Lunes, 22 de febrero de 2010
EVANGELIO APÓCRIFO DE TACIANO - (SEXTA PARTE)

Aqui os exponemos la penúltima parte de este evangelio, que aunque ya sabeis es apócrifo, guarda gran similitud con los conocidos por todos los cristianos y aprobados por la iglesia. EL AUTOR DEL BLOG.














Los escribas preguntan a Jesús cuál es el mandamiento mayor

CXXVIII 1. Y viendo los fariseos que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una.
2. Y un doctor de la Ley, le preguntó diciéndole: Maestro, ¿cuál es el mayor mandamiento de la Ley?
3. Y dijo Jesús: Amarás al Señor con todo tu corazón, y toda tu alma, y toda tu mente.
4. Y éste es el primero y mayor de los mandamientos.
5. Y el segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
6. Y de estos dos mandamientos depende toda la Ley y los profetas.
7. Y un escriba le dijo: Bien hablaste, maestro.
8. Porque ha de amarse a Dios de todo corazón, y toda el alma, y toda la inteligencia.
9. Y se ha de amar al prójimo como a uno mismo.
10. Y Jesús, oyendo lo bien que le respondía, dijo: Rectamente contestas. Hazlo asi.
11. Pero queriendo ellos justificarse, dijeron a Jesús: ¿Quién es nuestro prójimo?
12. Y Jesús contestó: Iba un hombre a Jerusalén, y los ladrones lo atacaron y lo robaron e hirieron.
13. Y pasando de camino un sacerdote, lo vio herido, mas se fue a un lado y lo dejó.
14. Y pasando un levita, lo vio y lo dejó.
15. Y pasó un samaritano, y tuvo piedad de él, y lo alivió y ungió.
16. Y lo puso en su jumento y lo llevó a la posada.
17. Y pagó dos denarios al posadero, y le dijo: Cuídalo, y lo pagaré lo que sea al volver.
18. De estos tres, ¿quién fue el prójimo del herido por los ladrones?
19. Y le dijeron: Quien le tuvo misericordia.
20. Y Jesús dijo: Haced, pues, como él.

Los fariseos intentan prender a Jesús

CXXIX 1. Y Jesús enseñaba a diario en el templos
2. Y los príncipes de los sacerdotes, y los del pueblo, así como los escribas, querían prenderlo.
3. Mas no sabían cómo hacerlo, porque el pueblo se asombraba oyéndolo.
4. Y los fariseos murmuraban cómo lo harían.
5. Y los príncipes y fariseos enviaron hombres para prenderlo.
6. Mas dijo Jesús: Aún estaré algún tiempo entre vosotros, e iré al que me envió. Y tiempo vedrá en que me buscaréis y no me hallaréis.
7. Y donde yo esté no podréis venir.
8. Y dijéronse los judíos: ¿Dónde estará que no podamos ir?
9. ¿Qué es esto de que lo buscaremos y no lo encontraremos, y que donde esté no podremos ir?
10. Y en el último día grande de las fiestas, Jesús clamaba y decía:
11. Quien tenga sed venga a mí y beba.
12. Porque quien crea en mí, ríos de agua viva correrán de su vientre, como dice la Escritura.
13. Y esto dijo del Espíritu que recibirían los que en él creyesen.
14. Porque aún no había sido Jesús glorificado.
15. Y la gente, oyéndolo, decía: este es el Cristo.
16. Mas otros decían: ¿Ha de venir el Cristo de Galilea?
17. ¿No está escrito que es de simiente de David y del pueblo de Bethlehem de donde vendrá el Cristo?
18. Y la gente discutía sobre él.
19. Y los pontífices y fariseos vinieron a los ministriles y dijeron: ¿Cómo no lo trajisteis?
20. Mas ellos contestaron: Nunca hombre alguno habló como este hombre.
21. Y dijeron los fariseos: ¿También fuisteis vosotros seducidos?
22. ¿Cree en él alguno de los príncipes o de los fariseos?
23. Porque los de la plebe, que no saben la Ley, malditos son.
24. Y dijo Nicodemo, el que había ido a él de noche: ¿Juzga nuestra Ley sin antes oír?
25. Mas le dijeron: ¿También eres tú galileo?
26. ¿Cuándo se vio que de Galilea saliera profeta?

 

Los fariseos son preguntados por Jesús

CXXX 1. Y los fariseos fueron preguntados por Jesús y dijo: ¿De quién decís que el Cristo es hijo? Y dijeron: De David.
2. Mas dijo Jesús: ¿Cómo, entonces, en sus salmos lo llama su Señor?
3. Cuando dice: Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.
4. Llamándolo David Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?
5. Y no supieron responderle.

