Domingo, 28 de febrero de 2010
CONCLUSIÓN PRIMER CUADERNO DE SU DIARIO PERSONAL - VISIONES DE SOR FAUSTINA

Aquí os traigo la conclusión del primer cuaderno de Sor Faustina, que es de importancia suprema, para enterder el apostolado de la Divina Misericordia. EL AUTOR DEL BLOG.


















(202)                                                                                                                                                                                                                19 X 1935

 

402 Salida de Vilna a Cracovia para los ejercicios espirituales de ocho días.

 

El viernes por la noche durante el rosario cuando pensaba en el viaje del día siguiente y en la importancia de la cuestión que iba a presentar al Padre Andrasz [184], me invadió el miedo viendo claramente mi miseria y mi inaptitud frente a la grandeza de la obra de Dios.  Aplastada por ese sufrimiento, me sometí a la voluntad de Dios.  En aquel instante vi a Jesús junto a mi reclinatorio, con una túnica clara, y me dijo estas palabras:  ¿Por qué tienes miedo de cumplir Mi voluntad?  ¿Crees que no te ayudaré como hasta ahora?  Repite cada exigencia Mía delante de aquellos que Me sustituyen en la tierra y haz solamente lo que te manden.  En aquel momento una [gran] fuerza entró en mi alma.

 

403A la mañana siguiente vi. al Ángel Custodio que me acompañó en el viaje hasta Varsovia.  Cuando entramos al convento desapareció.  Cuando pasábamos junto a una pequeña capillita para saludar a las Superioras, en un momento me envolvió la presencia de Dios y el Señor me llenó del fuego de su amor.  En tales momentos siempre conozco mejor la grandeza de su Majestad.

 

Al subirnos al tren de Varsovia a Cracovia, vi nuevamente a mi Ángel Custodio junto a mí, que rezaba contemplando a Dios, y mi pensamiento lo siguió, y cuando entramos en la puerta del convento desapareció.

 

404Al entrar en la capilla, la Majestad de Dios me envolvió otra vez, me sentía sumergida totalmente en dios, toda sumergida en Él y penetrada, viendo cuánto el Padre Celestial nos ama.  Oh, qué gran felicidad llena mi alma por el conocimiento de Dios, de la vida de Dios.  Deseo compartir esta felicidad con todos los hombres, no puedo encerrar esta felicidad en mi corazón solamente, porque sus rayos me queman y hacen estallar mi pecho y mis entrañas.  Deseo atravesar el mundo entero y hablar a las almas de la gran misericordia de Dios.  Oh sacerdotes, ayúdenme en esto, usen las palabras mas convincentes sobre su misericordia, porque toda expresión es muy débil para expresar lo misericordioso que es.

 

           +

 

(203) JMJ                                                                                  Cracovia 20 X 1935

 

405Ejercicios espirituales de ocho días.

 

Oh Dios Eterno, Bondad misma, inconcebible en Tu misericordia por ninguna mente humana ni angélica, ayúdame, una niña débil, a cumplir Tu santa voluntad, tal y como me la das a conocer.  No deseo otra cosa que cumplir los deseos de Dios.  He aquí, Señor, mi alma y mi cuerpo, mi mente y mi voluntad, mi corazón y todo mi amor y dispón de mí según Tus eternos designios.

 

406Después de la Santa Comunión mi alma fue inundada nuevamente por el amor de Dios.  Gozo de su grandeza; aquí veo claramente su voluntad la cual debo cumplir y a la vez veo mi debilidad y mi miseria, veo que sin su ayuda no puedo hacer nada.

 

407En el segundo día de los ejercicios espirituales.

 

Antes de ir al locutorio del Padre Andrasz, sentí el miedo debido a que, después de todo, el secreto existe solamente en el confesionario; fue un temor infundado.  La madre Superiora me tranquilizó con una sola palabra.  Pero cuando entré en la capilla, oí en el alma estas palabras:  Deseo que para con Mí suplente seas tan sincera y simple como una niña, así como eres Conmigo; de lo contrario te abandonaré y no Me relacionaré contigo.

 

De veras, Dios me concedió esta gran gracia de la confianza absoluta y, terminada la conversación, Dios me concedió la gracia de una profunda serenidad y de luz respecto a estas cosas.

 

408Oh Jesús, Luz eterna, ilumina mi mente, fortalece mi voluntad e incendia mi corazón.  Quédate conmigo como me has prometido, porque sin Ti no soy nada.  Tú sabes, oh Jesús mío, lo débil que soy seguro que no tengo que decírtelo, ya que tú eres quien sabe mejor lo miserable que soy.  En Ti toda mi fuerza.

 

409(204)  El día de la confesión.

