S?bado, 20 de febrero de 2010
VISIONES Y PROFECÍAS DE SANTA BRÍGIDA DE SUECIA - CAPÍTULOS DEL 13 AL 21

Aqui os traigo las interesantísimas y muy importantes visiones de esta Santa que a la postre han sido arto comprobadas. EL AUTOR DEL BLOG.













Palabras de la Madre a la hija en las que las palabras y obras de Cristo son explicadas y maravillosamente descritas como un tesoro, su divina naturaleza como un castillo, el pecado como barrotes, las virtudes como muros, y  la belleza del mundo y el deleite de la amistad como dos fosos, y sobre cómo debe comportarse un obispo con respecto al cuidado de las almas.

 

                   Capítulo 13

 

La Madre habla a la novia de su Hijo, diciendo: “Este obispo me reza en su amor, y, por esa razón, él debería hacer lo que más me agrada. Hay un tesoro del cual sé que quienquiera que lo posee nunca será pobre, quienquiera que lo vea nunca conocerá aflicción y muerte, y quienquiera que lo desee alegremente recibirá cualquier cosa que desee. El tesoro está guardado en un fuerte castillo tras cuatro barrotes. Fuera del castillo se alzan altos muros grandes y anchos. Más allá de los muros hay dos amplios y profundos fosos. Y por eso pido al obispo que salte sobre los dos fosos de un solo salto, y escale los muros de un solo brinco, y  rompa los barrotes con un solo soplido y  entonces me traiga lo que más me agrada.

 

Yo te diré ahora el significado de todo esto. Cuando tú usas la palabra 'tesoro,' te refieres a algo que es raramente usado o cambiado de sitio. En este caso, el tesoro son las palabras de mi muy amado Hijo y las obras que Él hizo durante y antes de su Pasión, junto a los milagros que llevó a cabo cuando la Palabra se hizo carne en mi cuerpo y que continúa haciendo cuando, con una palabra de Dios, el pan sobre el altar se convierte a diario en su misma carne. Todas estas cosas son un precioso tesoro que se ha vuelto tan desatendido y olvidado que pocas personas hay que lo recuerdan o extraen algún provecho de Él. Sin embargo, el glorioso cuerpo de Dios mi Hijo va a encontrarse en un castillo fortificado, esto es, en la fortaleza de su divina naturaleza. Así como un castillo es una defensa contra los enemigos, igualmente la fortaleza de la naturaleza divina de mi Hijo es una defensa para el cuerpo de su humana naturaleza, por eso ningún enemigo puede dañarle. Los cuatro barrotes son cuatro pecados que excluyen a muchas personas de la participación en ello y de la bondad de la fortaleza del cuerpo de Cristo.

 

El primer pecado es el orgullo junto con el deseo de honores mundanos. El segundo es el deseo de posesiones mundanas. El tercero es la repulsiva lujuria que llena el cuerpo desmedidamente, y su satisfacción totalmente repulsiva. El cuarto es la ira y envidia y la despreocupación acerca de la propia salvación. Muchas personas sienten un amor excesivo hacia estos cuatro pecados y habitualmente les poseen, lo que les lleva muy lejos de Dios. Ellos ven y reciben el cuerpo de Dios, pero sus almas están tan lejos de Dios como los ladrones lo están cuando el camino hacia lo que quieren robar está bloqueado por fuertes barrotes.

 

Es por esto que dije que él debe romper los barrotes con un solo soplido. El soplido simboliza el celo por las almas con el cual un obispo debe destrozar a los pecadores a través de actos de justicia hechos por el amor de Dios en vistas a que, una vez que los barrotes del vicio hayan sido quebrados, el pecador pueda alcanzar el precioso tesoro. Aunque él no pueda aniquilar a cada pecador, debe hacer lo que pueda y lo debe hacer, especialmente por aquellos que están bajo su cuidado, no escatimando grande ni pequeño, vecino ni pariente, amigo ni enemigo. Esto es lo que Santo Tomás de Inglaterra hizo. Él sufrió mucho en honor de la justicia y se encontró con una amarga muerte al final, y todo porque no se abstuvo de sacudir cuerpos con la justicia de la iglesia para que las almas pudieran soportar menos sufrimiento.

 

Este obispo debe imitar el modo de vida de Tomás, para que todo el que le oiga pueda entender que él odia sus propios pecados así como los de las otras personas. El soplo de celo divino será entonces escuchado por todos los cielos ante Dios y sus ángeles. Muchas personas serán entonces convertidas y enmendarán sus caminos, diciendo: 'Él no nos odia a nosotros sino a nuestros pecados.' Ellos dirán: 'Vamos a arrepentirnos y nos convertiremos en amigos tanto de Dios como del obispo.'

 

Los tres muros que rodean el castillo son tres virtudes. El primero es abandonar los placeres carnales y cumplir la voluntad de Dios. El segundo es preferir sufrir reproches e insultos en honor de la verdad y de la justicia antes que obtener honores mundanos y  posesiones mediante el fingimiento de la verdad. El tercero es estar listo para renunciar tanto a la vida como a las posesiones en honor de la salvación de cualquier cristiano. Sin embargo, mira lo que la gente hace hoy en día. Ellos creen que estos muros son demasiado altos para ser escalados en manera alguna.

 

Del mismo modo, ni sus corazones ni sus almas se aproximan al glorioso Cuerpo con constancia alguna, porque están lejos de Dios. Por esto le dije a mi amigo que escalase los muros de un solo salto. Un salto es a lo que tú te refieres cuando los pies se mantienen lejos para que el cuerpo se mueva rápidamente. Un salto espiritual es similar, a, cuando el cuerpo está en la tierra y el amor del corazón está en el cielo, entonces tú trepas los tres muros rápidamente. Cuando un hombre medita sobre las cosas del cielo, está listo para dejar su propia voluntad, sufrir rechazo y  persecución en honor de la justicia, y morir gustosamente por la gloria de Dios.

 

Los dos fosos fuera del muro representan la belleza del mundo y la compañía y disfrute de los amigos mundanos. Hay tantas personas que están contentas de descansar en estos fosos y nunca se preocupan de si verán a Dios en el cielo. Los fosos son anchos y profundos, anchos porque las voluntades de tales personas están lejos de Dios, y profundos porque confinan a muchas almas a las profundidades del infierno. Es por esto que los fosos deben ser saltados de un solo brinco. Un salto espiritual no es sino separar el propio corazón entero de las cosas que son vacías y dar un salto desde los bienes mundanos al reino de los cielos.

