Domingo, 28 de febrero de 2010
LAS APARICIONES DE LA VÍRGEN DE GUADALUPE - MÉXICO 1531

Bueno este es el quinto de los artículos dedicados a la Vírgen de Guadalupe. Con ello he querido rendir un merecido homenaje a todos aquellos que visitan mi Blog desde México (el segundo país en cuanto Visitas) que en muchas ocasiones han sido más que los que lo hacen desde España u otros países. Mi afecto a todos los paises que me visitán, pero en partícular hoy es para los hermanos méxicanos. EL AUTOR DEL BLOG.


Referencia histórica del Milagro Guadalupano

Agradecemos a "Los amigos del Sagrado Corazón" por este artículo

A partir de 1518, por accidente y tras naufragar, llegaron a las costas de la actual República Mexicana algunas naves españolas. Los que regresaron a la isla de Cuba, de donde habían partido, llevaron noticias de lugares y personas extraordinarios, así como de grandes riquezas. Un poco después llegó Hernán Cortés a la que sería la Villa Rica de la Vera Cruz (actualmente el Puerto de Veracruz), donde fue recibido con grandes honores y regalos, pues los nativos pensaban que se trataba del dios Quetzalcoatl que había regresado, según las profecías de los ancestros. Éstas decían que vendrían hombres blancos y barbados.

De diversas maneras, para no entrar en cuestiones de Historia, los españoles lograron formar alianzas con los pueblos enemigos de los aztecas, y gracias a eso, pudieron conquistarlos en 1521. 

Los indígenas estaban profundamente heridos en su orgullo pues sus templos habían sido destruidos y saqueados; sus guerreros muertos; sus mujeres mancilladas; sus niños y ancianos esclavizados. Las profecías de sus ancestros se habían cumplido, pero estos nuevos dioses habían demostrado ser malos. Tal vez la única excepción estaba representada por unos hombres vestidos muy pobremente que pretendían defenderlos de sus conquistadores con el signo de la Cruz.

Los tesoros, al igual que en el resto de América, eran enviados a España, y aunque en México no existía la esclavitud, como tal, se asignaban grupos de indígenas a los españoles con la encomienda de enseñarles nuevas formas de vivir y de velar por su enseñanza religiosa. De allí la palabra de “Encomenderos” que se les asignó. El otrora altivo indígena era humillado y explotado de manera constante.

Recién terminada la Conquista de México, los indígenas empezaron a reorganizarse para acabar con los conquistadores; o al menos empezaron a surgir grupos que tramaban levantarse en contra de sus nuevos amos, quienes también habían traído enfermedades no conocidas anteriormente.

La actual ciudad de México se había establecido en 1321 en unos islotes en medio de un lago de aguas saladas y había crecido considerablemente, pero en forma ordenada. Habían tres calzadas de tierra firme: al norte Tepeyacac que partía de la gran Tenochtitlan hacia los cerros y pequeñas montañas; hacia el sur: Iztapalapa o Ixtapalapa; al poniente hacia Tlacopan o Tacuba.

El Milagro Guadalupano

El códice “Nican Mopohua” nos narra en detalle cómo se llevaron a cabo las apariciones de la Santísima Virgen de Guadalupe en 1532. Tuvieron lugar en la parte norte de la ciudad, que posteriormente sería conocido como Villa de Guadalupe. Así se llamó por muchos años, pero por motivos políticos se le impuso el nombre del hermano de un Presidente, muerto durante la revolución de 1910; actualmente se llama Gustavo A. Madero, es una delegación política de las diez y seis que tiene la ciudad de México. El pueblo la sigue llamando Villa de Guadalupe –para asuntos no oficiales. Muchos se refieren a la Villa como al santuario o basílica que está construido allí.

