Bueno seguimos mostrando una serie de documentos que pueden ser vistos por todos (quiero decir que es una información pública) en la página que a tal efecto tiene el Vaticano, sobre las distintas confesiones, en esta ocasión la de Lutero. EL AUTOR DEL BLOG. BULA
«EXSURGE DOMINE» DE LEÓN X AMENAZANDO
CON LA EXCOMUNIÓN A MARTÍN LUTERO
Roma, 15 de junio de 1520
Volumen de papel,
de 4 folios (rubricellae) + 330, encuadernado en piel de color rojo
pálido; en el dorso en alto: LEON. X. BULLAR. A.V. AD IX. L. CLXX
ASV, Reg. Vat., 1160, f. 251r
Los años entre 1519 y 1521 fueron para el Lutero carismático «años de oro» (Oberman), muy ricos en publicaciones y discursos; el fraile agostino de Erfurt parecía haber alcanzado una «seguridad hipnótica», consciente y orgulloso de su misión de proclamar en voz alta la verdad del Evangelio de Cristo contra el anticristo (el papado de Roma), para la genuina y urgente reforma de la Iglesia. «Ecclesiam et ecclesiasticos – escribía en las Operationes in Psalmos compuestas en aquellos años - oportet reformari». En 1520 Lutero publica An den christlichen Adel deutscher Nation von des christlichen Standes Besserung (a la nobleza cristiana de la nación alemana: de la mejora del Estatuto cristiano) en el que estigmatiza nuevamente los males de Roma y confiesa haber deseado «asaltar violentísimamente al papa, como el anticristo».
Y en ese mismo año se retomaba en Roma el proceso contra Lutero (iniciado en 1518 y suspendido por varias razones inherentes a la política papal en 1519). Ya estaba decidida la condena del agostino, auspiciada también por las Universidades de Lovaina y Colonia. Se formaron tres comisiones para examinar los escritos de Lutero, se celebraron tres consistorios (uno de los cuales duró ocho horas) y se llegó a la decisión de la condena. La bula correspondiente fue leída en el consistorio del 1 de junio de 1520 y se decidió publicarla.
Del largo texto de la bula, en el que trabajaron, además de León X, Giovanni Eck y los cardenales Benedetto Accolti y Giulio de’ Medici (futuro Clemente VII) se encuentra una copia en el registro del papa Medici relativo sobre todo al octavo y noveno años de pontificado (Reg. Vat, 1160 folios 251r - 259v). Hubo mala suerte con los originales enviados y casi todos terminaron destruidos; la bula recibida por Lutero, como es bien sabido, fue quemada el 10 de diciembre de 1520 en Wittenberg junto con los libros de derecho canónico, una señal de la ya clara rebelión en Roma.
Con la Bula Exsurge Domine, en la que se repite varias veces el nombre de Lutero, León X condena 41 proposiciones o errores, extraídos de las obras del fraile sajón, como «vel hereticos, vel falsos, vel scandalosos, vel piarum aurium offensivos, vel simplicium mentium seductivos»; las proposiciones condenadas se referían a la «fides fiduciosa», la justificación, la gracia, la jerarquía eclesiástica, la eficacia de los sacramentos, el purgatorio, la penitencia, las indulgencias, el pecado original. El papa conminaba a todos los fieles cristianos a no poseer, leer, defender o imprimir libros de Martín Lutero en los que hubiera tales errores y exhortaba más bien a quemarlos públicamente. En cuanto al innovador de Eisleben, sobre el cual declaraba el pontífice que se había esforzado mucho (Quod vero ad ipsum Martinum attinet - bone Deus!- quid praetermisimus, quid non fecimus, quid paterne caritatis omisimus ut eum an huiusmodi erroribus revocaremus?), se anunciaba que habría sido excomulgado si dentro de los 60 días desde la promulgación de la bula en suelo alemán no realizaba acto de sumisión.

