Jueves, 11 de marzo de 2010
TEXTOS DE LA UNIÓN DE LAS IGLESIAS - ARCHIVO SECRETO VATICANO

Textos de las uniones de las distintas iglesias. EL AUTOR DEL BLOG.

EL EMPERADOR JUAN COMNENO II A CALIXTO II
SOBRE LA UNIÓN DE LAS IGLESIAS

[Constantinopla], junio de 1139



   Rollo de pergamino, 3.975 x 365 mm., compuesto por ocho pergaminos; escritura áurea sobre pergamino purpúreo y firma imperial en rojo.
   ASV, A.A., Arm. I-XVIII, 402

   Como respuesta a una carta anterior del papa Inocencio II (1130-1143) dirigida a él, el emperador de Oriente Juan Comneno II (1118-1143) envía al pontífice una carta solemne revestida de elementos que la hacen valiosa: pergamino tratado con tinta de color rojo púrpura, caracteres de la escritura en oro, marco con orlas de flores doradas a lo largo de los márgenes laterales y especialmente elaborado al principio.

   Tras el cisma que siguió a la excomunión del patriarca griego Michele Cerulario en el año 1054, los distintos intentos de los papas para acercar de nuevo a las dos Iglesias no habían ofrecido resultados, es más, el pontificado de Gregorio VII (1073-1085) de alguna manera corrió el riesgo de aumentar todavía más la distancia.  Con la llegada al trono de Constantinopla de Juan Comneno II y con la sucesión en Roma de los pontífices Calixto II y Honorio II parecía que había llegado un momento favorable para retomar las negociaciones para la unión.  En este sentido, el papa Calixto debió escribir al emperador (por desgracia la carta se ha perdido), y éste en su respuesta mostraba desear sinceramente la paz y la unidad de la Iglesia: Unam enim esse ecclesiam -escribía - quam Salvator sanguine proprio redemit, nulli eorum qui divinam scripturam docti sunt omnino ignotum est.Al apoyar al emperador, pastores y teólogos griegos se mostraron dispuestos a examinar de nuevo las cuestiones controvertidas con espíritu de reconciliación; este clima de mayor apertura se vio favorecido porque Constantinopla, gracias a su posición geográfica, se había convertido en el cruce de caminos de varias naciones y regiones de Europa (hasta ahí llegaban rusos, franceses, venecianos, amalfitanos, ingleses, genoveses) cuyos pueblos, de ritos latino y griego, se reunían sin hostilidad, todo lo contrario, con respeto recíproco. Sin embargo, fue un breve paréntesis porque con la sucesión imperial de Manuel Comneno I (1143-1180) y con el cambio de situación política en Europa que influyó en los pontificados de Adrián IV y Alejandro II (sobre todo por las tensiones con Barbarroja) encalló la difícil obra de unificación.

   La carta, escrita primero en griego y después en latín (escritura carolina con elementos semiunciales) por dos funcionarios diferentes de la cancillería imperial, contiene la firma autógrafa, en cinabrio, del emperador.


CARTA DEL EMPERADOR JUAN COMNENO II AL PAPA INOCENCIO II
SOBRE LA UNIÓN DE LA IGLESIA GRIEGA CON LA LATINA

[Constantinopla], abril de 1141


   Rollo de pergamino, 3.960 x 360 mm., compuesto por diez pergaminos
   ASV, A.A., Arm. I‑XVIII, 403; detalle del principio del texto griego (XIV); detalle del final del texto griego y principio del latino (XV)

