Mi?rcoles, 10 de marzo de 2010
LIBRO SEGUNDO DEL DIARIO DE SOR FAUSTINA - MÍSTICISMO EN LA IGLESIA

Bueno aquí comenzamos la segunda parte de este interesantisímo diario de Sor Faustina. EL AUTOR DEL BLOG.






















SEGUNDO CUADERNO

 

Cantaré por la eternidad

 

la misericordia del Señor

 

 

La Divina Misericordia

en mi alma

 

 

 

DIARIO

 

 

Sor M. Faustina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      (1)  +

                JMJ

 

508                                              + Cantaré eternamente la misericordia del Señor

Delante de todo el pueblo,

Ya que éste es el mayor atributo de Dios

Y para nosotros un milagro continuo.

 

      Brotas de la Divina Trinidad,

      Pero de un único seno amoroso;

      La misericordia del Señor aparecerá en el alma

      En toda su plenitud, cuando caiga el velo.

 

De la fuente de Tu misericordia, oh Señor,

Fluyen toda felicidad y toda vida;

Y así, todas las criaturas y todas las cosas

Cantad con éxtasis el himno de la misericordia.

 

      Las entrañas de la Divina Misericordia abiertas

      Para nosotros,

      Por la vida de Jesús extendido en la cruz;

      No deberías dudar ni desesperar, oh pecador,

      Sino confiar en la misericordia,

      Porque tú también puedes ser santo.

 

Dos manantiales brotaron en forma de rayos,

Del Corazón de Jesús,

No para los ángeles, ni querubines, ni serafines,

Sino para salvar al hombre pecador.

 

 

(2)  +

               JMJ

 

523                                                                                                                Oh voluntad de Dios

                                                                                                                    Sé mi amor.

 

         Oh Jesús mío, Tu sabes que por mi misma no hubiera escrito ni una sola letra y si escribo es por una clara orden de la santa obediencia [189].

 

Dios y las almas

 

Sor M. Faustina

 

del Santísimo sacramento [190]

 

524                                            + Oh Jesús, Dios oculto,

                                                  Mi corazón Te siente,

                                                     Aunque Te cubren los velos,

                                                      Tú sabes que Te amo.

 

525      (3)  +                                                                                  Vilna, 24 XI 1935

 

                 JMJ                                                                             + Segundo cuaderno

 

Dios sea adorado

 

Oh Santísima Trinidad, en la que esta encerrada la vida interior de dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, oh gozo eterno, inconcebible abismo de amor que Te derramas sobre todas las criaturas y las haces felices, honor y gloria a Tu nombre por los siglos de los siglos.  Amen.

 

Cuando conozco Tu grandeza y Tu belleza, oh Dios mío, me alegro indeciblemente por ser tan grande el señor a quien sirvo.  Con amor y alegría cumplo su santa voluntad y cuanto más lo conozco, tanto mas ardientemente deseo amarlo.  Me quema el deseo de amarlo cada vez más.

 

526      (4) + El 14.  Este jueves, mientras hacíamos la adoración nocturna [191], al principio no pude rezar, una aridez se adueñó de mí; no pude contemplar la dolorosa Pasión de Jesús, pero me postré en cruz y ofrecí la dolorosa Pasión del Señor Jesús al Padre Celestial como satisfacción por los pecados del mundo entero.  Al levantarme del suelo después de aquella plegaria y al volver a mi reclinatorio, de repente vi a Jesús junto a él.  El Señor Jesús con el mismo aspecto que tenia durante la flagelación, en la mano tenia la túnica blanca con la que me vistió y un cinturón con el que me ciñó y me cubrió con un manto rojo igual al que le cubría a Él en la Pasión, y un velo del mismo color y me dijo: Tu y tus compañeras tendrán un habito igual; Mi vida desde el nacimiento hasta la muerte en la cruz será su regla.  Contémplame y vive según esto; deseo que penetres mas profundamente en Mi espíritu (5) y [tengas presente] que soy manso y humilde de Corazón.

 

527            Una vez sentí en el alma un apremio para que me pusiera a la obra y cumpliera todo lo que Dios exigía de mí.  Entré un momento en la capilla, oí esta voz en el alma:  ¿Por qué tienes miedo?  Piensas que Me faltará la omnipotencia para ayudarte?  Y [en] aquel momento sentí en el alma una extraña fuerza y me parecieron nada todas las contrariedades que me habrían podido suceder [en] el cumplimiento de la voluntad de Dios.

 

528            El viernes, durante la Santa Misa, siendo mi alma inundada por la felicidad de Dios, oí en el alma estas palabras:  Mi misericordia pasó a las almas a través del Corazón divino – humano de Jesús, como un rayo de sol a través del cristal.  Sentí en el alma y comprendí que cada acercamiento a Dios nos fue dado por Jesús, en Él y por Él.

 

529            (6) El día en que terminó la novena en Ostra Brama, al anochecer [192], cantadas las letanías, uno de los sacerdotes trajo el Santísimo sacramento en la custodia; cuando lo puso en el altar, en seguida vi al pequeño Niño Jesús que tendía las manitas hacia su Madre que en aquel momento tenia un aspecto vivo.  Mientras la Virgen me hablaba, Jesús tendía las manitas hacia el pueblo reunido.  La Virgen Santísima me dijo aceptar todas las exigencias de Dios como una niña pequeña sin averiguar nada, lo contrario no agrada a Dios.  En el mismo instante el Niño Jesús desapareció y la Virgen perdió el aspecto vivo y la imagen quedo como era antes, pero mi alma fue colmada de gozo y de gran alegría y dije al Señor:  Haz de mi lo que Te agrade, estoy dispuesta a todo, pero Tu, oh Señor, no Te alejas de mi ni por un momento.