 

He mostrado cómo romper los barrotes y saltar los muros. Ahora mostraré cómo este obispo debe traerme la cosa más preciosa que jamás hubo. La naturaleza divina de Dios fue y es desde la eternidad sin principio, pues ni principio ni fin pueden ser halladas en Ella. Pero su naturaleza humana estuvo en mi cuerpo y  tomó carne y sangre de mí. Por eso, es la cosa más preciosa que jamás hubo o hay. Igualmente, cuando el alma del recto recibe el cuerpo de Dios con amor y cuando su cuerpo llena el alma, la cosa más preciosa que nunca hubo está allí. Aunque la naturaleza divina existe en tres Personas sin principio ni fin en sí mismo, cuando Dios me mandó a su Hijo con su divina naturaleza y el Espíritu Santo, Él recibió su bendito cuerpo de Mí. Ahora mostraré al obispo cómo esta cosa preciosa ha de traerse ante el Señor. Dondequiera que el amigo de Dios se cruza con un pecador cuyas palabras demuestran poco amor por Dios, pero mucho amor por el mundo, esa alma está vacía en lo que respecta a Dios.

 

De la misma manera, un amigo de Dios debe mostrar su amor por Dios mediante la pena de que un alma redimida por la sangre del Creador sea enemiga de Dios. Debe mostrar compasión por el alma desdichada usando una especie de voz doble hacia ella: una con la cual ruegue a Dios que se apiade del alma, y otra con la que muestre al alma su propio peligro. Si puede reconciliar y unir ambas, Dios y el alma, entonces las manos de su amor ofrecerán a Dios el más precioso regalo, pues la cosa más querida para mí es cuando el cuerpo de Dios, que estuvo una vez dentro de mí, y el alma humana, que Dios ha creado, se juntan en amistad.

 

Esto no es sorprendente. Sabes bien que Yo estaba presente cuando mi Hijo, el Gran Caballero, fue desde Jerusalén a luchar en una batalla tan brutal y difícil que todos los tendones de sus brazos fueron retorcidos. Su espalda fue ensangrentada y amoratada, sus pies atravesado por clavos, sus ojos y oídos llenados de sangre. Su cabeza cayó cuando entregó su Espíritu. Su corazón fue atravesado por la punta de una lanza. Ganó almas sufriendo mucho. Aquél que  ahora vive en la gloria extiende sus brazos a los hombres, pero pocos son aquéllos que le dan su novia. Consecuentemente, un amigo de Dios no debe escatimar vida ni posesiones en ayudar a otros mientras él se ayuda a sí mismo trayéndolas a mi Hijo.

 

Dile al obispo que, dado que él reza por mi amistad, Yo me amarraré a Mí misma a él con un vínculo de fe.  El cuerpo de Dios, que estuvo una vez dentro de Mí, le dará la bienvenida a su alma con gran amor. Así como el Padre estuvo en Mí junto al Hijo, que tenía mi cuerpo y alma en Sí mismo, y así como el Espíritu Santo que está en el Padre y el Hijo fue a todo lugar conmigo y tuvo a mi Hijo dentro de Él, así también mi sirviente se unirá al mismo Espíritu. Si él ama los sufrimientos de Dios y tiene Su precioso Cuerpo en su corazón, entonces tendrá la naturaleza humana de Dios que tiene la naturaleza divina dentro de Él y fuera de Él. Dios estará en él y él en Dios, así como Dios está en Mí y Yo en Él. Como sirviente mío y compartiendo un Dios, también compartiremos un vínculo de amor y un Espíritu Santo que es un Dios con el Padre y el Hijo.

 

Una cosa más: si este obispo mantiene su promesa conmigo, le ayudaré durante su vida. Al final de su vida le ayudaré y asistiré y traeré su alma ante Dios, diciendo: “¡Mi Dios, este hombre Te sirvió y me obedeció, y por tanto, presento su alma ante Ti!' Oh, hija, ¿en qué está pensando una persona cuando desprecia su propia alma? ¿Dejaría acaso Dios Padre en su inconmensurable divinidad a su propio e inocente Hijo sufrir tanto en su naturaleza humana, si no tuviera un honesto deseo y anhelo de almas y por la gloria eterna que ha preparado para ellas?”

Esta revelación fue sobre el obispo de Linköpndo que fue después nombrado arzobispo. Hay más sobre el mismo obispo en el Libro 6, capítulo 22, que comienza: “Este prelado.”

 

ANEXO SOBRE el MISMO HOMBRE

 

“El obispo por el que lloras vino a un purgatorio simple. Has de tener la certeza de que, aunque en el mundo tuvo muchos que bloquearon su camino, ellos ahora han recibido sus sentencias, y él será glorificado debido a su fe y pureza.”

 

 

Las palabras de la Madre a su hija, usando una maravillosa comparación para describir a un cierto obispo, asemejándolo a una mariposa, su humildad y orgullo a sus dos alas, las tres fachadas que cubren los vicios del obispo a los tres colores de un insecto, sus actos a lo grosero de su color, su doble voluntad a las dos antenas de una mariposa, su avaricia a su boca, su endeble amor a su endeble cuerpo.

 

                   Capítulo 14

 

La Madre habla a la novia de su Hijo, diciendo: “Tú eres una vasija que el propietario llena y el profesor vacía. Sin embargo, es una y la misma persona quien te llena y te vacía. Una persona que puede verter vino y leche y agua juntas en una vasija sería llamado experto profesor si pudiera separar cada uno de estos líquidos mezclados juntos y devolver cada uno a su propia naturaleza original. Es esto lo que Yo, la Madre y Profesora de toda la humanidad, he hecho y estoy haciéndote. Hace un año y medio, todo tipo de asuntos te eran dichos, y ahora todos ellos parecen estar mezclados juntos en tu alma, y resultaría asqueroso si fueran vertidos juntos, pues su propósito no sería entendido. Es por esto que gradualmente los distingo como veo que conviene.

 

¿Recuerdas que te mandé a un cierto obispo a quien llamé mi sirviente? Vamos a compararlo con una mariposa con dos amplias alas salpicadas de color blanco, rojo y azul. Cuando la tocas, el pigmento se pega a tus dedos como cenizas. Este insecto tiene un cuerpo endeble pero una gran boca, dos antenas en su frente, y un oculto lugar en su barriga a través del cual emite la suciedad de su vientre. Las alas de este insecto, es decir, las alas del obispo, son su humildad y orgullo. Aparentemente semeja ser humilde en sus palabras y gestos, humilde en sus vestimentas y acciones, pero por dentro hay un orgullo que le hace grande a sus propios ojos, tornándolo henchido de su propia reputación, ambicioso del aprecio de la gente, crítico hacia los otros, y arrogante en preferirse a sí mismo antes que a los otros. Con estas dos alas vuela ante las personas con la humildad aparente que pretende complacer a individuos y estar en boca de todos, así como con el orgullo que le hace considerarse más santo que otros.

