Viernes, 19 de marzo de 2010
DIARIO DE SOR FAUSTINA - ESPÍRITUALIDAD Y MÍSTICISMO - EL APOSTOL DE LA DIVINA MISERICORDIA

Aquí os traigo otro estracto más, de este interesante diario de sor faustina. EL AUTOR DEL BLOG.












 

                       +

859      (237) JMJ                                                                                             Cracovia – Pradnik, I I 1937

 

                                                                  Jesús, en tí confío

 

            + Hoy a medianoche despedí el Año Viejo 1936 y di la bienvenida al año 1937.  En esta primera hora del año, con temblor y temor, me enfrenté a nuevo periodo.  Oh Jesús misericordioso, Contigo enfrentaré con arrojo y audacia luchas y batallas.  En Tu nombre cumpliré todo y superaré todo.  Oh Dios mío, Bondad infinita Te ruego que Tu misericordia ilimitada me acompañe siempre y en todo.

 

            Entrando en este año, me envuelve el temor frente a la vida, pero Jesús me saca de este temor dándome a conocer la gran gloria que le traerá esta obra de la misericordia.

 

860      Hay momentos en la vida cuando el alma encuentra alivio solamente en una profunda plegaria.  Ojalá las almas puedan perseverar en la oración en aquellos momentos.  Esto es muy importante.

 

                       +

            (238) JMJ                                                                                                               Jesús, en Ti confío

 

            + Propósitos para el año 1937, día 1, mes I

 

861            Propósito particular:  continuar con lo mismo, es decir, unirme a Cristo misericordioso, o sea ¿qué haría Cristo en ese o en aquel caso?, y con el espíritu abrazar el mundo entero, especialmente Rusia y España.

 

                                                                      Propósitos generales

 

I.  Rigurosa observancia del silencio, el recogimiento interior.

 

            II.  En cada hermana ver la imagen de Dios y de este estimulo debe provenir todo el amor al prójimo.

 

            III.  En cada momento de la vida cumplir fielmente la voluntad de Dios y vivir de ella.

 

            IV.  Rendir cuentas fielmente de todo al director espiritual y no emprender nada de importante sin acordarlo con él.  Trataré de revelar claramente los mas secretos rincones de mi alma delante de él, recordando (239) que trato con Dios Mismo, pero como sustituto está solamente un hombre, por lo tanto todos los días debo pedir la luz para él.

 

            V.  En el examen de conciencia de la noche preguntarme:  ¿Y si me llamara hoy mismo?

 

            VI.  No buscar a Dios, lejos, sino que en mi propio interior tratar con Él cara a cara.

 

            VII.  En los sufrimientos y en las tribulaciones acudir al tabernáculo y quedar en silencio.

 

            VIII.  Unir todos los sufrimientos, las plegarias, los trabajos, las mortificaciones a los meritos de Jesús a fin de implorar misericordia por el mundo.

 

            IX.  Los momentos libres, aunque breves, aprovecharlos para rogar por los agonizantes.

 

            X.  Que no haya ni un día en mi vida, en el que no recomiende fervorosamente la obra de nuestra Congregación.  Nunca hacer caso a la consideración humana.

 

            XI.  No tener familiaridad con nadie.  Con las alumnas, firmeza benévola, paciencia sin limites, castigarlas severamente pero con un castigo de este tipo:  plegaria y sacrificio de mi misma; la fuerza que hay en el anonadarme por ellas es para (240) ellas un continuo remordimiento de conciencia y se ablandan sus corazones obstinados.

 

            XII.  La presencia de Dios es el fundamente de todas mis acciones y mis palabras y mis pensamientos.

 

            XIII.  Aprovechar toda ayuda espiritual.  Poner siempre el amor propio en su debido lugar, es decir, en el último.  Hacer los ejercicios espirituales como si los hiciera por última vez en la vida; de la misma manera cumplir todos mis deberes.

 

862            2 I [1937].  El nombre de Jesús.  Oh, qué grande es Tu nombre, oh Señor, es la fortaleza de mi alma.  Cuando las fuerzas faltan y las tinieblas se agolpan en el alma, entonces Tu nombre es el sol cuyos rayos iluminan, pero también calientan y el alma bajo su influencia se vuelve bella e irradia el resplandor de Tu nombre.  Cuando oigo el dulcísimo nombre de Jesús, mi corazón late con mas fuerza y hay momentos en que oyendo el nombre de Jesús, caigo desvanecida.  Mi espíritu se lanza hacia Él.

 

863            (241) Este día es para mi especialmente importante, este día he ido por primera vez a hacer pintar la imagen [277]; este día por primera vez, la Divina Misericordia ha sido honrada exteriormente de manera particular; a pesar de ser conocida desde hace mucho, pero ahora en la forma deseado por el Señor.  Este día del dulcísimo nombre de Jesús me recuerda muchas gracias particulares.

 

864            3 I.  Hoy me visitó la Madre Superiora de la comunidad que atiende el hospital, con una de sus hermanas [278].  Un largo momento hemos hablado de cosas espirituales.  Me di cuenta de que era una gran asceta, por eso nuestra conversación fue agradable a Dios.

 

Hoy ha venido a verme una señorita; me he dado cuenta de que sufría, no tanto del cuerpo, como del alma.  La he confortado como he podido, pero mis palabras de consuelo no han sido suficientes.  Era una pobre huérfana que tenia el alma inmersa en la amargura y en el dolor.  Ha desnudado su alma delante de mi y me ha revelado todo; he comprendido (242) que en ese caso las palabras de simple consuelo eran insuficientes.  He rogado ardientemente al Señor por aquella alma y he ofrecido a Dios mi alegría, para que se la dé a ella y a mi me quite toda sensación de gozo.  Y el Señor ha escuchado mi plegaria; a mi me ha quedado el alivio de que ella ha sido consolada.

 

865            Adoración.  El primer domingo.  Durante la adoración fui tan apremiada a obrar [279] que rompí a llorar y dije al Señor:  Jesús, no me apresures, sino que inspira a aquellos de los cuales sabes que retrasan esta obra.  Y oí estas palabras:  Hija Mía, quédate tranquila, ya dentro de poco.