 

(7) +

530                JMJ                                  En honor de la Santísima Trinidad

 

Pedí a la Madre Superiora [193] el ayuno de cuarenta días, tomando una vez al día una rebanada de pan y un vaso de agua; sin embargo la Madre Superiora no me dio permiso para cuarenta días, sino para siete días, de acuerdo con la opinión del confesor [194].  “No puedo exonerarla del todo de las tareas, debido a que otras hermanas podrían notar algo; hermana, yo le doy permiso de dedicarse, en la medida en que pueda, a la plegaria y de tomar apuntes de algunas cosas, pero me será mas difícil arreglar lo del ayuno, de verdad, aquí no logro inventar nada.”  Y dijo: Retírese, hermana, quizá me ilumine alguna luz.  En la mañana del domingo comprendí interiormente que cuando la Madre Superiora me había destinado a la puerta a la hora de comer, pensó en darme la oportunidad de ayunar.  Por la mañana no fui a desayunar, pero poco después fui (8) a la Madre Superiora y pregunté:  Si estoy en la puerta será fácil no llamar la atención con mi persona.  Y la Madre Superiora me contestó:  Cuando la destinaba [195] pensaba en esto.  En aquel momento comprendí que el mismo pensamiento yo lo había sentido dentro de mí.

 

531            24 XI 1935.  Domingo, primer día.  Fui inmediatamente delante del Santísimo Sacramento y me ofrecí con Jesús que esta en el Santísimo Sacramento, al Padre Eterno.  Entonces oí en el alma estas palabras:  Tu intención y la de tus compañeras es unirse a Mi lo mas estrechamente posible a través del amor, reconciliaras la tierra con el cielo, mitigaras la justa cólera de Dios e impetrarás la misericordia por el mundo.  Confío a tu cuidado dos perlas preciosas para Mi Corazón, que son las almas de los sacerdotes y las almas de los religiosos; por ellas rogarás de manera especial, la fuerza de ellas vendrá de tu anonadamiento.  Las plegarias, los ayunos, las mortificaciones, las fatigas y todos los sufrimientos, los unirás a la oración, al ayuno, a la mortificación, a la fatiga, al sufrimiento Mío y entonces tendrán valor ante Mi Padre.

 

532            Después de la Santa Comunión vi al Señor Jesús que me dijo estas palabras:  Hoy, penetra en el espíritu de Mi pobreza y organiza todo de tal modo que los más pobres no tengan nada que envidiarte.  No en los grandes palacios ni en las esplendidas instalaciones, sino en el corazón puro y humilde Me complazco.

 

533            Al quedarme sola empecé a reflexionar sobre el espíritu de pobreza.  Veo claramente que Jesús no poseía nada siendo el Dueño del todas las cosas.  El pesebre prestado; camina por la vida haciendo el bien a todos sin tener donde apoyar la cabeza.  Y en la cruz veo el colmo de su pobreza, ya que ni siquiera tiene puesta una vestidura.  Oh Jesús, a través del solemne voto de pobreza deseo asemejarme a Ti; la pobreza será mi madre.  (10) No poseer nada exteriormente ni disponer de nada como de mi propiedad, ni tampoco desear algo interiormente.  Y en el Santísimo Sacramento ¡que grande es Tu pobreza!  ¿Hubo alguna vez un alma tan abandonada como Tu, Jesús, en la cruz?

 

534            La castidad, este voto se entiende por si mismo, prohíbe todo lo que esta prohibido por el sexto y el noveno mandamientos de Dios, naturalmente; obras, pensamientos, palabras, sentimientos, y ….. Entiendo que el voto solemne difiere del voto simple, lo entiendo en toda la extensión.  Cuando lo estaba contemplando, escuché en el alma estas palabras:  Tu eres Mi esposa para la eternidad, tu pureza debe ser mayor que la de los angeles, porque con ningun angel tengo relacion de tan estrecha intimidad como contigo.  La más pequeña acción de Mi esposa tiene un valor infinito, el alma pura tiene una potencia incalculable delante de Dios.

 

535            (11) La obediencia.  He venido para cumplir la voluntad de Mi Padre.  He sido obediente a los padres, obediente a los verdugos, soy obediente a los sacerdotes.  Comprendo, Oh Jesús, el espíritu de la obediencia y en que consiste; no se refiere solamente a la ejecución exterior, sino que abarca también la mente, la voluntad y el juicio.  Obedeciendo a las Superioras, obedecemos a Dios.  No tiene importancia si es un ángel o un hombre que me mande en nombre de Dios, tengo que ser obediente siempre.  No voy a escribir mucho sobre los votos porque ellos son claros por si mismos y se basan en lo concreto; aquí procuro mas bien dar una idea de esta Congregación.

 

536            + Resumen general [196].

 

Nunca habrá casas fastuosas, sino una modesta capilla y junto a ella una pequeña Comunidad, un pequeño grupito de almas que estará compuesto a lo mas por diez almas; además de ellas habrá dos almas que atenderán distintas (12) necesidades de la Comunidad por fuera del claustro, y prestarán varios servicios en la iglesia.  No llevaran hábitos, sino que vestirán como laicas.  Tendrán los votos pero simples y estarán estrictamente sometidas a la Superiora, quien estará detrás de la reja.  Tendrán parte de todos los bienes espirituales de toda la Comunidad, pero no podrán ser nunca más de dos, preferiblemente una.  Cada casa será independiente de las demás, pero si, todas estarán muy estrechamente unidas por la regla y por los votos, y por el espíritu.  Sin embargo, {en} casos excepcionales, se podrá enviar una hermana de una casa a otra; también es posible, al fundar una casa, tomar algunas religiosas, si es necesario.  Cada casa estará sujeta al ordinario del lugar.

