Conocer y valorar el bautismo de los niños para que
profundizando en su significado nos comprometamos a cuidar, desarrollar y
educar la fe que van a recibir.
OBJETIVO
Tomar
conciencia de que el Sacramento del Bautismo está íntimamente
relacionado con el sacramento de la Confirmación y el de la Eucaristía
formando juntos el camino de la iniciación cristiana para saber
comprometernos al proceso de maduración en la fe.
“Este es
nuestro mensaje. Advertimos con insistencia a cada uno y enseñamos a
cada persona con mucha sabiduría, para hacer a todo hombre perfecto en
Cristo" (Col 1,28).
NOTAS PEDAGOGICAS
La mayoría de
las personas conoce distintos tipos de procesos: la vida humana, el
crecimiento de plantas y animales, la fabricación de un producto, etc.
Aplicar
esas experiencias a la vida cristiana, que como un proceso inicia con
el conocimiento de Jesucristo, continúa con la adhesión a su persona y a
su mensaje llega a la plenitud en el compromiso y proyección en la
propia comunidad.
El catequista debe tener muy presente que una
gran mayoría de personas de nuestro medio, celebran el sacramento del
Bautismo como algo independiente, desconectado de los demás sacramentos.
VEAMOS
La
vida es un continuo movimiento. Un día, seguido de otro lleva poco a
poco a un crecimiento a un desarrollo, a un tratar de ser mejores.
Podernos
constatarlo en las etapas del desarrollo de la persona. El grupo
dialoga a partir de las siguientes preguntas:
¿ Cuáles son las
principales etapas de la vida ?
¿ Qué características tiene cada
etapa ?
Dejar un tiempo suficiente para el diálogo.
Ahora
vamos en varios pliegos de papel a tratar con dibujos de expresar
nuestras respuestas sobre las características de cada etapa de la vida.
Una vez terminados los dibujos los colocamos al frente para que todos
los vean a lo largo de la sesión. Posteriormente utilizaremos los
dibujos en la celebración.
PENSEMOS
La persona pasa
por distintas etapas a lo largo de su vida:
Infancia: No
tiene conciencia de sí mismo ni de lo que le rodea. Pero poco a poco,
con el paso de los meses y años, va tomando conciencia de su propia
identidad y del lugar que ocupa en su familia.
Adolescencia:
No tiene todavía los conocimientos ni la fuerza necesaria para situarse
ante la vida con determinación. Es por esto que cambia continuamente de
estado de ánimo: alegre, dinámico, generoso, cumplido y otras veces
callado. indeciso e irresponsable.
Juventud: Se llega a
esta etapa cargado de energía, salud e ideales. Se está en la mejor
disposición de iniciar cualquier empresa.
Adultez: Se
alcanza esta etapa cuando la persona va más allá de sí misma y de sus
propios intereses. Cuando descubre las necesidades de los demás y
comparte generosamente lo que tiene: afecto, comprensión, tiempo,
bienes, etc.
Este proceso de la vida natural se va dando paso a
paso y nos exige: tiempo, paciencia, reflexión y ayuda de muchas
personas. No se puede improvisar, ni lo podemos realizar de un día para
otro.
Asimismo, desde los inicios de la vida de la Iglesia, para
llegar a ser cristiano también se sigue un proceso, un camino y una
iniciación que consta de varias etapas: el anuncio gozoso del Evangelio;
la acogida del Evangelio que nos lleva a la conversión; la profesión de
fe; el Bautismo, puerta de entrada a los demás sacramentos; la efusión
del Espíritu Santo en la Confirmación; y la participación en el
sacramento de la Eucaristía (ver CIC 1229).
Los sacramentos
corresponden a todas las etapas y a todos los momentos importantes de la
vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a
la vida de fe de los cristianos. En ellos encontramos una cierta
semejanza entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vida
espiritual (ver CIC 1210).
“Mediante los sacramentos de la
iniciación cristiana, el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, se
ponen los fundamentos de toda vida cristiana"
(CIC 1212).
El
sacramento del Bautismo marca el inicio de toda vida sacramental (ver
CIC 1213). En el Bautismo nacemos a una vida nueva (ver Jn 3, 5), somos
purificados del pecado (ver He 2, 38), adquirimos en Cristo la condición
de hijos de Dios (ver Rom 8, 15-16; Gál 4, 5-7), templos del Espíritu
Santo (ver He 2, 38) y miembros vivos de la Iglesia (ver 1 Co 12, 13).
