Domingo, 04 de abril de 2010
EL ARCHIVO SECRETO VATICANO Y LAS CONFESIONES CRISTIANAS (EXCOMUNIÓN DE LUTERO Y DIVORCIO ENRIQUE VIII)

Bueno seguimos mostrando una serie de documentos que pueden ser vistos por todos (quiero decir que es una información pública) en la página que a tal efecto tiene el Vaticano, sobre las distintas confesiones, en esta ocasión la de Lutero. EL AUTOR DEL BLOG.

BULA «EXSURGE DOMINE» DE LEÓN X AMENAZANDO
CON LA EXCOMUNIÓN A MARTÍN LUTERO
Roma, 15 de junio de 1520


    Volumen de papel, de 4 folios (rubricellae) + 330, encuadernado en piel de color rojo pálido; en el dorso en alto:  LEON. X. BULLAR. A.V. AD IX. L. CLXX
    ASV, Reg. Vat., 1160, f. 251r

   Los años entre 1519 y 1521 fueron para el Lutero carismático «años de oro» (Oberman), muy ricos en publicaciones y discursos; el fraile agostino de Erfurt parecía haber alcanzado una «seguridad hipnótica», consciente y orgulloso de su misión de proclamar en voz alta la verdad del Evangelio de Cristo contra el anticristo (el papado de Roma), para la genuina y urgente reforma de la Iglesia. «Ecclesiam et ecclesiasticos – escribía en las Operationes in Psalmos compuestas en aquellos años - oportet reformari». En 1520 Lutero publica An den christlichen Adel deutscher Nation von des christlichen Standes Besserung (a la nobleza cristiana de la nación alemana:  de la mejora del Estatuto cristiano) en el que estigmatiza nuevamente los males de Roma y confiesa haber deseado «asaltar violentísimamente al papa, como el anticristo».

   Y en ese mismo año se retomaba en Roma el proceso contra Lutero (iniciado en 1518 y suspendido por varias razones inherentes a la política papal en 1519). Ya estaba decidida la condena del agostino, auspiciada también por las Universidades de Lovaina y Colonia. Se formaron tres comisiones para examinar los escritos de Lutero, se celebraron tres consistorios (uno de los cuales duró ocho horas) y se llegó a la decisión de la condena. La bula correspondiente fue leída en el consistorio del 1 de junio de 1520 y se decidió publicarla.

   Del largo texto de la bula, en el que trabajaron, además de León X, Giovanni Eck y los cardenales Benedetto Accolti y Giulio de’ Medici (futuro Clemente VII) se encuentra una copia en el registro del papa Medici relativo sobre todo al octavo y noveno años de pontificado (Reg. Vat, 1160 folios 251r - 259v).  Hubo mala suerte con los originales enviados y casi todos terminaron destruidos; la bula recibida por Lutero, como es bien sabido, fue quemada el 10 de diciembre de 1520 en Wittenberg junto con los libros de derecho canónico, una señal de la ya clara rebelión en Roma.

   Con la Bula Exsurge Domine, en la que se repite varias veces el nombre de Lutero, León X condena 41 proposiciones o errores, extraídos de las obras del fraile sajón, como «vel hereticos, vel falsos, vel scandalosos, vel piarum aurium offensivos, vel simplicium mentium seductivos»; las proposiciones condenadas se referían a la «fides fiduciosa», la justificación, la gracia, la jerarquía eclesiástica, la eficacia de los sacramentos, el purgatorio, la penitencia, las indulgencias, el pecado original. El papa conminaba a todos los fieles cristianos a no poseer, leer, defender o imprimir libros de Martín Lutero en los que hubiera tales errores y exhortaba más bien a quemarlos públicamente. En cuanto al innovador de Eisleben, sobre el cual declaraba el pontífice que se había esforzado mucho (Quod vero ad ipsum Martinum attinet - bone Deus!- quid praetermisimus, quid non fecimus, quid paterne caritatis omisimus ut eum an huiusmodi erroribus revocaremus?), se anunciaba que habría sido excomulgado si dentro de los 60 días desde la promulgación de la bula en suelo alemán no realizaba acto de sumisión.