 

537            Cada religiosa vivirá en una celda individual, pero será conservada la vida comunitaria, se reunirán todas para la oración, la comida y el recreo.  Cada religiosa, después de emitir la profesión (13) nunca más vera el mundo, ni siguiera por la reja que será tapada con un paño oscuro, y también los coloquios serán estrictamente limitados.  Será como una persona muerta a la que el mundo no comprende y la que no comprende al mundo.  Ha de presentarse entre el cielo y la tierra, e implorar incesantemente a Dios su misericordia para el mundo, y la fortaleza para los sacerdotes, para que sus palabras no resuenen en vano, y para que ellos mismos logren mantenerse {en} esta inconcebible dignidad, tan expuestos, sin ninguna mancha…. A pesar de ser pocas estas almas, serán heroicas.  No habrá lugar para las almas cobardes ni débiles.

 

538            Entre ellas no se dividirán en ningunos coros ni en ningunas Madres, ni mamitas, [197], ni reverendas, ni reverendísimas, sino que todas serán iguales entre ellas, aunque hubiera una gran diferencia en su origen.  Sabemos quien era Jesús y como se humilló y con quienes se relacionaban  Llevaran un habito como el que Él llevaba durante la Pasión, pero no solamente la vestidura, (14) sino que tienen que imprimir en si las señales con las cuales Él fue distinguido y éstas son:  el sufrimiento y el desprecio.  Cada una tenderá a negarse a si misma en grado máximo y a amar la humildad, y la que más se distinga en esta virtud, será  idónea a presidir a las demás.

 

539            Como dios nos ha hecho las compañeras de su misericordia, o más bien, incluso las dispensadoras, nuestro amor debe ser grande para cada alma, comenzando por los elegidos y terminando en el alma que no conoce a Dios todavía.  Con la oración y la mortificación llegaremos hasta los países más salvajes, abriendo el camino a los misioneros.  Recordaremos que, como el soldado en el frente no puede resistir mucho tiempo sin el respaldo de la retaguardia que no toma parte directamente en la batalla, pero le provee de todo lo que necesite.  Para [el misionero] lo es la plegaria.  Cada una debe distinguirse por el espíritu del apostolado.

 

540            (15)  Por la noche, mientras escribía, oí en la celda esta voz:  No salgas de esta Congregación, ten piedad de ti misma, te esperan grandes sufrimientos.  Cuando mire hacia allí de donde salía la voz, no vi. nada y continué escribiendo.  De repente oí un ruido y estas palabras: Cuando salgas, te destruiremos.  No nos atormentes.  Cuando miré vi. muchos monstruos feos; cuando hice con el pensamiento la señal de la cruz, se disiparon todos inmediatamente.  Que horriblemente feo es Satanás; pobras las almas que tienen que vivir en su compañía, verlo solamente es mas repugnante que todos los tormentos del infierno.

 

541            Un momento después oí en el alma esta voz:  No tengas miedo de nada, no te sucederá nada sin Mi voluntad.  Después de estas palabras del Señor una fuerza misteriosa entró en mi alma; me alegro grandemente de la bondad de Dios.

 

542            (16) El postulantazo.  La edad para ser recibida.  Puede ser recibida cada persona desde los quince hasta los treinta anos.  En primer lugar hay que reparar en el espíritu que inspira a la persona dada y en su carácter, si tiene la fuerte voluntad y el valor para seguir las huellas de Jesús, y esto con gozo y alegría, porque Dios ama a un donador alegre; tiene que despreciar al mundo y a si misma.  La falta de la dote nunca será un impedimento para ser aceptada; también todas las formalidades deben ser claras, no aceptar los casos complicados.

 

Sin embargo no pueden ser recibidas las personas melancólicas, inclinadas a la tristeza, con enfermedades contagiosas, caracteres ambiguos, recelosos, inadaptables a la vida religiosa.  Hay que tener mucho cuidado con la elección de los miembros porque basta una persona no adaptada para provocar confusión en todo el convento.

 

 

543            La duración del postulantazo.  El postulantazo será de un año.  (17)  Durante ese periodo la persona dada debe analizar si este tipo de vida le gusta y si es apta o no para ella; y también la Maestra debe observar atentamente si la persona dada es apta o no lo es para este tipo de vida.  Después de un ano, si resulta que tiene una buena voluntad y un sincero deseo de servir a Dios, hay que recibirla en el noviciado.

 

544            El noviciado ha de durar un año continuo.  A la novicia hay que instruirla sobre las virtudes referentes a los votos y sobre su importancia.  La Maestra debe poner todo el empeño en darles una formación sólida.  Debe ejercitarlas en la humildad ya que solamente el corazón humilde observa los votos con facilidad y experimenta grandes gozos que fluyen de Dios a un alma fiel.

 

No serán cargadas con trabajos de responsabilidad para que puedan dedicarse libremente a su propio perfeccionamiento.  Son obligadas rigurosamente a observar las reglas y las normas al igual que las postulantes.

 

545            (18)  Después de un ano de noviciado, si la novicia se ha mostrado fiel, puede ser admitida a pronunciar los votos por un ano; éstos deben repetirse durante tres anos; entonces pueden asignársele ya los deberes de responsabilidad; no obstante pertenecerá al noviciado y una vez por semana tiene que asistir a las conferencias junto con las otras novicias, y los últimos seis meses los pasaran todas en el noviciado para prepararse bien a la profesión solemne.

