Mi?rcoles, 07 de abril de 2010
APARICIONES DE LA VÍRGEN EN BANNEUX - BÉLGICA (CONCLUSIÓN)

Bueno aquí concluimos la parte dedicada a esta aparición de la Virgen María. EL AUTOR DEL BLOG.

Tercera Aparición: "Soy la Virgen le los pobres"

A las siete de la tarde, como en anteriores días, el jueves día 19 de enero, se aparece la Virgen. Un momento de silencio, luego la niña pregunta:
- "¿Quién es usted mi bella Dama?
La Señora contesta:
-"Yo soy la Virgen de los pobres"

La conduce nuevamente al manantial, arrodillándose la niña en los mismos puntos que el día anterior. Junto al manantial se arrodilla con la mirada fija hacia lo alto. Mariette vuelve a preguntar a la Virgen por qué ese manantial estaba reservado para Ella. La Virgen pone las manos en el pecho, señalándose dentro, acentúa su sonrisa y le contesta:
"Esta fuente es para todas las naciones… para los enfermos.”
Forma clara de decimos que todos los hombres están en su corazón y que el agua es un sacramental de la presencia de Dios para que acudan a Ella en cualquier circunstancia, con cualquier problema, sea físico o espiritual.
Lo último que le dijo la Virgen a Mariette, cuando ésta le dio las gracias por el manantial:
-"Rezaré por ti. Adiós."
Por tanto es importante creer en este sitio e ir en alguna ocasión pues la Virgen nos asegura que rezará por nosotros, si como Mariette sabemos ser agradecidos y tenemos fe.

Cuarta Aparición: "Deseo una capilla”
 
Viernes, 20 de enero de 1933. Mariette se siente un poco mal, pero ello no le impide salir a las siete de la tarde y rezar el rosario. A los dos minutos se aparece la Virgen y le dice:
- "¿Qué desea Vd. bella Dama?"
Observen que ya no le pregunta quién, si no qué quiere en concreto. La Virgen le contesta:
-"Desearía una capillita."
Luego, abriendo las manos, las extiende sin separarlas de su pecho. Con la mano derecha hace la señal de la cruz para bendecirla y desaparece. 
Ella por tanto desea que sea aprobado ese sitio por la Jerarquía, para que se pueda celebrar Misa y hacer oración ante el Santísimo. La Virgen no busca nunca su propia gloria, sino la Gloria de su Hijo Dios. Ella se limitó a pedir una capilla pequeña para Ella, es decir, de poco coste económico, para no resultar gravosa a sus hijos. El fin es que vengan de todas las naciones a rezar y a buscar amparo y refugio en su Hijo, que está en el Sagrario.

Quinta Aparición: “Vengo a aliviar el dolor”

Sábado, 11 de febrero de 1933. Mariette está arrodillada en el huerto, lugar de las apariciones. Algunas personas están presentes. Mariette se levanta de repente, se dirige hacia el borde del huerto y va hacia el manantial, arrodillándose en los mismos lugares de días anteriores. Una vez llegada al manantial se arrodilla de nuevo, se inclina, pone la mano en el agua y se persigna con el rosario. La Virgen entonces la dice: "Vengo a aliviar el dolor, hasta pronto"

Sexta Aparición: “Creed en Mí, yo creeré en vosotros”
Estas últimas palabras son el eco del Evangelio donde también se dice: "Dad y se os dará".

La sexta aparición tuvo lugar tres días después de la anterior, el miércoles, 15 de febrero de 1933. Parece ser que el sacerdote, padre Jamín dudaba, y pedía una prueba para poder creer en ellas. La Virgen, al igual que en el Evangelio con el milagro de los panes y lo peces, nos dice que "creamos". La obra que debemos hacer -nos dice Jesucristo en el Evangelio- para salvamos y para poder recibir el Pan de la vida (el pan de la Eucaristía, esto es, su Cuerpo y su Sangre sacramentados) es creer en Él.

El sacerdote había visto ya lo suficiente para poder poner sin miedo el acto de fe. Había visto cómo la niña se había convertido y mejorado en su rendimiento escolar, en especial en el religioso. Había visto
el cambio sincero y extraordinario de su padre, que había sido la fuerza dominante de apatía y de rebelión contra la Iglesia, y ahora era un fiel creyente. Había por tanto suficientes indicios para poder creer sin miedo, no quizás para ser aprobado oficialmente por la Iglesia, pero sí para que el sacerdote en particular pudiese poner un acto de fe sincero y creer en ellas.