   El documento, al igual que el anterior, fue emitido por Juan Comneno II emperador de Oriente hasta abril de 1143. Las cartas, redactadas con letras de oro, están acompañadas de una traducción oficial latina siguiendo la costumbre de la cancillería imperial para las misivas dirigidas a las potencias extranjeras occidentales.  Como sucedió con las demás cartas de la época dirigidas al pontífice y aquí presentadas, también en este caso se omite el nombre del papa al que se dirige el texto; esta omisión ha inducido a proponer distintos destinatarios a causa, entre otras cosas, del sistema de fechación y convalidación empleado (Menologemunterschrift según la definición de diplomatistas de lengua alemana) que contempla sólo la indicación del mes y de la indicción, lo cual permite varias fechaciones en el marco del largo reinado de Juan Comneno II. Augustin Theiner y Franz Miklosich, en su edición, fechaban nuestro documento en abril de 1126 y consideraban que se dirigía al papa Honorio II (1124-1130); de todas formas, dicha fechación ha sido corregida con argumentos históricos válidos por Werner Ohnsorge y acogida por Peter Wirth en su revisión de los Regesten de Franz Dölger. A nuestro documento, al igual que al anterior, se debe atribuir la fecha del año 1141 que corresponde al periodo del pontificado de Inocencio II (1130-1143).El emperador se muestra favorable, ya sea por el peligro de las Cruzadas ya sea con la esperanza de obtener beneficios económicos, a una unión eclesiástica con la Sede Apostólica retomando un proyecto ya comenzado por su padre Alejo I (1081-1118). De hecho, existe un testimonio de una legación de Oriente en 1112, bajo el papa Pascual II, en el Chronicon de Pietro di Monte Cassino. Dicha embajada fue liderada por el cardenal prenestino Conone que en esa ocasión desautorizó y excomulgó al emperador de Occidente Enrique V en un concilio que se celebró en Jerusalén.  Por tanto, es comprensible en esta circunstancia el favorecimiento mostrado por el emperador Alejo ante la unión, y aquí, aunque en circunstancias distintas, por el hijo.  En nuestro texto es significativo el uso de la imagen de las dos espadas concedidas por Dios al pontífice romano y al emperador (evidentemente al de la Nueva Roma) para el gobierno del cristiandad, imagen habitual en la literatura occidental de la época pero evidentemente no en la bizantina.

   El documento está realizado en pergamino purpúreo, redactado con caracteres de oro y mide aproximadamente cuatro metros de longitud y 36 centímetros de anchura.  Está formado por diez partes pegadas juntas para formar un rollo y su decoración cuenta con motivos florales y geométricos en la parte superior a lo largo de una extensión de 14 centímetros y en los lados con un marco floral de 3 centímetros.  El texto griego consta de 62 líneas, mientras que el latino consta de 31. Entre el texto griego y el latino se encuentra, como es habitual en este género de documentos, la convalidación autógrafa del emperador en cinabrio, la cual consiste en la indicación del mes y de la indicción.  El documento, al igual que el anterior y el siguiente, representa uno de los pocos testimonios de la actividad de la cancillería imperial de aquella época y sobre todo es un raro ejemplo en nuestro poder de misiva solemne y elegante dirigida a una potencia extranjera (Auslandsschreiben según la definición técnica introducida por Franz Dölger). Esta rareza explica la atención dirigida a los testimonios en cuestión por parte de los estudiosos de diplomática y paleografía bizantina.  Asimismo, la difusión de la llamada «letra de oro» en la cancillería imperial fue mucho menos frecuente de lo que en general se piensa.  A menudo, se ha postulado que algunos ejemplos parecidos en Occidente derivan de modelos bizantinos.  Los testimonios originales se reducen a nuestros actos enviados por los Comnenos a los papas y no permiten considerar la escritura de oro como prerrogativa e invento de los emperadores bizantinos.  En este sentido ha arrojado luz un reciente estudio de Otto Kresten: sobre la base de testimonios contenidos en fuentes orientales y occidentales ha podido documentar el uso de la escritura de oro durante el siglo X y durante principios del siglo XI y sólo en el caso de algunos actos (Auslandsschreiben y Codicelli). El último documento dirigido a las potencias extranjeras en escritura de oro que conocemos es de Manuel I para Federico Barbarroja, de 1177, según la mención contenida en la Chronica de Albert von Stade.

    Recientemente Herbert Hunger ha analizado detalladamente la escritura de nuestro documento y de los otros dos aquí presentados y ha mostrado cómo la cancillería imperial, aunque ya hubiera dejado de emplear escrituras reservadas, confería a la mayúscula empleada, que también se puede encontrar con formas parecidas en muchos testimonios contenidos en libros de la época, un carácter especialmente solemne cónsono con el nivel del documento y la majestuosidad del soberano que lo emite.

