Lunes, 05 de abril de 2010
LA CATEQUESIS SOBRE EL BAUTISMO

Conocer y valorar el bautismo de los niños para que profundizando en su significado nos comprometamos a cuidar, desarrollar y educar la fe que van a recibir.

"Nos arrancó del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino de Su Hijo amado. En el nos encontramos liberados y perdonados" (Col 1 13-14)

NOTAS PEDAGOGICAS

El catequista deberá tener muy presente las referencias bíblicas y del Catecismo de la Iglesia Católica al dar respuesta a las preguntas que de parte del grupo pudieran presentarse especialmente en relación a la parte histórica.

Puede ambientarse el lugar de la sesión con fotografías e imágenes referentes al bautismo de niños. De ser posible pedirles a los papás que traigan la fotografía del hijo que se bautizará.

VEAMOS

En nuestro ambiente es frecuente que los "hermanos separados" al visitar los hogares católicos les hagan cuestionamientos sobre la administración del Sacramento del Bautismo a los niños en la Iglesia Católica, a lo cual la gran mayoría de los católicos no saben qué responder, creándose en ellos una cierta inquietud.

El catequista entabla Un dialogo con los miembros del grupo a partir de las siguientes preguntas:

¿ Por qué quieren bautizar a sus hijos o ahijados desde pequeños?
Los hermanos separados dicen que el bautismo lo debemos recibir siendo ya grandes, como lo hizo Jesús al inicio de su predicación ¿Qué piensan ustedes? ¿Por qué la Iglesia bautiza a los niños?

En el tema de este día hablaremos sobre el bautismo de los niños.

PENSEMOS

En los comienzos de la Iglesia. con el anuncio del Evangelio de parte de los apóstoles, la practica más común era el bautismo de los adultos (ver CIC 1247). Esta costumbre se mantiene en nuestros días en tierras de misión.

Sin embargo, el Nuevo Testamento habla varias veces del bautismo de toda una “casa", es decir, de toda la familia junto con su servidumbre (ver He 16, 15.33-34; 18, 8; 1 Co 1, 16). En este bautismo se incluía seguramente a los niños de la familia. Los primeros testimonios expresos y claros del bautismo de los niños se remontan al siglo II. El bautismo de los niños es, pues, una práctica antiquísima en la Iglesia (ver CIC 1252).

“Los hermanos separados" cuestionan esta práctica haciendo alusión al bautismo de Jesús siendo ya grande. Jesús se bautizó ya grande porque antes de él no existía el bautismo que él inauguraba. Además, Jesús no necesitaba bautizarse porque las gracias que nos da a nosotros el sacramento del Bautismo, él ya las tenía. El bautismo de Jesús es diferente al bautismo de nuestros niños.

Nuestro ser de cristiano, constituido por el bautismo, es una gracia inmerecida, con la que Dios se adelanta a nuestros actos y envuelve nuestra vida desde el principio (ver 1Jn 4, 10-19; Ti 3, 3-6); una gracia que nosotros a causa del pecado original, necesitamos desde el primer momento de nuestra vida. “Por tanto, la Iglesia y los padres privarían al niño de la gracia inestimable de ser hijo de Dios si no Ie administraran el Bautismo poco después de su nacimiento" (CIC 1 250).

“Los padres cristianos deben reconocer que esta practica corresponde también a su misión de alimentar la vida que Dios les ha confiado" (CIC 1251).

En el Sacramento del Bautismo, al recibir la fe que es un don de Dios, iniciamos Un camino, Un proceso de crecimiento, que ha de desarrollarse desde la niñez, en la adolescencia, juventud y vida adulta hasta llegar a ser un cristiano maduro en la fe con la ayuda de nuestros padres, padrinos, familiares y de toda la comunidad cristiana (ver CIC 1255).

ACTUEMOS
En pequeños grupos formados por los papas y padrinos de cada niño que se bautizará vamos a dialogar a partir de las siguientes preguntas:

¿Por qué traemos a bautizar a nuestros hijos o ahijados?
¿Cuánta importancia le damos al prepararnos más en la fe?

Cada pequeño grupo elabora una frase que exprese su compromiso a continuar participando en estas catequesis sobre el Bautismo para presentarlo en la celebración.

CELEBREMOS
Sobre una mesa colocamos las fotografías de niños (especialmente las de los que se bautizarán) y un Cristo. El grupo se coloca alrededor de la mesa.