Por
el sacramento de la Confirmación los bautizados van avanzando por el
camino de la iniciación cristiana, quedan enriquecidos con el don del
Espíritu Santo y los une más estrechamente a la Iglesia, los fortalece e
impulsa con mayor fuerza a que, de palabra y obra, sean testigos de
Cristo y propaguen y defiendan la fe (ver CIC 1316; CDC 879).
La
Eucaristía es el tercer sacramento de la iniciación cristiana, y su
culmen (ver CIC 1322).
El sacramento de la Eucaristía es el
memorial del sacrificio de Cristo en la cruz y el banquete sagrado de la
comunión en el cuerpo y en la sangre del Señor. La celebración del
banquete Eucarístico está totalmente orientada hacia la unión íntima de
los fieles con Cristo. Es el pan que nutre nuestra fe y nos abre a los
demás preocupándonos por su bien, estimulándonos a la fraternidad.
"La
participación en la naturaleza divina, que los hombres reciben como don
mediante la gracia de Cristo, tiene cierta analogía con el origen, el
crecimiento y el sustento de la vida natural. En efecto, los fieles
renacidos en el Bautismo se fortalecen con el sacramento de la
Confirmación y finalmente, son alimentados en la Eucaristía con el
manjar de la vida eterna, y, así por medio de estos sacramentos de la
iniciación cristiana, reciben cada vez con más abundancia los tesoros de
la vida divina y avanzan hacia la perfección de la caridad" (CIC 1212).
Los
sacramentos del Bautismo y de la Confirmación (junto con el del Orden
Sacerdotal) confieren, además de la gracia, un carácter sacramental o
"sello" espiritual indeleble y que permanece para siempre en el
cristiano como disposición positiva para la gracia, como promesa y
garantía de la protección divina y como vocación al culto divino y al
servicio de la Iglesia. Por eso estos sacramentos se reciben una sola
vez en la vida (ver CIC 11 21; 1272-1274; Ef 4,30)
De esta manera
podemos comprender la íntima relación que existe entre el Bautismo, la
Confirmación y la Eucaristía, y el por qué se les llama sacramentos de
iniciación cristiana.
ACTUEMOS
El catequista motiva
al grupo hacia un verdadero compromiso partiendo de la siguiente
reflexión:
¿Cuál ha sido nuestra experiencia en la vivencia de
los sacramentos de iniciación cristiana?
¿Consideramos que hemos
llegado a la madurez cristiana, es decir, a la vivencia sólida, plena,
incondicional del seguimiento de Jesucristo?
Ahora nos reunimos
en pequeños grupos los papás y padrinos de cada niño que se bautizará y
formulemos nuestro compromiso:
¿Qué podemos hacer para que
nuestros hijos o ahijados lleguen a vivir plenamente su iniciación
cristiana?
El compromiso de cada pequeño grupo lo escribimos en
un pequeño papel para presentarlo en la celebración.
CELEBREMOS
Colocamos
algunos dibujos de las diferentes etapas de la vida de la persona como
formando un camino intercalando entre los dibujos algunos pliegos de
papel en blanco, al final del camino colocamos un Cristo y el grupo se
coloca a los lados del camino.
Escuchamos la lectura de la
Palabra de Dios tomada de la carta a los Efesios 4, 1-6.
Dejamos
un momento de reflexión en silencio.
Cada pequeño grupo lee en
voz alta su compromiso y después lo coloca en los pliegos de papel en
blanco que se encuentran entre los dibujos, como tratando de llenar el
camino y que no queden espacios vacíos.
Terminamos cantando
Juntos
el coro y la primera y tercera estrofa del canto:
IGLESIA
PEREGRINA
Todos unidos formando un solo cuerpo
un pueblo
que en la Pascua nació,
miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia
peregrina de Dios.
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu,
que
el Hijo desde el Padre envió.
El nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia
peregrina de Dios.
Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos
testimonio de amor,
paz para las guerras y luz cutre las sombras,
Iglesia
peregrina de Dios,
paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia
peregrino de Dios.
Rugen tormentas y, a veces , nuestra barca
parece
que ha perdido el timón.
Miras con miedo no tienes confianza,
Iglesia
peregrina de Dios.