   El documento pontificio presenta una larga arenga o preámbulo (una página y media del registro), estudiada específicamente para resaltar el enorme daño que la obra de Lutero infligía a la Iglesia (a partir de la línea 1:  Leo etc. «Ad futuram rei memoriam. Exurge Domine et iudica causam tuam, memor esto improperiorum tuorum, eorum que ab insipientibus fiunt tota die, inclina aurem tuam ad preces nostras, quoniam surrexerunt vulpes quaerentes demolire vineam, cuius tu torcular calcasti solus [... ]). Aquí es evidente la remisión a los textos «clásicos» de las bulas de excomunión, desde Inocencio III en adelante, que sin embargo en el ánimo de Lutero tuvieron un efecto contrario al esperado. Él, rebatiendo la acusación, leyó en estas palabras, cargadas de referencias bíblicas que no se le podían escapar, el grito de la Iglesia a su Señor para que la liberara del anticristo, es decir, del papa de Roma.


BULA «DECET ROMANUM PONTIFICEM»
LEÓN X EXCOMULGA A MARTÍN LUTERO
Roma, 3 de enero de 1521


    Volumen de papel, de 4 folios (rubricellae) + 330, encuadernado en piel de color rojo pálido; en el dorso en alto: LEON. X. BULLAR. A.V. AD IX. L. CLXX
   ASV, Reg. Vat., 1160, f. 305r

   El plazo de 60 días fijado en la bula Exsurge Domine en los que Martín Lutero debía dar muestra de sumisión al papa vencía el 27 de noviembre de 1520, después de que se hubieran colocado copias de la bula papal en las puertas de las catedrales de Meissen, Merseburg y Brandenburgo, y después de que hubiera llegado a manos del fraile alemán el original a él dirigido, que quemó despreciativamente. Al pontífice, considerada la decisión del innovador de continuar por el camino que había emprendido (in suo pravo et damnato proposito obstinatum), no le quedaba más remedio que poner en práctica la amenaza que había anunciado claramente en el documento del 15 de junio de 1520.

   El 3 de enero de 1521 se publicaba la bula Decet Romanum pontificem con la que Lutero era declarado formalmente hereje, al igual que sus secuaces y cualquiera que en el futuro hubiera aceptado o ayudado al mismo Lutero o a sus discípulos. El pontífice se reservaba para sí mismo la posible absolución del monje y ordenaba a todos los arzobispos, metropolitanos, obispos, capítulos de catedrales, canónicos, así como a los superiores de las órdenes regulares, combatir la herejía de Lutero y sus adeptos en defensa de la fe católica. El mismo día en el que se publicaba la bula de excomunión se enviaban breves apostólicos al arzobispo de Mainz Alberto (nombrado inquisidor general para toda Alemania) y a los nuncios Caracciolo y Eck para exhortarles, concediéndoles los poderes oportunos, a combatir y juzgar a todos los luteranos obstinados.

   Al contrario que la anterior, esta bula tiene una arenga de tenor exclusivamente jurídico, dejando poco espacio a los textos bíblicos (a partir de la primera línea: Leo episcopus servus servorum Dei. Ad futuram rei memoriam. Decet Romanum pontificem, ex tradita sibi divinitus potestate, poenarum spiritualium et temporalium, pro meritorum diversitate, dispensatorem constitutum, ad reprimendum nefarios conatus perversorum quos noxiae voluntatis adeo depravata captivat intentio, ut, Dei timore postposito, canonicis sanctionibus mandatisque apostolicis neglectis atque contemptis, nova et falsa dogmata excogitare, ac in Ecclesia Dei nefarium scisma inducere [...] contra tales eorumque sequaces acrius insurgere...).