 

Los tres colores de las alas representan las tres fachadas que cubren sus vicios. El color rojo significa que continuamente adoctrina sobre los sufrimientos de Cristo y los milagros de los santos para ser llamado santo, pero en realidad están lejos de su corazón, pues no tiene mucho gusto por ellos. El color azul significa que, por fuera, no parece preocuparse por los bienes temporales, pareciendo haber muerto al mundo y estar totalmente por las cosas celestiales bajo su fachada de azul celestial. Pero este segundo color no le hace ante Dios más estable o fructífero que el primero. El color blanco implica que es un religioso en su vestimenta y loable en sus formas. Sin embargo, su tercer color tiene tanto encanto y perfección como los dos primeros. Así como el pigmento de una mariposa es denso y se pega a tus dedos, no dejando tras de sí sino una especie de sustancia cenicienta, del mismo modo también sus actos parecen ser admirables, pues tanto desea soledad, pero son vacíos e inefectivos en cuanto a su utilidad para sí, pues no anhela ni ama sinceramente lo que es digno de ser amado.

 

Las dos antenas representan su voluntad dúplice. Verás, quiere llevar una vida de confort en este mundo y obtener la vida eterna tras la muerte. Él no quiere ser engañado al ser considerado de gran estima en la tierra y luego recibir una corona incluso más perfecta en el cielo. Este obispo es precisamente como una mariposa, pensando que puede llevar el cielo en una antena y la tierra en la otra, aunque no puede aguantar la menor dificultad por la gloria de Dios. Así que confía en la iglesia de Dios y cree que puede beneficiarla mediante sus palabras y ejemplo, como si la iglesia no pudiera prosperar sin él. Supone que sus propias buenas obras harán que la gente mundana dé fruto espiritual. De ahí que razone como un soldado que ya ha combatido en la lucha. 'Pues,' dice, 'yo ya soy llamado devoto y humilde, ¿por qué debería esforzarme por alcanzar una vida de mayor austeridad? A pesar de que puedo pecar en unos pocos placeres sin los cuales mi vida sería infeliz, mis mayores méritos y buenos deseos serán mi excusa. Si el cielo puede ser ganado por un vaso de agua fría, ¿qué necesidad hay de luchar por encima de nuestras fuerzas?'

 

Una mariposa tiene también una gran boca, pero su ambición es todavía mayor, tanta que, si pudiera devorar todas las moscas excepto una, querría devorar aquélla también. Del mismo modo, si este hombre pudiera añadir un céntimo a los muchos que ya tiene en secreto de modo que no fuera percibido, lo tomaría, aunque ni aun así el hambre de su avaricia sería calmada.

 

Una mariposa también tiene una salida oculta para sus impurezas. Este hombre, también, da impropia ventosidad a su ira e impaciencia, mostrando sus secretas impurezas a otros. Y como una mariposa tiene un cuerpo pequeño, este hombre tiene pequeña caridad, mientras que su falta de caridad es maquillada sólo por la amplitud y anchura de sus alas.” La novia respondió: “Si tiene apenas una chispa de caridad, hay siempre algo de esperanza de vida y caridad y salvación por él.” La Madre dijo: “¿Acaso no tenía Judas también algo de caridad cuando dijo después de que había traicionado a su Señor: 'He pecado al traicionar sangre inocente?´. Quería hacer que pareciera que tenía caridad, pero no tenía ninguna.”

 

 

Palabras de la Madre a su hija en las cuales otro obispo es alegóricamente descrito como un tábano, su elocuencia verbal como vuelo, sus dos preocupaciones como dos alas, su adulación del mundo como un aguijón; y sobre la sorpresa de la Virgen ante la vida de estos dos obispos; también sobre predicadores.

 

                   Capítulo 15

 

La Madre habla de Nuevo a la novia, diciendo: “Te he mostrado otro obispo al cual llamé el pastor del rebaño. Vamos a compararlo a un tábano de un color terroso que vuela ruidoso. En cualquier lugar en que él se posa, su picadura es terrible y dolorosa. Este pastor tiene un color terroso, pues, aunque fue llamado a la pobreza, preferiría ser rico que pobre, preferiría estar a cargo que someterse, preferiría tener su propia voluntad que ser disciplinado mediante la obediencia a otros. Vuela ruidosamente en el sentido de que está lleno de elocuencia verbal en su pía predicación, y sermonea sobre las vanidades mundanas en vez de sobre la doctrina espiritual, elogiando y siguiendo las vanidades mundanas en vez de la santa simplicidad de su orden.

 

También tiene dos alas, esto es, dos ideas: la primera es que quiere ofrecer a la gente un discurso encantador y tranquilizador para ganarse su estima. El segundo es que quiere que todos se rindan a él y le obedezcan. El aguijón de un tábano es insoportable. Del mismo modo, este hombre aguijonea las almas hasta la condenación. Aunque debería ser un doctor de almas, no habla a las personas que a él acuden sobre su peligro y enfermedad ni usa un agudo escalpelo, sino que les habla tranquilizadoramente para ser llamado manso y para no provocar que nadie le evite. Estos dos obispos son sencillamente asombrosos. Uno de ellos finge ser pobre, solitario y humilde para ser llamado espiritual. El otro quiere poseer el mundo para ser llamado misericordioso y generoso. Aquél quiere aparentar que no posee nada y sin embargo clama por poseer todo secretamente. El otro abiertamente quiere tener muchas posesiones para tener mucho que dar y así ganarse la estima de otros. Del mismo modo, como dice el refrán, puesto que me sirven de una manera que no puedo ver (porque no la acepto), les recompensaré de una manera que no verán.

 

¿Te preguntas por qué tales hombres son elogiados por su predicación? Te lo diré: a veces un mal hombre habla a buenas personas y el buen Espíritu de Dios es vertido en ellos, no a causa de la bondad del profesor sino a través de las palabras del profesor en las cuales el buen Espíritu de Dios se encuentra para el bien de los que escuchan. A veces un buen hombre habla a gente mala que están volviéndose buenos por oír tanto por el buen Espíritu de Dios como por la bondad del profesor.

A veces un hombre frío habla a gente fría de tal manera que esos fríos oyentes recuentan lo que han oído a gente ferviente que no ha estado allí, volviendo a sus oyentes más fervientes. Así que, no te preocupes acerca de a qué clase de gente eres enviado. ¡Maravilloso es Dios que pisotea con huellas doradas y coloca barro entre los rayos del sol!”

