Lunes, 26 de abril de 2010
EL DIARIO DE SOR FAUSTINA DE KOPAWALSKA - CUADERNO 6: SOBRE LA PASIÓN DEL SEÑOR Y EL SALVAMENTO DE LAS ALMAS

Bueno ya casí para terminar este interesante diario de Sor Faustina, que nos ha acompañado por tanto tiempo, espero que saqueis fruto de él. EL AUTOR DEL BLOG.


 

                           +

               (114) JMJ                                                                                                     Cracovia – Pradnik, 2 VI 1938

 

                                        Ejercicios espirituales de tres días

 

1752              Bajo la dirección del Maestro, Jesús.  Él Mismo me ordenó hacer estos ejercicios espirituales y Él Mismo estableció los días para hacerlos, es decir tres días antes de la venida del Espíritu Santo y Él Mismo los dirigió.

 

Sin embargo, pedí al confesor el permiso para poder hacer estos ejercicios y lo obtuve.  Lo pedí también a la Madre Superiora y también de ella lo obtuve.  Había decidido que sin el permiso de las Superioras no los haría.  Empecé la novena al Espíritu Santo y esperaba la respuesta de la Madre Superiora.

 

(115) Hoy deberían comenzar los ejercicios espirituales y yo no tengo ninguna noticia sobre cuál es la opinión de la Madre Superiora.

 

 

 

Por la noche, cuando fui al oficio, durante las letanías vi al Señor Jesús:  Hija Mía, empezamos los ejercicios espirituales.  Contesté: Jesús, mi amadísimo Maestro, discúlpame, pero no voy a hacerlos, porque no sé si la Madre Superiora me da su permiso o no.  Quédate tranquila, hija Mía, la Superiora te ha dado su permiso, lo sabrás mañana por la mañana, pero comenzamos los ejercicios esta noche….

 

Y efectivamente, por la noche la Madre Superiora telefoneó a la hermana [419] que me asiste en esta enfermedad para que me dijera que me permitía hacer los ejercicios espirituales; sin embargo la hermana se olvidó decírmelo y me lo dijo sólo a la mañana del día siguiente (116) disculpándose mucho conmigo por no habérmelo dicho el día. Anterior.  Le contesté:  Esté tranquila, yo ya he empezado los ejercicios espirituales según el deseo de la Superiora.

 

1753                                                            + Primer día

 

Por la noche Jesús me dio el tema de la meditación.  En el primer momento el temor y .la alegría penetraron mi corazón.  Entonces me estreché a su Corazón y el temor desapareció y se quedó la alegría.  Me sentí por completo como hija de Dios, y el Señor me dijo:  No tengas miedo de nada, lo que está vedado a los demás, te está concedido a ti; las gracias que a otras almas no les está concedido ver ni siquiera desde lejos, te nutren a ti cada día como el pan cotidiano.

 

1754       Considera, hija Mía, quién es Aquél al cual tu corazón está estrechamente unido por los votos…. Antes de crear el mundo, te amaba con el amor que ahora experimenta tu corazón y por todos los siglos (117) Mi amor no cambiará jamás.

 

1755              Aplicación:  Al solo recuerdo de Aquél con quien mi corazón estaba esposado, mi alma entró en un recogimiento mas profundo y una hora me pasó como un minuto.  En este recogimiento conocí los atributos de Dios.  Inflamada así interiormente de amor, Salí al jardín para refrescarme; al mirar al cielo, una nueva llama de amor me inundó el corazón.  Luego oí estas palabras:

 

1756              Hija Mía, si has agotado el tema que te ha sido propuesto, te daré otro.  Contesté:  Oh Majestad infinita, no me bastará la eternidad para conocerte…. Sin embargo, mi amor hacia Ti ha crecido muchísimo.  Como un acto de agradecimiento deposito mi corazón a Tus pies, como un capullo de rosa: que su perfume encante Tu Divino Corazón ahora y en la eternidad.  Qué paraíso [hay] en el alma cuando el corazón siente ser tan amado por Dios….

