Mi?rcoles, 17 de marzo de 2010
APARICIONES DE LA VÍRGEN DE LA SALETTE A FONDO (CONCLUSIÓN)

La Dama desconocida les habló entonces a los niños. Ellos, según confesaron luego, bebieron palabra por palabra, mientras María derramaba lágrima tras lágrima mientras hablaba. Ella les dijo:

“Si mi pueblo no quiere someterse, me veré obligada a dejar caer el brazo de mi Hijo; es ya tan fuerte y tan pesado, que no puedo contenerlo más. ¡Hace tanto tiempo que sufro por vosotros!. Para que mi Hijo no os abandone, es preciso que le ruegue incesantemente. Y ustedes, ustedes no toman esto como una verdadera advertencia. No importa cuanto recen, no importa lo que hagan, nunca podrán recompensar los dolores que he tomado por todos vosotros”.

¡Los dolores de María!. En tantas apariciones, sobre todo recientes, María llora con lágrimas de sangre. Sus advertencias no son escuchadas, el mundo sigue su camino alejado de Dios. La Salette es el anticipo de los dolores de María que se fueron acrecentando con el paso de las décadas.

“Seis días concede Dios a la gente para trabajar, y se reserva El el séptimo día. Pero la gente no quiere hacerle caso y trabaja el domingo. Esto es lo que hace que el brazo de mi Hijo sea tan pesado. Aquellos que conducen las carretas no pueden jurar sin introducir el nombre de mi Hijo. Estas son las dos cosas que hacen el brazo de mi Hijo tan pesado”.

La no santificación del domingo y la blasfemia cotidiana son dos muestras de que los hombres viven sin centrar su día en Dios. Olvidados del Creador viven el domingo como un día de placer y descanso, sin agradecer ni honrar a quien nos da la vida y todo lo bueno que hay en ella. Y también el lenguaje cada vez mas obsceno y ofensivo a Dios se ha instaurado como algo normal y cotidiano. La gente ya ni siquiera nota que en sus palabras ofende a Dios, porque simplemente olvidan que Dios está presente en cada instante de nuestra vida. Ni un pelo de nuestra cabellera es ignorado por Dios, mucho menos lo son nuestras palabras que lo ofenden.

“Si la cosecha se arruina, es por vuestra culpa. Yo los he alertado el año anterior con la cosecha de papas, pero no tomaron mi advertencia. Todo lo contrario, cuando encontraron que la cosecha de papas se había arruinado blasfemaron y tomaron el nombre de mi Hijo en vano. Se van a seguir arruinando de tal manera que para las Navidades no quedará ninguna”.

La cosecha de papas se había arruinado en varios países de Europa iniciando una hambruna feroz. Pero la pobre Melanie no entendió a qué se refería la Virgen, de tal modo que intentó preguntarle a Maximin acerca de lo que había escuchado y no comprendido.

“Oh mi pequeña, ¿no comprendes lo que te digo?. Bueno, espera, te lo diré de otro modo. Si tienes semilla de trigo, no es buena para que la siembres. Todo lo que siembres será comido por los insectos, y lo que crezca se transformará en polvo cuando ustedes traten de desgranar las espigas. Vendrá una gran hambruna. Pero antes de que llegue la hambruna, los niños de menos de siete años serán atacados por temblores y morirán en los brazos de quienes los sostienen. Los demás harán penitencia por la hambruna. Las nueces vendrán malas y las uvas se pudrirán”.

Efectivamente, sobrevino la gran hambruna del siglo en Europa. No hubo papas en Irlanda ni trigo en Europa, las uvas se pudrieron y la gran peste del tifus arrasó con más de 20.000 personas. Pero en el pueblo de Corps no hubo hambre ni murió nadie, porque se convirtieron y rezaron.