Una esperanza nos llena de alegría,
presencia
que el Señor prometió.
Vamos cantando, él viene con nosotros,
Iglesia
peregrina de Dios.
Somos ea la tierra semilla…
Todos
nacidos en un solo Bautismo,
unidos en la misma Comunión.
Todos
viviendo en una misma casa,
Iglesia peregrina de Dios.
Todos
prendidos en una misma suerte,
ligados a la misma salvación.
Somos
un cuerpo y Cristo es la Cabeza,
Iglesia peregrina de Dios.
Somos
en la tierra semilla…
OBJETIVO
Descubrir
que por el sacramento del bautismo nos incorporamos a la Iglesia,
Cuerpo de Cristo para que encontremos y desarrollemos la forma personal
de participación activa en la vida de la Iglesia
"Todos
nosotros, . ..hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un
único cuerpo" (1 Co 12, 13).
NOTAS PEDAGOGICAS
El
catequista debe partir del hecho de la pobre conciencia de pertenencia y
participación en la Iglesia de parte de muchos bautizados.
Por
una parte es cierto que las personas estamos llamados a vivir y a
desarrollarnos en comunidad. Se dice inclusive que somos seres
sociables, pero también es cierto que en nuestro tiempo hay una
tendencia a pensar y actuar marcada por un fuerte individualismo.
Tendencia que se presenta al interior de la misma Iglesia, sobre todo en
las grandes ciudades donde mucha gente no tiene conciencia de
pertenencia a la comunidad cristiana. El sacramento del Bautismo no es
sólo purificación, es también incorporación y vinculación a una
comunidad cristiana.
Se les sugiere a los papás y padrinos con
anticipación que traigan una foto donde aparezca el niño que se
bautizará con su familia. Por su parte, el catequista tratará de traer
fotos de la comunidad cristiana.
VEAMOS
Dialoguemos
un poco sobre el acontecimiento que nos ha reunido: tenemos en familia
un nuevo miembro.
Cuando llega un nuevo hijo a la familia hay
actitudes y comportamientos diversos ante el acontecimiento. Durante
esta reflexión los papás y padrinos estarán observando la fotografía del
hijo que se bautizará:
¿De quién depende la vida futura del
niño?
¿Qué pasa con los niños que carecen de una vida familiar?
¿Qué
diferencia hay cuando se tiene una familia que lo quiere y cuando se
carece de ella?
Se puede dar tiempo para hacer comentarios.
PENSEMOS
Así
como las personas al nacer, para crecer y desarrollarse necesitan vivir
en una familia, en una sociedad, así también el cristiano, que en el
sacramento del Bautismo recibe una vida nueva, necesita acogerse,
incorporarse vitalmente al Pueblo de Dios, la Iglesia, para Vivir
plenamente la vida que ha recibido.
"El Bautismo hace de nosotros
miembros del Cuerpo de Cristo. “Por tanto... somos miembros los unos
del los otros’ (Ef 4, 25). El Bautismo incorpora a la Iglesia" (CIC 1
267) de todos los tiempos y lugares de la tierra. Dicha incorporación al
Cuerpo de Cristo encuentra su expresión concreta en la pertenencia y
participación en una comunidad cristiana, nuestra parroquia. Por esta
razón, el Bautismo debe tener lugar en la parroquia donde vivimos y
dentro del marco de la celebración del domingo (ver CDC 856; 857.2; II
SDG 14).
Con la incorporación a la Iglesia, toda la comunidad
cristiana es responsable de la fe del nuevo bautizado. Sin dejar de ser
especial la responsabilidad de los papás y padrinos (ver CIC 1255).
Por
el sacramento del Bautismo todos somos hermanos y hermanas. Esta unión
fundamental de todos los bautizados, por encima de los "límites
naturales o humanos de las naciones, las culturas, las razas y los sexos
´porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar
más que un cuerpo´ (1 Co 12, l 3)" (CIC 1 267), debe manifestarse
concretamente en la ayuda mutua y en el intercambio de dones materiales y
espirituales (ver He 2, 44-45).
ACTUEMOS
Se reúnen
en pequeños grupos los papás y padrinos de cada niño y dialogan a
partir de las siguientes preguntas:
¿Me siento identificado con
mi comunidad parroquial?
