S?bado, 03 de abril de 2010
VISIONES Y PROFECÍAS DE SANTA BRÍGIDA DE SUECIA - LIBRO DE LAS PREGUNTAS

Aquí concluye el QUINTO LIBRO de Santa Brígida de Suecia en donde la Santa realiza una serie de preguntas y el Señor y la Vírgen las contestasn. Entre ellas esta como actuar cuando se conceden riquezas, cuando se nos quitan y el porque de esto. OS RECOMIENDO LEERLO PORQUE VAIS A ENTENDER MUCHO DE LO QUE ACONTECE. EL SEÑOR ABRA VUESTROS CORAZONES COMO PARECE ABRIR EL MIO. EL AUTOR DEL BLOG.

La tercera revelación en la cual Cristo le habla a su novia, Santa Brígida, y le enseña a través de una parábola sobre un verdadero médico que es un sanador, y un falso medico que es un asesino, y sobre un hombre que únicamente tiene opinión.  Él le cuenta a ella que un hombre que toma a los pecadores y los ayuda a pecar o les proporciona una oportunidad para pecar, si llegasen a morir en su pecado, entonces Dios exigirá la muerte de sus almas, por él.  Sin embargo, si los toma y dejan de pecar y son instruidos por él en las virtudes y mejoran con sus enseñanzas, tanto ellos como él recibirán una gran recompensa por parte de Dios.

 

                   Revelación 3

 

El Hijo de Dios habla: “Si hay un hombre enfermo en casa y un médico especialista lo visita, el médico pronto determina la naturaleza de la enfermedad por los síntomas externos. Sin embargo, si reconoce la enfermedad del paciente pero le da una medicina que resulta en muerte, entonces es denunciado como asesino y no como un verdadero médico.  Una persona que sabe cómo curar pero ejerce la medicina por una remuneración mundana, no recibirá paga por parte mía.  Pero si ejerce la medicina por amor a mí y por mi honor, entonces le daré su paga. Si una persona no es un experto en la medicina pero confía en que, en su opinión, esto o aquello sería bueno para el paciente y se lo da con una bondadosa intención, no debería ser denunciado como asesino si muere el paciente, sino únicamente como un hombre tonto y presuntuoso. Si el paciente mejora con la medicina del tonto, entonces no debería recibir la paga de un experto sino únicamente de alguien que opina, ya que le dio la medicina de acuerdo a su opinión en vez de un conocimiento.

 

Ahora, dejadme deciros lo que significan estas cosas.  Aquellas personas que conocéis están espiritualmente enfermas y están inclinadas al orgullo y a la codicia, siguiendo su propia voluntad.  Por lo tanto, su amigo, a quien yo comparé con un médico, les proporciona ayuda y consejo por el cual crecen en orgullo y ambición y mueren espiritualmente, con seguridad exigiré la muerte de ellos por culpa de él.  A pesar que mueren por su propia iniquidad,  sin embargo él es el agente y la causa de su muerte y él seguramente no permanecerá impune al castigo. Si, llevado por un amor natural, los apoya y los ayuda a avanzar en el mundo, por su propia conveniencia y honor mundano, ¡que no espere paga de mi parte!

 

Por otro lado, si él considera la situación de ellos como un buen médico y se dice así mismo: ‘Estas personas están enfermas y necesitan medicina. Por lo tanto, a pesar que la medicina les parece un poco amarga, es saludable y aún así se las daré para que no tenga una muerte más cruel.  De conformidad, al restringirlos, también les daré alimentos para que no se desmayen del hambre; les daré vestido para que puedan tener una apariencia apropiada de acuerdo a su condición; y los mantendré con mi tratamiento para que no sean altaneros; también les proporcionaré lo necesario para sus demás necesidades, para que no se vuelvan orgullosos y perezcan en su presunción o tengan ocasión de hacerle daño a los demás.’ Un médico como éste recibirá de mi parte una gran recompensa, ya que esta clase de tratamiento correctivo me complace.

 

Pero, si el amigo de ellos piensa de esta manera: ‘Les daré lo que es necesario, aunque yo no sé si les es beneficioso o no.  No obstante, no creo estar desagradando a Dios ni dañando la salud de ellos.  Entonces, si mueren, o mejor dicho transgreden, lo que él les da a ellos, su amigo no será declarado un asesino.  Sin embargo, debido a su buena voluntad y a su afecto bondadoso, a pesar de que su amigo no obtendrá una recompensa completa, en tanto que él muestre amor por sus almas, los enfermos encontrarán alivio y harán progreso hacia la salud, la cual hubiesen obtenido únicamente con dificultad sin la ayuda de su caridad.  Sin embargo, acá es necesario un consejo. 