 

546            En lo que se refiere a la alimentación, no comeremos carne; las comidas serán tales que ni aun los pobres tendrán nada que envidiarnos.  Sin embargo los días festivos pueden diferir un poco de los días regulares.  Comerán tres veces al día, observaran rigurosamente los ayunos en el espíritu primitivo y especialmente los dos grandes.  Los alimentos serán iguales para todas las hermanas, excluyendo (19) cualquier excepción para que la vida comunitaria sea observada en toda su integridad, tanto en las comidas, como en el vestir o el arreglo de la celda; pero si una de las hermanas se pone enferma, debe gozar de todos los favores.

 

547            En cuanto a la oración.  La meditación de una hora, la Santa Misa y la Santa Comunión, dos exámenes de conciencia, el oficio [198], el rosario, la lectura espiritual, una hora de oración durante la noche.  En cuanto al orden del día según las horas, se podrá hacerlo mejor cuando comencemos a vivir según este sistema.

 

548            De repente oí en el alma estas palabras:  Hija Mía, te aseguro un ingreso fijo del cual vivirás.  Tu empeño debe ser la total confianza en Mi bondad, el Mío, darte todo lo que necesites.  Me hago dependiente de tu confianza; si tu confianza es grande Mi generosidad no conocerá límites.

 

549            (20)  Sobre el trabajo.  Siendo personas pobres, ellas mismas, ejecutaran todos los trabajos que haya en el convento.  Cada una debe estar contenta si le toca un trabajo humillante o contrario a su naturaleza ya que le será de ayuda para su formación interior.  La Superiora cambiara a menudo los deberes de las hermanas y así las ayudara a separarse completamente de esos pequeños detalles a los que las mujeres sienten un gran apego.  De verdad, a veces me da risa cuando veo con mis ojos que algunas almas han dejado cosas verdaderamente grandes y toman apego a los trapitos, es decir a la nadería.  Cada una de las hermanas estará un mes en la cocina, no excluyendo ni siquiera a la Superiora.  Que todas prueben cada fatiga que haya en el convento, que todas tengan siempre la intención pura en todo porque a Dios no le agrada en absoluto la confusión.

 

550            Que ellas mismas se acusen de las desobediencias exteriores (21) y pidan a la Superiora la penitencia; que la hagan en el espíritu de humildad.  Que se amen unas a otras con el amor superior, con el amor puro, viendo en cada hermana la imagen de Dios.  La característica singular de esta pequeña Comunidad lo es el amor, así que no estrechen sus corazones, sino que abracen al mundo entero, ofreciendo misericordia a cada alma a través de la oración, según su vocación.  Si somos misericordiosas en este espíritu, también nosotros mismas alcanzaremos la misericordia.

 

551            Cada una debería tener un gran amor hacia la Iglesia.  Como una buena hija que ama a su madre y reza por ella, así cada alma cristiana debe rezar por la Iglesia que para ella es madre.  ¿Y qué decir de nosotras, las religiosas, que nos hemos comprometido particularmente a rezar por la Iglesia?  Pues, qué grande es nuestro apostolado aunque tan escondido.  Estas pequeñas cosas de cada día serán depositadas a los pies de Jesús como una ofrenda de imploración por el mundo; pero para (22) que la ofrenda sea agradable a Dios, tiene que ser pura; para que la ofrenda sea pura, el corazón tiene que liberarse de todos los apegos naturales y dirigir todos los sentimientos hacia el Creador, amando en Él a todas las criaturas, según su santa voluntad.  Y si cada una se comporta así, en el espíritu de fervor, le proporcionará alegría a la Iglesia.

 

552            Además de los votos veo una regla importantísima; aunque todas son importantes, ésta la pongo en el primer lugar y es el silencio.  De verdad, si esta regla fuera observada rigurosamente, yo estaría tranquila por las demás.  Las mujeres tienen una gran inclinación a hablar.  De verdad, el Espíritu Santo no habla a un alma distraída y charlatana, sino que, por medio de sus silenciosas inspiraciones, habla a un alma recogida, a un alma silenciosa.  Si se observara rigurosamente el silencio, no habría murmuraciones, amarguras, maledicencias, chismes, no seria tan maltratado el amor (23) del prójimo, en una palabra, muchas faltas se evitarían.  Los labios callados son el oro puro y dan testimonio de la santidad interior.

 

553            Pero en seguida quiero hablar de otra regla, es decir del hablar.  Callar cuando se debe halar, es una imperfección y a veces hasta un pecado.  Así, que todas tomen parte en el recreo, y que la Superiora no exima a las hermanas del recreo, si no es por alguna razón muy importante.  Los recreos deben ser alegres en el espíritu de Dios.  Los recreos nos dan la oportunidad de conocernos mejor; que cada una exprese su opinión con sencillez para edificar a las demás y no en el espíritu de alguna superioridad ni, Dios nos libre, para reñir.  Eso no correspondería con la perfección ni con el espíritu de nuestra vocación que debe distinguirse por el amor.  Dos veces al día habrá recreos de media hora.  Pero si alguna hermana interrumpe el silencio (24) tiene la obligación de acusarse en seguida ante la Superiora y pedir la penitencia que la Superiora, por esa falta, aplique una penitencia pública y si no fuera así, ella misma respondería ante el Señor.

 

554            Sobre la clausura [199].  En los lugares delimitados de la clausura no podrá entrar nadie sin una autorización especial del ordinario y esto en casos excepcionales, es decir, la administración de los sacramentos a los enfermos, o la asistencia y la preparación para la muerte, o en ocasión de los ritos fúnebres.  Puede suceder también la absoluta necesidad de dejar entrar a la clausura a un obrero para hacer alguna reparación en el convento, pero antes debe haber un permiso especial.  La puerta que conduce a la clausura debe estar siempre cerrada y de la llave dispondrá solamente la Superiora.