Jesús se presenta como la luz del mundo

CXXXI 1. Y dijo Jesús: Yo soy la luz del mundo.
2. Y quien me sigue no anda en tinieblas, mas tiene luz en su vida.
3. Y dijeron los fariseos: Tú de ti mismo atestiguas: tu testimonio no es válido.
4. Y dijo Jesús: Yo atestiguo de mí mismo, porque sé de dónde vengo y adónde voy.
5. Mas vosotros ignoráis de dónde vengo y adónde voy.
6. Vosotros juzgáis según la carne, mas si yo juzgo, verdadero es mi juicio, porque juzgo según el Padre.
7. Y en vuestra ley está escrito: El testimonio de dos es válido.
8. Yo testimonio por mí, y por mí testimonia mi Padre.
9. Mas ellos le dijeron: ¿Quién es tu Padre?
10. Y dijo Jesús: No me conocéis a mí, ni a mi Padre.
11. Mas yo voy y vosotros moriréis en vuestro pecado.
12. Y donde yo voy, vosotros no podéis ir.
13. Y decían los judíos: ¿Irá a matarse él mismo, que dice que donde irá no lo podremos seguir?
14. Y él dijo: Vosotros sois del mundo y yo no soy del mundo.
15. Y os digo que moriréis en vuestro pecado.
16. Porque si no creyerais quien yo soy, moriréis en vuestro pecado.
17. Y ellos dijeron: ¿Pues quién eres?
18. Y él contestó: Quien os he dicho al principio.
19. Mucho he de juzgar de vosotros, mas mi Padre, que me envió, es verdadero, y lo que yo he oído a él os hablé.
20. Mas ellos no entendieron que el Padre de que les hablaba era Dios.
21. Y dijo Jesús: Cuando creáis al Hijo del hombre, entonces comprenderéis quién yo soy.
22. Y que nada hago de mí mismo, sino que hablo como el Padre me enseñó.
23. Porque el que me envió está conmigo.
24. Que no me ha dejado el Padre solo, porque yo hago lo que a él le agrada.
25. Y diciendo estas cosas, muchos creyeron en él y él decía a los que creían:
26. Si vosotros perseveráis en mi palabra, seréis verdaderos discípulos míos.
27. Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.
28. Y le dijeron: Somos simiente de Abraham.
29. Y no servimos a nadie; ¿cómo nos vas a hacer libres?
30. Jesús les contestó: Os digo en verdad que aquel que peca es siervo del pecado.
31. Y el siervo no está en casa siempre, mas sí el hijo.
32. Y si el Hijo os libertare, seréis libres de verdad.
33. Sé que sois semilla de Abraham, pero procuráis matarme.
34. Porque en vosotros no cabe mi palabra.
35. Yo hablo de lo que he visto al Padre y vosotros hacéis lo que habéis oído a vuestro padre.
36. Dijéronle: Nuestro padre es Abraham.
37. Y él les contestó: Si fuerais hijos de Abraham, sus obras haríais.
38. Mas queréis matarme, porque os digo la palabra que he oído de Dios.
39. Y no hizo así Abraham.
40. Porque hacéis las obras de vuestro padre.
41. Mas le dijeron: Nacidos somos fuera de fornicación. Un padre tenemos y es Dios.
42. Y dijo Jesús: Si fuerais hijos de Dios, me amaríais.
43. Porque yo soy enviado por él y no vengo de mí mismo.
44. Y no reconocéis mi lenguaje, porque no podéis oír mi palabra.
45. Porque del diablo sois y su voluntad queréis hacer.
46. Y él fue homicida desde el principio y no perseveró en la verdad.
47. Porque no hay verdad en él y habla mentira, porque padre es de mentira.
48. Y porque os digo verdad, no me creéis.
49. ¿Quién me acusa de pecado? Porque si digo verdad, ¿cómo no me creéis?
50. El que es de Dios sus palabras oye. Mas vosotros no las oís, porque no sois de Dios.
51. Y dijeron los judíos, contestándole: ¿No acertamos nosotros en decir que eres samaritano y tienes demonio?
52. Mas Jesús contestó: Yo no tengo demonio.
53. Sino que honro a mi Padre y vosotros me deshonrais.
54. Mas no busco mi gloria, porque hay quien la busque y la juzgue.
55. En verdad os digo que el que guarde mi palabra no verá la muerte eterna.
56. Y dijeron los judíos: Ya vemos que sí tienes demonio.
57. Porque murió Abraham, y los profetas, y tú dices: Quien guarde mi palabra no gustará la muerte eterna.
58. ¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, que murió, o que los profetas, que murieron? Pues ¿quién crees tu ser?
59. Les respondió Jesús: Mi gloria no es nada: es mi Padre quien me glorifica.
60. Y mi Padre es el que vosotros llamáis vuestro Dios.
61. Y no lo conocéis, mas yo lo conozco y persevero en su palabra, y si no os lo dijera, sería embustero, como vosotros.
62. Vuestro padre Abraham vio mi día y se gozó en él.
63. Mas dijeron los judíos: ¿Cómo dices que has visto a Abraham? Por que tú no tienes aún cincuenta años.
64. Y dijo Jesús: En verdad, en verdad os digo que yo soy antes que Abraham fuese.
65. Y ellos agarraron piedras para tirarle.
66. Mas Jesús se escondió y salió del templo.

