Viernes, 26 de marzo de 2010
EL MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ESLONZA

El Monasterio de San Pedro de Eslonza es un antiguo cenobio benedictino sito en las cercanías de Santa Olaja de Eslonza, en la provincia de León (Castilla y León, España). Reducido hoy a una completa ruina, fue en su momento el segundo monasterio más importante de la provincia, después del de San Benito de Sahagún. En sus cercanías se localizan otros tres notables monasterios: San Miguel de Escalada, Santa María de Gradefes y Santa María de Sandoval.

Su exacto emplazamiento es la alfoz de León, término concejil de Santa Olaja de Eslonza, en el municipio de Gradefes, a 22 kilómetros de la ciudad de León, entre los ríos Esla y Porma. Así sitúa Don Aurelio Calvo el que fuera magnifico monasterio de la Orden de San Benito. Fundado en el año 912 por el rey García I de León y destruido por Almanzor en 988, fue reedificado por la infanta Urraca de Zamora, hija de Fernando I el Magno, en el año 1099. Urraca, convertida en 1109 en reina de Galicia, de León y de Castilla, daría al monasterio de Eslonza numerosas donaciones.

La vida del cenobio transcurrió sin mayores contratiempos. En el siglo XVI se emprendió una reforma de el edificio monacal, al hallarse en ruinoso estado. La nueva fábrica dotó al convento de tres portadas renacentistas y un amplio claustro, participando en la construcción Juan de Badajoz y fray Pedro Marinez, monje del burgalés Monasterio de San Pedro de Cardeña. La gran fachada principal se levanto en estilo barroco. Albergaba en sus hornacinas inferiores imagenes de San Adrian y Santa Natalia, y en las superiores de San Bernardo y San Benito en torno a una imagen de San Pedro sedente y con tiara papal. Salvo esta última todas las imagenes están desaparecidas y las hornacinas de la fachada vacias. Durarían estas obras hasta el siglo XVIII. Cabe citar la presencia en el Monasterio de dos de los ilustrados españoles más famosos, Gaspar Melchor de Jovellanos y el Padre Benito Jerónimo Feijoo. Jovellanos ejercería durante algún tiempo cargo de pasante en San Pedro de Eslonza.


Antigua portada renacentista, que hoy sirve de puerta interior de acceso a la Iglesia de San Juan y San Pedro de Renueva, en León.

La desamortización de Mendizábal del año 1836 asestó un duro golpe a la vida del Monasterio de Eslonza. Vendido en pública subasta por 40.000 reales, fue pasando de mano en mano y vendido pieza a pieza, sufriendo saqueos constantes y la pérdida de su patrimonio artístico. Esta aniquiladora ruina no se vio afectada por la declaración en 1931 como Monumento Histórico-Artístico Nacional.

La preservación de los restos supervivientes fue posible gracias a Don Luis Almarcha Hernández, obispo de León entre 1944 y 1970, quien a mediados del siglo XX promovio la edificación de la Iglesia de San Juan y San Pedro de Renueva en la capital. Las portadas del Monasterio de Eslonza y otros elementos fueron integrados en la nueva construcción, salvándose así de una inexorable destrucción.

Los objetos de culto se desperdigaron por los pueblos de la zona. Han de resaltarse cuadros de discípulos de Velázquez y mobiliario sacro como retablos, el púlpito, la sillería del coro, etc, además del reloj y las campanas de la torre. El retablo mayor, el reloj, las campanas, el púlpito y el coro se encuentran en el pueblo de Villamañán, donde pueden ser contemplados. También, varias bases de columnas, de piedra labrada, dispuestas en uno de los soportales de la Plaza Mayor del pueblo, y que fueron recientemente sepultadas bajo cemento durante la reforma de aquella antes de ser salvadas gracias a la denuncia interpuesta por un vecino ante la comisión provincial de patrimonio. Una de las basas resultó dañada por un martillo neumático.

Digna de mención es el arca de plata que contiene las reliquias de San Adrián y de su esposa Santa Natalia. Mide 40 centímetros y es de madera forrada por una chapa fuerte de plata cincelada en la que se representan escenas de la vida de los santos mártires. Se encuentra actualmente en el monasterio de las Carvajalas de León.

En la actualidad, el Ministerio de Cultura de España sigue considerando los escasos vestigios monacales in situ Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento.

Fdo. Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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