 

De acuerdo a un proverbio popular, un animal peligroso no es peligroso cuando está enjaulado.  Si está en una jaula que le satisface sus necesidades, entonces crece tan fuerte y gordo como un animal que anda libre.  Ahora, debido a que estas personas cuyo corazón y sangre buscan cosas encumbradas, y debido a que cuanto más sedienta crece su voluntad, más toman, su amigo no debiera darles ocasión alguna de transgresión, ya que ellos desean inflamar sus apetitos pero no son suficientemente fuertes para extinguirlos.”

 

 

                   Interrogación 9

 

Primera pregunta. Después de que esto fue dicho, el monje apareció en su peldaño, igual que antes, diciendo: “Oh, Juez, os pregunto: ¿Por qué parecéis ser injusto con vuestros regalos y gracias en el sentido de que le dais preferencia a María, Vuestra madre, antes que toda otra criatura y la habéis exaltado por encima de los ángeles?”

 

Segunda pregunta.  “¿Por qué les disteis a los ángeles un espíritu sin cuerpo y el estado de alegría celestial, mientras que a la humanidad le disteis un espíritu en un recipiente mundano, un nacimiento lloroso, una vida laboriosa y una muerte dolorosa?”

 

Tercera pregunta. “¿Por qué le disteis a la humanidad un intelecto y un sentido racionales, pero no le disteis razonamiento a los animales?”

 

Cuarta pregunta. “¿Por qué le disteis vida a los animales y no a otras criaturas fatuas?”

 

Quinta pregunta. “¿Por qué no hay luz durante la noche, igual que durante el día?”

 

Respuesta a la primera pregunta. El Juez respondió: “Amigo, en mi divinidad están contenidas todas las cosas futuras y todo lo que se hará, así como todo lo que se ha hecho, todo ello habiendo sido previsto y sabido de antemano desde el principio.  Así como el otoño de la humanidad fue algo sabido de antemano y permitido por la justicia de Dios, pero no realizado a través de Dios ni algo que tenía que pasar debido al previo conocimiento que tenía Dios, así también se sabía de antemano desde la eternidad que la liberación de la humanidad se realizaría a través de la misericordia de Dios.

 

Preguntáis por qué preferí a Mi Madre, María, por encima de todos los demás y la amé por encima de toda criatura.  Esto es porque en Ella se encontró una marca especial de virtud.  Así como cuando los leños se apilan y se enciende el fuego, ese leño, que es más capaz y apto para ser quemado, se enciende más rápido y comienza a quemarse, igual fue con María.  Cuando el fuego del amor divino, el cual en sí mismo es inmutable y eterno, comenzó a prender y a ser visto, y la divinidad deseó encarnarse, no había criatura más capaz y más apta para recibir este fuego de amor que la Virgen María, porque ninguna criatura ardía con tal caridad divina como ella.  Y a pesar de que su amor ha sido mostrado y revelado en la última era, sin embargo fue previsto antes del principio del mundo.  Por lo tanto, estaba predeterminado en la divinidad desde toda la eternidad y, así como no se encontró a nadie como ella en la caridad, así tampoco nadie se igualaría a ella en gracia y bendición.”

 

Respuesta a la segunda pregunta. “En cuánto a por qué le di al ángel un espíritu sin cuerpo, respondo: Creé a los espíritus en el principio, antes del tiempo y de las eras, para que pudiesen regocijarse en mi bondad y gloria, de acuerdo a mi voluntad y por su libre albedrío.  Algunos de ellos se volvieron orgullosos y convirtieron el bien en mal para ellos mismos, haciendo un uso desordenado de su libre albedrío. Consiguientemente, ellos cayeron, porque no había nada malvado en la naturaleza ni en la creación, excepto el desorden de la libre voluntad.  Otros espíritus escogieron permanecer en humildad debajo de mí, su Dios;  por consiguiente, ellos se ganaron un estado de estabilidad eterna, porque es correcto y justo que yo, Dios, que soy un espíritu no creado y creador y Señor de todas las cosas, tenga espíritus, que son más etéreos y raudos que las demás criaturas, para que me sirvan.

 

Debido a que seguramente no era apropiado que se me disminuyera mi ejército celestial, para tomar el lugar de los ángeles caídos, creé a los seres humanos quienes, por su libre opción y libre voluntad, podrían ganarse el mismo rango que los ángeles habían abandonado.  Y así, si hubiesen tenido un alma sin cuerpo, no hubiesen podido ganar un bien tan grande, ni haber luchado por él.  La obtención de la gloria eterna es la razón por la que el alma se une al cuerpo.  Las penurias también se les acrecientan para que puedan poner a prueba su poder de selección, así como su debilidad, para que no volverse orgullosos.  Asimismo, la justicia divina también les ha otorgado una entrada llorosa y una salida llorosa, así como una vida laboriosa, para que puedan desear la gloria para la cual fueron creados y hacer enmienda por su desobediencia voluntaria.”