 

555            Sobre el acceso al locutorio.  Ninguna hermana irá al locutorio sin un permiso especial de la Superiora y la Superiora no debe conceder fácilmente los permisos para ir (25) con frecuencia al locutorio.  Las que han muerto para el mundo, no deben volver a él ni siquiera a través del coloquio.  Pero si la Superiora considera oportuno que alguna hermana vaya al locutorio, debe atenerse a las siguientes indicaciones:  acompañe ella misma a aquella hermana y si no puede, designe a una suplente, y ésta está obligada a la discreción, no repetirá lo que habrá oído en el locutorio, pero informará de todo a la Superiora.  Los coloquios deben ser breves, a menos que el respeto a la persona la detiene un poco, pero nunca descorrerá la cortina, a no ser en casos excepcionales, como puede ser por un insistente pedido del padre o de la madre.

 

556            Sobre las cartas.  Cada hermana puede escribir cartas selladas al ordinario de quien depende la casa; fuera de eso, pedirán permiso por cada carta y la entregaran abierta a la Superiora, y la Superiora debe guiarse por el espíritu de amor (26) y por prudencia.  Tiene el derecho de despachar o de retenerla, según lo que será para la mayor gloria de Dios, pero desearía mucho que de esos escritos haya lo menos posible: ayudemos a las almas con la plegaria y la mortificación y no con cartas.

 

557            Sobre la confesión.  El ordinario designara a los confesores para la Comunidad, tanto al ordinario como al extraordinario.  El confesor ordinario será uno y escuchara las confesiones de toda la Comunidad una vez por semana.  El confesor extraordinario vendrá cada tres meses y cada hermana tiene la obligación de presentarse a él aunque no tenga la intención de hacer una verdadera confesión.  Ni el confesor ordinario ni el extraordinario permanecerá en su cargo mas de tres años; al final del trienio habrá una votación secreta y según ella la Superiora presentara el pedido de las hermanas al ordinario; de todas maneras, el confesor puede ser designado para el segundo y también para el tercer (27) trienio.  Las religiosas se confesaran junto a la reja cerrada; también las conferencias serán pronunciadas para la Comunidad a través de la reja cubierta con la cortina oscura.  Las hermanas no hablaran nunca entre si de la confesión ni de los confesores, mas bien rueguen por ellos para que Dios los ilumine en dirigir sus almas.

 

558            Sobre la Santa Comunión.  Las hermanas no deben hablar de cuáles de ellas se acercan a la Santa Comunión con menos frecuencia y cuáles más a menudo.  Se abstengan de dar juicios en esta materia a la que no tienen derecho; cualquier juicio respecto a esto pertenece exclusivamente al confesor.  La Superiora puede preguntar a una hermana dada, pero no para conocer la razón por la cual no se acerca a la Santa Comunión, sino mas bien, para facilitarle la confesión.  Que las Superioras no se atrevan a entrar en el ámbito de las conciencias de las hermanas.  A veces, la Superiora puede disponer que la Comunidad ofrezca (28) la Comunión por cierta intención.  Cada una debe aspirar a la máxima pureza del alma para poder recibir diariamente al Huésped Divino.

 

559            Una vez, al entrar en la capilla, vi. los muros de una casa como abandonada [200], las ventanas estaban sin cristales, las puertas no terminadas sin hojas, sólo tenían los marcos.  De repente oí en el alma estas palabras:  Aquí debe estar aquel convento.  A decir verdad, no me agradó mucho que había de estar en aquellas ruinas.

 

560            Jueves.  Me sentía muy apremiada para dar comienzo a la obra lo antes posible, según el deseo del Señor.  Cuando fui a confesarme, antepuse una opinión mía a la opinión del confesor.  En un primer momento no me di cuenta de ello, pero mientras rezaba la Hora Santa, vi. al Señor Jesús (29) con el aspecto que tiene en la imagen y me dijo que comunicara al confesor y a las Superioras todo lo que me decía y exigía.  Y haz solamente aquello para lo que recibirás permiso.  Y me dió a conocer Jesús, lo mucho que le desagrada el alma arbitraria; en aquella alma me reconocí a mi misma.  Advertí en mí la sombra de arbitrariedad, me deshice en polvo delante de su Majestad y con el corazón despedazado, le pedí perdón.  Pero Jesús no me permitió permanecer mucho tiempo en tal disposición, sino que su divina mirada llenó mi alma con un gozo tan grande que no encuentro palabras para expresarlo.  Y me dio a conocer Jesús que debía preguntarle y consultarle más.  De verdad, qué dulce es la mirada de mi Señor.  Su mirada penetra mi alma hacia los lugares mas secretos, mi espíritu se entiendo con Dios sin pronunciar ni una sola palabra; siento que Él vive en mi y yo en Él.

 

561            (30) Una vez vi. aquella imagen [201] [en] una pequeña capillita y en un momento vi. que de aquella pequeña capillita se hizo un templo grande y bello, y en aquel templo vi. a la Santísima Virgen con el Niño en los brazos.  Luego el Niño Jesús desapareció de los brazos de la Virgen y vi una imagen viva de Jesús crucificado.  La Virgen me dijo que me comportara como Ella:  a pesar de los gozos, siempre mirara fijamente la cruz y me dijo también que las gracias que Dios me concedía no eran solamente para mí sino también para otras almas.

 

562            El Niño Jesús que veo durante la Santa Misa no es siempre igual, a veces muy alegre, a veces no mira nada hacia la capilla.  Ahora, la mayoría de las veces está alegre cuando nuestro confesor [202] celebra la Santa Misa.  Me sorprendí mucho al ver cuánto lo amaba el pequeño Niño Jesús.  A veces lo veo con un delantalcito [203] de color.