 

Jesús cura con lodo a un ciego de nacimiento

CXXXII 1. Y pasando, vio Jesús un ciego de nacimiento.
2. Y preguntaron sus discípulos: Maestro, ¿y pecó él o pecaron sus padres? Porque ha nacido ciego.
3. Y contestó Jesús: No pecó él ni sus padres.
4. Mas es ciego para que las obras de Dios se patenticen en él.
5. Aún dura el día y he de hacer las obras del que me envió.
6. Porque en la noche nadie puede obrar.
7. Porque mientras esté en el mundo, soy su luz.
8. Y escupió en tierra, e hizo barro con la saliva, y untó con él los ojos del ciego.
9. Y le dijo: Ve, y lávate en la piscina de Siloé (que quiere decir Enviado).
10. Y el ciego se lavó y vio la luz.
11. Y los que sabían que era ciego decían: ¿No estaba éste ciego y mendigaba? Y él dijo: Yo soy.
12. Y le preguntaron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?
13. Y dijo: El hombre que llaman Jesús hizo barro, y me untó los ojos, y me envió al Siloé, y me lavé, y soy curado.
14. Y le dijeron: ¿Dónde está ése? Mas él dijo: No sé.
15. Y presentaron ante los fariseos al que había sido ciego.
16. Y cuando Jesús hizo lodo y lo curó, era sábado.
17. Y preguntándole los fariseos cómo había sido curado, dijo: Me puso barro en los ojos, y me lavé, y sané.
18. Y dijo un fariseo: Este hombre no es de Dios. Porque no guarda el sábado.
19. Y decían los demás: ¿Cómo puede hacer un pecador estas señales? Y discutían.
20. Y preguntaron al ciego: ¿Qué dices del que te abrió los ojos?
21. Y él dijo: Que es profeta.
22. Mas no creyendo los judíos que hubiese sido ciego, llamaron a sus padres.
23. Y les preguntaron: ¿Es éste vuestro hijo? Porque, si nació ciego, ¿cómo ve ahora?
24. Mas los padres dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego.
25. Mas no sabemos cómo ve ahora; preguntadle a él que edad tiene.
26. Y esto dijeron los padres por miedo de los judíos.
27. Porque éstos habían acordado que, si alguno dijese ser el Cristo, fuese echado de la sinagoga.
28. Y volviendo a llamar al que había sido ciego, le dijeron: Alaba a Dios.
29. Porque nosotros sabemos que ese hombre es pecador.
30. Mas él dijo: No sé si es pecador.
31. Pero sé que no veía, y veo.
32. Y le dijeron otra vez: ¿Qué hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
33. Mas él contestó: Ya os lo dije, y no me atendisteis. ¿Es que también vosotros queréis ser sus discípulos?
34. Mas ellos lo vejaron y le dijeron: Tú serás su discípulo, mas no nosotros.
35. Porque somos discípulos de Moisés.
36. Y sabemos que Dios habló a Moisés, mas no sabemos éste de dónde es.
37. Y él contestó: Es extraño que no lo sepáis, porque me abrió los ojos.
38. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores, mas sí a los que hacen su voluntad.
39. Porque no se oyó en el cielo que nadie curase a quien nació ciego. Y si éste no fuera de Dios, nada podría hacer.
40. Mas contestándole, le dijeron: Tú pecador naciste, ¿y aún nos enseñas? Y lo echaron de allí.

 

Jesús contiende con los fariseos

CXXXIII 1. Oyó Jesús que lo habían echado fuera y, viniendo, le dijo: ¿Crees en el Hijo de Dios?
2. Y contestó: Señor, ¿quién es? Para que yo crea en él.
3. Y dijo Jesús: Ya lo has visto.
4. Porque es el que habla contigo. Y él dijo: Creo, Señor. Y lo adoró.
5. Y dijo Jesús: Para juicio he venido a este mundo.
6. Para que vean los que no ven y para que los que ven sean ciegos.
7. Y algunos fariseos lo oyeron y dijeron: ¿Somos ciegos también nosotros?
8. Mas les dijo Jesús: Si ciegos fuerais, no tuvierais pecado.
9. Mas porque decís: Vemos, vuestro pecado sigue.
10. En verdad, en verdad os digo: Ladrón es quien no entra por la puerta en la cuadra de las ovejas.
11. Porque el que entra por la puerta es el pastor.
12. Y a éste le abre el portero, y él llama a las ovejas, y ellas conocen su voz y salen.
13. Mas no seguirán al extraño, porque no conocen su voz.
14. Y no entendiendo ellos esta parábola, Volvió Jesús a decir:
15. En verdad os digo que yo soy la puerta de las ovejas.
16. Y quienes antes vinieron ladrones son.
17. Mas no los oyeron las ovejas. Porque yo soy la puerta y quien entre por mí será salvo.
18. Porque el ladrón viene a hurtar y matar y destruir.
19. Mas yo he venido para que tengan vida.
20. Y soy el buen pastor, que da su vida por las ovejas.
21. Mas el que a salario está, viendo venir al lobo, huye y el lobo las arrebata.
22. Mas yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas, y me conocen.
23. Y el Padre me conoce y yo conozco al Padre.
24. Y yo pongo mi vida por las ovejas.
25. Mas tengo otras ovejas que no son de este redil.
26. Y ellas oirán mi voz y tendrán pastor.
27. Y mi Padre me ama, porque yo pongo mi vida para volver a tomarla.
28. No me la quita nadie, sino que yo la pongo. Porque tengo poder para ponerla y para tomarla.
29. Y este mandato recibí de mi Padre.
30. Y otra vez discutieron los judíos. Y unos decían: Demonio tiene, ¿por qué lo oís?
31. Mas otros decían: No son de endemoniado estas palabras.
32. ¿Puede abrir el demonio los ojos de los ciegos?