 

1757              (118) Hoy vas a leer el capitulo quince [del] Evangelio de San Juan.  Deseo que leas muy despacio.

 

                                                                       Meditación segunda

 

1758              Hija mía, medita sobre la vida divina que se encuentra en la Iglesia para la salvación y la santificación de tu alma.  Considera cómo aprovechas estos tesoros de gracias, estos esfuerzos de Mi amor.

 

1759              Aplicación:  Oh Jesús tan compasivo, no siempre he sabido aprovechar estos dones inestimables, porque no reparaba en el don mismo sino que me fijaba demasiado en el recipiente, en el que me entregabas tus dones.  Oh mi dulcísimo Maestro, a partir de ahora ya será de otro modo: aprovecharé Tu gracia según pueda mi alma.  Me sostendrá la fe viva; la gracia que me enviarás bajo cualquier aspecto, la aceptaré directamente de Ti sin pensar en el recipiente en (119) el cual me la enviarás.  Si no siempre está en mi poder de recibirla con alegría, lo haré siempre sometiéndome a Tu santa voluntad.

 

1760                                                             + Conferencia sobre la lucha espiritual

 

Hija Mía, quiero instruirte sobre la lucha espiritual.  Nunca confíes en ti misma, sino que abandónate totalmente a Mi voluntad.  En el abandono, en las tinieblas y en diferentes dudas recurre a Mí y a tu director espiritual, él te responderá siempre en Mi nombre.  No te pongas a discutir con ninguna tentación, enciérrate inmediatamente en Mi Corazón y a la primera oportunidad, revélala al confesor.  Pon el amor propio en el último lugar para que no contamine tus acciones.  Sopórtate a ti misma con gran paciencia.  No descuides las mortificaciones interiores. Justifica siempre dentro de ti la opinión de las Superioras y del confesor.  Aléjate de los murmuradores como de una peste.  (120)  Que todos se comporten como quieran, tu compórtate como Yo exijo de ti.  Observa la regla con máxima fidelidad.  Después de sufrir un disgusto, piensa qué cosa buena podrías hacer para la persona que te ha hecho sufrir.  Evita la disipación.  Calla cuando te amonestan; no preguntes la opinión de todos sino de tu director espiritual; con él sé sincera y sencilla como una niña.  No te desanimes por la ingratitud; no examines con curiosidad los caminos por los cuales te conduzco.  Cuando el aburrimiento y el desanimo llamen a tu corazón, huye de ti misma y escóndete en Mi Corazón.  No tengas miedo de la lucha a menudo el solo valor atemoriza las tentaciones, y no se atreven a atacarnos.  Lucha siempre con esta profunda convicción de que Yo estoy a tu lado.  No te dejes guiar por el sentimiento, porque él no siempre está en tu poder, todo el merito está en la voluntad.  Depende siempre de las Superioras en las cosas más pequeñas.  No te hago ilusiones con la paz (121) y los consuelos, sino que prepárate a grandes batallas.  Has de saber que ahora estas sobre un escenario donde te observan la tierra y todo el cielo, lucha como un guerrero para que pueda concederte el premio; no tengas mucho miedo, porque no estás sola.

 

                                                     Segundo día

 

1761              Hija Mía, hoy considera Mi dolorosa Pasión, toda su inmensidad; medítala como si hubiera sido emprendida exclusivamente por ti.

 

1762              Aplicación:  Cuando empecé a sumergirme en la divina Pasión, descubrí el gran valor del alma humana y toda la maldad del pecado y conocí cómo yo no sabia sufrir.  Para adquirir meritos por los sufrimientos, uniré mis sufrimientos a la Pasión del Señor Jesús pidiendo gracia para las almas agonizantes a fin de que la misericordia de Dios las envuelva en ese importante momento…….

 

(122)                                            Segunda meditación

 

1763              Hija Mía, medita sobre la regla y los votos que Me has hecho a Mi.  Tú sabes cuánto los aprecio y todas las gracias que tengo para las almas de los religiosos se relacionan con la regla y los votos.

