Domingo, 28 de febrero de 2010
VIDAS DE SANTOS - SAN NICOLÁS DE TOLENTINO

Es preciosa la vida de este gran santo agustino. Las crónicas de su tiempo le pintan encarnando ensí a dos hombres o naturalezas: al apostólico y lleno de celo por el bien de sus hermanos y alentregado a la soledad y maceración de su cuerpo en un vida de total oración. Ambos caminos lossupo recorrer y lo hizo bien.

De sus padres dice el Proceso de Beatificación: "Eran personas de mucha fe bien vivida y buenoscristianos y frecuentaban las prácticas de piedad... De ellos se decía comúnmente que eran buenaspersonas, que se abstenían de hacer el mal y obraban el bien". Y el mismo hijo, nuestro Nicolás,nos presta este hermoso testimonio: "Mi padre y mi madre me dijeron en muchas ocasiones que, apesar de no ser personas ni de talento ni ricas en medios económicos, deseaban hijos y para ellohicieron votos a San Nicolás de Bari que si el Señor les daba prole por su intercesión laconsagrarían a la vida religiosa igual que fuese hijo que hija. Hecho el voto, fueron peregrinos aBari para alcanzar cuanto le habían pedido. Al volver mi madre, me dio a luz como ella me refirió.Pero ya está bien, tú no quieras saber más y a nadie cuentes cuanto te he dicho".

¿Cómo vivió su niñez este niño así, milagrosamente obtenido? Es otro testigo quien nos cuenta:"Era muy devoto y frecuentaba todas las funciones religiosas a pesar de su niñez. Conocía elespíritu de penitencia y hasta las tres de la tarde que volvía de la escuela no probaba bocado.Nunca se le veía quedarse por la calle para jugar con los otros niños. Era el limosnero de la familiaGurutti y distribuía con gran caridad y piedad cuanta limosna pedía, especialmente a los niñospobres. Era voz común en Castel Sant' Angelo que Nicolás era santo y llamado a escalar una gransantidad".

Ya entonces recibió gracias especiales del Señor, como ya mayor y poco antes de morir revelará aotro religioso con gran sigilo: "Hermano mío, la inocencia de que hablamos se pierde con losaños. En verdad, yo que soy un pecador, como tú bien conoces, en aquella inocente edad,asistiendo al sacrificio de la Misa, veía con estos mis ojos a un Niño todo vestido de blanco, llenode resplandor que a la elevación de la Hostia, me decía: "Los inocentes y los buenos me son muyqueridos". Con los años quedó privado de aquella visión.

Desde muy niño conoció a los ermitaños agustinos y dijo: "Yo también quiero hacerme agustino".Y aquel deseo de niño se convirtió en realidad cuando ya tuvo la edad necesaria. Quizá fue por el1259-60 cuando nuestro joven se entregaba en profundidad a vivir la vida religiosa del noviciadoagustino, tratando de asimilar la doctrina de su Santo Padre fundador y todas las prácticas de lavida religiosa...

Progresó en los estudios, se ordenó sacerdote y se entregó de lleno a toda clase de apostolados,sobre todo, al de la predicación y obras de caridad.

Los procesos de su Beatificación lo pintan así: Puro, modesto, sin ambición, tranquilo, amable,comunicativo, leal, humilde, discreto... Llevaba una vida de gran mortificación. Pasaba largastemporadas sin probar bocado y llenaba su cuerpo de cilicios.

Las conversiones que obraba y los prodigios que el Señor hacía por su medio corrían de boca enboca. Todos le tenían como santo mientras él se juzgaba por un gran pecador.

Recibió grandes consuelos de parte del Señor y de la Virgen a la que profesaba tierna devoción.Ella se le apareció pocos días antes de morir para anunciarle que se lo llevaría al cielo dentro dediez días. El 10 de septiembre del 1305, a los setenta años, diciendo "Me ofrezco en sacrificio dealabanza a Vos, Señor" expiró.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 19:09  | Vidas de Santos
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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