 

Los judíos piden a Jesús que diga si es Cristo

CXXXIV 1. Y se hizo la fiesta de la Dedicación en Jerusalén y era invierno.
2. Y Jesús andaba por el pórtico de Salomón, en el templo.
3. Y los judíos vinieron y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos has de conturbar la vida?
4. Si eres el Cristo, dínoslo claramente.
5. Mas Jesús contestó: Os lo he dicho y no creéis.
6. Mas las obras que yo hago dan testimonio de mi.
7. Y no creéis, porque no sois de mis ovejas. Porque ellas conocen mi voz y me siguen.
8. Porque les doy vida eterna y nadie me las quitará.
9. Y mi Padre, que me las dio, más grande que todos es y nadie las quitará de mi Padre.
10. Y el Padre y yo somos una misma cosa.
11. Entonces agarraron los judíos piedras para lapidarlo.
12. Y dijo Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado en nombre de mi Padre. ¿Por cuál de ellas me apedreáis?
13. Y dijeron los judíos: No te apedreamos por tus buenas obras.
14. Sino porque siendo hombre te haces Dios y blasfemas.
15. Jesús les contestó: ¿No está escrito en la Ley? Yo dije: Dioses sois.
16. Y se refería a quien le fue dada palabra de Dios.
17. ¿Cómo decís que blasfemo porque dije que soy Hijo de Dios?
18. No me creáis si no hago obras de mi Padre, mas si las hago, creed a las obras.
19. Para que conozcáis que el Padre está en mí y yo en el Padre.
20. Y quisieron prenderlo, mas él se fue de ellos.
21. Y vino tras el Jordán, allí donde había bautizado Juan.
22. Y muchos decían: Juan no dio señal ninguna, mas cuanto dijo de éste es verdad.
23. Y muchos creyeron en él.

 

Resurrección de Lázaro

CXXXV 1. Y enfermó Lázaro, de la aldea de Bethania, y era hermano de Marta y María.
2. Y era María la que ungió al Señor con ungüento y lavó con sus cabellos sus pies.
3. Y enviáronle sus hermanas a decir: Señor, Lázaro está enfermo.
4. Y dijo Jesús: No es esta enfermedad para muerte, sino para gloria de Dios, y para glorificación del Hijo de Dios.
5. Porque Jesús amaba a Marta, y a su hermana, y a Lázaro.
6. Y quedóse dos días en donde estaba y dijo Luego a sus discípulos: Vamos a Judea.
7. Dijeron los discípulos: Maestro, ¿no querían los judíos apedrearte? ¿Por qué vuelves?
8. Y les dijo Jesús: El que anda de día no tropieza, porque ve la luz.
9. Mas el que anda de noche, sí tropieza, porque no hay luz.
10. Lázaro, nuestro amigo, duerme y voy a despertarlo de su sueño.
11. Mas los discípulos le dijeron: Señor, si duerme, salvo será.
12. Porque Jesús hablaba de su muerte y ellos creían que del sueño.
13. Y entonces dijo Jesús: Lázaro ha muerto.
14. Y me congratulo de no haber estado allí, para que creáis.
15. Dijo Tomás el Dídimo a los otros: Vamos también, para morir con él.
16. Y cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba cuatro días en la tumba.
17. Y Bethania estaba a quince estadios de Jerusalén.
18. Y muchos judíos habían venido para consolar a Marta y a María.
19. Y Marta vino a encontrar a Jesús y María se quedó en casa.
20. Y dijo Marta a Jesús: Señor, si hubieras estado, no habría mi hermano muerto.
21. Mas sé que cuanto pidas te concederá Dios.
22. Y Jesús contestó: Tu hermano resucitará. Y dijo Marta: Yo sé que resucitará en el último día.
23. Mas Jesús dijo: Yo soy resurrección y vida.
24. Y el que cree en mí vivirá, aunque haya muerto.
25. Todo el que vive y cree en mí vivirá eternamente. ¿Lo crees?
26. Y dijo Marta: Señor, creo que eres el Mesías, Hijo de Dios, que has venido al mundo.
27. Y buscando a su hermana, le dijo: El Maestro te llama.
28. Y oyéndolo ella, fue a Jesús, que estaba donde Marta lo había hallado.
29. Y los judíos siguieron a María, pensando que iba a orar a la sepultura.
30. Y María, llegando a Jesús, dijo: Señor, si estuvieses aquí, no habría muerto mi hermano.
31. Y Jesús, viéndola llorar, y a los judíos que iban con ella, se conmovió y turbó.
32. Y dijo: ¿Dónde lo pusisteis? Y dijeron: Señor, ven y ve.
33. Y lloró Jesús y dijeron los judíos: Ved cómo lo amaba.
34. Y dijeron algunos: Éste, que dio vista al ciego, ¿no pudo hacer que Lázaro no muriera?
35. Mas Jesús vino al sepulcro; y era una cueva, con una piedra encima.
36. Y ordenó Jesús: Quitad la piedra. Y Marta le dijo: Señor, hiede, porque es de cuatro días.
37. Y Jesús contestó: Te he dicho que si crees verás la gloria de Dios.
38. Y quitaron la piedra. Y Jesús, alzando los ojos, dijo: Gracias, Padre, porque me has escuchado.
39. Mas aunque sé que me oyes, lo he dicho por los que me rodean, para que conozcan que tú me has enviado.
40. Y dando una gran voz, clamó: Lázaro, sal.
41. Y el que había estado muerto, salió, con las manos y pies atados con vendas y envuelta la cabeza en un sudario.
42. Y dijo Jesús: Desatadlo y dejadlo ir.
43. Entonces muchos judíos creyeron en él.
44. Mas algunos fueron a los fariseos y les dijeron lo que había hecho Jesús.
45. Y los pontífices y fariseos tuvieron consejo.
46. Y decían: ¿Qué haremos? Porque este hombre da muchos signos.
47. Y si lo dejamos, todos creerán en él.
48. Y vendrán los romanos y nos quitarán la nación.
49. Y Caifás era aquel año Sumo Pontífice.
50. Y dijo: Nada sabéis. Porque no comprendéis que conviene que un solo hombre muera por todo el pueblo, para que todo el pueblo no se pierda.
51. Mas esto no lo dijo por sí mismo, sino que, como era aquel año Sumo Pontífice, profetizó que Jesús moriría por los hombres.
52. Y no sólo por los judíos, sino para congregar a todos los hijos de Dios que estaban dispersos.
53. Y desde entonces se consultaban sobre cómo lo matarían.
54. Y Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos.
55. Sino que fue a Efraim, junto al desierto, y allí moraba con sus discípulos.
56. Y llegando la Pascua de los judíos, muchos de aquella tierra fueron a Jerusalén a purificarse.
57. Y buscaban a Jesús en el templo y decían: ¿Creéis que no vendrá a la fiesta?
58. Porque los pontífices y fariseos habían mandado que, si alguien supiese de él, avisase, para prenderlo.