Escuchamos la lectura de la Palabra de Dios tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles 16, 25-34. que habla de un bautismo a toda una familia.

Dejarnos un momento de silencio para la reflexión personal. Cada pequeño grupo presenta su compromiso.

El catequista los invita a dar gracias a Dios y todos responden: GRACIAS PADRE BUENO.

Catequista: Demos gracias a Dios que nos ha llamado a ser sus hijos.
Todos: GRACIAS PADRE BUENO.

Catequista: Demos gracias a Dios por nuestros padres y padrinos que se preocuparon por bautizarnos de pequeños y nos han ayudado a crecer en la fe.
Todos: GRACIAS, PADRE BUENO.

Catequista: Demos gracias a Dios por nuestros hijos a quienes pronto envolverá con su gracia.
Todos: GRACIAS, PADRE BUENO.

Terminamos cantando:
UN SOLO SEÑOR

Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo
un solo Dios y Padre.

Llamados a guardar la unidad del Espíritu
por el vínculo de la paz, cantamos y proclamamos:

Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo
Un solo Dios y Padre.

Llamados a formar un solo cuerpo
en un mismo Espíritu, cantamos y proclamamos:

Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo
Un solo Dios y Padre.

Llamados a compartir una misma
esperanza en Cristo, cantamos y proclamamos:

Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo
un solo Dios y Padre.




El Bautismo y Sacramentos de iniciación cristiana



OBJETIVO

Tomar conciencia de que el Sacramento del Bautismo está íntimamente relacionado con el sacramento de la Confirmación y el de la Eucaristía formando juntos el camino de la iniciación cristiana para saber comprometernos al proceso de maduración en la fe.

“Este es nuestro mensaje. Advertimos con insistencia a cada uno y enseñamos a cada persona con mucha sabiduría, para hacer a todo hombre perfecto en Cristo" (Col 1,28).

NOTAS PEDAGOGICAS

La mayoría de las personas conoce distintos tipos de procesos: la vida humana, el crecimiento de plantas y animales, la fabricación de un producto, etc.


Aplicar esas experiencias a la vida cristiana, que como un proceso inicia con el conocimiento de Jesucristo, continúa con la adhesión a su persona y a su mensaje llega a la plenitud en el compromiso y proyección en la propia comunidad.

El catequista debe tener muy presente que una gran mayoría de personas de nuestro medio, celebran el sacramento del Bautismo como algo independiente, desconectado de los demás sacramentos.

VEAMOS

La vida es un continuo movimiento. Un día, seguido de otro lleva poco a poco a un crecimiento a un desarrollo, a un tratar de ser mejores.

Podernos constatarlo en las etapas del desarrollo de la persona. El grupo dialoga a partir de las siguientes preguntas:
¿ Cuáles son las principales etapas de la vida ?
¿ Qué características tiene cada etapa ?

Dejar un tiempo suficiente para el diálogo.

Ahora vamos en varios pliegos de papel a tratar con dibujos de expresar nuestras respuestas sobre las características de cada etapa de la vida. Una vez terminados los dibujos los colocamos al frente para que todos los vean a lo largo de la sesión. Posteriormente utilizaremos los dibujos en la celebración.

PENSEMOS

La persona pasa por distintas etapas a lo largo de su vida:

Infancia: No tiene conciencia de sí mismo ni de lo que le rodea. Pero poco a poco, con el paso de los meses y años, va tomando conciencia de su propia identidad y del lugar que ocupa en su familia.

Adolescencia: No tiene todavía los conocimientos ni la fuerza necesaria para situarse ante la vida con determinación. Es por esto que cambia continuamente de estado de ánimo: alegre, dinámico, generoso, cumplido y otras veces callado. indeciso e irresponsable.

Juventud: Se llega a esta etapa cargado de energía, salud e ideales. Se está en la mejor disposición de iniciar cualquier empresa.

Adultez: Se alcanza esta etapa cuando la persona va más allá de sí misma y de sus propios intereses. Cuando descubre las necesidades de los demás y comparte generosamente lo que tiene: afecto, comprensión, tiempo, bienes, etc.

Este proceso de la vida natural se va dando paso a paso y nos exige: tiempo, paciencia, reflexión y ayuda de muchas personas. No se puede improvisar, ni lo podemos realizar de un día para otro.