 

866            Durante las vísperas oí estas palabras:  Hija Mía, deseo descansar en tu corazón, ya que muchas almas Me han arrojado hoy de su corazón, he experimentado una tristeza mortal.  Traté de consolar al Señor ofreciéndole mil veces mi amor, sentí en el alma la repugnancia por el pecado.

 

867            (243) + Mi corazón bebe una continua amargura, porque anhelo ir a Ti, Señor, a la plenitud de la vida.  Oh Jesús, qué horrible desierto me parece esta vida, en esta tierra no hay alimento para mi corazón y mi alma, sufro nostalgia por Ti, oh Señor.  Me has dejado, oh Señor, la Santa Hostia, pero ella incendia aun más el anhelo de mi alma por Ti, Dios eterno y Creador mío.  Oh Jesús, deseo unirme a Ti, escucha los suspiros de Tu esposa.  Oh, cuánto sufro por no poder unirme todavía a Ti, pero que se haga según Tus deseos.

 

868            5 I 1937.  Esta noche he visto a cierto sacerdote que estaba necesitado de oración por cierta causa.  He rogado con fervor porque esta causa es también muy querida a mi corazón.  Te agradezco, Jesús, por Tu bondad.

 

869            ¡Oh Jesús de la misericordia!  Abraza al mundo entero y estréchame a Tu Corazón…. Permite a mi alma, oh Señor, descansar en el mar de Tu misericordia insondable.

 

870            (244) 6 I 1937.  Hoy, durante la Santa Misa me he sumergido inconscientemente en la Majestad infinita de Dios.  Toda la inmensidad del amor de Dios inundaba mi alma; en aquel momento particular he conocido cuánto Dios se ha humillado por mi, este Señor de los señores.  ¿Y qué soy yo, miserable, que Te relaciones así conmigo?  El asombro que me ha invadido después de aquella gracia particular, se ha mantenido en forma muy viva durante todo el día.  Aprovechando la confianza a la que el señor me admite, le he rogado por el mundo entero.  En tales momentos me parece que el mundo entero depende de mí.

 

871            + Oh Maestro mío, haz que mi corazón no espere la ayuda de nadie, sino que trate siempre de llevar a los demás la ayuda, el consuelo y todo alivio.  Tengo el corazón siempre abierto a los sufrimientos de los demás y no cerraré mi corazón a sus sufrimientos, a pesar de que por eso, con sorna fui llamada basurero, es decir que cada uno tira (245) su dolor a mi corazón; he contestado que todos tienen lugar en mi corazón, y a cambio yo lo tengo en el Corazón de Jesús.  Las bromas referentes a las leyes de la caridad no estrecharán mi corazón.  Mi alma es siempre sensible a este aspecto y sólo Jesús es mi estimulo para amar al prójimo.

 

872            7 I.  Durante la Hora Santa el Señor me concedió experimentar su Pasión.  Compartí la amargura de la Pasión de la que estaba colmada su alma.  Jesús me dio a conocer como el alma debe ser fiel a la oración, a pesar de las tribulaciones y la aridez y las tentaciones, porque de tal plegaria en gran medida depende a veces la realización de los grandes proyectos de Dios; y si no perseveramos en tal plegaria, ponemos impedimentos a lo que Dios quiere hacer a través de nosotros o en nosotros.  Que cada alma recuerde estas palabras:  Y encontrándose en una situación difícil, rogaba más tiempo.  Yo prolongo siempre tal oración por cuanto me es posible y compatible con mis deberes.

 

873            (246) 8 I.  En la mañana del viernes cuando iba a la capilla a la Santa Misa, de repente vi en la vereda una gran mata de enebro y en ella un gato horrible que mirándome con maldad me impedía pasar a la capilla.  Una sola invocación del nombre de Jesús y todo desapareció.  Ofrecí un día entero por los pecadores agonizantes.  Durante la Santa Misa sentí de manera particular la cercanía del Señor.  Después de la Santa Comunión miré con confianza al Señor y le dije:  Jesús, deseo mucho decirte una cosa, y el Señor me miró con amor y dijo:  ¿Y qué es lo que quieres decirme?  Jesús, Te pido por el inconcebible poder de Tu misericordia que todas las almas que mueran hoy eviten el fuego infernal, aunque fuesen los pecadores mas grandes; hoy es viernes, el memorial de Tu amarga agonía en la cruz; como Tu misericordia es inconcebible, los ángeles no se sorprenderán.  Y Jesús me abraza a su Corazón y dijo:  Hija (247) amada, has conocido bien el abismo de Mi misericordia.  Haré como lo pides, pero no dejes de unirte continuamente a Mi corazón agonizante y satisfaz Mi justicia.  Debes saber que Me has pedido una gran cosa, pero veo que te la ha dictado el amor puro hacia Mi, por eso satisfago tu petición.

 

874            Oh Maria, Virgen Inmaculada, tómame bajo Tu protección más especial y custodia la pureza de mi alma, de mi corazón y de mi cuerpo.  Tú eres el modelo y la estrella de mi vida.

 

875            Hoy he experimentado un gran tormento en el momento de la visita de nuestras hermanas.  Me he enterado de cierta cosa que ha herido mucho mi corazón, sin embargo me he dominado de manera que las hermanas no se han dado cuenta de nada.  Ese dolor me rasgaba el corazón durante largo momento, pero todo esto por los pobres pecadores…. Oh Jesús, por los pobres pecadores…. Oh Jesús, fuerza mía, quédate cerca de mí, ayúdame…..

 

876            (248) 10 I 1937.  Hoy he pedido al Señor que me dé fuerza desde por la mañana, para que pueda acercarme a la Santa Comunión.  Oh Maestro mío, Te pido con todo mi corazón sediento, si está conforme a Tu santa voluntad, dame todos los sufrimientos y debilidades que quieras, deseo sufrir día y noche, pero Te ruego ardientemente, dame la fuerza en el momento en que debo acercarme a la Santa Comunión.  Ves, oh Jesús, que no traen la Santa Comunión a los enfermos, por lo tanto si no me fortaleces en este momento para que pueda bajar a la capilla, ¿cómo Te recibiré en el Misterio de Amor? Y Tu sabes cuánto mi corazón Te desea.  Oh mi dulce Esposo, ¿para qué tantos razonamientos?  Tú sabes con qué ardor Te deseo y si quieres, puedes hacérmelo.  A la mañana siguiente sentí como si estuviera completamente sana, ya no venían ni desvanecimientos ni debilidades.  Sin embargo, al regresar de la capilla, todos los sufrimientos y achaques volvieron en seguida, como si me esperasen, pero no les tenía miedo (249) en absoluto, porque me alimenté del Pan de los fuertes.  Miro todo con entereza, incluso en los ojos de la muerte misma.