 

563            (31)Antes de venir a Vilna y antes de conocer a este confesor, una vez había visto una iglesia no muy grande y junto a ella esta Comunidad.  El convento tenía doce celdas, cada religiosa iba a tener su celda particular.  Vi al sacerdote que ayudaba a arreglar el convento y a quien conocí unos años mas tarde, pero ya lo había conocido en visión.  Vi su gran abnegación en arreglar todo en aquel convento y le ayudaba otro sacerdote que no he conocido hasta el momento.  Vi las rejas de hierro tapadas con un paño oscuro.  A aquella iglesia las hermanas no iban.

 

564            El día de la Inmaculada Concepción de la Virgen.  Durante la Santa Misa oí el susurro de ropas y vi a la Santísima Virgen en un misterioso, bello resplandor.  Tenía una túnica blanca con una faja (32) azul y me dijo:  Me das una gran alegría adorando a la Santísima Trinidad por las gracias y los privilegios que me ha concedido, y desapareció enseguida.

 

565                                                   Sobre las penitencias y las mortificaciones.

 

En el primer lugar están las mortificaciones interiores, pero además practicaremos las mortificaciones exteriores, definidas exactamente para que las practiquen todas.  Estas son:  tres días por semana observaremos el ayuno estricto.  Estos días son:  viernes, sábado y miércoles.  Cada viernes, durante el tiempo necesario para rezar el salmo 50, se someterán a la disciplina [204], todas en la misma hora en sus propias celdas.  La hora indicada, las tres de la tarde, por los pecadores agonizantes.  Durante dos grandes ayunos [205], como los días del trimestre [206], las vigilias [207], la comida consistirá en:  una vez al día un trozo de pan y un poco de agua.

Que cada una trate de practicar estas mortificaciones que están prescritas (33) para todas, pero si alguna hermana desea algo mas, pida el permiso a la Superiora.  Una mortificación general mas:  ninguna hermana puede entrar en la celda de otra sin un permiso especial de la Superiora, pero la Superiora debe a veces entrar inadvertidamente en las celdas de las hermanas, no para espiar, sino en el espíritu de amor y responsabilidad que tiene antes Dios; ninguna cerrará nada con llave, la regla será la llave general para todas.

 

566            Un día, después de la Santa Comunión vi repentinamente al Niño Jesús que estaba junto a mi reclinatorio y al que se agarraba con las dos manitas.  Aunque era un Niño pequeño, no obstante, me penetró el temor y el miedo, viendo en Él a mi Juez, Señor y Creador ante cuya santidad tiemblan los ángeles, y por otra parte, mi alma fue inundada del amor (34) inconcebible y me pareció que moría bajo su influjo.  Ahora veo que Jesús refuerza primero mi alma y la hace capaz para relacionarme con Él, porque de otro modo no podría soportar lo que estoy experimentando en este momento.

 

567            El comportamiento de las hermanas para con la Superiora.

 

Que todas las hermanas respeten a la Superiora como al Señor Jesús Mismo, tal y como lo mencione hablando del voto de la obediencia.  Que se porten con confianza infantil, sin murmurar nunca ni criticar sus órdenes porque eso desagrada mucho a Dios.  Que cada una se guíe por el espíritu de fe para con las Superioras, que pida con sencillez todo lo que necesite.  Dios nos guarde, y que nunca se repita ni ocurra que alguna de ustedes sea el motivo de tristeza o de lágrimas de la Superiora.  Que cada una sepa que, como el cuarto mandamiento obliga a los hijos a respetar a los padres, lo mismo se refiere a la religiosa para con la Superiora.  No es buena (35) la religiosa que se permite y se atreve juzgar a la Superiora.  Que sean sinceras con la Superiora y le hablen de todo y de sus necesidades con la sencillez de una niña.

 

Las hermanas se dirigirán a su Superiora de este modo: le ruego, Hermana Superiora.  Nunca le besaran la mano, pero cada vez que la encuentren en el pasillo, como también cuando vayan a la celda de la Superiora, dirán:  Alabado sea Jesucristo, inclinando un poco la cabeza.

 

Las hermanas entre si dirán:  le ruego, hermana agregando el nombre.  Respecto a la Superiora deben guiarse por el espíritu de la fe y no con sentimentalismo ni con adulaciones, cosas indignas de una religiosa que la humillarían mucho.  Una religiosa debe ser libre como una reina y lo será si vive con el espíritu de la fe.  Debemos escuchar y respetar a la Superiora no por ser buena, santa, prudente, no, no por todo esto, sino solamente porque para nosotros ocupa el lugar de Dios y escuchándola obedecemos a Dios mismo.

 

568      (36) El comportamiento de la Superiora para con las hermanas.