    El aspecto general de la escritura alcanza el efecto que Hunger llama Gitterschrift o "enrejado", obtenido con el subrayado realizado mediante las puntas inferiores y superiores, en especial en las letras gamma, delta, eta, iota, kappa, tau y phi.Las uniones de delta con iota, epsilon, eta y omicron refuerzan esta impresión que se puede apreciar en los tres documentos y que se debe a tres manos parecidas de la época, aunque con mayor evidencia en el ejemplo precedente respecto al documento en cuestión y en el siguiente.  La escritura del presente acto se diferencia, en cualquier caso, mucho respecto a la del primero ya descrito; el primer ejemplo muestra un subrayado intencionado del efecto "enrejado" indicado anteriormente y el copista de nuestro documento ha destacado más la extensión de los signos de abreviación y de las terminaciones por suspensión como come -ος, -ας y sobre todo -ων. También el trazo horizontal superior de tau está excesivamente alargado subrayando todavía más los trazos horizontales, pero no oblicuos.  El efecto estético alcanzado, aunque sea por parte de una mano de educación gráfica común, por tanto, es más calibrado y suave respecto al del documento de 1139.

   También la textura literaria del texto se cuida tanto como el aspecto exterior del documento bajo examen.  En este sentido, un trabajo reciente de Christian Gastgeber ha mostrado, en el caso de nuestro documento, el empleo de figuras retóricas y cláusulas rítmicas que permiten atribuirlo, junto con el anterior, a la obra de un rétor de considerable nivel de la época de los Comnenos. La comparación de nuestro texto con las técnicas estilísticas de rétores de la corte ha permitido establecer afinidades, aunque no absolutas, con autores como Michele Italino y Niceforo Basilace.


CARTA DEL EMPERADOR MANUEL COMNENO I
AL PAPA EUGENIO III SOBRE LA CUESTIÓN DE LA CRUZADA

 [Constantinopla], agosto de 1146


   Rollo de pergamino de 4.400 x 382 mm., compuesto por diez pergaminos.
   ASV, A.A. Arm. I‑XVIII, 404; detalle del final del texto griego y principio del latino

   El documento en cuestión fue dirigido en agosto de 1146 al papa Eugenio III por Manuel Comneno I, el cual sucedió a su padre Juan en 1143 y dirigió el imperio bizantino hasta septiembre de 1180. Con este acto el emperador responde a una carta papal anterior, por desgracia hoy perdida, en la que se afrontaba la cuestión de la liberación de la Tierra Santa por parte de Ludovico VII de Francia y la reconquista de la ciudad de Edesa. El emperador Manuel responde al pontífice declarándose dispuesto a recibir al ejército del rey francés y a apoyarlo en cualquier necesidad, aunque se queja de no haber recibido la misiva de un embajador enviado por el papa sino de un legado del rey de Francia.

   El documento, que presenta la misma suntuosidad que los dos anteriores, también está escrito sobre pergamino purpúreo con caracteres de oro tanto en el texto griego como en el latino.  Está formado por nueve partes que forman un rollo con una longitud de cuatro metros y medio y una anchura de 38 cm.  Asimismo, está decorado con motivos geométricos y florales en la parte superior en una extensión de 14 cm. y en los lados con un marco floral de 5 cm.  El texto griego consta de 49 líneas, mientras que el latino consta de 13. Entre el texto griego y el latino se encuentra, como ya se ha destacado en el acto anterior, la convalidación autógrafa del emperador en cinabrio, que consiste en la indicación del mes y la indicción.

   También sobre este acto Herbert Hunger nos ha proporcionado una descripción detallada en el estudio anteriormente citado.  El copista que lo transcribió, a diferencia de sus colegas que redactaron los dos ejemplos anteriores, muestra una clara predilección por agrandar las letras.  Además de los trazos verticales, cuyo subrayado pertenece al estilo de los otros dos ejemplos considerados (Gitterschrift), se agrandan considerablemente las letras gamma, kappa, phi y tau con un trazo superior vistosamente extendido y también aparecen igual de desarrolladas las uniones entre las letras. El amplio espacio entre líneas, junto con el formato de las letras, contribuye también a conferir al documento un aspecto solemne y de elegancia refinada.

Fdo. Cristobal AGuilar.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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