 

Desde la primera hora empecé a sentir la lucha interior tan fuerte como nunca antes.  El abandono total de parte de Dios; sentí toda la debilidad que soy, me agobiaban los pensamientos:  ¿Por qué debería abandonar este convento donde me quieren las hermanas y las Superioras?, la vida [es] tan tranquila; ligada por los votos perpetuos, cumplo mis deberes con facilidad; ¿por qué escuchar la voz de la conciencia? ¿por qué seguir fielmente la inspiración?  ¿quién sabe de quién proviene?  ¿no es mejor comportarme como todas las hermanas?  Quizá pueda sofocar las palabras del Señor, sin hacerles caso.  Quizá Dios no me pida hacer cuentas de ellas en el día del juicio.  ¿A dónde me llevará esta voz interior?  Si la sigo, me esperan terribles tribulaciones, sufrimientos y contrariedades; tengo miedo del futuro y en el día de hoy estoy agonizando.

 

Ese sufrimiento duró el día entero con igual tensión.  Al anochecer, al acercarme a la confesión, a pesar de haberme preparado antes, no pude confesarme en absoluto; recibí la absolución, me alejé sin saber lo que pasaba conmigo.  Al acostarme, el sufrimiento creció al máximo grado, o mejor dicho se transformó en un fuego que como un relámpago penetró todas las facultades del alma, hasta la medula de los huesos, hasta la más secreta célula del corazón.  En ese sufrimiento no lograba hacer nada:  Que se haga Tu voluntad, Señor; pero en algunos momentos ni siquiera pude pensar en eso; de verdad, me ahogaba un miedo mortal y me tocaba el fuego infernal.  En la madrugada reinó el silencio y los sufrimientos desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, pero sentía un agotamiento tan tremendo que no pude hacer el mas pequeño movimiento; poco a poco me volvía las fuerzas mientras hablaba con la Madre Superiora, pero solamente Dios sabe cómo me sentí durante todo el día.

 

410Oh Verdad eterna, Palabra encarnada que has cumplido la voluntad de Tu Padre de manera mas fiel, hoy me vuelvo mártir de Tus inspiraciones por no poder realizarlas, visto que carezco de mi propia voluntad; a pesar de conocer claramente Tu santa voluntad (205) dentro de mi, me someto en todo a la voluntad de las Superioras y del confesor; yo la cumpliré en la medida en que Tu me lo permitas por medio de Tu representante.  Oh Jesús mío, antepongo la voz de la Iglesia a la voz con la cual Tú me hablas.

 

411Después de la Santa Comunión.

 

Vi a Jesús, como siempre, diciéndome estas palabras:  Apoya tu cabeza en Mi brazo y descansa y toma fuerza.  Yo estoy siempre contigo.  Dile al amigo de Mi Corazón, dile, que Me sirvo de tan débiles criaturas para realizar Mis obras.  Después mi espíritu fue fortalecido con una extraña fuerza.  Dile que le permití conocer tu debilidad en la confesión, lo que eres por ti misma.

 

412Cada lucha mantenida con valentía me trae alegría y paz, luz y experiencia, animo para el futuro, honor y gloria a Dios y a mí la recompensa final.

 

Hoy es la fiesta de cristo Rey [185].

 

413Durante la Santa Misa rogué con fervor que Jesús sea el Rey de todos los corazones, que la gracia de Dios resplandezca en cada alma.  Entonces vi a Jesús, tal y como está pintado en esta imagen, diciéndome estas palabras:  Hija Mía, Me rindes la mayor gloria cumpliendo fielmente Mis deseos.

 

414Oh, qué grande es Tu belleza, Jesús, Esposo mío, Flor viva, vivificante, en la que está encerrado el rocío que da la vida al alma sedienta.  En Ti se sumergió mi alma.  Tu solamente eres el objeto de mis aspiraciones y de mis deseos, úneme lo mas estrecho posible a Ti y al Padre y al Espíritu Santo para que viva y muera en Ti.

 

415Sólo el amor tiene importancia, es él que eleva nuestras más pequeñas acciones hasta la infinidad.

 

416Oh Jesús mío, de verdad, yo no sabría vivir sin Ti, mi espíritu se ha fundido con el Tuyo.  Nadie lo comprenderá bien, primero hay que vivir de Ti para conocerte en los demás.

 

(206)                                                                                                                                                                              Cracovia 25 X 1935

 

417Propósitos después de los ejercicios espirituales.

 

No hacer nada sin el permiso del confesor y la aceptación de las Superioras en todo y especialmente en las inspiraciones y las exigencias del Señor.

 

Todos los momentos libres los pasaré con el Huésped Divino dentro de mí; procuraré mantener el silencio interior y exterior para que Jesús descanse en mi corazón.