 

Respuesta a la tercera pregunta. “En cuanto a por qué los animales no tienen un intelecto racional como los humanos, os respondo: Todas las cosas, cualesquiera que hayan sido creadas, son para el uso de la humanidad, ya sea para sus necesidades y mantenimiento o para su formación y corrección o para su comodidad y humillación. Si las bestias brutas tuviesen un intelecto humano, seguramente le causarían problemas a los hombres y causarían daño en vez de beneficio.  Por lo tanto, para que todas las cosas puedan estar sujetas a la humanidad, para cuyo bien fueron hechas todas las cosas, y para que todas las cosas le pudieran temer a la misma pero que no le temieran a nadie más que a Mí, su Dios, por esta razón no se les dio un intelecto racional a los animales.”

 

Respuesta a la cuarta pregunta. “En cuanto a por qué las cosas fatuas no tienen vida, yo respondo: Todo lo que vive morirá y toda cosa viviente está en movimiento, a menos que algún obstáculo se lo impida. Si las cosas fatuas tuviesen vida se moverían más en contra de la humanidad que a favor de la misma.  Por lo tanto, para que todas las cosas fuesen una comodidad para la humanidad, se les dieron seres más altos o ángeles para que fuesen sus guardianes, con los cuales comparten la razón y la inmortalidad del alma.  Se les dieron los seres más bajos, tanto criaturas sensatas como fatuas, para su uso y mantenimiento, así como para su educación y ejercicio.”

 

Respuesta a la quinta pregunta. “En cuanto a por qué no siempre hay luz de día, respondo con una comparación. Hay ruedas debajo de toda carreta o carretón para que la carga pueda moverse hacia delante más fácilmente y las ruedas de atrás siguen a las de enfrente. Es similar en los asuntos espirituales. El mundo es una gran carga, oprimiendo a la humanidad con problemas y esfuerzo.  Esto no es de asombrar, porque cuando los humanos desdeñaron el lugar de descanso, lo correcto era que experimentaran el lugar de laboriosidad.  Para que pudiesen tolerar más fácilmente la carga de este mundo, es decir, una alternación y cambio de tiempo, se les dieron el día y la noche, verano e invierno, para  su descanso y ejercicio.  Cuando se encuentran los contrarios, como lo fuerte y lo débil, es razonable condescender a la parte débil para que pueda mantenerse con la ayuda de la fuerte; de lo contrario la débil sería destruida.

 

Así también ocurre con la humanidad. A pesar de que en virtud de sus almas inmortales podrían continuar en contemplación y trabajo, no obstante tropezarían en virtud de su cuerpo débil.  La luz se hizo para que los humanos, que comparten tanto una naturaleza alta como una baja, pudiesen mantenerse, trabajando de día y recordando lo dulce de la luz eterna que habían perdido. La noche se hizo para el bien del descanso corporal, para que pudiesen tener el deseo de alcanzar el lugar en donde no hay noche ni trabajo, sino un día perpetuo y una gloria sin fin.”

 

 

Cuarta  revelación del Libro de las Preguntas, en la cual Cristo alaba bellamente cada extremidad de la Virgen María, su Madre, dándoles un significado espiritual y alegórico al compararlas a las virtudes; Él también declara a la Virgen como muy  digna de una corona propia de una reina.

 

                   Revelación 4

 

Habla el Hijo: “Estoy coronado rey en mi divinidad, sin principio y sin fin.  Una corona no tiene principio ni fin; así, es símbolo de mi poder, que no tuvo principio y no tendrá fin.  Yo también tenía otra corona bajo mi custodia: Yo mismo, Dios, soy esa corona.  Fue preparada para la persona que tuviese el más grande amor por Mí.  Y Vos, mi más dulce Madre, ganasteis esta corona y la acercasteis a Vos a través de rectitud y amor. Los ángeles y los otros santos son testigos de que vuestro amor por Mí fue más ardiente y vuestra castidad más pura que la de nadie más, y que era más agradable para Mí que todo lo demás.

 

Vuestra cabeza era como oro brillante y vuestro cabello como rayos de sol, porque vuestra virginidad purísima, la cual es como la cabeza de todas vuestras virtudes, así como el control que tenéis sobre todo deseo ilícito, me agradaron y brillaron a mi vista con toda humildad.  Sois llamada con justicia la reina coronada de toda la creación – “reina” por el bien de vuestra pureza, “coronada” por vuestro valor excelente. Vuestra frente era incomparablemente blanca, un símbolo de la delicadeza de vuestra conciencia, en la cual se halla la totalidad del conocimiento humano y en donde la dulzura de la sabiduría divina brilla sobre todos. Vuestros ojos eran tan brillantes y claros a la vista de mi Padre que Él se podía ver a Sí mismo en ellos, porque en vuestros ojos espirituales y en el intelecto de vuestra alma el Padre vio vuestra voluntad completa, es decir, que no deseabais nada más que a Él y no deseabais nada excepto lo que estaba acorde a su voluntad.

