Viernes, 05 de marzo de 2010
NOVENA A SAN JUAN EVANGELISTA

«A vosotros os he llamado amigos,
porque todo lo que he oído a mi Padre
os lo he dado a conocer.» (Jn 15, 15)

Primer día
«Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos». (Jn 15, 9-13)

Jesús, ayúdame a continuar siguiéndote en abandono y alegría.
«Queridos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor». (I Jn 4, 7-8)

Juan, tú que nos dices que Dios es Amor, intercede ante Jesús para que... (Petición)

Oración
Salmo 103 (102)
Bendice al Señor, alma mía, y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía, no te olvides de sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas, y sana todas tus enfermedades.
Él rescata tu vida de la tumba, y te colma de amor y de ternura;
sacia de bienes tu existencia, y te rejuveneces como un águila.
Padre Nuestro.

Segundo día
«No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones: si no, os lo habría dicho; porque os voy a preparar un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo para que dónde esté yo estéis también vosotros. Y a donde yo voy sabéis el camino.» Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Desde ahora lo conocéis y lo habéis visto». (Jn, 14, 1-7).

«Jesús, te ruego me ayudes a crecer como hija y amiga de Dios Papá�

«Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, ¡pues lo somos!» (I Jn 3, 1)

Juan, tú que nos recuerdas que somos hijos de Dios, intercede ante Jesús para que... (Petición)

Oración
Salmo 63 (62)
¡Oh Dios! Tú eres mi Dios, desde el amanecer te deseo;
estoy sediento de ti, a ti te anhelo en una tierra sedienta,
reseca sin agua.
Quisiera contemplarte en tu templo, ver tu poder y tu gloria.

Tú amor vale más que la vida, te alabarán mis labios;
te bendeciré mientras viva, hacia ti levantaré mis manos.
Me saciaré como en un espléndido banquete,
y mi boca te alabará con alegría.

En mi lecho me acuerdo de ti, en ti medito durante la noche,
porque tú has sido mi ayuda,
y a la sombra de tus alas grito alegremente.
Estoy unido a ti, tu brazo me sostiene.
Padre Nuestro.

Tercer día
«Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él.» Jesús respondió: «En verdad, en verdad os digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.» Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?» Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu». (Jn 3, 1-8)

Jesús, que pueda yo vivir de tu Vida

«Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte». (I Jn 3, 14)

Juan, tú que nos dices que el amor nos lleva de la muerte a la vida, intercede ante Jesús para que... (Petición)

Oración
Salmo 108 (107)
Mi corazón está dispuesto, ( ¡Oh Dios!;
voy a cantar y a tocar para ti: ¡Despierta gloria mía!
¡Despierten, cítara y arpa! ¡Despertaré a la aurora!
Te daré gracias entre los pueblos, Señor tocaré para ti entre las naciones;
pues tu amor llega hasta el cielo, hasta las nubes tu fidelidad.
¡Muestra, oh Dios, tu grandeza en los cielos, y tu gloria sobre toda la tierra!
Padre Nuestro.

Cuarto día
«Yo soy el buen pastor; y conozco a mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo a él, y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas tengo que llevarlas y escucharán mi voz; habrá un solo rebaño, un solo pastor. El Padre me ama porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente». (Jn 10, 14-18)

Jesús, te pido me ayudes a amar a los demás con el amor de Dios.

«En esto hemos conocido lo que es el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos». (I Jn 3, 16)

Juan, tú que nos hablas de dar la vida por nuestros hermanos, intercede ante Jesús para que... (Petición)

Oración
Salmo 23 (22)
El Señor es mi pastor, nada me falta.
En prados de hierba fresca me hace descansar,
me conduce junto a aguas tranquilas, y renueva mis fuerzas.
Me guía por la senda del bien, haciendo honor a su nombre.
Auque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré,
porque tú estás conmigo; tu vara y tu bastón me dan seguridad.

Preparas un banquete para envidia de mis adversarios,
perfumas con ungüento mi cabeza y mi copa está llena.
Tu amor y tu bondad me acompañarán todos los días de mi vida;
y habitaré por siempre en la casa del Señor.
Padre Nuestro.

Quinto día
«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.» (Jn 13, 34-35)

Jesús, te pido me des fortaleza interior.