 

La explicación del Hijo a la novia de que la condenación de las almas no agrada a Dios; también, sobre las sorprendentes cuestiones de un obispo más joven a un obispo mayor, y sobre las respuestas del obispo mayor al joven.

 

                   Capítulo 16

 

El Hijo habla a la novia, diciendo: “¿Por qué piensas que estos dos hombres te están siendo mostrados? ¿Es porque Dios disfruta en censurarlos y condenarlos? Desde luego que no. No, esto se hace con objeto de revelar mejor la paciencia y gloria de Dios y también para que aquellos que lo oigan puedan temer el juicio de Dios. Pero ahora, ven y escucha una sorprendente conversación. Mira allí, el obispo más joven ha preguntado al mayor una cuestión, diciendo: 'Hermano, oye y respóndeme. Una vez tú habías sido vinculado al yugo de la obediencia, ¿por qué lo abandonaste? Una vez que tú habías elegido la pobreza y el estado religioso, ¿por qué los abandonaste? Una vez que habías asumido el estado religioso y declarado a ti mismo muerto al mundo, ¿por qué buscaste el episcopado?' El hombre más viejo respondió: 'La obediencia que me enseñó a ser un inferior era una carga para mí. Es por esto que preferí mi libertad. El yugo que Dios dice que es agradable era amargo para mí.

 

Es por esto que busqué y escogí el confort corporal. Mi humildad era fingida. Es por esto que anhelé honores. Y, puesto que es mejor empujar que arrastrar, deseé el episcopado en consecuencia.' El hombre más joven preguntó de nuevo: '¿Por qué no honraste tu sede episcopal dándole honor del mundo? ¿Por qué no adquiriste riquezas mediante la sabiduría del mundo? ¿Por qué no gastaste tus posesiones de acuerdo con las demandas del honor del mundo? ¿Por qué te humillaste a ti mismo exteriormente en vez de actuar de acuerdo con la ambición del mundo?'

 

El hombre más viejo respondió: 'La razón por la que no esparcí honores mundanos sobre mi sede fue que estaba esperando ser yo mismo honrado mucho más por parecer ser humilde y espiritual antes que preocupado por las cosas del mundo. Por eso, con objeto de ser elogiado por la gente mundana, hice exhibición de que tenía todo en desprecio; parecí humilde y devoto para ser tenido en estima por los hombres religiosos. La razón por la cual no adquirí riquezas mediante sabiduría mundana fue para que los hombres espirituales no lo notaran y me despreciaran a causa de mi condición laica. La razón por la que no fui generoso en dar regalos fue que preferí tener pocos en vez de muchos compañeros para mi propia paz y calma. Preferí tener mi pecho lleno de dinero que repartir regalos.'

 

De nuevo el hombre más joven preguntó: 'Dime, ¿por qué diste una agradable y dulce bebida en una vasija sucia a un asno? ¿Por qué diste al obispo las cáscaras del cerdo? ¿Por qué arrojaste tu corona bajo tus pies? ¿Por qué escupiste el trigo pero masticaste hierbajos? ¿Por qué liberaste a otros de sus cadenas pero te ataste a ti mismo con grilletes? ¿Por qué aplicaste medicinas a las heridas de otros y veneno a las tuyas?' El hombre más viejo respondió: 'Di a mi asno una dulce bebida de un asquerosa, sucia vasija en el sentido de que, aunque era erudito,  preferí administrar los divinos sacramentos del altar por el honor de mi reputación mundana en vez de aplicar a mí mismo cuidados diarios. Dado que mis secretos eran desconocidos a los hombres pero conocidos por Dios, crecí mucho en presunción y de esa manera añadí gravedad a la severa justicia de mi terrible condenación.

 

A la segunda cuestión, respondo que dí al obispo las cáscaras del cerdo en el sentido de que seguí las incitaciones de la naturaleza por autoindulgencia y no permanecí firme en autocontención. En cuanto a la tercera cuestión, tire mi corona episcopal bajo los pies en el sentido de que preferí cometer actos de misericordia en honor del favor humano en vez de actos de justicia por la gloria y el amor de Dios.

 

En lo que respecta a la cuarta cuestión, escupí el trigo pero mastiqué paja en el sentido de que no prediqué las palabras de Dios por amor de Dios ni me gustó hacer las cosas que a otros les recomendaba hacer. En cuanto a la quinta cuestión, liberé a otros pero me até a mí mismo en el sentido de que absolví a las personas que venían a mí con contrición, pero a mí mismo me gustaba hacer las cosas que ellos lamentaban mediante su penitencia y rechazaban mediante sus lágrimas. En cuanto a la sexta cuestión, ungí a otros con ungüento curativo pero a mí mismo con veneno en el sentido de que mientras predicaba sobre la pureza de vida y hacer a otros mejores, me hice a mí mismo peor. Establecí preceptos para los otros pero yo mismo estaba poco deseoso de levantar un dedo para hacer aquellas mismas cosas. Donde veía a otros progresando, aquí es donde yo fallaba y malgastaba, pues prefería añadir una carga a mis ya cometidos pecados que aligerar mi carga de pecados haciendo reparación.'

 

Después de esto una voz se oyó, diciendo: 'Da gracias a Dios  de que tú no estás entre esas vasijas venenosas, que, cuando se rompen, vuelven al mismo veneno.' Inmediatamente, la muerte de uno de los dos fue anunciada.”

 

 

Las palabras de la Virgen a su hija elogiando la vida y orden de Santo Domingo, y sobre cómo éste se volvió a Ella en la hora de su muerte, y sobre cómo en los tiempos modernos pocos de sus frailes viven por el signo de la Pasión de Cristo dado a ellos por Domingo, sino que muchos de ellos viven por la marca de incisión dada a ellos por el demonio.

 

                   Capítulo 17

 

De nuevo la Madre habla a la novia, diciendo: “Ayer te hablé sobre dos hombres que pertenecían a la Regla de Santo Domingo. Domingo mantuvo a mi Hijo como su Señor querido y me amó como su Madre más que su propio corazón. Mi Hijo le dio a este santo hombre el inspirado pensamiento de que hay tres cosas en el mundo que desagradan a mi Hijo: orgullo, avaricia, y deseo carnal. Por sus suspiros y súplicas, Santo Domingo procuró ayuda y medicina para combatir estos tres demonios. Dios tuvo compasión de sus lágrimas y le inspiró que estableciese una regla codificada de vida en la cual el santo hombre opuso tres virtudes a los tres demonios del mundo.

 

Contra el vicio de la avaricia él estableció que uno no debe poseer nada sin el permiso de su superior. Contra el orgullo prescribió vestir un hábito humilde y simple. Contra la voracidad sin fondo de la carne, prescribió abstinencia y tiempo para practicar autodisciplina. Colocó un superior sobre sus frailes para preservar la paz y proteger la unidad.

 

En su deseo de dar a sus frailes un signo espiritual, simbólicamente imprimió una cruz roja en sus brazos izquierdos cerca del corazón, quiero decir a través de su instructivo y fructífero ejemplo, cuando les enseñaba y advertía continuamente que recordasen el sufrimiento de Dios, predicasen la palabra de Dios más fervientemente, no por honor del mundo sino por amor a Dios y a las almas. También les enseñó a someterse en vez de gobernar, a odiar su propia voluntad, a soportar insultos pacientemente, a no querer nada más allá de comida y ropa, a amar la verdad en sus corazones y a proclamarla con sus labios, no para buscar su propio elogio sino para tener la palabra de Dios en sus labios y enseñarla siempre, sin omitirla por vergüenza o pronunciarla para ganar el favor humano.

 

Cuando llegó la hora de su entrega, que mi Hijo le había revelado en espíritu, vino con lágrimas a mí, su Madre, diciendo: 'Oh María, Reina del Cielo, a quien Dios predestinó para Sí para unir sus naturalezas divina y humana, sólo Tú eres esa virgen y sólo Tú eres la más valiosa madre. Eres la más poderosa de las mujeres de las cuales el Poder mismo escogió. ¡Óyeme cuando te ruego! Sé que eres la más poderosa y por eso oso venir ante Ti. ¡Toma a mis frailes, a quienes he criado y cultivado bajo la austeridad de mi escapulario, y protégelos bajo tu amplio manto! ¡Legíslalos y cuídalos de nuevo, para que el viejo enemigo no pueda prevalecer contra ellos y no pueda arruinar la nueva viña plantada por la mano derecha de tu Hijo! Mi Señora, por mi escapulario con sus piezas una delante y otra detrás, no me estoy refiriendo a otra cosa sino a la doble preocupación que he mostrado por mis frailes.

 

 Estaba ansioso noche y día por ellos y sobre cómo deberían servir a Dios practicando la templanza de un modo razonable y digno de elogio. Recé por ellos para que no deseasen cosas mundanas que pudieran ofender a Dios o que pudieran ennegrecer su reputación de humildad y piedad entre sus compañeros. Ahora que el tiempo de mi recompensa ha llegado, a Ti te confío mis miembros. Enséñales como a niños mientras los llevas como su madre.' Con éstas y otras palabras, Domingo fue llamado a la gloria de Dios.

 

Le respondí como sigue, usando lenguaje figurado: 'Oh Domingo, mi querido amigo, puesto que me amaste más que a ti mismo, protegeré a tus hijos bajo mi manto y los legislaré, y todos aquéllos que perseveren en tu modelo de conducta serán salvados. Mi manto es amplio en misericordia y no niego misericordia a ninguno que alegremente la pida. Todos aquellos que la buscan encuentran protección en el seno de mi misericordia.'

 

Pero, hija mía, ¿en qué piensas que consiste la regla de los Dominicos? Seguramente, consiste en humildad, continencia, y contención del mundo. Todos aquellos que hacen un compromiso  con estas tres virtudes y perseveran amorosamente en ellas nunca serán condenados. Ellos son los que mantienen la regla de los Benditos Dominicos. Ahora oye algo verdaderamente sorprendente: Domingo colocó a sus hijos bajo mi amplio manto, pero, mira y ve, ahora hay menos de ellos bajo mi amplio manto de los que había en la austeridad de su escapulario. Sin embargo ni siquiera durante la vida de Domingo tuvo alguno una verdadera piel de oveja o un carácter dominico. Puedo ilustrarte sobre su carácter mejor por medio de una parábola.

 

Si Domingo descendiera de las alturas del cielo donde vive y dijera al Ladrón que estaba regresando del valle y había estado cuidando del rebaño con vistas a sacrificarlo y destruirlo, él diría '¿Por qué estás llamando y alejando el rebaño que conozco como mío por evidentes signos?' El Ladrón podría responder: '¿Por qué, Domingo, te apropias lo que no es tuyo? Es hurto escandaloso usurpar la propiedad de otro para uno mismo.' Si Domingo intentara responderle que él los había criado y amaestrado y guiado y enseñado, el Ladrón diría: 'Tú puedes haberlos criado y enseñado, pero yo los he conducido de vuelta a su propia libre voluntad por gentil persuasión.

 

Puedes haber mezclado indulgencia con austeridad para ellos, pero yo los tenté más persuasivamente y les mostré cosas mejores a sus gustos, y, ve, la mayoría de ellos están corriendo a mi pasto a mi llamada. Así es como sé que el rebaño deseoso de seguirme es mío, dado que son libres para elegir el que les atrae más.' Si Domingo debiera responder a su vez que sus ovejas están marcadas con un signo rojo en el corazón, el Ladrón diría; 'Mis ovejas están marcadas con mi signo, una marca de incisión sobre su oreja derecha. Puesto que mi signo es más obvio y visible que el tuyo, las reconozco como mis ovejas.'

 

El Ladrón representa al demonio que ha incorporado a muchas ovejas de Domingo en sí mismo. Ellas tienen una incisión en la oreja derecha en el sentido de que no escuchan las palabras de vida de aquél que dice: 'El camino al cielo es estrecho.' Ellos sólo ponen en práctica aquellas palabras que les gusta oír. Las ovejas de Domingo son pocas, y tienen un signo rojo en su corazón en el sentido de que tienen en mente amorosamente los sufrimientos de Dios y llevan una vida feliz en total castidad y pobreza, fervientemente predicando la palabra de Dios.

 

Pues ésta es la Regla de Dominico tal como la gente comúnmente la expresa; 'Ser capaz de cargar todo lo que puedas en tu espalda, no querer nada más que lo que la Regla permite, dejar no sólo las cosas superfluas sino incluso a veces abstenerse de las cosas lícitas y necesarias debido a los impulsos de la carne.'”

 

 

Las palabras de la Madre a su hija sobre cómo los frailes deberían escuchar ahora y de hecho escuchan más ágilmente la voz del Diablo que aquella de su padre Domingo, sobre cómo ahora pocos de ellos siguen sus huellas; sobre aquellos que persiguen el episcopado por honor mundano y por su propio confort y libertad no pertenecen a la regla de Santo Domingo; sobre la terrible condenación de tales hombres, y sobre la condenación experimentada por aquel episcopado.

 

                   Capítulo 18

 

La Madre habla a la novia, diciendo: “Te dije que todos aquellos que pertenecen a la Regla de Domingo están bajo mi manto. Ahora vas a oír precisamente cuántos son. Si Domingo descendiera del lugar de deleites donde goza de verdadera felicidad  y gritara como sigue: 'Mis queridos hermanos, vosotros, mis seguidores, hay cuatro cosas buenas reservadas para vosotros: honor en retribución a la humildad, riquezas infinitas en retribución a la pobreza, satisfacción sin hastío en retribución a la continencia, eterna vida en retribución a la contención del mundo,' a duras penas le escucharían. Por el contrario, si el diablo de repente apareciera desde su agujero y proclamase cuatro cosas diferentes, y dijera: 'Domingo os prometió cuatro cosas. Mirad aquí lo que tengo en mi mano.

 

Ofrezco honores, tengo riqueza en mi mano, instantánea gratificación hay aquí, el mundo será delicioso de disfrutar. ¡Tomad lo que os ofrezco, entonces! ¡Usad estas cosas que son seguras! ¡Llevad una vida de alegría de manera que después de la muerte podáis regocijaros juntos!' Si estas dos voces sonaran en el mundo, más personas correrían a la voz del ladrón y del demonio que a la voz de Domingo, mi gran y buen amigo. ¿Qué diré de los frailes de Domingo?

Aquellos que están en esta Regla son en verdad pocos, menos aún que aquellos que siguen sus huellas imitándole. Porque no todos escuchan la voz única, porque no todos son de una y la misma manera - no en el sentido de que no todos vienen de Dios o de que no todos pueden ser salvados, si quieren, sino en el sentido de que no todos escuchan la voz del Hijo de Dios diciendo: '¡Venid a mí y os refrescaré, dándome a mí mismo a vosotros!'

 

Pero, ¿que diré de aquellos frailes que persiguen el episcopado por razones mundanas? ¿Pertenecen ellos realmente a la regla de Domingo? Ciertamente no. ¿O son aquellos que aceptan el episcopado por una buena razón excluidos de la Regla de Domingo? Desde luego que no. El bendito Agustín vivió según la Regla antes de convertirse en obispo, pero cuando era obispo no abandonó su regla de vida, aunque alcanzó los más altos honores. Pues aceptó el honor con reluctancia, y ello no le trajo más confort sino más trabajo, porque cuando vio que podía  hacer bien a las almas, alegremente abandonó sus propios deseos y confort físico en honor de Dios con el fin de ganar más almas para Dios. De acuerdo con esto, aquellos hombres que aspiran y aceptan el episcopado para ser de mayor beneficio a las almas, sí que pertenecen a la Regla de Domingo. Su recompensa será doble, tanto a causa de la noble orden que han tenido que dejar y a causa de la carga del oficio episcopal al cual fueron llamados.

Juro por ese Dios por quien los profetas juraron, que no juraron su propio juramento en impaciencia sino porque tomaron a Dios como testigo a sus palabras.

Del mismo modo, por el mismo Dios declaro y juro que a aquellos frailes que han escarnecido la regla de Domingo vendrá un feroz cazador con feroces perros. Es como si un sirviente dijera a su señor: 'Han venido a tu jardín muchas ovejas cuya carne está envenenada, cuyas lanas están enmarañadas de mugre, cuya leche es inútil, y que son muy insolentes en sus lujurias. Mándalas ser sacrificadas, para que no haya escasez de pasto para las ovejas provechosas y para que las buenas ovejas no sean confundidas por la insolencia de las malas.'

 

El señor le respondería: 'Cierra las entradas para que sólo aquellas ovejas aprobadas por mí puedan entrar, tales ovejas a las que es justo acoger y nutrir, tales son rectas y pacíficas.' Te diré que algunas de las entradas serán cerradas al principio, pero no todas ellas. Después el cazador vendrá con sus perros de caza y no guardará sus lanas de las flechas ni sus cuerpos de las heridas hasta que sus vidas hayan sido exterminadas. Entonces los guardas vendrán y cuidadosamente inspeccionarán y examinarán la clase de oveja que sea admitida al pasto del Señor.”

 

La novia dijo en contestación: “Mi Señora, no se enfade si le hago una pregunta.

Dado que el Papa relajó la austeridad de la regla para ellos, ¿deberían ellos ser censurados por comer carne o algo más colocado ante ellos?” La Madre respondió: “El Papa, tomando en consideración la debilidad e inadecuación de la naturaleza humana, como fue expuesto por algunos, razonablemente les permitió comer carne para que pudieran ser más capaces de trabajar y más fervientes en la predicación, no porque ellos pudieran parecer vagos y laxos. Por esta razón, excusamos al Papa por permitirlo.” Entonces la novia dijo: “Domingo organizó un hábito hecho ni del mejor ni del peor tejido, sino algo entre los dos. ¿Deberían ser censurados por vestir ropas más finas?” La  Madre respondió: “Domingo, quien dictó su regla inspirado por el Espíritu de mi Hijo, prescribió que no deberían tener ropa hecha de materiales mejores o más caros para no ser criticados y marcados por vestir un fino y caro hábito y volverse orgullosos a causa de ello.

 

Él también estableció que no deberían tener ropa hecha del material más pobre o basto para no ser demasiado molestados  por la aspereza de su ropa cuando descansasen después del trabajo. En lugar de eso, estipuló que tuvieran ropa de una calidad moderada y adecuada sobre la que no pudieran volverse orgullosos o sentir vanidad, sino que les mantuviera protegidos del frío y salvaguardase su continuo progreso en una vida de virtud. Por tanto, nosotros elogiamos a Domingo por sus recomendaciones pero reprendemos a aquellos frailes suyos que hacen cambios en sus hábitos en honor de la vanidad en vez de en honor de la utilidad.”

 

De nuevo la novia dijo: “¿Deberían aquellos frailes que construyeron altas y suntuosas iglesias para tu Hijo ser reprendidos? ¿O ellos han de ser censurados y criticados si piden muchas donaciones para construir tales edificios?” La Madre respondió: “Cuando una iglesia es suficientemente amplia para abrigar a toda la gente que entra en ella, cuando sus muros son lo suficientemente altos para que la gente que entra en ella no se amontone, cuando sus muros son suficientemente gruesos y fuertes para resistir cualquier viento, cuando su tejado es suficientemente tenso y firme para no permitir goteo, entonces     ellos la han construido suficientemente. Un corazón humilde en una iglesia humilde es más agradable a Dios que altos muros dentro de los cuales hay cuerpos pero los corazones quedan fuera. De acuerdo con esto, ellos no tienen necesidad de llenar sus pechos de oro y plata  para los trabajos de construcción, pues no hizo a Salomón ningún bien haber construido tan suntuosos edificios cuando él se descuidó en amar a Dios, por el cual habían sido construidos.”