 

Juan y Jacobo piden a Jesús que haga bajar fuego sobre una ciudad

CXXXVI 1. Y yendo a Jerusalén, pasó por una ciudad de Samaria, y envió mensajeros que lo precediesen.
2. Pero los samaritanos no lo quisieron recibir.
3. Y Juan y Jacobo dijeron: Señor, haz que baje sobre ellos fuego del cielo y los consuma.
4. Mas Jesús los reprendió, diciéndoles: No conocéis el espíritu.
5. Porque el Hijo del hombre no ha venido a perder, sino a salvar. Y fueron a otra aldea.

Jesús llega a Bethania

CXXXVII 1. Y Jesús, seis días antes de la Pascua, fue a Bethania, donde estaba Lázaro, el que había resucitado de entre los muertos.
2. Y estaban en casa de Simón, el leproso.
3. Y muchos judíos vinieron no sólo por ver a Jesús, mas a Lázaro, que había resucitado.
4. Y dijéronse los fariseos: He aquí que nada conseguimos.
5. Porque toda la gente va tras él.
6. Y los príncipes de los sacerdotes pensaron en matar también a Lázaro, porque muchos por él creían en Jesús.
7. E hicieron cena, y Marta servía, y Lázaro estaba a la mesa.

María unge con nardo la cabeza de Jesús

CXXXVIII 1. Y María tenía un recipiente de alabastro con ungüento de nardo precioso y, rompiéndolo, ungió la cabeza
y los pies de Jesús, y le lavó los pies con sus cabellos, y la casa se llenó del olor del ungüento.
2. Y Judas Iscariote, el que lo había de entregar, dijo: ¿Por qué no se ha vendido este ungüento, que vale trescientos denarios, para darlos a los pobres?
3. Mas lo decía porque era él quien llevaba la bolsa. Y era ladrón.
4. Y Otros se irritaron dentro de sí, diciendo: ¿A qué este despilfarro?
5. Mas Jesús dijo: No la incomodéis. Porque buena obra me ha hecho.
6. Porque siempre tendréis pobres con vosotros y podréis hacerles bien, pero a mí no me tendréis siempre.
7. Y ella ha ungido mi cuerpo para la sepultura.
8. Os digo en verdad que en el Evangelio que se predique en el mundo se dirá también lo que ha hecho esta mujer.
9. Mas viendo esto los fariseos, dijeron entre sí: Si éste fuese profeta, conocería que esta mujer es pecadora.
10. Y respondiendo Jesús, contestó: Simón, tengo algo que decirte. Y él dijo: Di, maestro.
11. Un acreedor tenía dos deudores. Y uno le debía quinientos denarios, y otro cincuenta.
12. Y no pudiendo pagarle, perdonó a los dos.
13. Mas ¿quién de ellos lo ha de amar más?
14. Y dijo Simón: Aquel a quien más perdonó. Y él dijo: Bien has opinado.
15. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer?
16. Entré en tu casa y no trajiste agua para mis pies, mas ella con sus lágrimas los ha regado, y con sus cabellos los secó.
17. No me besaste, mas ella, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies.
18. No ungiste mi cabeza, mas ella me ungió los pies.
19. Y te digo que mucho se le perdona, porque mucho amó.
20. Y poco se perdona al que amó poco.
21. Y le dijo: Todos tus pecados te son perdonados.
22. Y los que allí estaban dijeron entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?
23. Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado; vete en paz.
24. Y luego subió a Jerusalén.