 

Vuestros oídos eran tan puros y estaban tan abiertos como las ventanas más bellas cuando Gabriel expuso mi voluntad ante Vos y cuando yo, Dios, me encarné dentro de Vos.  Vuestras mejillas eran del matiz más hermoso, blanco y rojo, porque la fama de vuestras obras dignas de alabanza y la belleza de vuestro carácter, que ardía dentro de Vos cada día, me eran agradables.  Realmente, Dios mi Padre se regocijó en la belleza de vuestro carácter y nunca apartó sus ojos de Vos.  Por tu amor, todos han obtenido amor.  Vuestra boca era como una lámpara, quemándose internamente y esparciendo luz externamente, porque las palabras y afectos de vuestra alma estaban ardiendo internamente con la comprensión divina y se mostraban externamente en la carroza agraciada de vuestro cuerpo y la bella armonía de vuestras virtudes. Realmente, Madre queridísima, la palabra de vuestra boca de alguna manera atrajo mi divinidad hacia Vos y el fervor de vuestra divina dulzura nunca me separó de Vos, ya que vuestras palabras eran más dulces que la miel y el panal.

 

Vuestro cuello está magníficamente erguido y bellamente en alto, ya que la rectitud de toda vuestra alma está dirigida a mí y oscila de acuerdo a mi voluntad, debido a que nunca estuvo inclinada a pecado alguno de orgullo.  Así como el cuello se inclina con la cabeza, así también vuestra mismísima intención y acto se inclinan a mi voluntad. Vuestro pecho estaba tan lleno de todo encanto virtuoso que no existe bien en Mí que no esté en vosotros también, porque atrajiste todo lo bueno a Vos por la dulzura de vuestro carácter, en el momento en que agradó tanto a mi divinidad entrar en Vos, como a mi humanidad a vivir en Vos y beber de la leche de vuestros pezones. Vuestros brazos fueron bellos a través de una verdadera obediencia y resistencia en la faena. Vuestras manos corporales tocaron mi humanidad y Yo descansé en vuestros brazos con mi divinidad.

 

Vuestro vientre era tan puro como el marfil y era como un espacio hecho de gemas de virtud, porque vuestra constancia de conciencia y fe nunca se volvió tibia y no podía ser dañada por la tribulación. Las paredes de vuestro vientre, es decir, vuestra fe, eran como oro brillante y en ellas se registró la fortaleza de vuestras virtudes, vuestra prudencia y justicia y templanza, junto con una perseverancia perfecta, ya que todas vuestras virtudes fueron perfeccionadas con la caridad divina. Vuestros pies estaban completamente lavados, como con hierbas fragantes, porque la esperanza y los afectos de vuestra alma estaban dirigidos hacia mí, vuestro Dios, y eran fragantes como un ejemplo para que los demás imiten. Vuestro vientre era un espacio espiritual y físico muy deseable para mí y vuestra alma tan agradable para Mí que no desdeñé bajar a Vos desde el cielo más alto para morar en Vos. No, en vez de eso, estuve muy complacido y encantado. Por lo tanto, querida Madre, la corona que Yo tenía bajo mi guarda, esa corona que soy Yo, Yo mismo, Dios, quien iba a encarnarse, debería colocarse en nadie más que en Vos, porque realmente eres Madre y Virgen.”

 

 

                   Interrogación 10

 

Primera pregunta.  Nuevamente el monje apareció en su peldaño como antes, diciendo: “Oh, Juez, os pregunto: Dado que sois lo más poderoso y bello y virtuoso, ¿por qué cubristeis vuestra divinidad, la cual es incomparablemente más brillante que el sol, con un saco así – quiero decir vuestra naturaleza humana?”

 

Segunda pregunta. “¿Cómo es que vuestra divinidad abarca todas las cosas en sí y, sin embargo, no es abarcada por ninguna y contiene todas las cosas y, sin embargo, no es contenida por ninguna?”

 

Tercera pregunta. “¿Por qué deseasteis quedaros en el vientre de la Virgen tanto tiempo y no emerger tan pronto como fuisteis concebido?”

 

Cuarta pregunta. “Dado que podéis hacer todas las cosas y estáis presente en todos lados, ¿por qué no aparecisteis inmediatamente con la estatura que tuvisteis cuando teníais treinta años de edad?”