En este momento de la aparición la Dama se dirigió a los niños por separado, confiándole a cada uno de ellos un secreto. Le habló primero a Maximin, y si bien él no notó ningún cambio en la voz  de María, a su lado Melanie no podía escuchar las palabras que salían de los labios que se seguían moviendo como antes. Luego fue Melanie la que escuchó la voz de la Virgen dándole su secreto. Ambos secretos fueron dados en idioma francés, mientras buena parte del diálogo de la Dama había sido recibido por los niños en el dialecto local, el patois.

María entonces volvió a hablarles a ambos en su idioma familiar:

“Si se convierten, las piedras y las rocas se transformarán en montañas de trigo, y las papas crecerán solas en la tierra”.

María aquí nos indica claramente que los disturbios de la naturaleza y los males que aquejan al mundo son culpa, en gran parte, de los pecados del hombre. Así como el paraíso era perfecto antes de que el hombre lo manchara con su pecado y su rebelión, así el mundo actual se corrompe más y más cuanto más se aleja el hombre de Dios. El Padre Creador, en Su infinito amor, espera nuestra conversión para regalarnos sus dones.

“¿Dicen correctamente sus oraciones, mis pequeños?.

Ambos contestaron con abierta franqueza: “no demasiado bien, mi Señora”.

“Ah, mis pequeños, ustedes deben asegurarse de orar bien cada mañana y cada tarde. Cuando no lo puedan hacer mejor, digan al menos un Padre Nuestro y un Ave María. Cuando tengan tiempo, digan más oraciones. Ya nadie asiste a Misa excepto por unas pocas ancianas. El resto trabaja el domingo, todo el verano. Luego, cuando llega el invierno, cuando no saben qué hacer van  a Misa a burlarse de la religión. Luego, durante Cuaresma, van al mercado a comprar alimentos, como si fuesen perros”.

Un mundo sin oración lastima a María, en su Corazón Inmaculado. Y ella no sólo pide asistencia a la oración perfecta (la Santa Misa) sino también que lo hagamos de corazón, no falsamente. Ella ve en los corazones como la apariencia domina a los hombres, y nos pide sinceridad.

“¿Han visto alguna vez trigo arruinado?”.

“No Señora”, ellos respondieron.

“Pero tú, mi pequeño, tu seguramente lo has visto cuando estuviste en la granja de Coin con tu padre. El dueño del campo le dijo a tu padre que vaya y vea el trigo arruinado. Ustedes fueron juntos. Tú tomaste dos o tres espigas de trigo en tus manos y las frotaste, y se transformaron en polvo.  Luego fueron a casa. Cuando estaban a una distancia de media hora de Corps, tu padre te dio una hogaza de pan y te dijo: aquí, mi hijo, come al menos algo de pan  en este año. No sé quien comerá algo el año próximo, si el trigo continúa de este modo”.

Cuando escuchó tan precisos detalles, Maximin rápidamente replicó: “Oh si, mi Señora, ahora recuerdo. Es que no lo lograba recordar”.

María nos recuerda de este modo que todos nuestros actos son vistos por Dios, de tal modo que ni siquiera nosotros prestamos tanta atención a nuestra vida, como si lo hace Dios. El nos ama, y lo manifiesta con una constante observación de nuestros actos y pensamientos, esperando nuestra conversión. Cuando ello ocurre, hay fiesta en el Cielo, porque una oveja perdida vuelve al rebaño.

En ese momento la Dama les volvió a hablar en francés, como al comienzo de la aparición y como cuando les dio los secretos, y les dijo:

“Bueno, mis pequeños, ustedes harán saber esto a toda mi gente”.

Estas fueron sus últimas palabras.