 

877            + Oh Jesús, escondido en la Hostia, mi dulce Maestro y fiel Amigo, oh qué feliz es mi alma por tener al amigo que siempre me hace compañía; no me siento sola, a pesar de estar en aislamiento.  Oh Jesús Hostia, nos conocemos; esto me basta.

 

878            12 I 1937.  Hoy, cuando entró a verme el medico, no le gustó mucho mi apariencia.  En realidad, sufría más y la temperatura había aumentado considerablemente.  Naturalmente decidió que yo no iría a comulgar hasta que la temperatura bajara completamente.  Contesté que sí, aunque el dolor estrechó mi corazón, pero contesté que iría en cuanto bajara la fiebre.  Consintió.  Cuando el medico se fue, le dije al Señor:  Oh Jesús, ahora depende de Ti si voy o no; y no lo pensé mas, aunque cada momento me venia el pensamiento:  ¿No voy a (250) tener a Jesús?  No, es imposible, y además no una vez, sino un par de días hasta que la temperatura baje.  Pero por la noche, le dije al Señor:  Jesús, si Te agradan mis Santas Comuniones, Te pido humildemente, haz que mañana no tenga ni una décima de fiebre.  A la mañana medí la temperatura y pensé:  Si hay una sola décima, no me levantaré, ya que eso seria en contra de la obediencia.  Pero saqué el termómetro ni una sola décima de fiebre.  Me levanté en seguida y fui a recibir la Santa Comunión.  Cuando vino el medico y le dije que no tenia ni una décima de fiebre y que fui a recibir la Santa Comunión quedó asombrado, y le pedí que no me dificultara ir a la Santa Comunión, porque eso influiría negativamente en el tratamiento.  El medico contesto que:  Para estar tranquilo en la conciencia y al mismo tiempo no llevarle la contraria, hermana, acordemos lo siguiente:  si hace buen tiempo, no llueve, y usted, hermana, se siente bien, entonces vaya, pero esté atenta en esto en la conciencia.  Me alegré de que hubiera un medico tan bien dispuesto (251) hacia mi.  Ves, Jesús, ya he hecho lo que correspondía a mí, ahora cuento Contigo y estoy completamente tranquila.

 

879            Hoy he visto que el Padre Andrasz celebraba la Santa Misa; antes de la elevación vi al pequeño Jesús que estaba muy contento, con las manitas tendidas y un momento después no veía nada más.  Estaba en mi habitación aislada y continuaba haciendo el agradecimiento.  Sin embargo, luego pensé:  ¿Por qué el Niño Jesús estuvo tan alegre? Porque no siempre había estado tan alegre en mis visiones.  De pronto oí dentro de mí estas palabras:  Porque estoy bien en su corazón.  Y eso no me sorprendió nada, porque sé que ama mucho a Jesús.

 

880            Mi unión con los agonizantes sigue siendo muy estrecha.  Oh, qué inconcebible es la Divina Misericordia, ya que el Señor me permite ser de ayuda a los agonizantes con mi indigna oración.  En la medida en que puedo, trato de estar cerca de cada agonizante.  Tengan confianza en dios, porque es bueno e inconcebible, su misericordia supera nuestra comprensión.

 

881            (252) 14 I 1937.  Hoy Jesús ha entrado en mi pequeña habitación aislada, con una túnica clara, ceñido de un cinturón de oro; una gran Majestad resplandecía de toda su silueta y dijo:  Hija Mía, ¿por qué te dejas llevar por pensamiento de miedo?  Contesté:  Oh Señor, Tu sabes por qué.  Y me dijo:  ¿Por qué?  Esta obra me asusta.  Tú sabes que soy incapaz de cumplirla.  Y me dijo:  ¿Por qué?  Ves que no tengo salud, no tengo instrucción, no tengo dinero, soy un abismo de miseria, tengo miedo de tratar con la gente.  Jesús, yo deseo solamente a Ti, Tú puedes liberarme de esto.  Y el Señor me dijo:  Hija Mía, lo que Me has dicho es verdad.  Eres muy miserable y a Mi Me ha agradado realizar la obra de la misericordia precisamente a través de ti que eres la miseria misma.  No tengas miedo, no te dejaré sola.  Haz por esta causa lo que puedas, yo completaré todo lo que te falta; tú sabes lo que está en tu poder, hazlo.  El Señor miró en lo profundo de mi ser con gran benevolencia; pensé que iba a morir de gozo bajo esta mirada.  El Señor desapareció, se quedó en mi alma (253) la alegría, la fuerza y el ánimo para obrar, pero me sorprendí de que el Señor no quisiera liberarme, y no cambiara nada de lo que dijo una vez; y a pesar de toda esta alegría, hay siempre una sombra de sufrimiento.  Veo que el amor y el sufrimiento van juntos.

 

882            Visiones como ésta no las tengo muchas, pero más a menudo trato con el Señor de manera mas profunda.  Los sentidos quedan dormidos, pero, aunque inadvertidamente, cada cosa llega a ser para mi más real y más clara que como si la viera con los ojos.  El intelecto conoce más en un momento que durante largos años de profundas reflexiones y meditaciones, tanto en lo referente a la esencia de Dios, como respecto a las verdades reveladas y también al conocimiento de su propia miseria.

 

883            Nada me perturba en esta unión con el Señor, ni la conversación con el prójimo, ni ninguna tarea, aunque tuviera que solucionar no sé qué importante asunto, eso no me molesta nada; mi espíritu está con Dios, mis entrañas están llenas de Dios, por eso no lo busco fuera (254) de mi.  Él, el Señor, penetra mi alma como un rayo de luz el cristal puro.  A mi madre natural, estando encerrada en su seno, no estaba tan unida a ella como a mi Dios; allá estaba la inconsciencia mientras aquí está la plenitud de la realidad y la conciencia de la unión.  Mis visiones son puramente interiores, pero las comprendo mejor y en cambio me resulta más difícil expresarlas con palabras.

