Domingo, 21 de marzo de 2010
ORACIÓN POR UN DIFUNTO QUERIDO

PADRE mio, dueño de la vida y de la muerte.

Dame la gracia de aceptar con paz el misterio doloroso de mi vida,

las enfermedades, los dolores, la decadencia de este cuerpo y la

muerte, las acepto sin lamentos, sin lágrimas, en silencio y paz.

Me acuerdo de que tu Hijo Jesucristo transformó lo más negativo e

inutil de la humanidad, como es el dolor y la muerte, en fuente de

redención y de vida eterna.

También yo quiero desde hoy que mis dolores y mi muerte sean fuentes

fecundas de redención.

A partir de este momento quiero sufrir con Jesús y como Jesús.

En tus manos, Padre mio, me abandono con mi vida y mi muerte, mi

salud y mis enfermedades.

Acuerdate Padre mio de tantos hermanos mios, sería interminable en

mencionarlos a todos, que están llenos de dolores y sufrimientos,

acaricia sus cuerpos, alivia sus dolores, dale fuerzas para

aceptarlos y llena de paz sus corazones.

 

Amen.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti