Lunes, 22 de marzo de 2010
VIDAS DE SANTOS - SAN AMBROSIO

Era una familia feliz en todos los sentidos la de Ambrosio. Su padre, muy buena persona"hombre grande delante de Jesucristo y a los ojos del César", dirá su hijo. Su madre, una buenaeducadora. Su hermana Marcelina, que se entregará como virgen al servicio del Señor, y suhermano Sátiro, que ayudaba a su madre en la administración de su casa. El más pequeño,Ambrosio, que roba el cariño de todos por las extraordinarias cualidades que en él ya vanapareciendo. Nació en Tréveris, donde su padre ejercía el alto cargo de prefecto.

Su padre espera que su hijo Ambrosio sea un gran militar que le supere a él. Por ello deberáestudiar derecho para que sepa las leyes y las haga cumplir.

Poco después llega la prueba a aquel hogar. Muere su padre. Su madre se traslada con sus hijos aRoma, la capital del imperio. Ambrosio tiene catorce años. Siempre recordará aquellos años desu niñez y adolescencia donde admiraba las maravillas de la naturaleza y la seriedad y cabal honradez de su buen padre.

A la edad de unos treinta años Ambrosio fue elegido gobernador de las provincias de Liguria yEmilia en nombre del emperador Valentiniano I. La Capital era Milán. Aquí desarrolló una granlabor este honrado Gobernador repartiendo justicia donde era necesario, sin importarle para nadalas cualidades de las personas o su posición social. El prepotente Probo, de cuya gran amistadgozaba, cuenta que al despedirlo hacia su nuevo cargo, le dijo: "Ve, hijo mío, y condúcete nocomo juez, sino como obispo". Fue todo un vaticinio.

El obispo Auxencio había caído en la herejía arriana y había provocado una de las contiendasmás duras de la época. La cosa estaba revuelta. Cristianos y arrianos se habían dado cita en laBasílica de Milán para dirimir la verdad y elegir el sucesor de aquel obispo que había dejado tanmal sabor de boca. Para calmar los ánimos demasiado encendidos, habló el Gobernador quecreyó era allí necesaria su presencia para poner orden. Y aquí vino el prodigio. Todos quedaronhondamente impresionados por la sabiduría y verdad de cuanto salía de su boca. Parecía era todoPalabra del Espíritu Santo. Y un niño gritó: "¡Ambrosio es nuestro Obispo! ¡Ambrosio es nuestroObispo!". Hubo un silencio sepulcral.

Todos quedaron admirados. Era la voz de Dios y todos la acataron gustosos, tanto cristianoscomo herejes. La voz de Dios manifestada por boca de aquel infante. Todos de acuerdo menos elprotagonista, Ambrosio, que de ninguna forma quería aceptar. Él era aún un catecúmeno. Era el 7de Diciembre del año 374. Este día quedará grabado en los fastos de la historia de la Iglesia comoun día de fiesta, ya que de allí saldrá una de las cuatro grandes lumbreras o Doctores deOccidente. Ambrosio no pudo salir con la suya, ya que veía tan clara la voluntad de Diosmanifestada por el deseo del pueblo.

Ambrosio empezó entregando todos sus bienes a los pobres. En una semana recibió el bautismo,las órdenes menores, el sacerdocio y el episcopado. Trató de formarse bien en la Teologíacatólica de la que después escribirá profundos tratados de tan rica doctrina, en cuanto trata, quedifícilmente se le puede superar. Su acción como Pastor y Padre fue inigualable. Reformó elclero de su tiempo que tanta necesidad tenía de ello: "Es necesario que en el sacerdote no hayanada vulgar, nada común, nada plebeyo, nada mundano". Y sabrá defender los derechos de laIglesia contra los Príncipes que intenten denigrarla. Dirá al prefecto Calógono: "Si tú sabes obrarcomo cortesano injusto, yo sabré sufrir como obispo católico".

San Basilio le escribía: "No conozco tu rostro, pero la belleza de tu alma está delante de misojos... Dios te ha escogido para una obra eminente". "No temo morir, dijo, pues tenemos un Diosmuy bueno". Era el 397 cuando le llegó la hora.

Fdo. Cristobal AGuilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 19:07  | Vidas de Santos
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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