Puntos importantes sobre la unción de los enfermos, del Sacramento y del dogma.1.-La extremaunción es verdadero y propio sacramento.
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Define el Concilio de Trento: “Si quis dixerit, extremam unctionem non
esse vere et proprie sacramentum a Christo Domino institutum et a beato
Iacobo Apostolo promulgatum, sed ritum tantum acceptum a Patribus aut
figmentum humanum, a.s.”, Dz. 926. Su Santidad San Pío X condenó la
sentencia modernista de que el apóstol Santiago no pretendió en su
carta hablar de un sacramento, sino recomendar una “práctica piadosa”,
Dz. 2048.
Marcos 6:13, Santiago 5:14, San Hipólito (Traditio Apostolica), Su
Santidad Inocencio I (Dz. 99), San Cesario de Arlés (Sermo 13, 3; 50,
1; 52, 5; 184, 5), Beda el Venerable, de la época carolingia (Expos.
Ep. Iac. 5, 14), cf. Testimonio del patriarca armenio Juan Mandakuni
(Discurso XXV).
2.-El óleo es la materia remota de la extremaunción.
El Decretum pro Armenis (1439), enseña: “cuius materia est oleum olivae per episcopum benedictum”, Dz. 700, cf. 908.
Santiago 5:14
3.-La forma consiste en la oración del sacerdote por el enfermo mientras le aplica la unción.
La Iglesia Latina
usa las siguientes palabras: “Per istam sanctam unctionem et suam
piissimam misericordiam indulgeat tibi Dominus, quidquid per visum
(auditum, odorantum, gustem et locutionem, tanctum, gressum) delisqui.
Amen”, Dz. 700, 908, cf. 1996.
Santiago 5:14.
4.- La extremaunción confiere al enfermo la gracia santificante para aliviarle y reconfortarle.
Estos dos dogmas (5 y 4) se enseñan en el Decretum pro Armenis: “Effectus vero est mentis sanatio et, in quantum autem expedit, ipsius etiam corporis”, Dz. 700, el Concilio de Trento lo confirma, Dz. 927, 909.
5.-La extremaunción opera la remisión de los pecados mortales y veniales todavía existentes.
Estos dos dogmas (5 y 4) se enseñan en el Decretum pro Armenis: “Effectus vero est mentis sanatio et, in quantum autem expedit, ipsius etiam corporis”, Dz. 700, el Concilio de Trento lo confirma, Dz. 927, 909.
6.-La extremaunción produce a veces el restablecimiento de la salud corporal si ello conviene a la salud del alma.
Definido en el Denzinger 909.
7.-La extremaunción sólo puede ser administrada válidamente por los obispos y presbíteros.
Contra los
reformadores, que por presbíteros entendían a los “ancianos” de la
comunidad, el Concilio de Trento declaró que el término “presbíteros”,
aplica a los sacerdotes ordenados por el obispo: “Si quis dixerit
presbyteros Ecclesiae… non esse sacerdotes ab episcopo ordinatos, sed
aetate seniores in quavis communitate, ob idque proprium extremae
unctionis ministrum non esse solum sacerdotem, a.s.”, Dz. 929.
Santiago 5:14 da a los laicos la instrucción específica de llamar a los presbíteros.
8.-La extremaunción sólo puede ser recibida válidamente por los fieles que se hallaren gravemente enfermos.
Dz. 910
Fdo. Cristobal Aguilar.