 

Los griegos quieren ver a Jesús

CXXXIX 1. Y llegaron unos griegos, que habían venido a adorar a Jerusalén.
2. Y dijeron a Felipe, que era de Bethsaida de Galilea: Señor, queremos ver a Jesús.
3. Y Felipe lo dijo a Andrés y ambos lo dijeron a Jesús.
4. Y contestó Jesús: Llega la hora en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado.
5. Porque si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, solo queda; mas si muriere, lleva mucho fruto.
6. El que ama su vida la perderá, y el que la aborrece la ganará.
7. El que me sirva, sígame, y él estará donde yo esté.
8. Y al que me sirviese mi Padre lo honrará.
9. Padre, sálvame de esta hora, he de decir.
10. Mas para esto he venido.
11. Padre, glorifica tu nombre.
12. Y vino una voz del cielo, que decía: Lo he glorificado y lo glorificaré.
13. Y los que estaban decían: Ha sido trueno. Y otros: Ha hablado un ángel.
14. Y dijo Jesús: No vino esta voz por mí, sino por vosotros.
15. Ahora es el juicio de este mundo y el príncipe de este mundo será echado fuera.
16. Y seré elevado de la tierra y a todos atraeré.
17. Y así indicaba cómo había de morir.
18. Mas dijo la gente: De la Ley hemos oído que el Cristo permanecerá.
19. ¿Cómo dices, pues, que el Hijo del hombre será ensalzado? ¿Quién es ese Hijo del hombre?
20. Y les dijo Jesús: La luz estará aún algún tiempo con vosotros.
21. Andad mientras haya luz, para que no os sorprendan las tinieblas e ignoréis adónde vais.
22. Y mientras haya luz, creed en ella, para que seáis hijos de luz.

Los fariseos preguntan a Jesús cuándo vendrá el reino de Dios

CXL 1. Preguntaron los fariseos: ¿Cuándo vendrá el reino de Dios?
2. Y contestó Jesús: El reino de Dios no dará signo de cuándo viene.
3. Y de día enseñaba en el templo y a la noche iba al monte Olivete.
4. Y el pueblo venía para oírlo.

 

Jesús habla de los escribas y fariseos a los discípulos y a las turbas

CXLI 1. Y habló Jesús a las gentes y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se han sentado escribas y fariseos.
2. Cuanto digan, hacedlo, mas no sus obras, porque dicen y no hacen.
3. Porque ponen sobre los hombros de los hombres cargas pesadas, mas ni aun con el dedo las quieren mover.
4. Y hacen sus obras para ser vistos de los hombres.
5. Y aman los primeros sitios en las cenas y en las sinagogas.
6. Y los saludos de los hombres, y que los llamen Rabí.
7. No queráis vosotros ser llamados Rabí.
8. Porque todos sois hermanos y vuestro maestro es el Cristo.
9. No llaméis padre en la tierra, porque vuestro Padre está en los cielos.
10. No os llamáis maestros, porque vuestro maestro es el Cristo.
11. El mayor de vosotros será vuestro siervo.
12. Será humillado el que se ensalce y ensalzado el que se humille.
13. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!
14. Porque cerráis el reino de los cielos y no entráis ni dejáis entrar.
15. Porque comáis en las casas de la viudas y hacéis oración.
16. ¡Ay de vosotros, guías ciegos! Porque decís: Quien jure por el templo no debe nada; mas quien jure por el oro del templo es deudor.
17. ¿Qué es mayor? ¿El templo o el oro santificado por el templo?
18. Y decís: Jurar por el altar no es nada; más debe quien jura por la ofrenda que está sobre el altar.
19. Necios y ciegos: ¿Es más la ofrenda o el altar?
20. Porque quien jura por el templo o el altar jura por cuanto hay en él.
21. Y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y por quien hay sobre él.
22. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!
23. Porque diezmáis las hortalizas, mas dejáis lo que es preciso hacer, que es la fe y la misericordia.
24. Guías ciegos: dejáis el mosquito y tragáis el camello.
25. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!
26. Porque limpiáis lo de fuera, mas no lo de dentro.
27. Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, hermosos por fuera y por dentro llenos de huesos y de suciedad.
28. Así vosotros sois justos por fuera y por dentro sois hipócritas e inicuos.
29. Y un doctor de la Ley le dijo: Maestro, nos afrentas.
30. Mas él dijo: ¡Ay de vosotros, doctores de la Ley, que cargáis a los hombres con cargas insoportables y vosotros no las tocáis ni con el dedo!
31. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque edificáis los sepulcros de los profetas y los justos.
32. Y decís: No hubiéramos acompañado a nuestros padres en la sangre de los profetas.
33. Mas así atestiguáis que sois hijos de quienes mataron a los profetas.
34. Llenad la medida de vuestros padres. Serpientes, generación de víboras, ¿cómo huiréis al juicio de la gehenna?
35. Por eso dijo Dios: Os enviará profetas, y sabios, y escribas, y los mataréis, y crucificaréis, y azotaréis en vuestras sinagogas, y los perseguiréis de ciudad en ciudad.
36. Para que caiga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado desde la de Abel hasta la de Zacarías, hijo de Barachías, a quien matasteis entre el templo y el altar.
37. Y os digo en verdad que esto vendrá sobre esta generación.