 

Quinta pregunta. “Dado que no nacisteis de la semilla de Abraham a través de un padre, ¿por qué quisisteis ser circuncidado?”

 

Sexta pregunta.  “Dado que fuisteis concebido y nacido sin pecado, ¿por qué quisisteis ser bautizado?”

 

Respuesta a la primera pregunta. El Juez le respondió: “Amigo, os responderé con una comparación.  Hay una variedad de uvas cuyo vino es tan fuerte que sale de las uvas sin el contacto con el hombre. El dueño espera que maduren y entonces simplemente coloca la copa bajo las mismas. El vino no espera la copa sino la copa espera al vino. Si se colocan varias copas debajo de ellas, el vino corre a la copa que esté más cerca. Esta vid representa mi divinidad, la cual está tan llena de amor divino que todos los coros de los ángeles están llenos de él y todas las cosas, sin importar qué, participan del mismo. Pero la raza humana se volvió indigna del mismo por la desobediencia.

 

Cuando Dios, mi Padre, quiso manifestar su amor en un punto en el tiempo previsto desde la eternidad, envió su vino, es decir, me envió a mí, su Hijo, a la copa más cercana que esperaba la venida del vino, es decir, al vientre de la Virgen, cuyo amor por Mí era más ferviente que el de cualquier otra criatura.  Esta Virgen me amaba y me ansiaba tanto que no había hora en la cual no me buscara, añorando ser mi sirvienta. Es por esto que ella obtuvo el vino más selecto y este tiene tres cualidades. Primero, tiene fuerza, porque yo emergí sin el contacto de hombre; segundo, un color muy bello, porque bajé de lo alto del cielo en belleza para ir a batalla; tercero, un sabor excelente, embriagado con las bendiciones más altas. 

 

Este vino, entonces, el cual soy Yo mismo, se vertió dentro de la Virgen de manera que Yo, el Dios invisible, pudiese ser visible y liberar así a la raza humana perdida. Muy bien pude haber asumido cualquier otra forma pero no hubiera sido la justicia de Dios si la forma no hubiese sido dada por su forma, naturaleza por naturaleza, un modo de satisfacción adaptado al modo de ofensa.  ¿Quién de los sabios hubiese creído o pensado que yo, Dios todopoderoso, quisiese rebajarme a tal grado para usar un saco de naturaleza humana, sino por ese amor insondable mío, por el cual quise vivir visiblemente entre los hombres?

 

Y, porque vi a la Virgen ardiendo con tal amor ferviente, fue vencida mi severidad divina y mi amor se mostró para poder reconciliar a la humanidad conmigo. ¿Por qué estáis sorprendido? Yo, Dios, que soy el amor en sí, y quien no aborrece a ninguna de las cosas que he creado, dispuse darle a la humanidad no sólo el mejor de los regalos sino aun a Mí mismo, como rescate y recompensa, para que todos los pecadores orgullosos y todos los demonios puedan quedar confundidos.”

 

 Respuesta a la segunda pregunta. “En cuanto a cómo puede envolver mi divinidad todas las cosas en sí, Yo respondo: Yo, Dios, soy espíritu. Hablo y se hace. Doy una orden y todos me obedecen. Realmente soy aquel que le da ser y vida a todos, quien, antes de hacer el cielo y las montañas y la tierra, existía en Mí, que estoy por encima y más allá de todas las cosas, quien está dentro de todas las cosas, y todas las cosas están en Mí, y sin Mí no hay nada. Y debido a que mi Espíritu sopla en donde y cuando quiere, y puede hacer todas las cosas, y sabe todas las cosas, y es más rápido y más ágil que todos los demás espíritus, que posee todo poder, y viendo todas las cosas presentes, pasadas y futuras antes de que sucedan, consecuentemente mi Espíritu, es decir, mi divinidad, es debidamente incomprensible y sin embargo comprende todas las cosas.”

 

Respuesta a la tercera pregunta. “En cuanto a por qué me quedé tanto tiempo en el vientre de la Virgen, respondo: Soy el fundador de toda la naturaleza y he dispuesto que cada una y toda la naturaleza tenga una debida medida y un debido tiempo y orden de nacimiento. Si yo, el fundador de la naturaleza, hubiese emergido del vientre en cuanto fui concebido, entonces hubiese actuado en contra de la disposición natural y el haber tomado la naturaleza humana hubiese sido, entonces, fantástico y no real. Por lo tanto, yo quise permanecer en el vientre tanto como los demás niños para que, yo también, pudiese satisfacer mis propias sabias disposiciones del orden natural en mi propio caso.”