 

884            ¡Oh, qué bello es el mundo del espíritu!  ¡Y qué real es!  En comparación a él, esta vida exterior es una ilusión vana, una impotencia.

 

885            Oh Jesús, dame fortaleza y sabiduría para atravesar esta pavorosa selva, para que mi corazón sepa soportar pacientemente el deseo ardiente de Ti, oh Señor mío.  Permanezco siempre en sagrado asombro cuando siento que Te estás acercando a mí.  Tu, el soberano del trono terrible, bajas al miserable destierro y vienes a una pobre mendiga que no tiene nada mas que la miseria; no sé hospedarte, oh mi Príncipe, pero Tu sabes que Te quiero con cada latido de mi corazón.  Veo Tu humillación, sin embargo Tu Majestad no disminuye (255) a mis ojos.  Sé que me amas con el amor del esposo y eso me basta, a pesar de que nos separa un gran abismo, porque Tu eres el Creador y yo Tu criatura.  Pero el amor es la única explicación de nuestra unión, fuera de él todo es inconcebible; sólo con el amor se comprende la inconcebible familiaridad con la que me tratas.  Oh Jesús, Tu grandeza me espanta y permanecería en un continuo asombro y temor si no me tranquilizaras Tu Mismo; Tú me haces capaz de tratar Contigo siempre antes de acercarte.

 

886            15 I 1937.  La tristeza no vendrá a un corazón que ama la voluntad de Dios.  Mi corazón, lleno de nostalgia por Dios, experimenta toda la miseria del destierro.  Avanzo con arrojo, a mi patria, aunque se hieran los pies y en este camino me alimento de la voluntad de Dios, ella es mi alimento.  Sostenedme, oh felices habitantes de la patria celestial, para que vuestra hermana no pare en el camino.  Aunque hay un terrible desierto, camino con la frente alta y miro hacia el sol, es decir al misericordioso Corazón de Jesús.

 

887            (256) 19 I 1937.  En el momento actual mi vida pasa en un silencioso conocimiento [de la presencia] de Dios.  De Él vive mi alma silenciosa, y esta consciente vida de Dios en mi alma es para mí una fuente de felicidad y de fortaleza.  No busco la felicidad fuera de lo profundo de mi alma, donde mora Dios, estoy consciente de ello.  Siento como una necesidad de darme a los demás, he descubierto en el alma la fuente de felicidad, es decir, a Dios.  Oh Dios mío, veo que todo lo que rodea está colmado de Dios y sobre todo mi alma adornada de la gracia de Dios.  Comienzo ya a vivir de aquello de lo que viviré en la eternidad.

 

888            El silencio es un lenguaje tan poderoso que alcanza el trono del Dios viviente.  El silencio es su lenguaje, aunque misterioso, pero poderoso y vivo.

 

889            Oh Jesús, me das a conocer y entender en qué consiste la grandeza del alma:  no en grandes acciones, sino en un gran amor.  Es el amor que tiene el valor y él confiere la grandeza a nuestras acciones; aunque nuestras acciones sean pequeñas y comunes de por si, a consecuencia del amor se harán grandes y poderosas delante de Dios gracias (257) al amor.

 

890            El amor es un misterio que transforma todo lo que toca en cosas bellas y agradables a Dios.  El amor de Dios hace al alma libre; es como una reina que no conoce el constreñimiento del esclavo, emprende todo con gran libertad del alma, ya que el amor que vive en ella es el estimulo para obrar.  Todo lo que la rodea, le da a conocer que solamente Dios es digno de su amor.  El alma enamorada de Dios y en Él sumergida, va a sus deberes con la misma disposición con que va a la Santa Comunión y cumple también las acciones mas simples con gran esmero, bajo la mirada amorosa de Dios; no se turba si con el tiempo alguna cosa resulta menos lograda, ella está tranquila porque en el momento de obrar hizo lo que estaba en su poder.  Cuando sucede que la abandona la viva presencia de Dios, de la que goza casi continuamente, entonces procura vivir de la fe viva; su alma comprende que hay momentos de descanso y momentos de lucha.  Con la voluntad está siempre con Dios.  Su alma es como un oficial adiestrado en la lucha, desde lejos ve dónde se esconde el enemigo y está preparada para (258) el combate, ella sabe que no está sola; Dios es su fortaleza.

 

891            21 I [1937].  Hoy, desde la primera hora estoy admirablemente unido al Señor.  Por la noche ha venido a visitarme el sacerdote del hospital; después de un momento de conversar, he sentido que mi alma ha comenzado a sumergirse mas en dios y he empezado a perder la sensibilidad de lo que pasaba alrededor de mi.  He rogado ardientemente a Jesús:  Dame la posibilidad de conversar, y el Señor ha hecho que pudiera conversar libremente con Él, pero ha habido un momento en que no entendía lo que decía; oía su voz, pero no estaba en mí poder comprender y me disculpaba de no comprender lo que decía a pesar de oír su voz.  Este es el momento de la gracia de unión con Dios, pero imperfecta, porque por fuera los sentidos funcionan de modo también imperfecto; no hay una inmersión plena en Dios, es decir, la suspensión de los sentidos, como sucede frecuentemente que por fuera no se oye ni se ve nada, el alma entera está sumergida libremente en Dios.  Cuando esta gracia me visita deseo estar sola, le pido a Jesús que (259) me proteja de las miradas de las criaturas.  De verdad, me daba mucha vergüenza ante ese sacerdote, pero me he tranquilizado, porque había conocido un poco mi alma durante la confesión.

 

892            Hoy, el Señor me ha dado a conocer en espíritu el convento de la Vidita Misericordia; he visto en él un profundo espíritu, pero todo pobre y muy modesto.  Oh Jesús mío, me haces tratar espiritualmente con aquellas almas y quizás nunca ponga allí mi pie, pero sea bendito Tu nombre y se haga lo que tu has establecido.