Mientras tanto los dos pequeños testigos estaban parados totalmente inmovilizados en el lugar donde la conversación se había desarrollado, cuando repentinamente se dieron cuenta que su visitante Celestial estaba a varios pasos de distancia de ellos. En su desesperación por estar junta a María nuevamente, corrieron por la cañada y rápidamente la alcanzaron. Entonces, en la compañía de Maximin y Melanie, la Dama se movió deslizándose por sobre la hierba, sin tocarla, hasta que llegó a la cima de la colina donde los niños, después de su siesta, habían ido a buscar su ganado. Melanie la precedía algunos pasos mientras Maximin estaba a su derecha. Al llegar a la cima, la Dama se detuvo por unos segundos, y entonces se elevó lentamente a una altura de un metro y medio. Permaneció suspendida en el aire por un momento, elevó sus ojos al Cielo, y dio una mirada hacia el sudeste. En ese momento Melanie se puso enfrente de Ella para verla mejor. Recién en ese instante se dio cuenta que la Visitante Celestial había dejado de llorar (aunque su expresión seguía siendo triste), ya que las lágrimas no habían cesado de caer de sus ojos durante la totalidad de la aparición. La radiante visión empezó entonces a desaparecer. Dijeron los niños:

“Primero dejamos de ver su cabeza, luego el resto del cuerpo. Pareció haberse disuelto en el aire. En el lugar permaneció una gran luminosidad, así como las rosas que estaban a sus pies. Cuando traté de tomar una de las rosas, estas desaparecieron. Nos quedamos mirando por un largo rato, a ver si podíamos verla nuevamente, pero la Hermosa Dama había desaparecido para siempre. Pensamos que podía haber sido una gran Santa. Si hubiéramos sabido que era una gran Santa -dijo Maximin- le hubiéramos pedido que nos lleve con Ella”.

¡La majestuosidad de la Madre de Dios presente entre nosotros!. María dio a estos dos humildes e ignorantes niños una lección que jamás olvidaron. Pero también puso en nosotros una advertencia que no podemos pasar por alto: la falta de oración y la blasfemia, el olvido del día domingo, el alejamiento de Dios. En resumen, María anticipó en La Salette la profundización de la apostasía que se acercaba al mundo, y que se advierte hoy como una sombra que cubre a la humanidad. Pero también encierra una esperanza, si los hombres se convierten: la promesa del Reino. En ese momento María nos llevará de la mano al Trono de Dios, Trino y Glorioso.

¿Cuál fue la reacción de la iglesia?

El 19 de septiembre de 1851 Monseñor Filiberto de Bruillard, Obispo de Grenoble, publica una "carta pastoral", aprobando la aparición, y el 1 de mayo de 1852 anuncia la construcción de un santuario sobre la montaña de La Salette. Por su parte, el Papa Pío IX dio la aprobación oficial al acontecimiento de La Salette en 1852, y el Papa León XIII elevó el santuario al rango de Basílica y decretó la coronación canónica de Nuestra Señora de La Salette en 1879. Es necesario añadir que esta aparición ha sido una de las más controvertidas de la historia de las apariciones marianas, no por la aparición en sí, que fue aprobada prontamente, sino por el contenido del mensaje secreto entregado a Melanie, que se conoció más tarde (en 1858) a petición de la Santísima Virgen. Papa León XIII elevó el santuario al rango de Basílica y decretó la coronación canónica de Nuestra Señora de La Salette en 1879. Es necesario añadir que esta aparición ha sido una de las más controvertidas de la historia de las apariciones marianas, no por la aparición en sí, que fue aprobada prontamente, sino por el contenido del mensaje secreto entregado a Melanie, que se conoció más tarde (en 1858) a petición de la Santísima Virgen.

El mensaje secreto entregado a Melanie

Dos mensaje secretos entregó María ese día, uno a cada niño. El entregado a Maximin nunca fue revelado públicamente. Sin embargo el entregado a Melanie fue fuente de controversias por muchos motivos: en parte por el dramatismo de las advertencias que María le hace al mundo, y también porque se difundieron erróneamente distintas versiones que confundieron a la gente y dieron pie a la mencionada controversia.

El mensaje dado a Melanie en forma de secreto contiene muchas revelaciones proféticas y está dividido en 33 partes. Señalaremos sus puntos más importantes, a modo de resumen.