 

Lamentación de Jesús sobre Jerusalén

CXLII 1. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los enviados!
2. ¡Cuántas veces quise juntar tus hijos como la gaIlma los pollos, bajo el ala, y no quisiste!
3. Mas he aquí que vuestra casa se os deja desierta.
4. Y no me veréis hasta que digáis: Bendito sea el que viene en nombre del Señor.

Los príncipes de los sacerdotes que creen en Jesús no se atreven a confesarlo

CXLIII 1. Y muchos príncipes creyeron en él, mas no lo confesaban, por no ser echados de la sinagoga.
2. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
3. Y he aquí que Jesús clamaba, diciendo: Quien cree en mí no cree en mí, sino en el que me envió.
4. Yo soy la luz del mundo, y quien cree en mí no estará en tinieblas.
5. Y a quien oiga y no siga mis palabras yo no lo juzgo.
6. Porque no he venido a juzgar, sino a salvar.
7. Mas quien no acepte mi palabra será juzgado en el día postrero.
8. Porque no hablo por mí mismo, sino porque mi Padre me ha mandado hablar.
9. Y quien me conozca vida eterna tendrá. Porque yo hablo lo que me dijo mi Padre.
10. Y Jesús salió y se escondió. Porque, aunque había dado tantos signos, no creían en él.
11. Para que se cumpliera lo que profetizó Isaías: Señor, ¿creerán que Dios es revelado?

 

Los discípulos muestran a Jesús las piedras del templo

CXLIV 1. Y saliendo Jesús del templo, le dijeron los discípulos: Maestro, mira qué piedras y qué edificaciones.
2. Y dijo Jesús: ¿Veis todos estos edificios?
3. En verdad os digo que vendrá día que no quedará de ellos piedra que no sea derribada.

Jesús habla a sus discípulos en el Monte de los Olivos

CXLV 1. Y sentándose en el monte de los Olivos, vinieron los discípulos a decirle:
2. Señor, ¿qué signos habrá cuando venga tu reino?
3. Y él dijo: Habrá día en que querréis ver al Hijo del hombre y no lo veréis.
4. Mas cuidad que no os engañen. Porque en mi nombre vendrán diciendo: Yo soy el Cristo y engañarán a muchos.
5. Mas cuando veáis sediciones y hablen de guerras, no os turbéis.
6. Porque esto vendrá antes del fin.
7. Lucharán naciones contra naciones, y reinos contra reinos, y habrá grandes signos y espantos.
8. Entonces os odiarán y os matarán.
9. Mas no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza.
10. Porque en vuestra paciencia poseeréis vuestras almas.
11. No pongáis en vuestros corazones contestación a lo que os pregunten.
12. Porque yo os daré voz y sabiduría, con las que no podrán contender vuestros enemigos.
13. Y habrá muchos escándalos, y odios, y traiciones.
14. Y surgirán muchos falsos profetas y a muchos seducirán.
15. Y la mucha malicia enfriará la caridad en muchos. Mas el que persevere, será salvo.
16. Y será predicado este Evangelio en todo el mundo, para testimonio de los gentiles; y vendrá el fin.
17. Y cuando viereis abominaciones y desolaciones, que profetizó Daniel, que está en sitio santo, el que lea entienda.
18. Y veréis a Jerusalén cercada de ejércitos.
19. Y los que están en Judea huirán a los montes.
20. Y quienes están en sus comarcas no vengan a ella.
21. Porque estos son días de venganza, para que se cumpla cuanto está escrito.
22. ¡Ay de las que entonces críen o estén preñadas!
23. Porque todos caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos, y Jerusalén será hollada hasta que todos los tiempos se cumplan.
24. Orad para que vuestra huida no sea en sábado.
25. Y será una gran tribulación y habrá signos en el sol, y la luna, y las estrellas.
26. Y los hombres se angustiarán y habrá confusión de ruidos del mar y de las olas.
27. Y si estos días no fueren abreviados, nada quedaría salvo, mas que los elegidos, que lo serán.
28. Y si alguno os dijere entonces: He aquí el Cristo, no le creáis.
29. Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales, y aun engañarán a los elegidos.
30. Y si os dijeren: Helo en el desierto, no lo creáis.
31. Entonces serán los días de la gran tribulación.
32. Porque el sol se oscurecerá y la luna no dará su luz.
33. Y las estrellas caerán del cielo y las virtudes del cielo perecerán. Y habrá signos del Hijo del hombre y se lamentarán todas las tribus de la tierra.
34. Y veréis al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con gran majestad.
35. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, para juntar a sus elegidos desde los cuatro extremos.
36. Y cuando esto empiece a ser, mirad.
37. Porque está cerca vuestra redención.