 

893            22 I [1937].  Hoy es viernes.  Mi alma está en un mar de sufrimientos.  Los pecadores me han quitado todo; pero está bien así, he dado todo por ellos para que conozcan que Tu eres bueno e infinitamente misericordioso.  Yo en todo caso Te seré fiel bajo el arco iris y bajo la tempestad.

 

894            Hoy el medico ha decidido que no debo ir a la Santa Misa, sino solamente a la Santa Comunión.  Deseaba ardientemente asistir a la Santa Misa, pero el confesor de acuerdo con el medico me ha dicho que sea obediente.  “Es la voluntad de Dios que usted sea (260) sana y no le está permitido hermana, mortificarse en nada; sea obediente y Dios le recompensará.”  Sentía que aquellas palabras del confesor eran palabras del Señor Jesús y aunque me dolía dejar la Santa Misa, ya que dios me concedía la gracia de ver al Niño Jesús, no obstante antepongo la obediencia a toda otra cosa.

 

Me sumergí en la plegaria e hice la penitencia; de súbito vi al Señor que me dijo:  Hija Mía, has de saber que con un acto de obediencia Me das mayor gloria que con largas plegarias y mortificaciones.  Oh, qué bueno es vivir en la obediencia, vivir en la conciencia de que todo lo que hago es agradable a Dios.

 

895            23 I [1937].  Hoy no he tenido ganas de escribir; de repente he oído en el alma una voz:  Hija Mía, no vives para ti, sino para las almas.  Escribe para el bien de ellas.  Conoces Mi voluntad en cuanto a escribir, te la han confirmado muchas (261) veces los confesores.  Tú sabes lo que mas Me agrada y si tienes alguna duda sobre Mis palabras, sabes a quién debes preguntar.  Le concedo luz para que juzgue Mi causa, Mi ojo lo protege.  Hija Mía, frente a él tienes que ser como una niña, llena de sencillez y sinceridad, antepón su opinión a todas Mis peticiones, él te guiará según Mi voluntad; si no te permite cumplir Mis solicitudes, quédate tranquila, no te juzgaré por ello; este asunto quedará entre Yo y él.  Tú debes obedecer.

 

896            25 I [1937].  Hoy mi alma está sumergida en amargura.  Oh Jesús, oh Jesús mío, hoy a cada uno le está permitido añadir a mi cáliz de amargura, no importa si es amigo e enemigo, cada uno puede hacerme sufrir, y Tú, oh Jesús, estás obligado a darme fortaleza y fuerza en estos difíciles momentos.  Oh Hostia Santa, sostenme y cierra mis labios a la murmuración y a las quejas.  Cuando guardo silencio, sé que venceré.

 

897            (262) 27 I [1937].  Advierto una notable mejoría de mi salud.  Jesús me lleva desde la puerta de la muerte a la vida; en realidad faltaba poco para morir, pero he aquí de nuevo el Señor me concede la plenitud de la vida, aunque debo quedarme todavía en el sanatorio, pero estoy casi completamente sana.  Veo que no se ha cumplido todavía en mí la voluntad de Dios, por lo tanto tengo que vivir, porque sé que cuando cumpla todo lo que dios ha establecido respecto a mí en la tierra, no me dejará más tiempo en el destierro, porque mi casa es el cielo.  Pero antes de ir a la patria, tenemos que cumplir la voluntad de Dios en la tierra, es decir, superar hasta lo ultimo nuestras pruebas y nuestras batallas.

 

898            Oh Jesús mío, me devuelves la salud y la vida, dame fortaleza para lucha, porque sin Ti no soy capaz de hacer nada, dame fortaleza, porque Tu lo puedes todo, ves que soy una niña débil y ¿Qué puedo [hacer]?

 

Conozco toda la omnipotencia de Tu misericordia y confío en que me darás todo lo que necesite Tu débil niña.

 

899            (263) ¡Cuánto he deseado la muerte!  No sé si alguna otra vez en la vida desearé tanto a Dios.  Hubo momentos en que me desmayaba por Él.  Oh, qué fea es la tierra cuando se conoce el cielo.  Debo violentarme para vivir.  Oh voluntad de Dios, tú eres mi alimento.

 

900            ¡Oh vida gris y llena de incomprensiones!  Se ejercita mi paciencia, y por lo tanto adquiero experiencia, conozco muchas cosas y aprendo cada día y veo que sé poco y continuamente descubro faltas en mi comportamiento, pero no me desanimo por eso, sino que agradezco a Dios que se digna concederme su luz para que me conozca a mí misma.

 

901            + Hay cierta persona que me ejercita en la paciencia, tengo que dedicarle mucho tiempo.  Cuando hablo con ella, siento que miente y eso de continuo, pero como me habla de cosas lejanas que no puedo verificar, pues sus mentiras quedan impunes; sin embargo, interiormente estoy convencida de que no es (264) verdad lo que me dice.  Una vez, cuando me vinieron dudas de que yo podía estar equivocada mientras ella decía, quizá, la verdad, pedí al Señor Jesús que me diera esa señal de que si ella verdaderamente mentía, confesara ella misma una de las cosas de las que yo estaba interiormente convencida que mentía; y si ella decía la verdad, que el Señor Jesús me quitara la convicción de que ella mentía.  Poco después volvió a venir y me dijo:  Hermana, le pido perdón, pero mentí en tal y tal cosa.  Y comprendí que la luz que tenía dentro de mí respecto a aquella persona, no me había engañado.

 

902            29 I 1937.  Hoy no me he despertado a tiempo, tengo apenas un breve momento para no llegar tarde a la Santa Comunión, porque la capilla dista un buen trecho de nuestro pabellón [280].  Cuando Salí afuera, la nieve llegaba a las rodillas, pero antes de pensar que el medico no me hubiera permitido ir con tanta nieve, ya estaba con (265 el Señor, en la capilla, recibí la Santa Comunión y en seguida estuve de vuelta.  Oí en el alma estas palabras:  Hija Mía, descansa junto a Mi Corazón, conozco tus esfuerzos.  Mi alma se regocija mas cuando estoy junto al Corazón de mi Dios

 

                                                  30 I 1937.  Retiro espiritual de un día.

 

903            Voy conociendo cada vez más la grandeza de Dios y me alegro por Él; trato con Él continuamente en lo profundo de mi corazón; es en mi propia alma dónde encuentro a Dios con la mayor facilidad.

