Jueves, 04 de marzo de 2010
LA ORDEN CISTERCIENSE - ÓRDENES Y CONGREGACIONES RELIGIOSAS

Los orígenes de la orden los relató san Esteban Harding, tercer abad de la orden, en el Exordio Parvo:

  • El año 1073, Roberto de Molesmes, monje benedictino, fundó una nueva abadía en Molesmes buscando un ascetismo riguroso. Molesmes perdió el rigor inicial y se convirtió en una rica abadía con 35 prioratos que le debían obediencia.
  • En 1098, Roberto y varios monjes salen de Molesmes, descontentos con la falta de observancia de la Regla de San Benito, para fundar un nuevo monasterio en Císter donde cumplir más estrictamente la regla, naciendo la Orden del Císter.
  • Rechazaron los diezmos, el sistema tradicional del mantenimiento de los monacatos feudales.
  • Estaba prohibido relacionarse con mujeres: Por ninguna causa...se nos permite a nosotros o a nuestros conversos convivir con mujer... ni para conversar, criar...ni... para lavar la ropa... No se permita a las mujeres alojarse dentro del recinto de las granjas, ni franquear la puerta del monasterio. (en el Exordio de Císter y Resumen de la Carta de Caridad)
  • Sobre la forma de administrarse y sobre nuevas fundaciones, se relata en el Exordio Parvo:... deberían admitir... conversos laicos que... serían tratados... como ellos, excepto el monacato; también jornaleros, pues sin su ayuda no veían posible... el cumplimiento exacto... de los preceptos de la Regla. Al mismo fin creyeron deber hacerse con tierras... también pensaron en adquirir presas y canales para montar molinos harineros que les facilitasen los gastos de casa y la pesca; e incluyeron la cría de rebaños y otros animales útiles a sus exigencias... y como habían establecido explotaciones agrícolas en diversos lugares, decidieron que fuesen los conversos quienes se ocuparan de ellas, y no los monjes, porque, según la Regla, éstos deben permanecer en sus claustros... Además... san Benito construyó sus monasterios... en parajes apartados... prometieron ellos hacer lo mismo; y como él enviaba a doce monjes, además del abad, a los monasterios que fundaba, ellos decidieron imitar su ejemplo.

Las 4 primeras abadías filiales que se fundaron y que tuvieron mucha importancia en el desarrollo posterior de la orden fueron: La Ferté en 1113, Pontigny en 1114, Morimond y Claraval en 1115. La forma de expansionarse por filiación entre abadías se estableció en la Carta de caridad y unanimidad, escrita por Esteban Harding en 1119 y aprobada en el primer Capítulo General de la orden. Así, la abadía fundadora recibe el nombre de "madre" y su abad de "padre"; por su parte, la nueva abadía se llama "hija" y su abad recibe el nombre de "hijo". El abad padre tutela al abad hijo mediante una relación paterno-filial.

En estos primeros tiempos, las construcciones eran sencillas, de madera y de adobe, no de piedra.

La expansión durante la vida de Bernardo de Claraval

El año 1115, San Bernardo fue enviado por Esteban Harding a fundar Claraval, de la que fue abad hasta su muerte en 1153. Bernardo fue muy influyente en su siglo, consejero de papas y reyes, y atrajo a la orden muchas vocaciones y donaciones.

En 1135, Bernardo precisaba alojar a más monjes y decidió construir Claraval II, la primera gran abadía de estilo cisterciense. Lo hizo en piedra con el fin de hacerla duradera. El ascetismo y pobreza de la orden se reflejaron en la simplicidad de las formas de su arquitectura, evitando todo lo superfluo. De la construcción original sólo queda un edificio con la bodega en planta baja y el dormitorio de conversos en la planta primera.

Fue sobre 1139, cuando se comenzó la construcción de la abadía de Fontenay, filial de Claraval. Bernardo participó activamente en su construcción. En la actualidad se encuentra en buen estado de conservación y es reconocida como una de las mejores construcciones cistercienses.

Estas primeras abadías se construyeron en estilo románico borgoñés, que había alcanzado toda su plenitud: (bóveda de cañón apuntada y bóveda de arista). En 1140, surge el estilo gótico en la benedictina abadía de Saint-Denis. Los cistercienses aceptaron rápidamente algunos conceptos del nuevo estilo y empezaron a construir en los dos estilos, siendo frecuentes las abadías donde conviven dependencias románicas y góticas de la misma época. Con el paso del tiempo, el románico se abandonó.

La influencia de Bernardo en la expansión de la orden fue decisiva. Ayudado por el Papa y los obispos, con donaciones de reyes y nobles, las 5 abadías de 1115 pasaron a 343 en el año 1153, fecha de la muerte del santo. La expansión más vertiginosa se produjo entre 1129 y 1139, surgiendo problemas para mantener el espíritu de la orden y para controlar mediante el sistema de filiación a las nuevas abadías.

Desarrollo posterior a Bernardo de Claraval 

La influencia y la expansión de la orden continuaron, dirigida principalmente hacia Centroeuropa, Inglaterra, Irlanda, Italia y España. Los cistercienses difundieron el gótico francés en estos países, a través de sus nuevos monasterios.

A finales del siglo XIII, las filiaciones de Claraval llegaron a 350 monasterios, Morimond sobre 200, Císter unos 100, Pontigny sobre 40 y La Ferté 20.

La guerra de los cien años (1337-1453) entre Inglaterra y Francia, originó un periodo oscuro, y desórdenes y actos de vandalismo dañaron extremadamente al campo. Aproximadamente, 400 abadías cistercienses se vieron muy afectadas por actos de pillaje y destrucción.

Paralelamente, el Cisma de Occidente (1378-1417), donde se nombraron dos Papas diferentes en Roma y Avignon, dividió a las abadías en partidarias de uno y de otro. Fueron obligados a dividirse en Capítulos nacionales, fragmentándose la orden en varias congregaciones distintas, desapareciendo la uniformidad de la orden y su arquitectura común.

La Reforma Protestante de Lutero (1517) y la Reforma Anglicana de Enrique VIII (1531) suprimió la orden en Alemania e Inglaterra, respectivamente. En ambos casos se confiscaron las abadías.

El concilio de Trento (1545-1563) y la Contrarreforma Católica justificaron que a través de la arquitectura, pintura y escultura se llegara a impactar a los creyentes; se recomendaron los adornos y demostrar la grandiosidad de la Iglesia de Roma. Todo ello originó el Barroco. En el siglo XVIII, los cistercienses de Centroeuropa ajustaron su programa a las nuevas directrices del concilio y construyeron abadías barrocas.



Fdo. Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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