 

Respuesta a la cuarta pregunta. “En cuanto a por qué no asumí inmediatamente la misma estatura al nacer que tuve en mi trigésimo año, yo respondo: Si hubiese hecho esto, todos se hubiesen llenado de asombro y temor, siguiéndome más por temor y por los milagros que habían visto, en vez de por amor.  Y, ¿cómo entonces se hubiesen cumplido las cosas dichas por los profetas? Ellos predijeron que Yo sería colocado en un pesebre entre animales y adorado por reyes y presentado en el templo, y perseguido por enemigos. Por lo tanto, para mostrar que mi naturaleza humana era real y que se cumplían en Mí las profecías, mis extremidades crecieron a intervalos de tiempo, a pesar de que estuve tan lleno de sabiduría desde el inicio de mi nacimiento como lo estuve al final.”

 

  Respuesta a la quinta pregunta. “En cuanto a la pregunta de por qué fui circuncidado, respondo: A pesar de que no descendía de Abraham a través de mi padre, sí lo hice a través de mi madre, a pesar de que fue sin pecado.  Por lo tanto, debido a que establecí la ley en mi naturaleza divina, también quise soportarlo en mi naturaleza humana, para que mis enemigos no me difamaran diciendo que yo ordené lo que yo mismo no estaba dispuesto a cumplir.”

 

Respuesta a la Sexta pregunta. “En cuanto a por qué quería ser bautizado, yo respondo: Cualquier que desea fundar o iniciar un camino nuevo, debe guiar a los demás por el camino. A las personas antiguas se les dio el camino de la carne, la circuncisión, como un signo de obediencia y purga futura. Entre los fieles observadores de la ley, esto trajo cierto efecto de gracia futura y una promesa ante la venida de la verdad prometida, es decir, antes de que Yo, el Hijo de Dios, viniera.

 

Sin la venida de la verdad, sin embargo, debido a que la ley era tan solo una sombra, ya se había determinado eternamente que se desvanecería y perdería su efecto. Para que pueda aparecer la verdad, la sombra retrocede y el camino al cielo es visto más fácilmente; yo, Dios y hombre, nacido sin pecado, quise ser bautizado como un ejemplo de humildad para los demás y para que pudiese abrir el cielo para los creyentes. Como signo de esto, se abrió el cielo cuando Yo mismo fui bautizado y se escuchó la voz del Padre, y el Espíritu Santo apreció en forma de paloma y Yo, el Hijo de Dios, fui revelado en mi verdadera humanidad, para que todos los fieles pudiesen conocer y creer que el Padre abre el cielo para los fieles bautizados.

 

  El Espíritu Santo está presente con el ministro que administra el bautismo y mi naturaleza humana está virtualmente presente en el elemento material, pero la acción y la voluntad son una y pertenecen conjuntamente al Padre y a Mí mismo y al Espíritu Santo.  Con la venida de la verdad, es decir, cuando Yo, quien soy la Verdad, vine al mundo, inmediatamente desapareció la sombra, se rompió el caparazón de la ley y apareció la semilla; cesó la circuncisión y yo mismo establecí el bautismo por medio del cual está abierto el cielo a jóvenes y ancianos y los niños de la ira se convierten en hijos de gracia y vida eterna.”

 

 

Quinta  revelación del Libro de las Preguntas, en la cual Cristo le habla a su novia, Santa Brígida, y le instruye para  que no esté ansiosa por el cuidado de las riquezas mundanas y le enseña a ser paciente en tiempos de dificultades  y tener una auto-negación y humildad perfectas.

 

                   Revelación 5

 

El Hijo de Dios le dice a la novia: “¡Asegúrate de estar en guardia! Y ella responde: “¿Por qué?  El Señor le dice: “Porque el mundo os envía cuatro sirvientes que quieren engañaros. El primero es ansiedad por las riquezas. Decidle cuando venga: ‘Las riquezas son transitorias y entre más abundan, mayor cuenta hay que dar de ellas.  Por lo tanto, no me preocupo por ellas ya que no siguen a su dueño sino que lo abandonan.’

 

El segundo sirviente es la pérdida de las riquezas y el decomiso de los privilegios concedidos. Respondedle a este sirviente así: ‘Aquel que dio riquezas también las ha quitado.  El sabe lo que es mejor para mí.  ¡Hágase su voluntad!’

 

El tercer sirviente es la tribulación de este mundo. Decidle esto: ‘Bendito seáis, mi Dios, que me permitís sufrir tribulación.  Por las tribulaciones yo sé que soy vuestra, porque permitís las tribulaciones en el presente para que podáis librarme de ellas en el futuro.  Otorgadme, entonces, la paciencia y la fuerza para resistir.’