 

904            Durante la meditación oí estas palabras:  Hija Mía, Me das la mayor gloria a través de la paciente sumisión a Mi voluntad, y te aseguras meritos tan grandes que no alcanzarías ni con ayunos ni con ningunas mortificaciones.  Has de saber, hija Mía, que si sometes tu voluntad a la Mía, atraes sobre ti Mi gran complacencia; este sacrificio Me es agradable y lleno de dulzura, en él tengo complacencia, él es poderoso.

 

905            (266) + Examen de conciencia:  continuar lo mismo, unirme con el cristo misericordioso.  Práctica:  el recogimiento interior, es decir, la rigurosa observancia del silencio.

 

906            + En los momentos difíciles, contemplaré el clavado y silencioso Corazón de Jesús en la cruz y de las llamas que brotan de su Corazón misericordioso fluirá sobre mí la fortaleza y la fuerza para luchar.

 

907            Cosa extraña que en invierno viene a mi ventana un canario y durante un momento canta de maravilla.  Quise averiguar si estaba, quizá, por aquí en alguna jaula, pero no, no estaba en ninguna parte, tampoco en otro pabellón; una de las pacientes también lo oyó, pero una sola vez y se sorprendió de ¿cómo un canario pudiera cantar en una estación tan helada?

 

908            + Oh Jesús, qué lástima me dan los pobres pecadores.  Oh Jesús, concédeles el arrepentimiento y la contrición.  Recuerda Tu dolorosa Pasión.  Conozco Tu misericordia infinita, no puedo soportar que perezca el alma que Te costó tanto.  Oh Jesús, dame las almas (267) de los pecadores.  Que Tu misericordia descanse en ellas, quítame todo, pero dame estas almas.  Deseo convertirme en la hostia expiatoria por los pecadores, que el cuerpo oculte mi sacrificio, ya que Tu también ocultas Tu Sacratísimo Corazón en la Hostia, a pesar de ser la inmolación viva.

 

Transfórmame en Ti, oh Jesús, para que sea una victima viva y agradable a Ti; deseo satisfacerte en cada momento por los pobres pecadores, el sacrificio de mi espíritu se oculta bajo la envoltura del cuerpo, el ojo humano no lo alcanza, por lo tanto es puro y agradable a Ti.  Oh Creador mío y Padre de gran Misericordia, confío en Ti, porque eres la Bondad Misma.  Oh almas, no tengan miedo de Dios, sino que tengan confianza en Él, porque es bueno y su misericordia dura por los siglos.

 

909            + Nos conocemos mutuamente con el Señor en la morada de mi corazón.  Sí, ahora yo Te hospedo en la casita de mi corazón, pero se acerca el tiempo cuando me llamarás a Tu morada que me habías preparado desde la creación del mundo.  Oh, ¿quién soy yo frente a Ti, oh Señor?

 

910            (268) El Señor me lleva al mundo desconocido para mi, me da a conocer su gran gloria, pero yo tengo miedo de ella, y no me dejaré influir por ella en lo que esté en mi poder hasta que me asegure, por el director espiritual, qué gracia es.

 

911            En cierto momento, la presencia de Dios penetró mi ser, mi mente fue singularmente iluminada en cuanto al conocimiento de su Esencia; [Dios] me permitió acercarme al conocimiento de su vida interior.  Vi en espíritu las Tres Personas Divinas, pero su Esencia es única.  Él es Solo, Uno, Único, pero en Tres Personas, cada una de las cuales no es ni más pequeña ni más grande; no hay diferencia ni en la belleza, ni en la santidad, porque son Uno.   Uno, absolutamente Uno.  Su Amor me ha llevado a este conocimiento y me ha unido a Él.  Cuando estaba unida con una [Persona Divina], estaba unida también con la segunda y con la tercera.  Así pues, cuando nos unimos con una, por eso mismo nos unimos con otras dos Personas al igual que con una.  Una es la voluntad, uno Dios, aunque en las Personas Trinitario.  Cuando al alma se entrega a una (269) de las Tres Personas, entonces, con el poder de esa voluntad se encuentra unida a las Tres Personas y está inundada de la felicidad que fluye de la Santísima Trinidad; de esta felicidad se alimentan los santos.  La felicidad que brota de la Santísima Trinidad, hace feliz a todo lo creado; brota la vida que vivifica y anima cada ser que de Él tiene principio.  En aquellos momentos mi alma probó las delicias divinas tan grandes, que me es difícil expresarlas.

 

912            Luego oí pronunciar unas palabras, y fueron éstas:  Quiero tomarte como esposa.  Sin embargo, el temor traspasó mi alma, pero sin aprensión reflexionaba sobre ¿qué desposorio seria?; no obstante cada vez mi alma se llena de temor, pero la paz es mantenida en el alma por una fuerza superior.

 

En realidad, tengo los votos perpetuos y los hice con la voluntad sincera y total.  Y reflexiono continuamente ¿qué puede significar esto?; siento e intuyo que es una gracia excepcional.  Cuando la contemplo, me desmayo por desear a Dios, pero en ese desmayo la mente está clara y penetrada por la luz.  Cuando estoy unida a Él (270, me desmayo del exceso de felicidad, pero mi mente está clara y limpia, sin confusiones.  Humillas Tu Majestad para tratar con una pobre criatura.  Te agradezco, oh Señor, por esta gran gracia que me hace capaz de tratar contigo.  Oh Jesús, Tu nombre es una delicia para mi; desde lejos percibo a mi Amado y mi alma llena de anhelo descansa en sus brazos, no sé vivir sin Él; prefiero estar con Él en los tormentos y en los sufrimientos que sin Él entre las mas grandes delicias del cielo.

 

913            2 II 1937.  Hoy, desde muy temprano, el recogimiento de Dios penetra mi alma; durante la Santa Misa pensaba ver al pequeño Jesús, como frecuentemente lo veo, sin embargo, hoy durante la Santa Misa vi a Jesús crucificado.  Jesús estaba clavado en la cruz y entre grandes tormentos.  Mi alma fue compenetrada de los sufrimientos de Jesús, en mi alma y en mi cuerpo, aunque de modo invisible, pero igualmente doloroso.  Oh, qué misterios tan asombrosos ocurren durante la Santa Misa.