 

Mi descanso mas grato será en servir y ser disponible a las hermanas.  Olvidarme de mi misma y      pensar en agradar a las hermanas.

 

No me justificaré ni excusaré de ningún reproche que me hagan, permitiré juzgarme por cualquiera y  en cualquier modo.

 

Tengo a un solo Confidente a quien revelo todo y lo es Jesús en la Eucaristía y en substitución de Él, el confesor.

 

En todos los sufrimientos del alma o del cuerpo, en las tinieblas o en el abandono me callaré como una paloma sin quejarme.

 

Me anonadaré en cada momento como una victima [postrándome] a sus pies para impetrar         misericordia por las pobres almas.

 

418         Toda mi nulidad se ahoga en el mar de Tu misericordia; con la confianza del niño me arrojo entre Tus brazos, Padre de Misericordia, para compensarte de la desconfianza de tantas almas que tienen miedo de confiar en Ti.  Oh, qué pequeño es el numero de almas que Te conocen verdaderamente.  Oh, cómo deseo que la Fiesta de la Misericordia sea conocida por las almas.  La misericordia es la corona de Tus obras; Tú dispones todo con el cariño de la madre más tierna.

 

                      +

 

506   (207) JMJ                                                                                                        Cracovia 27 X 1935

 

         Padre Andrasz – consejo espiritual.

 

No hacer nada sin el consentimiento de las Superioras.  Esta cuestión hay que reflexionarla bien y rezar mucho.  En estas cosas hay que ser muy prudente, ya que usted, hermana, tiene aquí la voluntad de Dios segura y evidente, porque está unida a esta orden por los votos, perpetuos además; pues no debe haber dudas, y lo que tiene dentro de si, son apenas relámpagos de la creación de algo.  Dios puede hacer algún cambio, pero estas cosas suceden muy raramente.  Hasta que usted no reciba un conocimiento más evidente, no tenga prisa.  Las obras de Dios van lentamente; si son de Dios, los conocerá claramente y si no, se esfumarán y usted obedeciendo no se extraviará.  Pero debe hablar de todo sinceramente con el confesor y escucharlo ciegamente.

 

         Ahora no le queda, hermana, otra cosa que aceptar el sufrimiento hasta que esto se aclare, es decir, hasta la solución de este problema.  Su disposición respecto a estas cosas es buena y siga así, llena de sencillez y de espíritu de obediencia es una buena señal.  Si usted, hermana, sigue en esta disposición, Dios no le permitirá extraviarse; en la medida en que es posible, mantenerse alejada de estas cosas y si, a pesar de eso, suceden, tomarlas con tranquilidad, no tener miedo de nada.  Está en las buenas manos de Dios tan bueno.  En todo lo que me ha dicho, no veo ninguna ilusión ni contradicción a la fe:  éstas son las cosas buenas de por si y hasta seria bueno que hubiera un grupo de almas que pidieran a Dios por el mundo, porque todos necesitamos oraciones.  Tiene un buen director espiritual y aténgase a él y esté tranquila.  Sea fiel a la voluntad de Dios y cúmplala.  En cuanto a las tareas, haga lo que manden, tal y como lo manden aunque fuera una cosa mas humillante y penosa.  Elija siempre el último lugar y entonces le dirán: Siéntate mas arriba.  En el alma y en el comportamiento debe considerarse la ultima de toda la casa y de toda la Congregación.  En todo y siempre la máxima fidelidad a Dios.

 

507     (208)  Deseo, Jesús mío, sufrir y arder con el fuego del amor en todos los acontecimientos de la vida.  Pertenezco a Ti entera, deseo abismarme en Ti, oh Jesús, deseo perderme en Tu divina belleza.  Tú me persigues, Señor, con Tu amor, como un rayo del sol penetras dentro de mí y transformas la oscuridad de mi alma en Tu claridad.  Siento bien que vivo en Ti como una chispa pequeñita absorbida por un ardor increíble, en que Tú ardes, oh Trinidad impenetrable.  No existe un gozo mayor que el amor de Dios.  Ya aquí en la tierra podemos gustar la vida de los habitantes del cielo por medio de una estrecha unidad con Dios, misteriosa y a veces inconcebible para nosotros.  Se puede obtener la misma gracia con la simple fidelidad del alma.

 

508            Cuando se apodera de mi el sentido de desgana y de monotonía en cuanto a mis deberes, entonces me recuerdo de que estoy en la casa del Señor donde no hay nada pequeño, donde de la pequeña acción mía, llevada acabo con la intención dirigida al cielo, puede depender la gloria de la Iglesia y el progreso de mas de un alma, pues no hay nada pequeño en el convento.

 

509            Entre las contrariedades que estoy experimentando, recuerdo que el tiempo de la lucha no ha terminado, me armo de paciencia y de este modo venzo a mi adversario.