PETICIÓN DE LOS PARES DE INGLATERRA AL PAPA CLEMENTE VII
PARA SOLICITAR LA ANULACIÓN DEL MATRIMONIO DEL REY ENRIQUE VIII
[ex Anglia], 13 de julio de 1530


    Pergamino de 950 x 458 mm.; sobre abierto en el que están cosidas las cintas (de color rojo oscuro) que sujetan 85 sellos de otros tantos firmantes del documento.  Los sellos, de cera roja, casi todos con forma de huso, están contenidos en estuches de hojalata.
   ASV, A. A., Arm. I‑XVIII, 4098 A (XC); detalle de los sellos (XCI)

   Independientemente de la causa remota del cisma anglicano, no hay duda de que la causa próxima, inmediata y determinante fue el deseo de Enrique VIII, rey de Inglaterra (1509-1547), de librarse de su mujer legítima, Catalina de Aragón, hija de Fernando e Isabel de España y tía del futuro emperador Carlos V, con el fin de contraer un nuevo matrimonio con Anna Boleyn, dama de la corte, la cual no quería pertenecerle si no era como esposa.  El soberano no ocultaba sus intenciones y estaba dispuesto a emprender cualquier camino para alcanzar su objetivo.  En 1527, Enrique VIII emprendía algunas iniciativas con arzobispos locales y el legado papal, el cardenal Wolsey, para que la solicitud de nulidad del matrimonio del soberano con Catalina de Aragón (que le había dado 6 hijos, de los cuales sólo María Tudor sobrevivióGui?o se tratara en Inglaterra, donde evidentemente el rey podía ejercer sus presiones fácilmente.  El pontífice no lo consintió de ninguna manera y reclamó que se discutiera el caso en Roma.

   Dadas las delicadas implicaciones que conllevaba el caso, tanto de naturaleza jurídica como de política eclesiástica, Clemente VII se tomaba tiempo antes de pronunciar una sentencia.  Y en este lance el rey y sus ministros no cesaban de ejercer presión sobre Roma para que la cuestión se resolviera rápidamente.  También los Pares de Inglaterra, todos juntos, se movieron a favor del soberano y con el presente documento – revestido intencionalmente con una forma solemne – en 1530 pidieron al papa que pusiera fin a su espera y a la de toda la nación inglesa.

   Su petición tiene la característica de una solicitación, sin duda no es una súplica a favor de la anulación, que ellos dan por descontada, teniendo en cuenta el parecer favorable ya manifestado por doctos ingleses, franceses e italianos, así como la benevolencia que siempre había demostrado el rey respecto a la Santa Sede (a partir de la línea 5: Sufficere sane alioquin debuisset causae ipsius iusticia eruditissimorum virorum calculis passim probata celeberimarum academiarum suffragiis iudicata ab Anglis, a Gallis, ab Italis prout quisque apud eos ceteros eruditione antecellit pronunciata et diffinita ut Sanctitas Vestra, etiam nemine petente et reclamantibus quibuscumque, suo ore suaque auctoritate aliorum sentencias confirmaret, presertim cum causae diffinicio eum regem, illud regnum respiciat, quod de Sede illa Apostolica tam multis nominibus benemeritum sit).Al final del texto los Pares declaran la intención de adherir a la sentencia que el pontífice establezca (antepenúltima línea: Interim vero Deum Optimum Maximum, quem ipsam esse veritatem certissimo testimonio cognoscimus, comprecabimur, ut Sanctitatis Vestre consilia ita informare atque dirigere dignetur, ut quod sanctum, iustum ac verum est a Vestre Sanctitatis auctoritate obtinentes, ab omni alia assequende veritatis molestia liberemur).Es bien sabido que después el papa declaró legítimo el matrimonio de Enrique VIII con Catalina de Aragón, por tanto indisoluble, y que el soberano, al no poder llevar a cabo sus planes, pasó a un nuevo matrimonio declarando la separación de la Iglesia de Inglaterra de la de Roma (cisma anglicano).


Fuente: Archivo Secreto Vaticano
Transcrito: Cristobal Aguilar.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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