Viernes, 02 de abril de 2010
VISIONES DE SANTA BRÍGIDA DE SUECIA - EL LIBRO DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS (PREGUNTA 7 A 8)

ESTAS ASEVERACIONES SON MUY IMPORTANTES ACONSEJO LEERLAS. En ellas Santa Brígida realiza una serie de preguntas y obtiene la respuesta de lo que verdaderamente debemos de buscar en Dios. EL AUTOR DEL BLOG.

                   Interrogación 7

 

Primera pregunta.  Nuevamente apareció el monje en su escalera igual que antes diciendo: “Oh, Juez, os pregunto: ¿Por qué se usan las palabras feo y bello en el mundo?”

 

Segunda pregunta. “¿Por qué debo odiar la belleza del mundo, viendo que soy bello y de una noble alcurnia?”

 

Tercera pregunta. “¿Por qué no me exalto por encima de los demás, viendo que soy rico?”

 

Cuarta pregunta. “¿Por qué no me pongo delante de los demás, viendo que soy más honorable que los otros?”

 

Quinta pregunta. “¿Por qué no puedo buscar mi propia alabanza, viendo que soy  bueno y digno de alabanza?”

 

Sexta pregunta. “Si le hago favores a otras personas, ¿por qué no puedo demandar remuneración?”

 

Respuesta a la primera pregunta. El Juez respondió: “Amigo, en el mundo, feo y bello son como amargo y dulce.  La fealdad del mundo, lo cual es adversidad y desprecio del mundo, es como una especie de amargura favorable para la salud del justo.  Lo bello del mundo es su prosperidad, lo cual es como una especie de dulzura congraciadora, falsa y seductora.  Por lo tanto, a quienquiera que rehúya la belleza del mundo y escupa su dulzura no le llegará la fealdad del infierno ni probará su amargura, en su lugar ascenderá a mi felicidad. Por lo tanto, para poder escapar de la fealdad del infierno y ganar la dulzura del cielo, es necesario buscar la fealdad del mundo en vez de su belleza.  A pesar de que hice todas las cosas bien y que todas las cosas creadas son muy buenas, deberá emplearse gran precaución hacia la cosas que podrían presentar una ocasión de daño al alma para aquellos que hacen uso irracional de mis regalos.”

 

Respuesta a la segunda pregunta.  “En cuanto a por qué no debéis ufanaros sobre vuestro abolengo, respondo: De vuestro padre recibisteis la inmundicia y putrefacción más fea; en el vientre de vuestra madre estabais como muerto y todo sucio.  No estaba en vuestro poder nacer de padres nobles o no-nobles. En vez de eso, mi ternura y bondad os trajo a esta luz.  De manera que vosotros, que os llamáis nobles, os humilláis debajo de mí, vuestro Dios, quien permitió que nacierais de padres nobles.  Vivid en armonía con vuestro prójimo, quien está hecho de la misma materia que vos, aunque por mi providencia sois de nacimiento noble, tal como lo ve el mundo, mientras que él es de nacimiento humilde.  De hecho, oh noble hombre, deberíais tener más temor que el hombre de bajo nacimiento, porque cuanto más noble y rico se es, más estricta será la cuenta que se os exija y mayor será el juicio, ya que habéis recibido más.”

 

Respuesta a la tercera pregunta. “En cuanto a por qué no debéis enorgulleceros por las riquezas, respondo: Las riquezas del mundo os pertenecen únicamente a vos en tanto las necesitéis para alimentos y vestimenta.  El mundo fue hecho para esto: que el hombre, teniendo sustento para su cuerpo, pueda a través del trabajo y humildad, volver a mí, su Dios, a quien menospreció con su desobediencia y descuidó con su orgullo.  Sin embargo, si clamáis que los bienes temporales os pertenecen, os aseguro que efectivamente, estáis usurpando a la fuerza para todo lo que poseéis más allá de vuestras necesidades.  Todos los bienes temporales debieran pertenecerle a la comunidad y ser igualmente accesibles a los necesitados por caridad.