 

914            Un gran misterio se hace durante la Santa Misa.  (271) Con qué devoción deberíamos escuchar y participar en esta muerte de Jesús.  Un día sabremos lo que Dios hace por nosotros en cada Santa Misa y qué don prepara para nosotros en ella.  Sólo su amor divino puede permitir que nos sea dado tal regalo.  Oh Jesús, oh Jesús mío, de qué dolor tan grande está penetrada mi alma, viendo una fuente de vida que brota con tanta dulzura y fuerza para cada alma.  Y sin embargo veo almas marchitas y áridas por su propia culpa.  Oh Jesús mío, haz que la fortaleza de Tu misericordia envuelva a estas almas.

 

915            + Oh Maria, hoy una espada terrible [281] ha traspasado Tu santa alma.  Nadie sabe de Tu sufrimiento, excepto Dios.  Tu alma no se quebranta, sino que es valiente porque está con Jesús.  Dulce Maria, une mi alma a Jesús, porque sólo entonces podré resistir todas las pruebas y tribulaciones, y sólo mediante la unión con Jesús, mis pequeños sacrificios complacerán a Dios.  Dulcísima Madre, continúa enseñándome sobre la vida interior.  Que la espada del sufrimiento no me abata jamás.  Oh Virgen pura, derrama valor en mi corazón y protégelo.

 

916            (272) + El día de hoy es para mi excepcional, a pesar de haber sufrido tanto, mi alma está inundada de un gran gozo.  En la habitación aislada contigua a la mía, había una judía gravemente enferma; hace tres días fui a visitarla, sentí un dolor en mi alma al pensar que moriría en poco tiempo y que la gracia del bautismo no lavaría su alma.  Hablé con la hermana que la cuidaba de administrarle el santo bautismo al acercarse el último momento.  Pero existía esa dificultad de que siempre había judíos a su lado.  Sin embargo, sentí en el alma la inspiración de rogar delante de la imagen que Jesús me había ordenado pintar.  Tengo un folleto en cuya cubierta figura la reproducción de la imagen de la Divina Misericordia.  Y le dije al Señor:  Jesús, Tu Mismo me has dicho que concederás muchas gracias a través de esta imagen, por eso Te pido la gracia del santo bautismo para esta judía; no importa quién la bautice con tal de que sea bautizada.  Después de estas palabras fui extrañamente tranquilizada y tenia la certeza absoluta de que el agua del santo bautismo fluiría sobre su alma a pesar de las dificultades.  Y durante la noche (273), cuando ella estaba muy débil, me levanté tres veces para estar con ella y esperar el momento oportuno para alcanzarle esta gracia.  Por la mañana daba la impresión de sentirse mejor.  Por la tarde empezó a acercarse el último momento; la hermana que la asistía dijo que seria difícil administrarle aquella gracia porque estaban junto a ella.  Y llegó el momento cuando la enferma empezó a perder el conocimiento, pues algunos comenzaron a correr para buscar al medico y los demás en otras direcciones para salvar a la enferma y sucedió que la enferma se quedó sola y la hermana que la cuidaba la bautizó.  Y antes de que todos volvieran, su alma se había vuelto bella, adornada de la gracia de Dios y expiró en seguida.  La agonía duró poco tiempo, fue como si se hubiera dormido.  De repente vi su alma de una belleza admirable entrando en el cielo.  Oh, qué bella es el alma en la gracia santificante; el gozo dominó mi alma por haber obtenido delante de la imagen una gracia tan grande para aquella alma.

 

917            Oh, qué grande es la Divina Misericordia.  Que la exalte toda criatura.  Oh Jesús mío, esta alma Te cantará el himno de la misericordia por toda la eternidad.  (274  No olvidaré la impresión que tuve en el alma aquel día.  Es ya la segunda gran gracia obtenida aquí para las almas delante de esta imagen.

 

Oh, qué bueno es el Señor y lleno de compasión.  Oh Jesús, Te agradezco tanto por estas gracias.

 

918      5 II 1937.  Oh Jesús mío, a pesar de todo, deseo ardientemente unirme a Ti.  Oh Jesús, si es posible, llévame a Ti, porque me parece que mi corazón estallará por desearte tanto.

 

            Oh, cuánto siento estar en este destierro.  ¿Cuándo estaré en la casa de nuestro Padre y me llenaré de la felicidad que fluye de la Santísima Trinidad?  Pero si es Tu voluntad que siga viviendo y sufriendo, entonces deseo lo que me has designado; tenme en esta tierra hasta cuando Te plazca, aun hasta el fin del mundo.  Oh, voluntad de mi Señor, sé mi deleite y el encanto de mi alma.  Aunque la tierra está tan poblada, yo me siento sola y la tierra es para mí un desierto espantoso, Oh Jesús, oh Jesús, Tú sabes y conoces el ardor de mi corazón, solamente Tú, oh Señor, puedes colmarme.

 

919      (275) + Hoy, cuando le llamé la atención a cierta señorita que no pasara horas enteras en el pasillo con los hombres, porque eso no convenía a una doncella decente, me pidió perdón y prometió corregirse; se puso a llorar al darse cuenta de su poco juicio.  Mientras le decía esas pocas palabras sobre la moral, los hombres de toda la sala se reunieron y escucharon mis advertencias.  Los judíos también escucharon en parte y por su cuenta.  Una persona me dijo después que acercaron los oídos a la pared y escucharon atentamente.  Yo sentía extrañamente que ellos estaban escuchando, pero dije lo que tenia que decir.  Aquí las paredes son tan delgadas que aunque se hable en voz baja, se oye.

 

920            + Hay aquí cierta persona que antes era nuestra alumna.  Naturalmente me ejercita en la paciencia, me visita varias veces al día; después de cada visita estoy cansada, pero veo que es el Señor Jesús que me ha mandado esta alma.  Que todo Te alabe, oh Señor.  La paciencia da gloria a Dios.  Oh, qué pobres son las almas.