 

1764              Aplicación:  Oh Jesús mío, advierto aquí muchas faltas, pero por merito de Tu gracia no recuerdo una infracción consciente y voluntaria de la regla o de los votos religiosos; sigue guardándome, oh mi buen Jesús, porque por mi misma soy débil.

 

1765              Hoy, hija Mía, tomarás por lectura el capitulo diecinueve del Evangelio de San Juan y lee no sólo con los labios sino con el corazón….

 

1766              Durante esta lectura mi alma estaba colmada de una profunda tristeza.  Conocí toda la ingratitud de las criaturas para con su Creador y Señor.  Pedí que Dios me perseverara de la ceguera del intelecto.

 

 

1767              Conferencia sobre el sacrificio y la oración.

 

(123) Hija Mía, quiero enseñarte a salvar las almas con el sacrificio y la oración.  Con la oración y el sacrificio salvarás mas almas que un misionero sólo a través de predicas y sermones.  Quiero ver en ti una ofrenda de amor vivo, ya que sólo entonces tiene el poder frente a Mí.  Tienes que ser aniquilada, destruida, vivir como si estuvieras muerta en tu esencia más secreta.  Tienes que ser destruida en este rinconcito secreto donde el ojo humano no llega nunca y entonces serás para Mi una ofrenda agradable, un holocausto, lleno de dulzura y perfume y tu fuerza será potente cuando intercedas por alguien.  Por fuera tu sacrificio debe ser: escondido, silencioso, impregnado de amor, saturado de oración.  Exijo de ti, hija Mía, que tu sacrificio sea puro y lleno de humildad para que pueda complacerme en él.  No te escatimaré Mi gracia para que puedas cumplir lo que exijo de ti.  Ahora te instruiré (124) en qué consistirá este holocausto en la vida cotidiana para preservarte de las ilusiones.  Aceptarás con amor todos los sufrimientos; no te aflijas si muchas veces tu corazón siente repugnancia y aversión por este sacrificio.  Todo su poder está encerrado en la voluntad, por lo tanto los sentimientos contrarios no sólo no disminuyen este sacrificio a Mis ojos, sino que lo hacen más grande.  Has de saber que tu cuerpo y tu alma estarán a menudo en el fuego.  Aunque en algunas horas no Me sientas, pero Yo estaré junto a ti.  No tengas miedo, Mi gracia estará contigo….

 

                                                                 Tercer día

 

1768              Hija Mía, en esta meditación considera el amor al prójimo:  ¿es Mi amor lo que te guía en el amor al prójimo?, ¿rezas por los enemigos?, ¿deseas el bien a quienes te han entristecido o te han ofendido de cualquier modo?

 

Has de saber que cualquier (125) cosa buena que hagas a cualquier alma, la acojo como si la hubieras hecho a Mi Mismo.

 

1769       Aplicación:  Oh Jesús, Amor mío.  Tu sabes que en las relaciones con el prójimo, sólo desde hace poco me guío exclusivamente por Tu amor.  Solamente Tú conoces mis esfuerzos encaminados a alcanzar este fin.  Ahora me resulta más fácil, pero si Tú Mismo no hubieras encendido este amor en mi alma, no habría logrado perseverar en él.  Es gracias a Tu amor Eucarístico que me inflama cada día.

 

                                                                       Segunda meditación

 

1770       Ahora vas a meditar sobre Mi amor en el Santísimo Sacramento.  Aquí estoy entero para ti, con el cuerpo, el alma y la divinidad, como tu Esposo.  Tú sabes lo que exige el amor, una sola cosa, es decir, la reciprocidad….

 

1771              Aplicación:  Oh Jesús mío, Tu sabes que deseo amarte con el amor con el cual (126) hasta ahora ningún alma Te ha amado.  Desearía que el mundo entero se transformara en el amor hacia ti, Esposo mío.  Tú me alimentas con la leche y la miel de Tu Corazón.  Desde los años más tempranos me has criado Tu Mismo para Ti, con el fin de que ahora sepa amarte.  Tú sabes que Te amo, porque sólo Tú conoces la profundidad del sacrificio que Te ofrezco cada día.

 

1772              Jesús me dijo:  Hija Mía, ¿tienes alguna dificultad en estos ejercicios espirituales?  Contesté que no tenía.  Durante estos ejercicios espirituales mi mente es como un relámpago.  Con gran facilidad penetro todos los misterios de la fe, Maestro mío y Guía.  Bajo el rayo de tu luz toda la oscuridad desaparece de mi mente.

 

1773              Hoy, como lectura tomarás el santo Evangelio escrito por San Juan, capitulo 21.  Vívelo más con el corazón que con la mente.

 

1774              (127) + Durante el oficio que se celebra en el mes de junio, el Señor me dijo:  Hija Mía, en tu corazón he depositado Mi complacencia.  Cuando Me quedé en el Santísimo Sacramento el Jueves Santo, has contado mucho en Mi mente.

 

1775              Después de estas palabras mi amor se esforzó para expresarle lo que Él era para mí y no logré encontrar palabras y rompí a llorar por mi impotencia.  Y Jesús dijo:  Soy para ti la Misericordia Misma, por lo tanto te pido que Me ofrezcas tu miseria y esta impotencia tuya, y con esto alegrarás Mi Corazón.

 

1776              Hoy, en mi alma ha entrado una llama de amor divino tan viva que si hubiera durado mas tiempo, me habría quemado en este fuego, liberándome de las ataduras del momento actual.  Me parecía que bastaba un momentito más para que me hundiera en el océano de amor.  No sé describir estas flechas de amor que traspasan mi alma.

 

1777       (128)                     + Conferencia sobre la misericordia

 

Has de saber, hija Mía, que Mi Corazón es la Misericordia Misma.  De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre el mundo entero.  Ningún alma que se haya acercado a Mi, se ha retirado sin consuelo.  Toda miseria se hunde [en] Mi misericordia y de este manantial brota toda gracia, salvadora y santificante.  Hija Mía, deseo que tu corazón sea la sede de Mi misericordia.  Deseo que esta misericordia se derrame sobre el mundo entero a través de tu corazón.  Cualquiera que se acerque a ti, no puede retirarse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas.  Reza, cuanto puedas, por los agonizantes, impetra para ellos la confianza en Mi misericordia, porque son ellos los que mas necesitan la confianza quienes la tienen muy poca.  Has de saber que la gracia de la salvación eterna de algunas almas en el último momento dependió de tu oración.  Tu conoces todo el abismo de Mi misericordia, (129) entonces recoge de ella para ti y especialmente para los pobres pecadores.  Antes el cielo y la tierra se vuelven a la nada, que Mi misericordia deje de abrazar a un alma confiada.

 

1778       Mi propósito sigue siendo el mismo: la unión con Cristo Misericordia.

 

1779         Fin de los ejercicios espirituales; última conversación con el Señor.

 

Te agradezco, Amor eterno, por Tu inconcebible benevolencia para mí, por ocuparte Tu Mismo directamente de Mi santificación.  Hija Mía, que te adornen especialmente tres virtudes; humildad, pureza de intención [y] amor.  No hagas nada mas, sino lo que exijo de ti y acepta todo lo que te dé Mi mano.  Procura vivir en el recogimiento para oír Mi voz que es tan bajita que solo la pueden oír las almas recogidas…..

 

1780       (130) Hoy, hasta la medianoche no he conseguido dormirme por estar tan preocupada de la renovación de los votos al día siguiente.  La grandeza de Dios envolvía todo mi ser. 