 

Usurpáis para vuestra propia posesión superflua, las cosas que deberían darse a los demás por compasión.  Sin embargo, muchas personas poseen mucho más que los demás pero de manera racional y lo distribuyen de manera discreta.  Por lo tanto, para que no seáis acusado más severamente en el juicio porque recibisteis más que los demás, es aconsejable que no os pongáis a la cabeza de los otros, actuando de manera altiva y acaparando posesiones.  Siendo tan agradable como lo es el tener más bienes temporales que los demás y tenerlos en abundancia, será igualmente y excesivamente terrible y doloroso en el juicio el no haber administrado de manera razonable, aun los bienes tenidos lícitamente.”

 

Respuesta a la cuarta y quinta preguntas. “En cuanto a por qué no debiera buscarse un auto-halago, respondo: Nadie es bueno en sí mismo, excepto yo, Dios, y cualquiera que sea bueno es bueno únicamente a través de mí.  Por lo tanto, si vosotros, que no sois nada, buscáis halago para vos y no para mí de quien viene todo regalo perfecto, entonces vuestro halago es falso y me hacéis a mí, vuestro Creador, una injusticia.  Debido a que todas las cosas que tenéis provienen de mi, así también todo halago debería dárseme a mí.  Y así como yo, vuestro Dios, os confiero todos los bienes mundanos – fuerza, salud, conocimiento y discernimiento para considerar lo que es para vuestro beneficio, así como el tiempo y la vida – así también únicamente Yo debería ser glorificado en todo, es decir, si hacéis buen uso y uso racional de las cosas que os he dado.  Sin embargo, si hacéis mal uso de ellas, entonces la culpa es vuestra y la ingratitud es vuestra.”

 

Respuesta a la sexta pregunta. “En cuanto a por qué no debiera buscarse una remuneración temporal por las buenas obras en el presente, os respondo: Cuando alguien le hace algo bueno a los demás con la intención de querer, no una recompensa humana, sino para obtener únicamente una recompensa como la que yo, Dios, pudiese querer otorgar, entonces él o ella obtendrá mucho a cambio de poco, algo eterno por algo temporal.  Pero una persona que busca algo mundano a cambio de los bienes temporales obtendrá lo que él o ella desea y perderá el bien eterno.  Por lo tanto, para poder obtener un bien eterno a cambio de uno fugaz, es más ventajoso no buscar una recompensa humana sino una que venga de mí.”

 

 

                   Interrogación 8

 

Primera pregunta.  Nuevamente el monje apareció en su peldaño, como antes, diciendo: “Oh, Juez, os pregunto: ¿Por qué permitís que sean colocados dioses en los templos y reciban honor como Vos, a pesar que vuestro reino es más noble que todos los demás?”

 

Segunda pregunta. “¿Por qué no dejáis que las personas vean vuestra gloria en esta vida para que la puedan desear más fervientemente?”

 

Tercera pregunta. “Ya que vuestros santos y ángeles son más nobles y más santos, por encima de las demás criaturas, ¿por qué no los ven las personas en esta vida?”

 

Cuarta pregunta. “Ya que los castigos del infierno son horriblemente incomparables, ¿por qué no dejáis que las personas los vean en esta vida para que puedan huir de ellos?”

 

Quinta pregunta. “Ya que los demonios son incomparablemente feos y malformados, ¿por qué no son visibles al humano y así, entonces, nadie los seguiría ni les darían su consentimiento?”

 

Respuesta a la primera pregunta.  El Juez respondió: “Mi amigo, yo soy Dios, el creador de todo, quien no hace más injusticia al malvado que al bueno, porque soy la justicia en sí.  Está de acuerdo a mi justicia que el ingreso al cielo debe ganarse a través de una fe inmutable, esperanza racional y amor ferviente.  Una persona delibera más frecuentemente y adora más amorosamente aquello que el corazón ama más y ama con mayor fervor.  Así es con los dioses que se colocan en los templos – a pesar de que no son dioses ni creadores, ya que hay tan sólo un único creador, yo mismo, Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Pero los dueños de los tiempos y las personas en general aman más a los dioses de lo que me aman a mí, buscando alcanzar el éxito mundano en vez de vivir conmigo.