 

921            (276) 6 II [1937].  Hoy el Señor me ha dicho:  Hija Mía, Me dicen que tienes mucha sencillez, entonces ¿por qué no Me hablas de todo lo que te concierne aun de los mas pequeños detalles?  Háblame de todo.  Has de saber que con esto Me procurarás mucho gozo.  Contesté:  Pero, Señor, Tú lo sabes todo.  Y Jesús me contestó:  Sí, Yo sé, pero tú no te justifiques diciendo que Yo sé, sino que con la sencillez de una niña, háblame de todo, porque tengo el oído y el corazón vuelto hacia ti y tus palabras Me son agradables.

 

922            + Al empezar esa gran novena por tres intenciones, vi en la tierra un pequeño gusano y pensé:  ¿De dónde ha salido en pleno invierno?  De repente oí en el alma estas palabras:  Ves, Yo pienso en él y lo mantengo y ¿qué es él en comparación contigo?  ¿Por qué se ha asustado tu alma un momento?  Pedí perdón al Señor por aquel momento; Jesús quiere que siempre sea una niña y ponga en Él toda preocupación y me someta ciegamente a su santa voluntad; Él se ha encargado de todo.

 

923            (277) 7 II [1937].  Hoy el Señor me dijo:  Exijo de ti un sacrificio perfecto y en holocausto, el sacrificio de la voluntad; ningún otro sacrificio es comparable a éste.  Yo Mismo dirijo tu vida y dispongo todo de manera que seas para Mí una ofrenda continua y hagas siempre Mi voluntad, y para completar esta ofrenda te unirás a Mí en la cruz.  Conozco tus posibilidades.  Yo Mismo te ordenaré directamente muchas cosas y la posibilidad de la ejecución la retrasaré y la haré depender de los demás; aquello que las Superioras no podrán alcanzar, lo completaré directamente Yo Mismo en tu alma y en el fondo mas secreto de tu alma habrá un sacrificio perfecto de holocausto, y esto no por algún tiempo, sino que debes saber, hija Mía, que este sacrificio durará hasta la muerte.  Pero vendrá el tiempo en que Yo, el Señor, cumpliré todos tus deseos; tengo en ti Mi complacencia como en una Hostia viva; no te espantes de nada, Yo estoy contigo.

 

924            Hoy he recibido un recado reservado [282] de la Superiora prohibiéndome estar junto a los moribundos; así que, en vez de mi persona, enviaré a los moribundos la obediencia y ella sostendrá las almas (278) agonizantes.  Esta es la voluntad de Dios, esto me basta; aquello que no entiendo ahora, lo comprenderé después.

 

925            7 II 1937.  Hoy, con más fervor que en cualquier otro momento, he rogado según la intención del Santo Padre y de tres sacerdotes [283], para que Dios les inspire lo que exige de mí, porque de ellos depende la realización de esta obra.  Oh, cuánto me he alegrado de que el Santo Padre esté mejor de salud.  Hoy escuché como estaba hablando al Congreso Eucarístico [284] y con el espíritu me he trasladado allí para recibir la bendición apostólica.

 

926            9 II 1937.  Últimos días de carnaval.  En estos dos últimos días de carnaval he conocido una enorme cantidad de penas y de pecados.  En un instante el Señor me hizo saber los pecados cometidos estos días en el mundo entero.  Me he desmayado de espanto, y a pesar de conocer todo el abismo de la Divina Misericordia, me he sorprendido de que Dios permita existir a la humanidad.  Y  el Señor me dijo quién sostiene la existencia de la humanidad: son las almas elegidas.  Cuando acabe el número de los elegidos, el mundo dejará de existir.

 

927            Durante estos dos días recibí la Santa Comunión (279) como un acto de reparación y dije al Señor Jesús:  Oh Jesús, hoy ofrezco todo por los pecadores.  Que los golpes de Tu justicia se abatan sobre mí, y el mar de la misericordia alcance a los pobres pecadores.  Y el Señor oyó mi plegaria.  Muchas almas volvieron al Señor mientras yo agonizaba bajo el peso de la justicia de Dios.  Sentía ser el blanco de la ira del Altísimo.  Por la noche mi sufrimiento alcanzó un estado de abandono interior tan grande que los gemidos salían de mi pecho sin querer.  Me encerré con llave en mi habitación aislada y comencé la adoración, es decir la Hora Santa.  El abandono interior y el experimentar la justicia de Dios eran mi petición; mientras que el gemido y el dolor que salían de mi alma ocuparon el lugar del dulce coloquio con el Señor.

 

928            De repente vi al Señor que me abrazó a su Corazón y me dijo:  Hija Mía, no llores, porque no puedo soportar tus lágrimas; les daré todo lo que pidas, pero deja de llorar.  Y me llenó una gran (280) alegría y mi espíritu, como siempre, se sumergió en Él como en su único tesoro.  Hoy hablé mas con Jesús, animada por su bondad.

 

929            Y cuando descansé junto a su dulcísimo Corazón, Le dije:  Jesús, tengo tantas cosas que decirte.  Y el Señor me dijo con gran dulzura:  Habla, hija Mía.  Y empecé a expresar los sufrimientos de mi corazón, a saber:  que me preocupa mucho toda la humanidad, que no todos Te conocen y los que Te conocen no Te aman como mereces ser amado.  Además veo que los pecadores Te ofenden terriblemente y veo también la gran opresión y persecución de los fieles, especialmente de tus siervos y mas aun veo muchas almas que se precipitan ciegamente en el terrible abismo infernal.  Ves, oh Jesús, éste es el dolor que penetra mi corazón y mis huesos, y aunque me haces el don de Tu amor singular, e inundas mi corazón con los torrentes de Tu alegría, esto no atenúa los sufrimientos que acabo de mencionarte, sino que mas bien penetran (281) mi pobre corazón de modo mas vivo.  Oh, qué ardiente es mi deseo de que toda la humanidad vuelva con confianza a Tu misericordia; entonces, tendrá alivio mi corazón viendo la gloria de Tu nombre.  Jesús escuchó este desahogo de mi corazón con atención e interés, como si no supiera nada y casi escondiendo ante mí el conocimiento de aquellas cosas, así yo me sentía mas libre en hablar.  Y el Se&

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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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