 

510            No busco con curiosidad la perfección en ninguna parte, sino que penetro en el espíritu de Jesús y contemplo sus acciones que tengo relatadas en el evangelio y aunque viviera mil años, no agotaría lo que en él esta contenido.

 

511            Cuando mis intenciones no son aceptadas y [mas bien] condenadas, no me sorprendo mucho, ya que sé que solamente Dios penetra mi corazón.  La verdad no se pierde y el corazón herido se tranquilizara con el tiempo y mi espíritu se fortalece en las contrariedades.  No siempre escucho lo que me dice el corazón, sino que pido a Dios luz; cuando siento que he recuperado el equilibrio, entonces hablo más.

 

512                                              (209) El día de la renovación de los votos.  La presencia de Dios inundó mi alma.  Durante la Santa Misa vi. a Jesús que me dijo estas palabras: Tú eres para Mí un gran gozo, tu amor y tu humildad hacen que dejo los tronos del cielo y Me uno a ti.  El amor allana el abismo que hay entre Mi grandeza y tu nulidad.

 

513            El amor inunda mi alma, estoy sumergida en el océano del amor, siento que me desmayo y me pierdo completamente en Él.

 

514            Oh Jesús, haz a mi corazón semejante al Tuyo, o más bien transfórmalo en Tu propio [Corazón] para que pueda sentir las necesidades de otros corazones y, especialmente, de los que sufren y están tristes.  Que los rayos de la misericordia descansen en mi corazón.

 

515            Una vez, al anochecer, cuando paseaba por la huerta rezando el rosario, llegué hasta el cementerio [186], entreabrí la puerta y me puse a rezar un momento y les pregunté a ellas dentro de mí:  ¿Seguramente serán muy felices?  De repente oí estas palabras:  Somos felices en la medida en que hemos cumplido la voluntad de Dios… y después, el silencio como antes.  Me ensimismé y pensé mucho tiempo cómo yo cumplo la voluntad de Dios y cómo aprovecho el tiempo que Dios me concede.

 

516            Ese mismo día, cuando fui a descansar, durante la noche me vino a visitar un alma pequeña que golpeando en la mesilla de noche, me despertó y pidió oración.  Quise preguntarle quien era, pero mortifiqué mi curiosidad y uní esa pequeña mortificación a la oración y la ofrecí por ella.

 

517            Una vez, cuando fui a visitar a una hermana enferma [187] que tenia ya ochenta y cuatro años y se distinguía por muchas virtudes, le pregunté:  ¿Seguramente ya estará usted, hermana, preparada a presentarse delante del Señor?  Me contestó que durante toda la vida venia preparándose para esta ultima hora y añadió que la edad no dispensa de la lucha.

 

518            (210) + En víspera del día de los difuntos, cuanto al atardecer fui al cementerio que estaba cerrado, pero entreabrí un poco la puerta y dije:  Si desean, queridas almas, alguna cosa, la haré con gusto, dentro de lo que me permite la regla.  Entonces oí estas palabras:  Cumple la voluntad de Dios.  Nosotras somos felices en la medida en que hemos cumplido la voluntad de Dios.

 

519            Por la noche aquellas almas vinieron y me pidieron orar; recé mucho por ellas.  Mientras la procesión volvía del cementerio, vi una multitud de almas que junto con nosotras iban a la capilla, rezaban junto con nosotras.  Recé mucho porque tenia el permiso de las Superioras [188].

 

520            En la noche volvió a visitarme un alma que ya había visto anteriormente, pero esa alma no me pidió oraciones, sino que me reprochó que antes yo era muy vanidosa y soberbia, y ahora intercedes tanto por otros teniendo aun algunos defectos.  Contesté que había sido muy soberbia y vanidosa, pero que ya me confesé e hice penitencia por mi estupidez y confío en la bondad de mi Dios, y si ahora caigo, es más bien involuntariamente y nunca con premeditación, aunque sea en la cosa más pequeña.  Sin embargo aquella alma empezó a hacerme reproches:  ¿Por qué no quieres reconocer mi grandeza?  Todos me reconocen por mis grandes obras, ¿por qué solamente tú no me das gloria?  Entonces vi que en aquella figura estaba Satanás y dije:  A Dios Mismo es debido la gloria, ¡lárgate, Satanás!  Y de inmediato esa alma cayó en un abismo horrible, inconcebible, indescriptible; y dije a aquella miserable alma que yo se lo diría a toda la Iglesia.

 

521            El sábado volvimos ya de Cracovia a Vilna.  En el camino pasamos por Czestochowa.  Cuando recé delante de la imagen milagrosa, sentí que eran agradables [la frase interrumpida].

 

Fdo. Cristobal Aguilar.






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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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