«No hay temor en el amor; sino que el amor perfecto expulsa el temor». (I Jn 4, 18)

Juan, tú que nos dices que el amor expulsa el temor, intercede ante Jesús para que... (Petición)

Oración
Salmo 145 (144)
El Señor es fiel a todas sus palabras, leal en todas sus acciones.
El Señor sostiene a todos los que caen y levanta a los que desfallecen.
Los ojos de todos se fijan en ti
y esperan que tú les des la comida a su tiempo;
abres tu mano y sacias de favores a todo ser viviente.
El Señor es fiel en todo lo que hace, leal en todas sus acciones.
El Señor está cerca de los que lo invocan,
de todos los que lo invocan sinceramente.
El Señor cumple los deseos de quienes lo respetan,
escucha su súplica y los libera.
Padre Nuestro.

Sexto día
«Decía Jesús a los judíos que habían creído en él: Si os mantenéis fieles a mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». (Jn 8, 31-32)

Jesús, te pido me des discernimiento, para saberme orientar por el amor.

«Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad». (I Jn 3, 18)

Juan, tú que nos invitas a amar con toda nuestra vida, intercede ante Jesús para que... (Petición)

Oración
Salmo 92 (91)
¡Qué bueno es dar gracias al Señor, y cantar para tu nombre, oh Altísimo!
Publicar tu amor por la mañana, y tu fidelidad por la noche,
al son de la lira de diez cuerdas, con la melodía de la cítara y el arpa.
Tú me alegras, Señor con tus acciones,
y canto jubiloso por la obra de tus manos.
Padre Nuestro.

Séptimo día
«Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él». (Jn 3, 16-17)

Jesús, te pido me ayudes a crecer en la confianza.

«En esto conoceremos que somos de la verdad, y tranquilizaremos nuestra conciencia ante Él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo». (I Jn 3, 19-20)

Juan, tú que nos invitas a confiar en Dios, intercede ante Jesús para que... (Petición)

Oración
Salmo 34 (33)
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca.
Mi ser se gloría en el Señor, que los humildes lo oigan y se alegren.
Engrandezcan conmigo al Señor, ensalcemos juntos su nombre.
Busqué al Señor y él me respondió, me libró de todos mis temores.
Miren hacia él: quedarán radiantes, y la vergüenza no cubrirá sus rostros.
Cuando el humilde invoca al Señor,
él lo escucha y los salva de todas sus angustias.
Padre Nuestro.

Octavo día
«Al atardecer de aquel primer día de la semana, estando cerradas las puertas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús repitió: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió también yo os envío». . Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo».» (I Jn 20, 19-22)

Jesús, te pido me des tu paz.

«Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida». (I Jn 5, 11-12)

Juan, tú que nos dices que quien tiene al Hijo tiene la vida, intercede ante Jesús para que... (Petición)

Oración
Salmo 37 (36)
Que los malvados no te hagan perder la paz
ni envidies a los que hacen el mal,
porque se secan pronto como el pasto, como la hierba verde se marchitan.
Confía en el Señor y haz el bien, habita en esta tierra y mantente fiel;
que el Señor sea tu deleite, y él te dará lo que desea tu corazón.
Encomienda al Señor tu camino, confía en él, que él actuará;
hará brillar como la aurora tu inocencia,
y tu rectitud como el sol del mediodía.
Padre Nuestro.

Noveno día
«Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo». (Ap. 3, 20)

Jesús, te pido me des tu consuelo.

«Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han venido?» Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás». Me respondió. «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, dándole culto día y noche en su Santuario; y el que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed; ya no les molestará el sol ni bochorno alguno: Porque el Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos». (Ap 7, 13-17)

Juan, tú que nos dices que Jesús nos guía a manantiales de las aguas de la vida intercede ante Jesús para que... (Petición)

Oración
Salmo 36 (35)
Señor, tu amor llega hasta el cielo, hasta las nubes tu fidelidad,
tu justicia se asemeja a las altas montañas, tu derecho al océano profundo.
Tú, Señor, salvas a hombres y animales;
oh Dios, ¡que inapreciable es tu amor!
Los hombres se refugian a la sombra de tus alas,
se sacian con la abundancia de tu casa,
les das de beber en el río de tus delicias;
porque en ti está la fuente de la vida, y por tu luz vemos la luz.
Padre Nuestro.

Fdo. Cristobal Aguilar.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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