 

            La Superiora debe distinguirse por la humildad y el amor hacia cada hermana, sin excepción alguna.  Que no se deje guiar por simpatía o por antipatía, sino por el espíritu de Cristo.  Debe saber que Dios le pedirá cuenta de cada hermana.  Que no diga sermones a las hermanas, sino que dé el ejemplo de una profunda humildad y el de negarse a si misma, ésta será la enseñanza mas eficaz para las que dependen de ella.  Que sea resuelta, pero nunca brusca; que tenga paciencia si la cansan con las mismas preguntas, aunque tenga que repetir cien veces la misma cosa, pero siempre con la misma calma.  Que trate de presentir todas las necesidades de las hermanas sin esperar que le pidan ésta u otra cosa, porque son diversas las naturalezas de las almas.  Si ve que alguna hermana está triste o doliente, trate de ayudarle de cualquier manera y de consolarla; que ruegue mucho y pida luz para saber (37) cómo comportarse con cada una de ellas porque cada alma es un mundo diferente.  Dios tiene distintos modos para tratar con las almas que, a veces, para nosotros, son incomprensibles e inconcebibles, por eso la Superiora debe ser prudente para no impedir la actuación de Dios en ningún alma.  Que nunca amoneste a las hermanas cuando está nerviosa, además los reproches deben siempre ir acompañados por palabras de estimulo.  Hay que dar a conocer al alma su error para que lo reconozca, pero no se la debe desalentar.  La Superiora debe distinguirse por el amor activo a las hermanas, debe encargarse de todas las penas para aliviar a las hermanas; que no exija ningunos servicios de las hermanas, que las respete como a las esposas de Jesús y que esté dispuesta a servirles tanto de día como de noche; debe mas bien pedir que ordenar.  Que tenga el corazón abierto a los sufrimientos de las hermanas y que ella misma estudie y contemple fijamente el libro abierto, es decir, a Jesús Crucificado.  Que siempre pida con fervor la luz y, especialmente, cuando tenga que arreglar algo de importancia con alguna (38) hermana.  Que se cuide de entrar en el ámbito de sus conciencias, porque en este campo es el sacerdote que tiene la gracia; pero sucede que algún alma sienta la necesidad de desahogarse ante la Superiora, entonces la Superiora puede recibir las confidencias de un alma, pero no se olvide del secreto, porque nada disgusta mas a un alma que cuando se diga a otros lo que ella dijo en confianza, es decir en secreto.  Las mujeres tienen siempre la cabeza débil respecto a esto; pocas veces se encuentra a una mujer con la mente de hombre.  Procure una profunda unión a Dios y Dios gobernará a  través de ella.  La Virgen santísima será la Superiora [208] de este convento y nosotras seremos sus hijas fieles.

 

569      15 XII 1935.  Hoy desde muy temprano una fuerza misteriosa me empuja a obrar, no me deja en paz ni un momento; un ardor misterioso se ha encendido en mi corazón empujándome a obrar, no logro dominarlo; es un martirio silencioso conocido solamente a Dios, pero que haga (39) de mi lo que a Él le agrade; mi corazón está dispuesto a todo.  Oh Jesús, mi queridísimo Maestro, no te alejas de mí ni por un momento.  Oh Jesús, Tu sabes bien lo débil que soy por mi, por eso sé que mi debilidad Te obliga a estar siempre conmigo.

 

570      Una vez vi al Señor Jesús con una túnica clara; eso fue en el invernadero [209].  Escribe lo que te diré:  Mi deleite es unirme a ti, espero con gran ansia y añoro este momento en que habitaré sacramentalmente en tu convento.  Mi espíritu descansara en aquel convento, bendeciré especialmente las inmediaciones donde estará el convento.  Por amor hacia ustedes alejaré todos los castigos que la justicia de Mi Padre administra merecidamente.  Hija Mía, he inclinado Mi Corazón hacia tus suplicas:  tu tarea y empeño aquí en la tierra es implorar la misericordia para (40) el mundo entero.  No encontrará alma ninguna la justificación hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso el primer domingo después de Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia.  Ese día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre Mi misericordia infinita.  Te nombro dispensadora de Mi misericordia.  Dile al confesor que la imagen esté expuesta en la iglesia y no en el convento dentro de la clausura.  Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella.

 

571            Oh Jesús mío, Verdad eterna, no tengo miedo de nada, de ningunas dificultades, de ningunos sufrimientos, temo solamente una cosa, es decir, ofenderte.  Oh Jesús, preferiría no existir que entristecerte.  Oh Jesús, Tu sabes que mi amor no conoce a nadie, solamente a Ti, en ti se ahogó mi alma.

 

572            (41)  Oh, qué grande debe ser el fervor de cada alma de este convento, si Dios desea morar con nosotras.  Que cada una tenga presente que si no somos nosotras, almas religiosas, las que intercedan con Dios, entonces ¿quién lo hará?  Que cada una arda como una victima pura de amor delante de la Majestad de Dios; pero para ser agradable a Dios, debe unirse estrechamente a Jesús; solamente con Él y por Él podemos agradar a Dios.

 

573            21 XII 1935.  Una vez el confesor [210] dijo que fuera a ver aquella casa, si era la misma que yo había visto en visión.  Cuando fui con mi confesor a ver la casa [211], o más bien las ruinas, con un solo vistazo reconocí que todo era igual a lo que había visto en visión.  Cuando toqué las tablas que estaban clavadas formando algo como una puerta, en el mismo instante, una fuerza como un relámpago penetró mi alma dándome (42) la certeza inquebrantable.  Me alejé rápido de aquel lugar con el alma llena de alegría; me parecía que alguna fuerza me clavaba en aquel lugar.  Me alegré mucho de ver una conformidad absoluta de esas cosas con las que había visto en la visión.  Cuando el confesor hablaba del arreglo de las celdas y de otras cosas, encontré todo idéntico a lo que me había dicho Jesús.  Me alegro grandemente de que Dios obre por él, pero no me sorprendo nada de que Dios le dé tanta luz, ya que en el corazón puro y humilde mora Dios que es la Luz Misma y todos los sufrimientos y todas las contrariedades existen para que se manifieste la santidad del alma.  Al regresar a casa, entré en seguida en nuestra capilla para descansar un momento, de repente oí en el alma estas palabras:  No tengas miedo de nada, Yo estoy contigo, estos asuntos están en Mis manos y los realizaré según Mi misericordia, y nada puede oponerse a Mi voluntad.