 

El cuarto sirviente es el desprecio y el reproche.  Respondedle de la siguiente manera: ‘Únicamente Dios es bueno y se le debe todo honor. ¿Por qué ha de haber honor alguno para mí que he cometido toda clase de obras malas y viles? Más bien soy digna de toda clase de reproches, ya que mi vida entera ha sido una blasfemia a Dios. Oh, ¿de qué manera me vale más el honor que el reproche? Únicamente agita el orgullo y disminuye la humildad y se olvida a Dios. Por lo tanto, todo honor y toda alabanza sean dados a Dios.’

 

De manera que manteneos firmes en contra de los sirvientes del mundo y amadme, a Mí vuestro Dios, con todo vuestro corazón.”

 

 

                   Interrogación 11

 

Primera pregunta. Nuevamente apareció el monje en su peldaño, igual que antes, diciendo: “Oh, Juez, os pregunto: Debido a que sois Dios y hombre, ¿por qué no revelasteis vuestra naturaleza divina igual que vuestra naturaleza humana y, así todos hubieran creído en Vos?”

 

Segunda pregunta. “¿Por qué no dejasteis que vuestras palabras fuesen escuchadas en un instante y, entonces, no hubiese sido necesario que las mismas fuesen predicadas a intervalos de tiempo?”

 

Tercera pregunta. “¿Por qué no realizasteis todas vuestras obras en una sola hora?”

 

Cuarta pregunta. “¿Por qué vuestro cuerpo creció durante intervalos de tiempo y no en un instante?”

 

Quinta pregunta. “A medida que se acercaba vuestra muerte, ¿por qué no os revelasteis en vuestro poder divino y por qué no mostrasteis vuestra severidad a vuestros enemigos, cuando dijisteis: ‘Todo se ha cumplido’?”

 

Respuesta a la primera pregunta. El Juez respondió: “Oh, amigo, os respondo a vosotros y, sin embargo, no a vosotros. Os respondo a vosotros para que la maldad de vuestros pensamientos pueda darse a conocer a los demás. Sin embargo, no os respondo a vosotros porque estas cosas no son reveladas para vuestro beneficio sino para provecho y advertencia a la presente generación y a las generaciones futuras. Ya que no tenéis la intención de cambiar vuestra actitud obstinada, no pasaréis de vuestra muerte a mi vida, porque, mientras todavía estáis vivos odiáis la verdadera vida.  Otros, sin embargo, que han escuchado sobre vuestra vida, o mejor dicho, vuestra muerte, pasarán al otro lado y volarán a mi vida.  Ciertamente, está escrito que, para los santos, todas las cosas funcionan juntas hacia el bien; y Dios no permite que pase nada sin una causa. Por lo tanto os respondo, pero no como aquellos que hablan de manera humana, porque estamos dialogando sobre cosas espirituales, sino de tal manera que vuestros pensamientos y sentimientos puedan comunicarse a los demás por medio de símiles.

 

Preguntáis, entonces, por qué no mostré abiertamente mi naturaleza divina al igual que mi naturaleza humana.  La razón es que mi naturaleza divina es espiritual y mi naturaleza humana es corporal.  Sin embargo, las naturalezas divina y humana son y eran inseparables desde que fueron unidas por primera vez. Mi divinidad no es creada y todas las cosas que existen son hechas en ella y a través de ella y toda perfección y belleza se encuentra en ella. Si dicha belleza y perfección fuese visible a los ojos de barro, ¿quién podría soportar la visión? ¿Quién podría mirar hacia el sol físico en toda su brillantez? ¿Quién no estaría aterrorizado con la visión de un rayo y el sonido del trueno? ¡Cuán mayor sería el terror si el Señor de los rayos y el Creador de todas las cosas fuese visto en su esplendor!

 

Mi divinidad no fue revelada abiertamente por dos razones.  La primera razón es la debilidad del cuerpo humano, cuya sustancia es mundana. Si cualquier cuerpo humano viese la divinidad, se derretiría como la cera frente al fuego, y el alma se regocijaría con tal exaltación que el cuerpo sería reducido, así como está, a cenizas. La segunda razón es la inmutabilidad de la bondad divina. Si yo fuese a mostrarle mi divinidad a los ojos corporales, lo cual es incomparablemente más radiante que el fuego y el sol, entonces me estaría contradiciendo. Porque he dicho: ‘Nadie me verá y vivirá.’ Ni siquiera los profetas mismos me vieron como soy en mi naturaleza divina. Aquellos que escucharon la voz de mi divinidad y vieron la montaña ardiendo se aterrorizaron y dijeron: ‘Dejad que Moisés nos hable y lo escucharemos.’ Es por esto que Yo, Dios misericordioso, para que la humanidad me pueda entender, me revelé a ellos en forma humana similar a la de ellos, la cual podían ver y tocar y en la cual está oculta la naturaleza divina, de manera que las personas no se aterroricen con una forma como la propia.  En tanto, soy Dios, no soy corporal y no puedo ser representado de manera corporal; pero las personas pueden resistir verme y escucharme en mi naturaleza humana.” 