¿Participo activamente en la celebración
dominical de la Eucaristía en mi parroquia?
¿Conozco al sacerdote y a
los agentes que trabajan en la evangelización en mi parroquia?
¿Participo
en algún grupo pastoral de mi parroquia?
Ahora tratan de llegar a
un compromiso concreto a partir de esta pregunta y lo anotan en una
hoja de papel:
¿Qué vamos a hacer como papás y padrinos para ir
integrando al hijo que traemos a bautizar en la comunidad parroquial?
CELEBREMOS
El
catequista prepara un cartel con las fotografías o imágenes de la
comunidad parroquial procurando dejar algunos espacios en blanco (tantos
como niños se vayan a bautizar), en su parte superior coloca bien claro
el nombre de la parroquia. Coloca el cartel al frente del grupo y al
lado pone cinta adhesiva.
El catequista les presenta y explica el
cartel en que vemos representada nuestra comunidad parroquial.
Se
lee del capitulo 2 del libro de los Hechos de los Apóstoles los
versículos del 42 al 47.
Se deja un momento de reflexión en
silencio.
Los papás y padrinos de cada niño expresan en voz alta,
juntos, el compromiso que formularon. Una vez dicho el compromiso pasan
y colocan la fotografía del niño en algunos de los espacios vacíos del
cartel y regresan a su lugar. Así hasta pasar todos los grupos.
Terminamos
cantando:
IGLESIA PEREGRINA
Todos unidos
formando un solo cuerpo
un pueblo que en la Pascua nació,
miembros
de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.
Vive
en nosotros la fuerza del Espíritu,
que el Hijo desde el Padre
envió.
El nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de
Dios.
Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos
testimonio de amor
paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia
peregrina de Dios,
paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia
peregrina de Dios.
Rugen tormentas y, a veces , nuestra barca
parece
que ha perdido el timón.
Miras con miedo no tienes confianza,
Iglesia
peregrina de Dios.
Una esperanza nos llena de alegría,
presencia
que el Señor prometió.
Vamos cantando, él viene con nosotros,
Iglesia
peregrina de Dios.
Todos nacidos en un solo Bautismo,
unidos
en la misma Comunión.
Todos viviendo en una misma casa,
Iglesia
peregrina de Dios.
Todos prendidos en una misma suerte,
ligados a
la misma salvación.
Somos un cuerpo y Cristo es la Cabeza,
Iglesia
peregrina de Dios.
El Bautismo, liberación del pecado
OBJETIVO
Tomar conciencia que por
el sacramento del Bautismo quedamos liberados de toda atadura del
pecado y capacitados para que trabajemos responsablemente en la
transformación de la realidad del mundo en que vivimos.
“Considérense como muertos para el pecado y vivan para Dios: en Cristo
Jesús" (Rom6, 11)
NOTAS PEDAGOGICAS
No deberá
perderse de vista que este tema toca nuestra realidad, lo que nos
ayudará a descubrir nuestra responsabilidad del pecado personal y
social.
Para la dinámica del “veamos" necesitaremos un pliego de
papel y marcadores, para el “celebremos" un Cristo.
VEAMOS
En
pequeños grupos invitarlos a platicar algunos hechos de vida donde
sentimos la injusticia. la corrupción, realidades de pecado que nos
tienen esclavizados.
De igual forma, platicarán sobre hechos de
vida donde se haya experimentado la Salvación. el encuentro con el
Señor.
En plenario se irán anotando en un pliego de papel las dos
listas de los hechos de vida. tanto negativos como positivos, que los
grupos hayan comentado.
El catequista tomará estas experiencias y
ayudará a reflexionar al grupo cómo Dios se encuentra con el hombre en
los diferentes acontecimientos de la vida y revela a cada uno su Plan de
Salvación.
PENSEMOS
El agua. uno de los símbolos
del Bautismo que nos recuerda la vida nueva que recibirnos, es también
símbolo de purificación. El Bautismo nos lava, purifica y libera del
pecado (ver CIC 1262; CDC 849; He 2, 38; 1 Co 6, 11; 1 P 3, 18-21).
El
Bautismo es el primero y principal sacramento del perdón de los
pecados: nos une a Cristo muerto y resucitado y nos da el Espíritu
Santo" (CTC 984) para “caminar en una vida nueva" (Rom 6,4).