 

Parábola de la higuera

CXLVI 1. Aprended la parábola de la higuera, que, cuando sus ramas brotan, está cerca el verano.
2. Así, cuando viereis que esto llega, sabed que el fin está cercano.
3. De cierto os digo que no pasará esta generación sin que ocurran estas cosas.
4. Pasará el cielo y la tierra, mas mis palabras no pasaran.
5. Cuidad que vuestros corazones no estén cargados de crápula y embriaguez y venga de pronto aquel día.
6. Velad y orad siempre, para que seáis tenidos por dignos de evitar lo que ha de venir y de estar en pie ante el Hijo del hombre.
7. Porque nadie sabrá cuándo llega ese tiempo.
8. Porque no lo saben ni el Hijo, ni los ángeles del cielo, mas sólo el Padre.

Jesús continúa hablando en el Monte de los Olivos

CXLVII 1. Como los días de Noé serán los del advenimiento del Hijo del hombre.
2. Porque como en los días del diluvio, comían y bebían y se casaban, hasta que entró en el arca Noé.
3. Y no conocieron nada hasta que el diluvio los arrastró.
4. Y así será la venida del Hijo del hombre.
5. Como los días de Lot serán, que comían y bebían, y comerciaban, y plantaban, y edificaban, hasta que Lot salió de Sodoma.
6. Y entonces llovió fuego del cielo.
7. Quienes estén en Judea huyan a los montes; quienes estén en la calle no entren en su casa; quienes estén en el campo no vuelvan por sus vestiduras.
8. Acordaos de la mujer de Lot.
9. Dos estarán en el campo: uno será tomado y otro dejado.
10. Dos estarán moliendo: uno será tomado y otro dejado.
11. Dos estarán en un lecho: uno será tomado y otro dejado.
12. Y le dijeron, contestando: ¿Dónde, Señor?
13. Y él dijo: Donde estuviere el cuerpo se juntarán las águilas.
14. Un hombre deja dos siervos al cuidado de su casa.
15. Velad, para que cuando vuestro Señor venga, a cualquier hora, no os halle durmiendo.
16. Porque si el padre de familia supiese a qué hora viene el ladrón, a esa hora velaría.
17. Estad preparados, porque ignoráis la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.
18. Y dijo Pedro: Señor, sólo a nosotros dices parábolas.
19. Mas Jesús dijo: Cuando a vosotros hablo, a todos hablo.
20. ¿Quién es el siervo prudente al que el Señor encomendó su familia?
21. Bienaventurado el siervo que está en su deber cuando llega el señor.
22. Porque sobre todos sus bienes le pondrá.
23. Mas el mal siervo dirá en su corazón: Mi señor tarda.
24. Y pegará a sus consiervos, y comerá y beberá con los ebrios, y el señor vendrá cuando no lo espere.
25. Y el señor lo hendirá, y lo pondrá con los hipócritas, y allí será el llorar y el crujir de dientes.

 

Parábolas de las diez vírgenes

CXLVIII 1. Y entonces será el reino de los cielos como diez vírgenes que, tomando sus lámparas, fueron a recibir al esposo.
2. Y cinco eran prudentes y cinco necias.
3. Y las necias llevaron sus lámparas, mas no aceite.
4. Y las prudentes llevaban aceite, con sus lámparas.
5. Y tardando el esposo, se durmieron.
6. Y a la medianoche oyeron decir: He aquí al esposo, salid a recibirlo.
7. Y las vírgenes se levantaron y tomaron sus lámparas. Mas las necias dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan.
8. Mas las prudentes respondieron: Id a comprarlo, porque si no, nos faltará a nosotras también.
9. Y mientras lo iban a comprar, llegó el esposo.
10. Y las que estaban preparadas, entraron con él a las nupcias y se cerró la puerta.
11. Y vinieron después las otras vírgenes y decían: Señor, ábrenos.
12. Mas él contestó: En verdad os digo que no os conozco.
13. Velad, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.

Parábola de los tres siervos

CXLIX 1. El reino de los cielos es como un hombre que partió de viaje.
2. Y llamando a sus siervos, les entregó sus bienes.
3. Y dio a cada uno, según su virtud: cinco talentos a uno, dos a otro, y uno al tercero.
4. Y quien recibió cinco talentos, comerció con ellos, e hizo otros cinco.
5. E igualmente el que recibió dos ganó otros dos.
6. Mas el que sólo recibió uno escondió en la tierra el dinero de su señor.
7. Y pasando mucho tiempo, volvió el hombre e hizo cuentas con sus siervos.
8. Y el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco, y dijo: Señor, cinco talentos me entregastes y he ganado otros cinco más.
9. Y dijo el señor: Bien obraste, siervo fiel; entra en el gozo de tu señor.
10. Y el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste y otros dos gané.
11. Y dijo el señor: Bien, siervo fiel, entra en el gozo de tu señor.
12. Y llegando el que había recibido un talento, dijo: Señor, sabía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.
13. Y temí y escondí tu talento en la tierra. Helo aquí.
14. Contestó el señor: Mal siervo, pues que sabías que siego donde no sembré y recojo donde no esparcí, te convenía dar mi dinero en la banca.
15. Para que ahora yo recibiese con usura lo mío.
16. Quitadle el talento y dadlo al que tiene diez, porque al que tuviese le será dado y aún más.
17. Mas al que no tuviese, aun lo que tiene le será quitado.
18. Echad al siervo inútil a las tinieblas de afuera.
19.
Y allí será el llorar y el rechinar de dientes.

Fdo. Cristobal Aguilar.

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