 

Tan pronto como estas cosas habían sido dichas y oídas, el obispo más anciano, que anteriormente se dijo que había muerto, gritó diciendo: “¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! ¡Mi mitra ha desaparecido! Lo que estaba escondido bajo ella ahora puede ser visto. ¿Dónde está ahora el honorable obispo? ¿Dónde está el venerable sacerdote? ¿Dónde está el pobre fraile? Se ha ido con el obispo que fue ungido con óleo por su oficio apostólico y su vida de pureza. Es olvidado el esclavo de estiércol manchado de grasa. Se ha ido el sacerdote que estaba consagrado por santas palabras para ser capaz de transformar pan inanimado e inerte en el Dios vivo. Olvidado es el traidor embustero que codiciosamente vendió a aquel que redimió a todos los hombres en su amor.

 

Ido es el pobre fraile que renunció al mundo a través de su voto. Ahora yo permanezco condenado por mi orgullo y ostentación. Aunque estoy compelido a decir la verdad: Aquel que me condenó es un justo juez. Él habría preferido liberarme a través de una muerte tan amarga como aquella que Él sufrió cuando fue colgado en el madero de la Cruz que no que yo recibiera tal condenación como ahora experimento – pero su justicia, que Él no puede contravenir, habló contra ello.”

 

 

La respuesta de la novia a Cristo sobre cómo ella es afligida por varios pensamientos inútiles, y sobre cómo no puede librarse de ellos, y la respuesta de Cristo a la novia sobre por qué Dios permite esto, y sobre la utilidad de tales pensamientos y miedos respecto a su recompensa, si ella detesta los pensamientos y tiene un temor prudente de Dios, y sobre cómo no debe restarle importancia al pecado venial no sea que éste lleve al pecado mortal.

 

                   Capítulo 19

 

El Hijo habla a la novia: “¿Sobre qué estás preocupada y ansiosa?” Ella respondió: “Soy afligida por varios pensamientos inútiles de los que no puedo librarme, y oír acerca de tu terrible juicio me inquieta.” El Hijo respondió: “Esto es verdaderamente justo. Antes encontrabas placer en deseos mundanos contra mi voluntad, pero ahora se permite a diferentes pensamientos venir a ti contra tu voluntad.

 

Pero ten un prudente temor de Dios, y pon gran confianza en mí, tu Dios, sabiendo seguro que cuando tu mente no siente placer en pensamientos pecadores sino que lucha contra ellos porque los detesta, entonces se convierten en una purgación y una corona para el alma. Pero si sientes placer en cometerlos, incluso un leve ligero pecado, que sabes que es pecado, y haces eso confiando en tu propia abstinencia y presumiendo de gracia, sin hacer penitencia y reparación por ello, has de saber que puede convertirse en un pecado mortal. De acuerdo con esto, si algún placer pecador de cualquier clase viene a tu mente, debes enseguida pensar sobre a dónde lleva y arrepentirte. Después de que la naturaleza humana fue debilitada, el pecado con frecuencia ha surgido de la debilidad humana. No hay nadie que no peque al menos venialmente, pero Dios en su misericordia ha dado a la humanidad el remedio de sentir pena por cada pecado así como ansiedad sobre no haber hecho suficiente reparación de los pecados por los que uno ha hecho reparación.

 

Dios nada odia tanto como cuando sabes que has pecado pero no te importa, confiando en tus otras acciones meritorias, como si, a causa de ellas, Dios aguantase tu pecado, como si no pudiera ser glorificado sin ti, o como si Él te dejara hacer algo malvado con su permiso, viendo todas las buenas acciones que has hecho, pues, incluso si hicieras un centenar de buenas obras por cada una de las malvadas, aún así no eres capaz de pagar a Dios en devolución por su bondad y amor. Así que, entonces, mantén un temor racional de Dios e, incluso si no puedes evitar esos pensamientos, entonces por lo menos sopórtalos pacientemente y usa tu voluntad para luchar contra ellos. No serás condenado porque entren en tu cabeza, a menos que sientas placer en ellos, pues no está dentro de tu poder evitarlos.

 

De nuevo, mantén tu temor de Dios para no caer a través del orgullo, incluso aunque no consientas los pensamientos. Cualquiera que permanece firme permanece por el solo poder de Dios. Así  el temor de Dios es como el puente al cielo. Muchos hay que han caído de cabeza en sus muertes, porque se han vaciado de temor de Dios y entonces se sintieron avergonzados de hacer confesión ante los hombres, aunque ellos no habían sentido vergüenza de pecar ante Dios. Por tanto, me negaré a absolver el pecado de una persona que no se ha preocupado lo bastante de pedir mi perdón por un pequeño pecado. De esta manera, los pecados se aumentan a través de la práctica habitual, y un pecado venial que podía haber sido perdonado a través de contrición se convierte en uno serio a través de la negligencia y desdén de una persona, como puedes deducir del caso de esta alma que ya ha sido condenada.

 

Después de haber cometido un pecado venial y un pecado perdonable, él lo aumentó mediante la práctica habitual, confiando en sus otras obras buenas, sin pensar que Yo podría tomar los pecados menores en cuenta. Capturado en una red de habitual y excesivo placer, su alma ni corrigió ni refrenó su intención pecadora, hasta el día en que su sentencia se presentó a las puertas y su momento final se estaba aproximando. Es por esto que, como el fin se aproximaba, su consciencia fue de repente agitada y dolorosamente afligida porque iba a morir pronto y tenía miedo de perder el poco bien temporal que amaba. Incluso hasta el momento final de un pecador Dios le tolera, esperando para ver si va a dirigir su libre voluntad lejos de su apego al pecado.

 

Sin embargo, si la voluntad del alma no es corregida, esa alma es entonces reducida a un fin sin fin. Lo que ocurre es que el demonio, sabiendo que cada persona será juzgada de acuerdo con su consciencia e intención, trabaja poderosamente al final de la vida para distraer el alma y alejarla de la rectitud de intención, y Dios permite que ocurra, pues el alma se negó a permanecer vigilante cuando debería haberlo estado.