 

574      (43)                                                                                                         Año 1935, Vigilia de Navidad

 

            Desde la primera hora mi espíritu estaba sumergido en Dios, su presencia me traspasó por completo.  Al anochecer, antes de cenar, entré un momento en la capilla para, a los pies de Jesús, compartir el “oplatek” con los que están lejos, a quienes Jesús ama mucho y a quienes yo agradezco mucho.  Mientras estaba compartiendo el “oplatek” en espíritu con cierta persona, oí en el alma estas palabras:  Su corazón es para Mí el paraíso en la tierra.  Cuando Salí de la capilla, en un solo momento me envolvió la omnipotencia de Dios.  Entendí cuánto Dios nos ama; oh, si las almas pudieran darse cuenta y comprenderlo aunque sólo en parte.

 

575                                                                                                                                     El día de Navidad

 

            La Misa de Medianoche.  Durante la Santa Misa vi nuevamente al pequeño Niño Jesús, extraordinariamente bello que con alegría tendía las manitas hacia mí.  (44)  Después de la Santa Comunión oí estas palabras:  Yo siempre permanezco en tu corazón, no solamente en el momento en que Me recibes en la Santa Comunión, pero siempre.  Viví estas fiestas en una gran alegría.

 

576            Oh Santa Trinidad, Dios eterno, mi espíritu se sumerge en Tu belleza; para Ti los siglos no son nada.  Tú eres siempre el Mismo.  Oh, qué grande es Tu Majestad.  Oh Jesús, ¿cuál es el motivo por el que escondes Tu Majestad, has abandonado el trono del cielo y estás con nosotros?  El Señor me contestó:  Hija Mía, el amor Me ha traído y el amor Me detiene.  Oh hija Mía, si tú supieras qué gran mérito y recompensa tiene un solo acto de amor puro hacia Mi, morirías de gozo.  Lo digo para que te unas a Mi constantemente a través del amor, porque éste es el fin de la vida de tu alma; este acto consiste en el acto de voluntad; has de saber que el alma pura es humilde; (45) cuanto te humillas y te anonadas ante Mi Majestad, entonces te persigo con Mis gracias, hago uso de la omnipotencia para enaltecerte.

 

577Una vez, cuando el confesor me dio por penitencia rezar un Gloria, eso me tomó mucho tiempo, mas de una vez empezaba y no llegaba a terminar, porque mi espíritu se unía a Dios y no lograba estar presente en mi misma.  En efecto, a veces, a pesar de mi voluntad, me envuelve la omnipotencia de Dios y estoy sumergida entera en Él por el amor y entonces no sé lo que pasa alrededor de mi.  Cuando dije al confesor que esta breve oración me ocupaba a veces muchísimo tiempo y que a veces no lograba rezarla, el confesor me mandó rezarla en seguida en el confesionario.  Sin embargo mi espíritu se sumergía en Dios y no lograba pensar lo que quería a pesar de hacer esfuerzos.  Entonces el confesor me dijo: Recítela conmigo.  (46)  Repetí cada palabra, pero mientras repetía cada palabra, mi espíritu se sumergía en la persona que nombraba.

 

578            Una vez, Jesús me dijo de cierto sacerdote que esos anos serian un adorno de su vida sacerdotal.  Los días de los sufrimientos parecen siempre mas largos, pero también ellos pasaran aunque lo hagan despacio, de manera que a veces nos parece que más bien van para atrás.  Pero su fin es cercano y después un gozo eterno e inexpresable.  La eternidad, ¿Quién puede concebir y comprender al menos esta palabra que proviene de Ti, oh Dios inconcebible, es decir, la eternidad?

 

579            Sé que las gracias que Dios me concede, a veces son exclusivamente para ciertas almas.  Este conocimiento me llena de un gran gozo; siempre me alegro del bien de otras almas como si lo poseyera yo misma.

 

580            (47) Una vez el Señor me dijo:  Me hieren más las pequeñas imperfecciones de las almas elegidas que los pecados de las almas que viven en el mundo.  Me entristecí mucho por el hecho de que Jesús padece sufrimientos a causa de las almas elegidas, y Jesús me dijo:  Estas pequeñas imperfecciones, no es todo; te revelaré el secreto de Mi Corazón, lo que sufro por parte de las almas elegidas:  la ingratitud por tantas gracias es el alimento continuo de Mi Corazón por parte del alma elegida.  Su amor es tibio, Mi Corazón no puede soportarlo; estas almas Me obligan a rechazarlas de Mí.  Otras no tienen confianza en Mi bondad y nunca quieren sentir la dulce intimidad en su corazón, pero Me buscan por allí, lejos y no Me encuentran.  Esta falta de confianza en Mi bondad es lo que mas Me hiere.  Si Mi muerte no las ha convencido de Mi amor, ¿qué es lo que las convencerá?  Muchas veces un alma Me hiere mortalmente y en tal caso nadie Me consolará.  (48)  Hacen uso de Mis gracias para ofenderme.  Hay almas que desprecian Mis gracias y todas las pruebas de Mi amor; no quieren oír Mi llamada, sino que van al abismo infernal.  Esta pérdida de las almas Me sumerge en la tristeza mortal.  En tales casos, a pesar de ser Dios, no puedo ayudar nada al alma, porque ella Me desprecia; disponiendo de la voluntad libre puede despreciarme o amarme.  Tú, dispensadora de Mi misericordia, habla al mundo entero de Mi bondad y con esto consolarás Mi Corazón.

 

581            Muchas mas cosas te diré cuando hables Conmigo en lo profundo de tu corazón; allí nadie puede impedir Mi actuar, es allí donde desca

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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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