Asimismo, desde los inicios de la vida de la Iglesia, para llegar a ser cristiano también se sigue un proceso, un camino y una iniciación que consta de varias etapas: el anuncio gozoso del Evangelio; la acogida del Evangelio que nos lleva a la conversión; la profesión de fe; el Bautismo, puerta de entrada a los demás sacramentos; la efusión del Espíritu Santo en la Confirmación; y la participación en el sacramento de la Eucaristía (ver CIC 1229).

Los sacramentos corresponden a todas las etapas y a todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de fe de los cristianos. En ellos encontramos una cierta semejanza entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vida espiritual (ver CIC 1210).

“Mediante los sacramentos de la iniciación cristiana, el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, se ponen los fundamentos de toda vida cristiana"
(CIC 1212).

El sacramento del Bautismo marca el inicio de toda vida sacramental (ver CIC 1213). En el Bautismo nacemos a una vida nueva (ver Jn 3, 5), somos purificados del pecado (ver He 2, 38), adquirimos en Cristo la condición de hijos de Dios (ver Rom 8, 15-16; Gál 4, 5-7), templos del Espíritu Santo (ver He 2, 38) y miembros vivos de la Iglesia (ver 1 Co 12, 13).

Por el sacramento de la Confirmación los bautizados van avanzando por el camino de la iniciación cristiana, quedan enriquecidos con el don del Espíritu Santo y los une más estrechamente a la Iglesia, los fortalece e impulsa con mayor fuerza a que, de palabra y obra, sean testigos de Cristo y propaguen y defiendan la fe (ver CIC 1316; CDC 879).

La Eucaristía es el tercer sacramento de la iniciación cristiana, y su culmen (ver CIC 1322).

El sacramento de la Eucaristía es el memorial del sacrificio de Cristo en la cruz y el banquete sagrado de la comunión en el cuerpo y en la sangre del Señor. La celebración del banquete Eucarístico está totalmente orientada hacia la unión íntima de los fieles con Cristo. Es el pan que nutre nuestra fe y nos abre a los demás preocupándonos por su bien, estimulándonos a la fraternidad.

"La participación en la naturaleza divina, que los hombres reciben como don mediante la gracia de Cristo, tiene cierta analogía con el origen, el crecimiento y el sustento de la vida natural. En efecto, los fieles renacidos en el Bautismo se fortalecen con el sacramento de la Confirmación y finalmente, son alimentados en la Eucaristía con el manjar de la vida eterna, y, así por medio de estos sacramentos de la iniciación cristiana, reciben cada vez con más abundancia los tesoros de la vida divina y avanzan hacia la perfección de la caridad" (CIC 1212).

Los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación (junto con el del Orden Sacerdotal) confieren, además de la gracia, un carácter sacramental o "sello" espiritual indeleble y que permanece para siempre en el cristiano como disposición positiva para la gracia, como promesa y garantía de la protección divina y como vocación al culto divino y al servicio de la Iglesia. Por eso estos sacramentos se reciben una sola vez en la vida (ver CIC 11 21; 1272-1274; Ef 4,30)

De esta manera podemos comprender la íntima relación que existe entre el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, y el por qué se les llama sacramentos de iniciación cristiana.

ACTUEMOS

El catequista motiva al grupo hacia un verdadero compromiso partiendo de la siguiente reflexión:

¿Cuál ha sido nuestra experiencia en la vivencia de los sacramentos de iniciación cristiana?

¿Consideramos que hemos llegado a la madurez cristiana, es decir, a la vivencia sólida, plena, incondicional del seguimiento de Jesucristo?

Ahora nos reunimos en pequeños grupos los papás y padrinos de cada niño que se bautizará y formulemos nuestro compromiso:

¿Qué podemos hacer para que nuestros hijos o ahijados lleguen a vivir plenamente su iniciación cristiana?

El compromiso de cada pequeño grupo lo escribimos en un pequeño papel para presentarlo en la celebración.

CELEBREMOS

Colocamos algunos dibujos de las diferentes etapas de la vida de la persona como formando un camino intercalando entre los dibujos algunos pliegos de papel en blanco, al final del camino colocamos un Cristo y el grupo se coloca a los lados del camino.

Escuchamos la lectura de la Palabra de Dios tomada de la carta a los Efesios 4, 1-6.

Dejamos un momento de reflexión en silencio.