 

Si yo fuera a destruir las cosas que las personas aman más que a mí e hiciera que las personas me adoraran en contra de su voluntad, entonces ciertamente les haría una injusticia quitándoles su libre albedrío y deseo.  Debido a que no tienen fe en mí y en sus corazones hay algo más deleitable que yo, les permito razonablemente producir externamente lo que ellos aman y ansían en sus mentes.  Debido a que aman la creación más que a mí, el Creador, a quien pueden conocer por los signos y obras probables, si tan sólo hicieran uso de su razón y, porque están ciegos,  maldita es su creación y malditos son sus ídolos.  Ellos mismos sentirán vergüenza y serán sentenciados por su insensatez, porque rechazan el comprender cuán dulce soy, su Dios, quien creó y redimió a la humanidad por un ferviente amor.”

 

Respuesta a la segunda pregunta. “En cuanto a por qué no se ve mi gloria, respondo: Mi gloria es inefable y no puede compararse a nada en dulzura y bondad.  Si pudiese verse mi gloria tal como es, el cuerpo humano corruptible se volvería débil y fallaría, igual que fallaron los sentidos de aquellos que vieron mi gloria en el monte.  Además, debido a la alegría del alma, el cuerpo dejaría de trabajar y sería incapaz de actividad física. Ya que no hay entrada al cielo sin el trabajo de amor y, para que la fe pueda tener su recompensa y el cuerpo pueda trabajar, mi gloria, por lo tanto, está escondida por un tiempo para que, a través del deseo y la fe, pueda ser vista más plenamente con mayor felicidad para siempre.”

 

Respuesta a la tercera pregunta.  “En cuanto a por qué no se ven los santos como son, respondo: Si mis santos fuesen abiertamente visibles y se les viera hablar, entonces se les daría honor a ellos como a mí mismo, y la fe no tendría mérito.  Además, la carne débil no sería capaz de verlos y no está en concordancia con mi justicia que dicha gran debilidad pudiese contemplar una visión tan espléndida.

 

Consecuentemente, mis santos no se escuchan ni se ven como son, para que yo reciba todo el honor y para que las personas puedan saber que no se ha de amar a nadie más que a mí. Si mis santos aparecen a veces, sin embargo, no es en la forma de gloria en la cual realmente viven, sino en vez de eso, en la forma en que pueden ser vistos sin confundir a la inteligencia física, manteniendo escondido su pleno poder.”

 

Respuesta a la cuarta pregunta. “En cuanto a por qué no se ven los castigos del infierno, respondo: Si los castigos del infierno pudiesen verse como son, las personas quedarían completamente congeladas de miedo y buscarían el cielo por miedo en vez de por amor.  Debido a que nadie debiera desear la felicidad del cielo por miedo al castigo, sino por amor divino, los castigos permanecen, por lo tanto, escondidos por ahora.  Claro está, así como las personas buenas y santas no experimentan exactamente esa clase de felicidad indescriptible antes de la separación del cuerpo y el alma, tampoco pueden los malvados experimentar sus castigos.  Pero una vez el alma se ha separado del cuerpo, entonces descubren esas experiencias, las cuales no estaban dispuestos a sondear con su inteligencia mientras todavía eran capaces de hacerlo.”

 

Respuesta a la quinta pregunta. “En cuanto a por qué los demonios no hacen aparición visible, respondo: Si su fealdad horrible fuese vista tal como es, el alma de la persona que la viese perdería su cordura con sólo verla y todo su cuerpo se estremecería y encogería como alguien que tiembla de miedo y todo su corazón fallaría y moriría de terror y sus pies no podrían sostener el peso de sus extremidades. Para que el alma permanezca firme en sus sentidos  y su corazón vigilante en mi amor, y su cuerpo capaz de laborar a mi servicio, la fealdad de los demonios, por lo tanto, está escondida – también para verificar sus propósitos malignos.”

 

Fdo. Cristobal Aguilar.




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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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