BULA
«DECET ROMANUM PONTIFICEM»
LEÓN X EXCOMULGA A MARTÍN LUTERO
Roma, 3 de enero de 1521
Volumen de papel,
de 4 folios (rubricellae) + 330, encuadernado en piel de color rojo
pálido; en el dorso en alto: LEON. X. BULLAR. A.V. AD IX. L. CLXX
ASV, Reg. Vat., 1160, f.
305r
El plazo de 60 días fijado en la bula Exsurge Domine en los que Martín Lutero debía dar muestra de sumisión al papa vencía el 27 de noviembre de 1520, después de que se hubieran colocado copias de la bula papal en las puertas de las catedrales de Meissen, Merseburg y Brandenburgo, y después de que hubiera llegado a manos del fraile alemán el original a él dirigido, que quemó despreciativamente. Al pontífice, considerada la decisión del innovador de continuar por el camino que había emprendido (in suo pravo et damnato proposito obstinatum), no le quedaba más remedio que poner en práctica la amenaza que había anunciado claramente en el documento del 15 de junio de 1520.
El 3 de enero de 1521 se publicaba la bula Decet Romanum pontificem con la que Lutero era declarado formalmente hereje, al igual que sus secuaces y cualquiera que en el futuro hubiera aceptado o ayudado al mismo Lutero o a sus discípulos. El pontífice se reservaba para sí mismo la posible absolución del monje y ordenaba a todos los arzobispos, metropolitanos, obispos, capítulos de catedrales, canónicos, así como a los superiores de las órdenes regulares, combatir la herejía de Lutero y sus adeptos en defensa de la fe católica. El mismo día en el que se publicaba la bula de excomunión se enviaban breves apostólicos al arzobispo de Mainz Alberto (nombrado inquisidor general para toda Alemania) y a los nuncios Caracciolo y Eck para exhortarles, concediéndoles los poderes oportunos, a combatir y juzgar a todos los luteranos obstinados.

PETICIÓN
DE LOS PARES DE INGLATERRA AL PAPA CLEMENTE VII
PARA SOLICITAR LA ANULACIÓN DEL MATRIMONIO DEL REY
ENRIQUE VIII
[ex Anglia], 13 de julio de 1530
Pergamino de 950 x
458 mm.; sobre abierto en el que están cosidas las cintas (de color
rojo oscuro) que sujetan 85 sellos de otros tantos firmantes del
documento. Los sellos, de cera roja, casi todos con forma de huso,
están contenidos en estuches de hojalata.
ASV, A. A., Arm. I‑XVIII, 4098 A (XC);
detalle de los sellos (XCI)
Independientemente de la causa
remota del cisma anglicano, no hay duda de que la causa próxima,
inmediata y determinante fue el deseo de Enrique VIII, rey de Inglaterra
(1509-1547), de librarse de su mujer legítima, Catalina de Aragón, hija
de Fernando e Isabel de España y tía del futuro emperador Carlos V, con
el fin de contraer un nuevo matrimonio con Anna Boleyn, dama de la
corte, la cual no quería pertenecerle si no era como esposa. El
soberano no ocultaba sus intenciones y estaba dispuesto a emprender
cualquier camino para alcanzar su objetivo. En 1527, Enrique VIII
emprendía algunas iniciativas con arzobispos locales y el legado papal,
el cardenal Wolsey, para que la solicitud de nulidad del matrimonio del
soberano con Catalina de Aragón (que le había dado 6 hijos, de los
cuales sólo María Tudor sobrevivió
se tratara en Inglaterra, donde
evidentemente el rey podía ejercer sus presiones fácilmente. El
pontífice no lo consintió de ninguna manera y reclamó que se discutiera
el caso en Roma.
Dadas las delicadas implicaciones que conllevaba el caso, tanto de naturaleza jurídica como de política eclesiástica, Clemente VII se tomaba tiempo antes de pronunciar una sentencia. Y en este lance el rey y sus ministros no cesaban de ejercer presión sobre Roma para que la cuestión se resolviera rápidamente. También los Pares de Inglaterra, todos juntos, se movieron a favor del soberano y con el presente documento – revestido intencionalmente con una forma solemne – en 1530 pidieron al papa que pusiera fin a su espera y a la de toda la nación inglesa.