Regresando un poco a la historia inicial, habrá que mencionar que los indígenas o “indios” no llegaron a hacer su revuelta contra los conquistadores, quizá fundamentalmente por las apariciones Guadalupanas. A partir de éstas, y de contar con la tilma o ayate de Juan Diego (actualmente canonizado) empezó a haber muchos favores divinos o milagros. Las personas empezaron a visitar primero la pequeña ermita construida a un lado de la actual Catedral. Años más tarde el templo del “Pocito”, cerca del lugar de las apariciones,  llamado así por tener un pozo del cual brotaban aguas tenidas como milagrosas. Más tarde pasó a la Parroquia, llamada ahora por los expertos “de Indios o Naturales” y al templo de Capuchinas, cercano a ella. Después se construyó la que fue declarada Insigne y Nacional Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, la cual tenía pisos y columnas de mármol negro de Carrara hasta los años sesenta (1960&hellipGui?o. Actualmente las columnas han sido recubiertas de concreto y los pisos han sido también sustituidos por ese material con motivo de las obras de reparación requeridas por el mal estado de la construcción. (Y por haberse drenado las corrientes de agua subterráneas, al igual que en muchos lugares de la ciudad).

Todo el año hay personas que de forma individual, en familia o en grupos pertenecientes a parroquias, comunidades basadas en el mismo lugar de residencia, lugares de origen, empresas, actividades profesionales, etc., visitan a la Virgen de Guadalupe. Las cifras que se utilizan para calcular a los visitantes pueden ser discutibles, pero muchos afirman que son más de diez millones por año. La época de mayor afluencia se presenta desde principios del mes de diciembre, llegando a su apogeo el día 12, fecha de la última aparición.

A los visitantes se les llama peregrinos. Las peregrinaciones más comunes se realizan desde la antigua Glorieta de Peralvillo –a una distancia aproximada de dos kilómetros, donde había una puerta de acceso hacia el centro de la ciudad de México y posteriormente una “garita” o puesto de revisión para el pulque, bebida alcohólica hecha de la planta del maguey. Al principio y por décadas se siguió la Calzada de los Misterios, donde se erguían (han sido restaurados muchas de ellas) las etapas que se recuerdan al rezar esa devoción. Por algunos años y por haberse construido por esa calzada las vías del ferrocarril, se utilizó la Calzada de Guadalupe, vía paralela que se renovó para la primer visita del Papa Juan Pablo II.

Las personas, tanto nacionales como extranjeras, acuden también directamente desde sus lugares de origen utilizando distintos medios de transporte; en algunos casos caminan cientos de kilómetros, durante varios días hasta llegar a la Basílica. Generalmente llevan flores y es impresionante ver los enormes grupos, formados por anchas filas de personas, que abarcan varias calles de largo, y que frecuentemente miden varios kilómetros.

Los peregrinos rezan y cantan con devoción y entusiasmo. Participan hombres, mujeres, niños y ancianos. En México se dice que la devoción Guadalupana es tan grande y está tan arraigada (aunque sea en ocasiones con algunos errores) que en México se puede ser ateo, pero no se puede dejar de ser Guadalupano.   

María de Guadalupe es ante todo una Madre que se preocupa por sus hijos. Ella le dice a Juan Diego, y a través de él a todos nosotros:  “¿Qué acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás tú bajo mi protección y mi cuidado?” Ella también es a quien se ha encomendado el fin de los abortos y para muchos la Virgen mencionada en el Apocalipsis, venciendo al mal. Ella ha sido nombrada Emperatriz de América y de Filipinas y la Patrona del Nuevo Milenio.

Tilma original

La tilma de Juan Diego, con la milagrosamente surgida imagen de la Guadalupana, fue retocada o restaurada durante el siglo XX. Los cambios fueron tenues, pero suficientes para que nos surja el interés de admirar la imagen de María como era antes de esos cambios. En esta fotografia obtenida alrededor de 1920 podemos admirar la belleza inmaculada de la Virgencita de Guadalupe. Observemos la textura gruesa del ayate de Dieguito, y cómo la imagen de la Virgen se va aprovechando de las imperfecciones del tejido para rezaltar distintas partes de su hermoso rostro.

Admiremos la belleza de esta Niña que no tendría más de quince añitos cuando imprimió su figura en el ayate del indito, la edad que Ella tenía cuando nació el Niño Dios, nuestro amado Jesús. Niña hermosa, que sorprendiste al puro indito, sorprendenos ahora tambien con tu hermosura virginal.

Fdo. Cristobal Aguilar.




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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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