El
sacramento del Bautismo nos separa del destino colectivo de una
humanidad fatalmente sometida al poder del pecado y borra el pecado
original y todos los pecados actuales que haya podido cometer el que se
bautizará y lo libra de las consecuencias del pecado (ver CIC 1 263).
"No
obstante, en el bautizado permanecen ciertas consecuencias temporales
del pecado. como los sufrimientos, la enfermedad, la muerte o las
fragilidades inherentes a la vida como las debilidades de carácter,
etc., así como una inclinación al pecado que la Tradición llama
concupiscencia. ...dejada para el combate. no puede dañar a los que no
la consienten y la resisten con coraje por la gracia de Jesucristo" (CJC
1264).
El sacramento del Bautismo, por el Espíritu, nos pone en
un contacto personal e individual con Cristo, para ser solidario con su
modo de pensar. obrar y vivir. Porque el hombre pecador, por las aguas
del Bautismo ha muerto: ahora el bautizado ha sido reengendrado como
hijo de Dios. vive una realidad nueva y su vida ha de ser coherente con
dicha realidad. Si se ha muerto al pecado. ¿cómo seguir viviendo en él ?
(ver Rom 6, 1 - 12). Ese viejo hombre, el hombre cautivo del egoísmo,
de la soberbia, de las tinieblas, del pecado, está destinado a morir. El
viejo hombre muere con la muerte de Cristo y participa de su Misterio
Pascual. Porque el simbolismo del agua que lava toda mancha nos deja
libre de toda culpa, por el Espíritu que nos es comunicado; con ello
queda destruido el pecado y dejamos de ser sus esclavos, somos llamados a
la libertad de los hijos de Dios, fruto del Espíritu de Cristo.
Estos
efectos de muerte y vida, se aplican a cada uno de nosotros en el aquí y
en el ahora de la existencia humana.
El si que pronunciamos al
acercarnos al sacramento del Bautismo es una nueva palabra dada en la
historia que nos impulsa a liberarnos de todas las servidumbres del
pecado personal y social, de todo lo que desgarra al hombre y a la
sociedad y que tiene su fuente en el egoísmo, liberación que culmina en
la comunión con Dios y con los hombres (ver P 482), esta liberación
abarca las diferentes dimensiones de la existencia: lo social, lo
político y lo económico (ver P 483).
Con el Bautismo adquirimos
un compromiso irrevocable de ser testigos de la liberación; por ser
liberados de todo pecado, implica el comienzo de una nueva vida, el
reorientar nuestra vida según el Espíritu recibido: el Espíritu de la
Resurrección.
ACTUEMOS
En los pequeños grupos que
nos reunimos al inicio vamos a buscar nuestro compromiso del día de hoy.
Con la siguiente pregunta orientamos la reflexión:
¿Qué tenemos
que hacer para vivir el compromiso de bautizado, según la enseñanza de
este tema?
A nivel personal
A nivel familiar
A nivel barrio o
comunidad.
CELEBREMOS
Para la celebración nos
ponemos de rodillas ante un Cristo (podemos colocarlo en una mesa), a su
lado ponemos las listas que elaboramos al inicio del tema.
Escuchamos
la lectura de la Palabra de Dios tomada del capítulo 6 de la Carta a
los Romanos del versículo 1 al 11.
Dejamos un momento de
reflexión en silencio.
Espontáneamente el grupo pronuncia en voz
alta algunas oraciones de petición al Señor para que infunda su fuerza
para vivir con autenticidad la liberación del pecado.
Después de
cada una de ellas se sugiere cantar: “Cordero de Dios que quitas el
pecado del mundo".
Finalizar con el canto:
DANOS UN
CORAZON
Danos un corazón grande para amar
Danos un
corazón fuerte para luchar.
Hombres nuevos, creadores de la
historia,
constructores de nueva humanidad;
hombres nuevos que
viven la existencia
como riesgo de un largo caminar.
Danos un
corazón grande para amar
Hombres nuevos luchando en esperanza,
caminantes
sedientos de verdad.
Hombres nuevos, sin frenos ni cadenas,
hombres
libres que exigen libertad.
Danos un corazón grande para amar
Hombres nuevos, amando sin fronteras,
por encima de razas y
lugar.
Hombres nuevos, al lado de los pobres,
compartiendo con
ellos techo y pan.
Fdo. Cristobal Aguilar.
