sacramental de la salvación [->Historia de la salvación]. El Dios del adviento es el Dios de la historia, el Dios que vino en plenitud para salvar al hombre en Jesús de Nazaret, en quien se revela el rostro del Padre (cf Jn 14,9). La dimensión histórica de la revelación recuerda la concretez de la plena salvación del hombre, de todo el hombre, de todos los hombres y, por tanto, la relación intrínseca entre  ->evangelización y  ->promoción humana.

El adviento es el tiempo litúrgico en el que se evidencia con fuerza la dimensión escatológica [ ->Escatología] del misterio cristiano. Dios nos ha destinado a la salvación (cf 1 Tes 5,9), si bien se trata de una herencia que se revelará sólo al final de los tiempos (cf 1 Pe 1,5). La historia es el lugar donde se actúan las promesas de Dios y está orientada hacia el día del Señor(cf 1 Cor 1,8; 5,5). Cristo vino en nuestra carne, se manifestó y reveló resucitado después de la muerte a los apóstoles y a los testigos escogidos por Dios (cf He 10,40-42) y aparecerá gloriosamente al final de los tiempos (He 1,11). Durante su peregrinación terrena, la iglesia vive incesantemente la tensión del ya sí de la salvación plenamente cumplida en Cristo y el todavía no de su actuación en nosotros y de su total manifestación con el retorno glorioso del Señor como juez y como salvador.

El adviento, finalmente, revelándonos las verdaderas, profundas y misteriosas dimensiones de la venida de Dios, nos recuerda al mismo tiempo el compromiso misionero de la iglesia y de todo cristiano por el advenimiento del reino de Dios. La misión de la iglesia de anunciar el evangelio a todas las gentes se funda esencialmente en el misterio de la venida de Cristo, enviado por el Padre, y en la venida del Espíritu Santo, enviado del Padre y del (o por el) Hijo.


IV. Espiritualidad del adviento

Con la liturgia del adviento, la comunidad cristiana está llamada avivir determinadas actitudes esenciales a la expresión evangélica de la vida: la vigilante y gozosa espera, la esperanza, la conversión.

La actitud de espera caracteriza a la iglesia y al cristiano, ya que el Dios de la revelación es el Dios de la promesa, que en Cristo ha mostrado su absoluta fidelidad al hombre (cf 2 Cor 1,20). Durante el adviento la iglesia no se pone al lado de los hebreos que esperaban al Mesías prometido, sino que vive la espera de Israel en niveles de realidad y de definitiva manifestación de esta realidad, que es Cristo. Ahora vemos "como en un espejo", pero llegará el día en que "veremos cara a cara" (1 Cor 13,12). La iglesia vive esta espera en actitud vigilante y gozosa. Por eso clama: "Maranatha: Ven, Señor Jesús" (Ap 22,17.20).

El adviento celebra, pues, al "Dios de la esperanza" (Rom 15,13) y vive la gozosa esperanza (cf Rom 8,24-25). El cántico que desde el primer domingo caracteriza al adviento es el del salmo 24: "A ti, Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío: no quede yo defraudado, que no triunfen de mí mis enemigos; pues los que esperan en ti no quedan defraudados".

Entrando en la historia, Dios interpela al hombre. La venida de Dios en Cristo exige conversión continua; la novedad del evangelio es una luz que reclama un pronto y decidido despertar del sueño (cf Rom 13,11-14). El tiempo de adviento, sobre todo a través de la predicación del Bautista, es una llamada a la conversión en orden a preparar los caminos del Señor y acoger al Señor que viene. El adviento, enseña a vivir esa actitud de los pobres de Yavé, de los mansos, los humildes, los disponibles, a quienes Jesús proclamó bienaventurados (cf Mt 5,3-12).


V. Pastoral del adviento

Sabiendo que, en nuestra sociedad industrial y consumista, este período coincide con el lanzamiento comercial de la campaña navideña, la pastoral del adviento debe por ello comprometerse a transmitir los valores y actitudes que mejor expresan la visión escatológica y trascendente de la vida. El adviento, con su mensaje de espera y esperanza en la venida del Señor, debe mover a las comunidades cristianas y a los fieles a afirmarse como signo alternativo de una sociedad en la que las áreas de la desesperación parecen más extensas que las del hambre y del subdesarrollo. La auténtica toma de conciencia de la dimensión escatológico-trascendente de la vida cristiana no debe mermar, sino incrementar, el compromiso de redimir la historia y de preparar, mediante el servicio a los hombres sobre la tierra, algo así como la materia para el reino de los cielos. En efecto, Cristo con el poder de su Espíritu actúa en el corazón de los hombres no sólo para despertar el anhelo del mundo futuro, sino también para inspirar, purificar y robustecer el compromiso, a fin de hacer más humana la vida terrena (cf GS 38). Si la pastoral se deja guiar e iluminar por estas profundas y estimulantes perspectivas teológicas, encontrará en la liturgia del tiempo de adviento un medio y una oportunidad para crear cristianos y comunidades que sepan ser alma del mundo.

[ ->Año litúrgico;  ->Tiempo y liturgia].

A. Bergamini

BIBLIOGRAFIA: AA.VV., Tiempo de Adviento,en Asambleas del Señor 2, Marova, Madrid 1965; AA.VV., Adviento, Dossiers del CPL 2, Barcelona 1978; Barth K., Adviento, Ed. Estudio, Madrid 1970; Farnes P., Las lecturas bíblicas en Adviento, en "Oración de las Horas" 12 (1983) 325-331; Ferro Calvo M., La celebración de la venida del Señor en el oficio hispánico, Instituto S. de Pastoral, Madrid 1972; González R., El Adviento en Galicia, en "Phase" 113 (1979) 377-385; Maertens Th., Pastoral litúrgica de Adviento y Cuaresma, Marova, Madrid 1965; Nocent A., Contemplar su gloria: 'Adviento, Navidad. Epifanía,Estela, Barcelona 1963; Celebrar a Jesucristo, 1. Introducción. Adviento, Sal Terrae, Santander 1979; Raquez O., Preparación para la fiesta de Navidad en la Liturgia Bizantina, en Asambleas del Señor 8, Marova, Madrid 1965, 7-20; Roche A., Adviento, Navidad, Epifanía. Esperanza y vigilancia, en "Phase" 48 (1968) 543-554; Ruiz de la Peña J.L.,Tiempo de Adviento, tiempo de esperanza, en "Phase" 136 (1983), 291-298; Tena P., Pastoral de Adviento, Navidad y Epifanía, Estela, Barcelona 1964; El leccionario ferial de Adviento, en "Phase" 113 (1979), 387-395. '


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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