Cada pequeño grupo lee en voz alta su compromiso y después lo coloca en los pliegos de papel en blanco que se encuentran entre los dibujos, como tratando de llenar el camino y que no queden espacios vacíos.

Terminamos cantando

Juntos el coro y la primera y tercera estrofa del canto:


IGLESIA PEREGRINA

Todos unidos formando un solo cuerpo
un pueblo que en la Pascua nació,
miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu,
que el Hijo desde el Padre envió.
El nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.

Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos testimonio de amor,
paz para las guerras y luz cutre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios,
paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrino de Dios.

Rugen tormentas y, a veces , nuestra barca
parece que ha perdido el timón.
Miras con miedo no tienes confianza,
Iglesia peregrina de Dios.
Una esperanza nos llena de alegría,
presencia que el Señor prometió.
Vamos cantando, él viene con nosotros,
Iglesia peregrina de Dios.

Somos ea la tierra semilla…

Todos nacidos en un solo Bautismo,
unidos en la misma Comunión.
Todos viviendo en una misma casa,
Iglesia peregrina de Dios.
Todos prendidos en una misma suerte,
ligados a la misma salvación.
Somos un cuerpo y Cristo es la Cabeza,
Iglesia peregrina de Dios.

Somos en la tierra semilla…


El Bautismo, incorporación vital a la Iglesia



OBJETIVO

Descubrir que por el sacramento del bautismo nos incorporamos a la Iglesia, Cuerpo de Cristo para que encontremos y desarrollemos la forma personal de participación activa en la vida de la Iglesia

"Todos nosotros, . ..hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un único cuerpo" (1 Co 12, 13).

NOTAS PEDAGOGICAS

El catequista debe partir del hecho de la pobre conciencia de pertenencia y participación en la Iglesia de parte de muchos bautizados.

Por una parte es cierto que las personas estamos llamados a vivir y a desarrollarnos en comunidad. Se dice inclusive que somos seres sociables, pero también es cierto que en nuestro tiempo hay una tendencia a pensar y actuar marcada por un fuerte individualismo. Tendencia que se presenta al interior de la misma Iglesia, sobre todo en las grandes ciudades donde mucha gente no tiene conciencia de pertenencia a la comunidad cristiana. El sacramento del Bautismo no es sólo purificación, es también incorporación y vinculación a una comunidad cristiana.

Se les sugiere a los papás y padrinos con anticipación que traigan una foto donde aparezca el niño que se bautizará con su familia. Por su parte, el catequista tratará de traer fotos de la comunidad cristiana.

VEAMOS

Dialoguemos un poco sobre el acontecimiento que nos ha reunido: tenemos en familia un nuevo miembro.

Cuando llega un nuevo hijo a la familia hay actitudes y comportamientos diversos ante el acontecimiento. Durante esta reflexión los papás y padrinos estarán observando la fotografía del hijo que se bautizará:

¿De quién depende la vida futura del niño?
¿Qué pasa con los niños que carecen de una vida familiar?
¿Qué diferencia hay cuando se tiene una familia que lo quiere y cuando se carece de ella?

Se puede dar tiempo para hacer comentarios.

PENSEMOS

Así como las personas al nacer, para crecer y desarrollarse necesitan vivir en una familia, en una sociedad, así también el cristiano, que en el sacramento del Bautismo recibe una vida nueva, necesita acogerse, incorporarse vitalmente al Pueblo de Dios, la Iglesia, para Vivir plenamente la vida que ha recibido.

"El Bautismo hace de nosotros miembros del Cuerpo de Cristo. “Por tanto... somos miembros los unos del los otros’ (Ef 4, 25). El Bautismo incorpora a la Iglesia" (CIC 1 267) de todos los tiempos y lugares de la tierra. Dicha incorporación al Cuerpo de Cristo encuentra su expresión concreta en la pertenencia y participación en una comunidad cristiana, nuestra parroquia. Por esta razón, el Bautismo debe tener lugar en la parroquia donde vivimos y dentro del marco de la celebración del domingo (ver CDC 856; 857.2; II SDG 14).

Con la incorporación a la Iglesia, toda la comunidad cristiana es responsable de la fe del nuevo bautizado. Sin dejar de ser especial la responsabilidad de los papás y padrinos (ver CIC 1255).