 

Respuesta a la Segunda pregunta. “En cuanto a por qué no pronuncié mis palabras en una sola hora, os respondo: Así como es materialmente imposible que el cuerpo ingiera tanta comida en una hora, como podría tolerar en un gran número de años, así también va en contra de la disposición divina que mis palabras, las cuales son el alimento del alma, sean dichas todas en una única hora.  Así como los alimentos del cuerpo se ingieren en pequeñas cantidades a la vez, para que puedan masticarse y luego digerirse, así también mis palabras tuvieron que ser pronunciadas, no en una hora, sino durante intervalos de tiempo en proporción a la comprensión de quienes les sacarían provecho, para que los hambrientos pudiesen tener algo que los llenase y luego ser incitados a cosas más altas.”

 

Respuesta a la tercera pregunta. “En cuanto a por qué no realicé todas mis obras en un instante, respondo: Algunos de aquellos que me vieron encarnado llegaron a creer en Mí, otros no.  Fue, consecuentemente, necesario que quienes no creyeron fuesen enseñados por medio de palabras a intervalos de tiempo y, a veces, ser incitados por el ejemplo y fortalecidos por obras. Para aquellos que no creyeron, sin embargo, fue justo y correcto que su disposición malvada fuese divulgada y tolerada, hasta donde mi justicia divina lo podría permitir.  Si yo hubiese realizado todas mis obras en  un instante, todos me hubieran seguido por temor y no por amor y, en ese caso, ¿cómo se hubiese cumplido el misterio de la redención humana?

 

Así como al principio de la creación del mundo todas las cosas se hicieron en distintos momentos y de diferentes maneras – a pesar de que todas las cosas que habrían de hacerse estaban inmutablemente presentes, todas juntas en mi presciencia divina – así también en mi naturaleza humana todo se llevó a cabo racional y distintamente para la salvación y edificación de todos.”

 

Respuesta a la cuarta pregunta. “En cuanto a por qué mi cuerpo creció durante cierto número de años y no instantáneamente, yo respondo: El Espíritu Santo, quien está eternamente en el Padre y en Mí, el Hijo, le reveló a los profetas lo que Yo haría y lo que sufriría cuando viniera encarnado.  Consiguientemente, le agradó a Dios que Yo tomara un cuerpo tal, en el cual podría trabajar desde la mañana hasta la noche y de un año al otro, hasta el último momento de la muerte. Por lo tanto, para que no parecieran sin significado las palabras de los profetas, Yo, el Hijo de Dios, tomé un cuerpo como el de Adán, pero sin pecado, para que yo fuera como aquellos a quienes iba a redimir.  De esta manera, el hombre, quien se había alejado de Mí, pudiese por medio del amor, ser guiado de regreso y, habiendo muerto, pudiese ser resucitado y, habiendo sido vendido, pudiese ser redimido.”

 

Respuesta a la quinta pregunta. “En cuanto a por qué no revelé mi poder divino y mi verdadera naturaleza divina a todos, cuando estando en la cruz dije: ‘Todo se ha cumplido’, Yo respondo: Fue necesario que todo lo que se había escrito sobre mí se cumpliese.  Consecuentemente, lo cumplí todo hasta el último detalle.  Debido a que muchas cosas también se habían predicho sobre mi resurrección y ascensión, fue necesario que ellas también llegasen a pasar.

 

Si mi poder divino hubiese sido revelado a la hora de mi muerte, ¿quién se hubiera atrevido a bajarme de la cruz y enterrarme?  Y, entonces, hubiera sido una pequeña cosa para mí bajar de la cruz y derribar a quienes me crucificaron - pero, entonces, ¿cómo se hubiese cumplido la profecía o en dónde hubiese estado mi virtud de paciencia?  Y si yo me hubiese bajado de la cruz, ¿hubiesen todos creído entonces?  ¿No hubiesen dicho que Yo lo había hecho todo por medio de un arte maligno?

 

Dado que estaban indignados cuando resucité a los muertos y curé a los enfermos, ¡hubiesen dicho mucho más si yo me hubiera bajado de la cruz!  Por lo tanto, para poder liberar a los cautivos, Yo, que estaba libre, me hice cautivo; y para poder salvar a los culpables, Yo, que estaba libre de culpa, me mantuve firme en la cruz. Por mi firmeza estabilicé a quien estaba desestabilizado y fortalecí a quien estaba sin fuerzas.”.

 

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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