Lunes, 01 de marzo de 2010
LOS SUEÑOS LÚCIDOS Y LA PARÁLISIS

La parálisis del sueño (PS) es una condición muscular producida por la atonía que tiene lugar mientras la persona duerme. Se observa mayoritariamente en los momentos en que el individuo está despertándose, quedándose dormido, o comenzando una fase REM del sueño.

Según la Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño, la parálisis del sueño consiste en un período de inhabilidad para realizar movimientos voluntarios al inicio del sueño (hipnagógica o forma predormital) o al despertarse, ya sea durante la noche o la mañana (hipnopómpica o forma postdormital).

La parálisis es totalmente normal y se produce cada vez que el individuo duerme. Es el mecanismo natural de defensa del organismo para evitar el "escenificar físicamente los ensueños", lo cual podría resultar dañino y peligroso para el individuo dormido (sueño REM sin atonía, no sonambulismo que se produce en las fases de sueño profundo). Normalmente no se está consciente en ese estado.

 

Algunos individuos son susceptibles de sufrir parálisis del sueño estando conscientes (despiertos), la cual ocurre después de haber tenido un sueño normal; consiste en que la persona abre los ojos, pero la parálisis del sueño continúa en vez de cesar. Esto puede ocasionar que el individuo mezcle sensaciones reales del entorno que le rodea con cualquier tipo de alucinación producida por un sueño.

Físicamente se siente una sensación de ahogo o dificultad para respirar, con opresión del pecho, palpitaciones y otras sensaciones de origen fisiológico. Esta parálisis, acompañada por temor en la persona que la padece, se conoce como pesadilla, en el sentido clásico de la palabra.

Psicológicamente se producen los siguientes factores que llevan al individuo al paroxismo del terror:

  • Abre los ojos y ve su dormitorio oscuro, como si se despertara.
  • Al mismo tiempo está dormido, pues las vivencias irreales propias del sueño que estaba teniendo continúan, oye sonidos y ve cosas oníricas en su dormitorio oscuro.
  • Experimenta horribles sensaciones de cosquilleo en los músculos, como si algún cuerpo extraño con vida propia estuviera moviéndose en su ropa, o lo que es peor, dentro de su cuerpo.
  • Debido a la parálisis del sueño se siente incapaz de hablar y de realizar cualquier movimiento para defenderse de esas sensaciones.
  • Le vienen a la mente pensamientos macabros propios de películas de terror que incluyen frases tétricas, historias terroríficas, muerte, monstruos, fantasmas, demonios, cuchillos, sangre, tripas, bosques, cementerios, gusanos, miasma, música espeluznante, esqueletos, tinieblas, cadáveres podridos, carnicerías, canibalismo, trolls, vampiros, hombres lobos, brujas, ogros, etc.
  • Está dormido y despierto a la vez, plenamente consciente de su situación y de lo que ocurre en su medio ambiente circundante, ya que puede oír, oler o percibir sensaciones táctiles, incluso ver si tiene los ojos abiertos, o creer completamente que está viendo la habitación en la que se durmió, aun teniendo los ojos cerrados.
  • Al despertarse, su corazón palpita tan fuertemente que puede oír los graves latidos con toda claridad, los cuales suenan tan tétricamente que su miedo continúa en la vigilia.

La parálisis consciente puede tener “toda la fuerza y el impacto de la realidad”, en palabras de Robert Baker, un psicólogo de la Universidad de Kentucky.

Prevalencia

La parálisis consciente del sueño es un fenómeno extremadamente común que ocurre por lo menos una vez en la vida en el 40 a 50% de los sujetos normales. Se reconocen tres tipos, las aisladas, asociadas a otra patología y las de tipo familiar. La parálisis del sueño de tipo familiar en individuos sin ataques de sueño o cataplexia es excepcionalmente poco frecuente, con sólo unas pocas familias descritas en la literatura. Puede estar asociada a otra patología, principalmente narcolepsia: entre el 17 y el 40 % de los narcolépticos aseguran haber sufrido algún episodio.

Puede aparecer de manera aislada en individuos sanos, o en una forma familiar que es transmitida genéticamente, o como uno de los síntomas clásicos de la narcolepsia. En estos casos está asociada a niveles altos de estrés y ansiedad; en algunos estudios se determina que la prevalencia puede ser del 30% en el último mes, sin que esté relacionada con una mala calidad de sueño.

Los casos aislados ocurren más frecuentemente al levantarse, mientras que en la forma familiar y en la narcolepsia, la parálisis es más común al inicio del sueño.

La sensación de que resulta difícil respirar es consecuencia directa de la parálisis de los músculos voluntarios. Aunque una respiración automática superficial continúa, cuando la persona intenta, sin éxito, respirar voluntariamente, es común que sienta pánico y tema ahogarse. Cuando a esto se añade la sensación de una presencia maligna, la persona puede tener la sensación angustiosa de una muerte inminente.

Los sentimientos de sofoco también pueden ser inducidos por hipoxia e hipercapnia relacionadas con el sueño REM. Esta incapacidad para “recobrar el aliento” a menudo genera sentimientos de pánico relacionados con la posibilidad de morir por sofoco.

Cómo combatir la parálisis del sueño consciente una vez prolongada

  • Cerrar los ojos fuertemente, ya que en la mayoría de los casos están abiertos o entre-abiertos.
  • Relajarse.
  • Tratar de mover zonas del cuerpo poco a poco, empezando por los dedos de las manos, dedos de los pies, brazos, piernas etc.
  • Tratar de tomar un ritmo de respiraciones largas y grandes.
  • Si se despierta, evitar abandonarse al sueño de nuevo y levantarse para despertarse completamente y así lograr que la parálisis del sueño despierto desaparezca completamente.

Fdo. Cristobal AGuilar.



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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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