La Santísima Virgen habla con dolor de los sacerdotes que han abandonado la oración y la penitencia, y que, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, el demonio “ha oscurecido sus inteligencias”. Predice divisiones en el seno de familias y comunidades; castigos que Dios enviará por muchos años; penas físicas y espirituales. Alerta al Papa a estar en guardia contra los obradores de milagros y sobre los prodigios que tendrán lugar en la tierra y en el aire... Anuncia que muchas personas consagradas a Dios serán presa de los espíritus malignos y serán causa de la pérdida de la fe en muchas almas... Los libros malos abundarán y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios, y obtendrán un poder extraordinario sobre la naturaleza: habrá iglesias para servir a esos espíritus. Esta será la hora de las tinieblas.

La Iglesia tendrá una crisis espantosa y el Papa sufrirá mucho. Cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes... no se verán mas que homicidios, odio, discordia, mentiras. Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso, para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a todos los vicios. Vendrá un precursor del Anticristo... La tierra será castigada con todo género de plagas... habrá guerras hasta la última que harán los 10 reyes del Anticristo, y ellos serán los únicos que gobiernen a la humanidad. Antes habrá una especie de falsa paz en el mundo.

La naturaleza clama venganza y tiembla de espanto en espera de lo que debe suceder en la Tierra, encharcada de crímenes. Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo. De golpe, perecerán los perseguidores de la Iglesia de Jesucristo... la tierra quedará como un desierto... Ha llegado el tiempo, el sol se oscurece, sólo la fe vivirá... He aquí la bestia con sus súbditos, llamándose el salvador del mundo... pero será sofocado por el soplo de San Miguel Arcángel... Entonces el agua y el fuego purificarán y consumarán todas las obras del orgullo de los hombres y todo será renovado: Dios será servido y glorificado."

Finalmente, hace un llamado a los verdaderos discípulos de Cristo:

“Combatid, hijos de la luz, pues he aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines.”

María dio a los dos niños profecías que se cumplirían en lo inmediato: la hambruna y peste que asoló Europa fue anunciada allí, y su cumplimiento ayudó a la aprobación oficial de la aparición. Sin embargo, María realizó profecías mas importantes, que afectarían al mundo entero no sólo en esos tiempos sino en el siglo por venir. Profecías que nos tocan en forma directa en la actualidad, ya que los hechos iniciados en Europa en la segunda mitad del siglo XIX dispararon el inicio de los movimientos y las filosofías que culminaron en el alejamiento de Dios que vivimos actualmente.

De este modo, las palabras de la Virgen comenzarían a ser realidad muy pronto. En 1848, sólo dos años después de esta aparición, Karl Marx lanza su manifiesto comunista, siendo el marxismo la máxima expresión del humanismo secular, materialista y ateo. Es la visión del hombre sin Dios, y sus consecuencias son harto conocidas en el mundo entero. Como la Virgen lo había predicho, ese mismo año nace un movimiento llamado “espiritualismo”, iniciado por las hermanas Fox en Nueva York, que muy pronto se difundió en Europa. En 1859 surge “El libro de los espíritus” de Allan Kardec, codificador de la práctica espiritista, la cual se extendió rápidamente. Una espiritista y contemporánea suya, Elena Blavatsky, ayudada por algunos masones, funda la Sociedad Teosófica en 1875, en Nueva York, donde se gesta el movimiento de la “nueva era” o “new age”. El Teosofismo difunde en el mundo occidental la teoría de la reencarnación y propicia la formación de una religión mundial basada en el ocultismo. Sin embargo, en este mismo período, la Iglesia, a pesar de haber sufrido un grave deterioro de su posición oficial en casi toda Europa, produce grandes santos empeñados en la misión de recristianizar el viejo continente, como el santo cura de Ars (San Juan Bautista Vianney) o San Pío de Pietrelcina, entre muchos otros. Su semilla se haría sentir oportunamente.