Por el sacramento del Bautismo todos somos hermanos y hermanas. Esta unión fundamental de todos los bautizados, por encima de los "límites naturales o humanos de las naciones, las culturas, las razas y los sexos ´porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo´ (1 Co 12, l 3)" (CIC 1 267), debe manifestarse concretamente en la ayuda mutua y en el intercambio de dones materiales y espirituales (ver He 2, 44-45).

ACTUEMOS

Se reúnen en pequeños grupos los papás y padrinos de cada niño y dialogan a partir de las siguientes preguntas:

¿Me siento identificado con mi comunidad parroquial?
¿Participo activamente en la celebración dominical de la Eucaristía en mi parroquia?
¿Conozco al sacerdote y a los agentes que trabajan en la evangelización en mi parroquia?
¿Participo en algún grupo pastoral de mi parroquia?

Ahora tratan de llegar a un compromiso concreto a partir de esta pregunta y lo anotan en una hoja de papel:

¿Qué vamos a hacer como papás y padrinos para ir integrando al hijo que traemos a bautizar en la comunidad parroquial?

CELEBREMOS

El catequista prepara un cartel con las fotografías o imágenes de la comunidad parroquial procurando dejar algunos espacios en blanco (tantos como niños se vayan a bautizar), en su parte superior coloca bien claro el nombre de la parroquia. Coloca el cartel al frente del grupo y al lado pone cinta adhesiva.

El catequista les presenta y explica el cartel en que vemos representada nuestra comunidad parroquial.

Se lee del capitulo 2 del libro de los Hechos de los Apóstoles los versículos del 42 al 47.

Se deja un momento de reflexión en silencio.

Los papás y padrinos de cada niño expresan en voz alta, juntos, el compromiso que formularon. Una vez dicho el compromiso pasan y colocan la fotografía del niño en algunos de los espacios vacíos del cartel y regresan a su lugar. Así hasta pasar todos los grupos.

Terminamos cantando:

IGLESIA PEREGRINA

Todos unidos formando un solo cuerpo
un pueblo que en la Pascua nació,
miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.

Vive en nosotros la fuerza del Espíritu,
que el Hijo desde el Padre envió.
El nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.

Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos testimonio de amor
paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios,
paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios.

Rugen tormentas y, a veces , nuestra barca
parece que ha perdido el timón.
Miras con miedo no tienes confianza,
Iglesia peregrina de Dios.
Una esperanza nos llena de alegría,
presencia que el Señor prometió.
Vamos cantando, él viene con nosotros,
Iglesia peregrina de Dios.

Todos nacidos en un solo Bautismo,
unidos en la misma Comunión.
Todos viviendo en una misma casa,
Iglesia peregrina de Dios.
Todos prendidos en una misma suerte,
ligados a la misma salvación.
Somos un cuerpo y Cristo es la Cabeza,
Iglesia peregrina de Dios.

El Bautismo, liberación del pecado



OBJETIVO

Tomar conciencia que por el sacramento del Bautismo quedamos liberados de toda atadura del pecado y capacitados para que trabajemos responsablemente en la transformación de la realidad del mundo en que vivimos.

“Considérense como muertos para el pecado y vivan para Dios: en Cristo Jesús" (Rom6, 11)

NOTAS PEDAGOGICAS

No deberá perderse de vista que este tema toca nuestra realidad, lo que nos ayudará a descubrir nuestra responsabilidad del pecado personal y social.

Para la dinámica del “veamos" necesitaremos un pliego de papel y marcadores, para el “celebremos" un Cristo.

VEAMOS

En pequeños grupos invitarlos a platicar algunos hechos de vida donde sentimos la injusticia. la corrupción, realidades de pecado que nos tienen esclavizados.

De igual forma, platicarán sobre hechos de vida donde se haya experimentado la Salvación. el encuentro con el Señor.

En plenario se irán anotando en un pliego de papel las dos listas de los hechos de vida. tanto negativos como positivos, que los grupos hayan comentado.

El catequista tomará estas experiencias y ayudará a reflexionar al grupo cómo Dios se encuentra con el hombre en los diferentes acontecimientos de la vida y revela a cada uno su Plan de Salvación.

PENSEMOS

El agua. uno de los símbolos del Bautismo que nos recuerda la vida nueva que recibirnos, es también símbolo de purificación. El Bautismo nos lava, purifica y libera del pecado (ver CIC 1262; CDC 849; He 2, 38; 1 Co 6, 11; 1 P 3, 18-21).