 

1781              Pentecostés [420].  Renovación de los votos.

 

      Me levanté mucho [421] antes que de costumbre y fui a la capilla sumergiéndome en el amor de Dios.  Antes de recibir la Santa Comunión renové mis votos religiosos en voz baja.  Después de la Santa Comunión me ha abrazado el inconcebible amor de Dios.  Mi alma estaba en comunión con el Espíritu Santo que es el Mismo Señor que el Padre y el Hijo.  Su soplo llena mi alma de tanto deleite que me esforzaría en vano si quisiera dar aunque en parte la idea de lo que vivía mi corazón.  A lo largo de todo el día, en todas partes donde estaba y durante cada conversación, me ha acompañado la viva presencia de Dios; mi alma se ha sumergido en agradecimiento por estas grandísimas gracias.

 

1782              (131) + Hoy, cuando Salí al jardín, el Señor me dijo:  Vuelve a tu habitación aislada, porque te esperaré allí.  Al volver, vi inmediatamente al Señor Jesús que estaba sentado a la mesa y me esperaba.  Mirándome bondadosamente me dijo:  Hija Mía, deseo que ahora escribas, porque ese paseo no habría sido conforme a Mi voluntad.  Me he quedado sola y en seguida me he puesto a escribir.

 

1783              + Al sumergirme en la oración y unirme a todas las Misas que en ese momento se estaban celebrando en el mundo entero, rogué a Dios, a través de todas esas Santas Misas, la misericordia para el mundo y especialmente para los pobres pecadores que en ese momento estaban en agonía.  Y en aquel momento dentro de mi recibí la respuesta de Dios, de que mil almas (132) habían recibido la gracia a través de la oración que yo había elevado a Dios.  No sabemos qué numero de almas que podemos salvar con nuestras oraciones y nuestro sacrificio, por eso oremos siempre por los pecadores.

 

1784              Hoy, durante una conversación más larga, el Señor me dijo:  Cuánto deseo la salvación de las almas.  Mi queridísima secretaria, escribe que deseo derramar Mi vida divina en las almas humanas y santificarlas, con tal de que quieran acoger Mi gracia.  Los más grandes pecadores llegarían a una gran santidad si confiaran en Mi misericordia.  Mis entrañas están colmadas de misericordia que está derramada sobre todo lo que he creado.  Mi deleite es obrar en el alma humana, llenarla de Mi misericordia (133) y justificarla.  Mi reino en la tierra es Mi vida en las almas de los hombres.  Escribe, secretaria mía, que el director de las almas lo soy Yo Mismo directamente, mientras indirectamente las guío por medio de los sacerdotes y conduzco a cada una a la santidad por el camino que conozco solamente Yo.

 

1785              Hoy me visitó la Madre Superiora pero por muy breve momento.  Al mirar a su alrededor me ha dicho que lo que me rodeaba era demasiado bonito.  Y realmente, las hermanas tratan de hacerme amena la estancia en el sanatorio.  Pero toda la belleza no disminuye mi sacrificio que solamente Dios ve y que terminará en el momento en que mi corazón dejará de latir.  Ninguna belleza de toda la tierra ni del cielo mismo borrará el tormento de mi alma que es vivo a cada momento (134) aunque muy intimo.  Terminará cuando Tu Mismo, Autor de mi tormento, me digas: “Basta”.  Nada tiene el poder de reducir mi sacrificio.

 

1786                                                Primer viernes después de Corpus Cristo [422]

                                                                                  [17 VI 1938].

 

            Ya el viernes después de Corpus Cristo me sentí tan mal que pensé que se acercaba el momento deseado.  Apareció una fiebre alta y por la noche escupí mucha sangre.  Sin embargo, en la mañana fui a recibir al Señor Jesús, pero yo no pude quedarme a la Santa Misa.  Por la tarde, la fiebre bajó repentinamente a 35,8.  Me sentía tan débil que tuve la sensación como si todo en mi estuviera muriendo.  Pero cuando me sumergí en una oración más profunda, conocí que no era todavía el momento de la liberación, sino una llamada más cercana del Esposo.