La Virgen comprende la situación difícil del sacerdote. La niña de su parroquia estaba declarando una visita celestial justamente al mismo tiempo que otra aparición, Beauraing, en el mismo país y en el mismo mes. Él estaba nervioso, preocupado por el que dirán de los demás. Pero la Virgen le pide fe, que se abra a Ella.

"Creed en Mí, yo creeré en vosotros.... " Y le confía un secreto sólo para ella, con prohibición expresa de comunicárselo incluso a sus padres, secreto que nunca reveló.

A partir del instante en que el sacerdote cree y apoya de forma privada las apariciones, ocurren las sanaciones. El gran número de milagros que ocurrieron fue tan abrumador, que tomó por sorpresa a la Iglesia local. Las palabras de la Virgen se habían cumplido: "Creed en Mí, yo creeré en vosotros". O dicho en otros términos: "Ocupaos de mis cosas, y yo me ocuparé de las vuestras". Creed en Mí, entregaos de corazón a Mí, y yo atenderé vuestras preocupaciones, hasta con milagros sensibles suficientes en número y calidad, para la aprobación pontificia.


Séptima Aparición: "Reza mucho. Hasta pronto."


Lunes, 20 de enero de 1933. Hay nieve y hace mucho frío. Al final del segundo rosario Mariette extiende los brazos. La bella Dama ha bajado como de costumbre y se lleva consigo a la niña hacia el manantial. Mariette se arrodilla en los sitios acostumbrados y reza cada vez que se para. La Virgen le dice:

-"Querida niña, reza mucho".
Después, con voz grave y dejando de sonreír, añade:
-"Hasta pronto"


Octava Aparición: “Rezad mucho”

Jueves, 2 de marzo de 1933. Llueve torrencialmente, pero en cuanto se aparece la Virgen, para, el cielo se aclara y las estrellas brillan. La Virgen lucía más hermosa y más sublime que nunca, pero en esta ocasión no sonrió, pues iba a ser su última visita, el final de las apariciones en Banneux y le dijo:
- Soy la Madre del Salvador, Madre de Dios Rezad mucho. Adiós.
Y poniendo sus manos sobre la vidente, la bendijo y se fue. Según se iba, las nubes cubrieron el cielo otra vez, y la lluvia volvió a caer igual o más que antes.


Significado de los Hechos

María nos revela que es la Madre de la Persona Divina de su Hijo, Nuestro Salvador y Señor, y en consecuencia es Madre de Dios. Todos sabían que era la Virgen, pero Ella quiso dejar claro ese testimonio final de Quién era para que todos sus hijos, también los no católicos, tuvieran un alivio en los terribles momentos que iban llegar (Segunda Guerra Mundial). La entrada en Ella es por medio de la Fe: "Crean en Mí..."

La marcha hacia la Fuente tiene lugar cuatro veces. La conversión es un paso a retomar todos los días. El camino que recorre la niña es una imagen de nuestra vida cotidiana. Debemos salir de nuestra casa, de nosotros mismos, sacrificarnos y abrimos a los demás.

La fuente es imagen de Cristo. La Virgen nos conduce al manantial de la Vida Eterna. La vida está llena de obstáculos, de caídas como las que vivió su Hijo con la cruz a cuestas, camino del Calvario -eso significan las paradas, donde la niña se arrodilla- pero hay que levantarse para llegar hasta el final, donde está la Fuente que nos da la Salud (salvación) y la Vida (Gloria eterna).

En Bélgica, una vez más, María nos llama con el mismo pedido de oración que expresa en tantos lugares Marianos. Como en Medjugorje, Fatima, Ruanda o Lourdes, Ella elige a niños para entregar su llamado. La pureza de sus corazones es el campo fértil en que la Niña de Galilea siembra las semillas de su mensaje, porque sabe que la cizaña aún no ha brotado en ellos. Es el tiempo adecuado para poner el germen que hará de ellos unos pequeños soles que imitarán el Rostro de Jesús.

 

Fdo. Cristobal Aguilar.



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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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