El Bautismo es el primero y principal sacramento del perdón de los pecados: nos une a Cristo muerto y resucitado y nos da el Espíritu Santo" (CTC 984) para “caminar en una vida nueva" (Rom 6,4).

El sacramento del Bautismo nos separa del destino colectivo de una humanidad fatalmente sometida al poder del pecado y borra el pecado original y todos los pecados actuales que haya podido cometer el que se bautizará y lo libra de las consecuencias del pecado (ver CIC 1 263).

"No obstante, en el bautizado permanecen ciertas consecuencias temporales del pecado. como los sufrimientos, la enfermedad, la muerte o las fragilidades inherentes a la vida como las debilidades de carácter, etc., así como una inclinación al pecado que la Tradición llama concupiscencia. ...dejada para el combate. no puede dañar a los que no la consienten y la resisten con coraje por la gracia de Jesucristo" (CJC 1264).

El sacramento del Bautismo, por el Espíritu, nos pone en un contacto personal e individual con Cristo, para ser solidario con su modo de pensar. obrar y vivir. Porque el hombre pecador, por las aguas del Bautismo ha muerto: ahora el bautizado ha sido reengendrado como hijo de Dios. vive una realidad nueva y su vida ha de ser coherente con dicha realidad. Si se ha muerto al pecado. ¿cómo seguir viviendo en él ? (ver Rom 6, 1 - 12). Ese viejo hombre, el hombre cautivo del egoísmo, de la soberbia, de las tinieblas, del pecado, está destinado a morir. El viejo hombre muere con la muerte de Cristo y participa de su Misterio Pascual. Porque el simbolismo del agua que lava toda mancha nos deja libre de toda culpa, por el Espíritu que nos es comunicado; con ello queda destruido el pecado y dejamos de ser sus esclavos, somos llamados a la libertad de los hijos de Dios, fruto del Espíritu de Cristo.

Estos efectos de muerte y vida, se aplican a cada uno de nosotros en el aquí y en el ahora de la existencia humana.

El si que pronunciamos al acercarnos al sacramento del Bautismo es una nueva palabra dada en la historia que nos impulsa a liberarnos de todas las servidumbres del pecado personal y social, de todo lo que desgarra al hombre y a la sociedad y que tiene su fuente en el egoísmo, liberación que culmina en la comunión con Dios y con los hombres (ver P 482), esta liberación abarca las diferentes dimensiones de la existencia: lo social, lo político y lo económico (ver P 483).

Con el Bautismo adquirimos un compromiso irrevocable de ser testigos de la liberación; por ser liberados de todo pecado, implica el comienzo de una nueva vida, el reorientar nuestra vida según el Espíritu recibido: el Espíritu de la Resurrección.

ACTUEMOS

En los pequeños grupos que nos reunimos al inicio vamos a buscar nuestro compromiso del día de hoy. Con la siguiente pregunta orientamos la reflexión:

¿Qué tenemos que hacer para vivir el compromiso de bautizado, según la enseñanza de este tema?
A nivel personal
A nivel familiar
A nivel barrio o comunidad.

CELEBREMOS

Para la celebración nos ponemos de rodillas ante un Cristo (podemos colocarlo en una mesa), a su lado ponemos las listas que elaboramos al inicio del tema.

Escuchamos la lectura de la Palabra de Dios tomada del capítulo 6 de la Carta a los Romanos del versículo 1 al 11.

Dejamos un momento de reflexión en silencio.

Espontáneamente el grupo pronuncia en voz alta algunas oraciones de petición al Señor para que infunda su fuerza para vivir con autenticidad la liberación del pecado.

Después de cada una de ellas se sugiere cantar: “Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo".

Finalizar con el canto:

DANOS UN CORAZON


Danos un corazón grande para amar
Danos un corazón fuerte para luchar.

Hombres nuevos, creadores de la historia,
constructores de nueva humanidad;
hombres nuevos que viven la existencia
como riesgo de un largo caminar.

Danos un corazón grande para amar

Hombres nuevos luchando en esperanza,
caminantes sedientos de verdad.
Hombres nuevos, sin frenos ni cadenas,
hombres libres que exigen libertad.

Danos un corazón grande para amar

Hombres nuevos, amando sin fronteras,
por encima de razas y lugar.
Hombres nuevos, al lado de los pobres,
compartiendo con ellos techo y pan.

 

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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