Jueves, 11 de marzo de 2010
ORACIÓN DEL INMIGRANTE (II)

Señor,en primer lugar queremos darte gracias y reconocer  la capacidad de lasgeneraciones pasadas de aglutinar grupos de inmigrantes muy diferentes en launidad de la fe y en el esfuerzo común por construir una sociedad más justa ysolidaria.

Te pedimos que sepamos apreciar cada vez más la importancia de que cadaindividuo y grupo aporte su propio don particular al conjunto.
Al mismo tiempo imploramos tu misericordia, porque  percibimos signospreocupantes de un quebrantamiento de los fundamentos mismos de la sociedad:signos de alienación, ira y contraposición en muchos conciudadanos nuestros:aumento de la violencia, debilitamiento del sentido moral, empobrecimiento enlas relaciones sociales y creciente olvido de Dios.

Señor, como sociedad estamos llamados a mirar hacia el futuro, firmementearraigados en la fe y en los valores transmitidos por las generacionesanteriores y dispuestos a afrontar nuevos desafíos –desafíos no menos exigentesde los que afrontaron nuestros antepasados con la esperanza que nace del amor.

Queremos pedirte, Dios de todos y Señor de la historia, de las Naciones y delos Pueblos, por todos los migrantes. Por todos aquellos que dejando su Patriahan venido a nuestro suelo argentino, con sus anhelos, sus esperanzas y susfrustraciones. Ellos han forjado con nosotros nuestra querida Nación. Bastarecordar nuestros apellidos para desde allí encontrar nuestras raíces.

Te pedimos tu ayuda, para que también hoy nosotros podamos responder conaudacia, responsabilidad y generosidad a los desafíos de la hora presente.
Ayúdanos a reconocer que todo hombre es nuestro hermano. Tu eres el garante delequilibrio entre los hombres y los pueblos. Sabemos que quien quiere construiruna vida prescindiendo de Ti, expondrá seriamente el respeto y la justiciaentre los demás hermanos.
Sabemos que todo hombre tiene derecho a quedarse en su Patria, pero que tambiéntodo hombre tiene derecho a emigrar.

Te pedimos por los gobiernos, especialmente por el nuestro, y por lareciprocidad entre los mismos. Por la Comunidad Internacional para que sereglamente razonablemente  las migraciones pero que no se las limite contrabas burocráticas, comprometiéndose, más bien, en promover condiciones devida más justas, teniendo en cuenta a sus familias y en especial a los jóvenes,respetando el mismo derecho a emigrar, como el derecho a no emigrar, para quelos pueblos vivan en paz y dignidad en una comunidad integrada, Casa Común detodos.

Cada migrante hermano nuestro, es y tiene una cultura propia, quizá distinta ala nuestra, pero porque somos iguales,  podemos ser diferentes.
Se requiere seguir pensando y obrando con una verdadera política migratoria quesuscite una real integración y no una mera asimilación. Es necesario encontrarprogramas que distribuyan bien y permitan un verdadero desarrollo en todonuestro suelo argentino conforme a sus habilidades, capacidades ypotencialidades.

Ayúdanos a trabajar coherentemente para que el bien sea verdaderamente bien.
Te pedimos por nuestras Iglesias y por los credos religiosos que deben no soloacogerlos, sino ayudarlos a su verdadera inserción en la Comunidad y en laSociedad.

Como vemos, Señor, necesitamos tu ayuda, pues solo no podemos. Danos la fuerzapara seguir trabajando, recordando como Tú nos sugieres: “que obras son amores,y no buenas razones”.Ilumínanos para que, superando los desafíos y los riesgos,podamos tratarnos como verdaderos hermanos, ya que su suerte y su destinotambién es nuestra suerte y destino. De esta manera, podamos contribuir concalidad de vida y de respuesta a la ansiada Civilización del Amor.

Recordando las palabras de tu Hijo: “Era extranjero y me recibieron en su casa”(Mt.25,35), danos la fortaleza para que prevalezca no el interés individual,egoísta,  sino la solidaridad basada en la dignidad de la persona humana,la protección de los derechos humanos y la fraternidad universal. Así sea.

Mons. Rubén O. Frassia
                                                             Obispode Avellaneda-Lanús
                                              Presidente de la Comisión Católica de Migraciones

Buenos Aires, 4 de septiembrede 2008


Tranascrito por: Cristobal AGuilar.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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