 

1787       Al encontrarme con el Señor, (135) le dije:  Me engañas, Jesús, me enseñas la puerta abierta del cielo y me dejas nuevamente en la tierra.  Y el Señor me dijo:  Cuando veas en el cielo tus días actuales, te alegrarás y querrás ver tantos como sea posible.  No Me extraña, hija Mía, que ahora no logres comprender esto, ya que tu corazón esta desbordado de dolor y de anhelo por Mi.  Me gusta tu vigilancia; te baste Mi palabra que ya no queda mucho.

 

Y otra vez mi alma se encontró en el destierro.  Me uní cariñosamente a la voluntad de Dios, sometiéndome a sus amorosos designios.

 

1788              + Las conversaciones sobre las cosas del mundo que escucho aquí me cansan tanto que estoy a punto de desmayarme.  Lo han notado las hermanas que me asisten, ya que esto se refleja por fuera.

 

1789              (136) + Hoy [423] he visto la gloria de Dios que fluye de esta imagen.  Muchas almas reciben gracias aunque no lo digan abiertamente.  Aunque su suerte varia, Dios recibe gloria a través de ella y los esfuerzos de Satanás y de la gente mala se estrellan y vuelven a la nada.  A pesar de la maldad de Satanás, la Divina Misericordia triunfará en el mundo entero y recibirá el culto de todas las almas.

 

1790              He aprendido que para que Dios pueda obrar en un alma, ésta tiene que renunciar a actuar por su propia cuenta, ya que en el caso contrario Dios no realizará en ella su voluntad.

 

1791              Cuando se acercaba una gran tormenta, me puse a rezar la coronilla.  De repente oí la voz de un ángel:  No puedo acercarme con (137) la tempestad, porque el resplandor que sale de su boca me rechaza a mí y a la tormenta.  Se quejaba el ángel con Dios.  De súbito conocí lo mucho que había de devastar con esa tempestad, pero conocí también que esa oración era agradable a Dios y lo potente que es la coronilla.

 

1792              Conocí que cierta alma que es muy agradable a Dios, a pesar de distintas persecuciones, es revestida por Dios de una dignidad más elevada, por lo cual mi corazón experimentó un gozo muy grande.

 

1793              Mis momentos más gratos son aquellos cuando estoy conversando con el Señor dentro de mí.  Procuro, según está en mi poder, que no esté solo; a Él le gusta estar siempre con nosotros…..

 

1794              (138) + Oh Jesús, Dios eterno, Te agradezco por tus innumerables gracias y bendiciones.  Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a Ti, oh Dios.  Que cada gota de mi sangre circule para Ti, Señor.  Mi alma es todo un himno de adoración a Tu misericordia.  Te amo, Dios, por ser Tu Mismo.

 

1795              Oh Dios mío, aunque los sufrimientos son grandes y se prolongan, los acepto de tu mano como un magnifico regalo.  Los acepto todos, también aquellos que otras almas no han querido aceptar.  Puedes venir a mi, oh Jesús, con todo, no Te negaré nada; Te pido una sola cosa, dame la fuerza para soportarlos y haz que sean meritorios.  Aquí tienes todo mi ser, haz conmigo lo que quieras.

 

1796              (139) Hoy he visto el Sagrado Corazón de Jesús en el cielo [en] una gran claridad; de la herida salían los rayos y se difundían por el mundo entero.

 

1797              Hoy el Señor entro en mi [habitación] y me dijo:  Hija Mía, ayúdame a salvar las almas.  Irás a casa de un pecador agonizante y rezarás esta coronilla con lo cual obtendrás para él la confianza en Mi misericordia, porque ya está en la desesperación.

 

1798              De repente me encontré en una cabaña desconocida donde, entre terribles tormentos, agonizaba un hombre ya avanzado en años.  Alrededor de la cama había una multitud de demonios y la familia estaba llorando.  Cuando empecé a rezar, los espíritus de las tinieblas se dispersaron con silbidos y amenazas dirigidas a mí.  Esa alma se tranquilizó y llena de confianza descansó en el Señor.

 

En el mismo instante me encontré en mi habitación.  Cómo esto sucede, no lo sé.

 

Autor: Sor Faustina

Transcrito por: Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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