En el mensaje de La Salette la Santísima Virgen anunciaba situaciones muy específicas, como la indiscutible apostasía que reina hoy, el agnosticismo que avanza rápidamente aún en ambientes católicos, el intento del hombre de usurpar el puesto de Dios, la difusión del espiritismo, especialmente propiciado por el movimiento “nueva era” o “new age” con la llamada “canalización de espíritus”, la proliferación de iglesias para el culto a esos espíritus, los perniciosos libros que abundan por doquier, el plan de las sociedades secretas para destruir la Iglesia, la terrible influencia del materialismo y el ateísmo en el mundo a partir de entonces. También es una realidad la cantidad de “dioses encarnados”: gurúes, babas, swamis, etc., realizando “prodigios y milagros”, que abundan por todas partes y pretenden suplantar a Jesucristo. La decadencia moral es evidente. La verdadera espiritualidad se diluye en el error.

Aquellos que difundimos la palabra del único y verdadero Salvador, Jesucristo, somos muchas veces perseguidos y acusados de promover doctrinas que fomentan la división entre los hombres. Se nos dice que para generar la unión y la paz en este mundo tenemos que aceptar quitar del medio o suavizar aquello que fomenta las discusiones y diferencias: así se nos orienta a aceptar a otros salvadores que reemplazan o complementan a Jesús, a reducir el papel de María en la obra de la Salvación o a eliminarla por completo, a suavizar o eliminar la verdad sobre el mayor regalo que Cristo nos legó: Su Presencia cotidiana en los altares a través de la Eucaristía, a la negación de los Sacramentos que Jesús mismo instauró (como la confesión o penitencia), entre muchas otras iniciativas que nos alejan de la Palabra del Verbo Encarnado. La Salette es un testimonio que no podemos desconocer, porque nos regresa a la esencia que el mundo no puede negar:

¡Jesucristo está vivo entre nosotros!

Las enseñanzas de La Salette

En estos tiempos se está dando una convergencia de muchas de estas disciplinas en una misma dirección, hacia un mismo punto: la “nueva era” o “new age” se está expandiendo a pasos agigantados en muchos países. En ella se resumen muchas falsas filosofías y errores, como la reencarnación, el ubicar al hombre como centro del mundo, un falso ecumenismo basado en una unión no centrada en Cristo y en los Sacramentos que El nos legó, el orientalismo, el espiritismo, la invocación de energías profanas, la apelación a lo mágico, la existencia de seres extraterrestres portadores de un supuesto mensaje de salvación, la creación de un gobierno mundial, una economía mundial, un sistema jurídico mundial y una religión mundial que una a todos los pueblos: la globalización en su mas amplia expresión. Es una gigantesca maniobra del maligno, orientada a confundir al mundo con sus disfraces e hipocresías, como está profetizado en muchos pasajes de las Sagradas Escrituras.

El objetivo es destruir a la verdadera y única iglesia de Cristo, atacarla por fuera y por dentro también, minarla hasta hacerla sucumbir y caer bajo el dominio de satán. Pero no debemos temer, porque pese a esta gigantesca tribulación y purificación que enfrenta el mundo, la iglesia sobrevivirá y saldrá fortalecida, radiante y gloriosa. La iglesia que amamos, esposa del Cordero, tendrá su apogeo al enfrentar con éxito esta gigantesca prueba.

María nos dio en La Salette la advertencia, pero también nos dio la esperanza, porque sabemos que pertenecemos al ejército que triunfará en la dura batalla que vivimos actualmente. La fe vencerá, el amor se impondrá, la esperanza nos mantendrá unidos y alertas a los ataques del mal.

Juan Pablo II y La Salette

Como se puede advertir claramente, La Salette es un llamado a evitar una posible catástrofe para la humanidad, un llamado a la conversión, a rectificar, a volver a Dios. En la celebración del 150 aniversario de la aparición de La Salette, el Papa Juan Pablo II envió un mensaje al obispo de Grenoble:

Para el Papa, el mensaje de La Salette se enmarca “en un tiempo de grandes sufrimientos para los pueblos afectados por el hambre y las injusticias, y aún más por la indiferencia y la hostilidad con relación al mensaje evangélico... Las palabras de María en La Salette... conservan una real actualidad... Presentad a la Virgen Inmaculada las penas y esperanzas de este mundo.” 

Fdo. Cristóbal Aguilar.



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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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