 

Además, no te vuelvas confiado y presuntuoso, si llamo a alguno mi amigo o sirviente como una vez llamé a este hombre. También llamé a Judas amigo y a Nabucodonosor sirviente. Yo mismo dije: 'Vosotros sois mis amigos si seguís mis mandamientos.' De la misma manera, digo ahora: 'La gente que me imita son mis amigos; aquellos que me persiguen por despreciar mis mandamientos son mis enemigos.' Después de que había sido dicho que Yo había encontrado un hombre según mi propio corazón, ¿acaso no cometió David el pecado de asesinato? Salomón, que recibió tan maravillosos regalos y promesas, pecó contra la bondad y, debido a su ingratitud, la promesa fue cumplida no en él sino en Mí, el Hijo de Dios.

 

De acuerdo con esto, así como cuando te dicté una fórmula de cierre al final, también añadiré esta fórmula de cierre a mi locución: si cualquiera hace mi voluntad y abandona la suya, recibirá la herencia de la vida eterna. Aquel que oye mi voluntad pero no persevera en hacerla, acabará como el sirviente más desagradecido e inútil. Sin embargo, no has de perder la esperanza, si Yo llamo a cualquiera enemigo, pues tan pronto como un enemigo cambia su voluntad a mejor será un amigo de Dios. No estaba Judas junto a los doce cuando dije: 'Vosotros, mis amigos, que habéis seguido mi voluntad también os sentaréis en doce tronos.' En aquel tiempo Judas estaba en verdad siguiéndome, pero no se sentará con los doce. ¿De qué modo, entonces, han sido cumplidas las palabras de Dios? Yo respondí: Dios, que ve el corazón de las personas y sus voluntades juzga y recompensa de acuerdo con lo que ve.

 

Un ser humano juzga de acuerdo con lo que ella o él ve en la superficie. Por tanto, con objeto de que ninguna persona buena se torne orgullosa o cualquier mala persona pierda la esperanza, Dios ha llamado tanto a buenos como a malos al apostolado, así como cada día llama a buenos y malos a más alto rango para que todos cuyo modo de vida está de acuerdo con su oficio sean glorificados en la eternidad. Aquel que asume el honor pero no la carga es glorificado a tiempo y perece en la eternidad. Porque Judas no me siguió con corazón perfecto, las palabras 'vosotros que me habéis seguido' no se aplican a él, puesto que no perseveró hasta el punto de recompensa. Sin embargo, las palabras se aplican a aquellas personas que iban a perseverar tanto entonces como en el tiempo por venir, por el Señor, porque aquel a quien todas las cosas presentan, a veces dice cosas en tiempo presente que se aplican al futuro, y a veces habla sobre cosas que van a cumplirse como si ellas ya hubieran sido cumplidas. A veces, también, Él mezcla pasado y futuro y usa el pasado en lugar del futuro, de modo que nadie pueda presumir analizar el inmutable propósito de la Trinidad.

 

Escucha aquí una cosa más: 'Muchos son llamados pero pocos son escogidos.' Este hombre fue llamado al episcopado pero no fue escogido, porque demostró ser desagradecido a la gracia de Dios. De ahí que, él es un obispo de nombre pero es indigno de su servicio y es enumerado entre aquellos que descienden pero no se levantan otra vez.”

 

ANEXO

 

El Hijo de Dios habla: “Hija, te estás preguntando por qué un obispo murió pacíficamente, pero el otro murió de una horrible muerte cuando el muro cayó y le aplastó totalmente, y él sobrevivió un poco pero con una gran cantidad de dolor. Yo te respondo: la Escritura dice - no en vano, Yo mismo lo he dicho - que el justo, no importa de qué clase de muerte muera, está en las manos de Dios, pero la gente mundana considera una persona justa solamente si su partida es pacífica y sin dolor o vergüenza. Dios, sin embargo, reconoce como justo a aquel que ha demostrado permanecer en templanza de manera perdurable o que ha sufrido por el amor de la rectitud. Los amigos de Dios sufren en este mundo con objeto de recibir un menor castigo en el futuro o para ganar una más magnífica corona en el cielo.

 

Pedro y Pablo murieron en honor de la rectitud, aunque Pedro murió de una muerte más dolorosa que Pablo, porque amó la carne más que Pablo; él también tuvo que ser más conformado a Mí a través su dolorosa muerte pues ostentó la primacía de mi iglesia. Pablo, sin embargo, como tenía un mayor amor por la continencia y porque había trabajado más duro, murió por la espada como un noble caballero, pues Yo preparo todas las cosas de acuerdo al mérito y la medida. Así, en el juicio de Dios, no es el modo en que la persona acaba su vida o su horrible muerte lo que las lleva a su recompensa o a condenación, sino su intención y voluntad. El caso es similar en lo que respecta a aquellos dos obispos. Uno de ellos sufrió más dolorosamente y murió de una muerte más terrible. Esto redujo su castigo, aunque no le sirvió para ganar la recompensa de la gloria, porque no sufrió con una correcta intención. El otro obispo murió en gloria, pero fue debido a mi oculta justicia y no le ayudó a ganar una eterna recompensa, porque no rectificó su intención mientras estaba vivo.”

 

 

Las palabras de la Madre a la hija sobre cómo el talento representa los dones del Espíritu Santo, y sobre cómo San Benedicto acrecentó los dones del Espíritu Santo a él entregados, y sobre cómo el Espíritu Santo y el espíritu demoníaco entran en el alma humana.

 

                   Capítulo 20

 

La Madre habla: “Hija, está escrito que el hombre que recibió cinco talentos ganó otros cinco. ¿Qué significa un talento sino un don del Espíritu Santo? Algunos reciben conocimiento, otros, riqueza, otros contactos prósperos. Sin embargo, todos deben producir dobles beneficios al Señor; por ejemplo, en lo que respecta al conocimiento, viviendo útilmente para sí mismos e instruyendo a los otros; en lo que respecta a riqueza y otros dones, usándolos racional y caritativamente ayudando a otros. De esta manera el buen abad Benedicto acrecentó el don de la gracia que él había recibido al desdeñar los bienes que son efímeros, por forzar a su cuerpo a servir a su alma, por no anteponer nada a la caridad. Ansioso por no permitir que sus oídos fueran corrompidos por conversaciones vanas ni sus ojos por ver placenteras vistas, él huyó al desierto en imitación de aquel hombre que, cuando aún no había nacido, reconoció la venida de su querido Salvador y exultó de gozo en el seno de su madre.

 

Benedicto habría ganado el cielo sin el desierto, tan muerto estaba el mundo para él y tan completamente lleno de Dios su corazón. Sin embargo, le agradó a Dios llamar a Benedicto a la montaña para que muchos vinieran a conocerle y muchos fueran inspirados por su ejemplo a buscar una vida de perfección. El cuerpo de este hombre bendito era como un saco de tierra que encerraba el fuego del Espíritu Santo y dejaba fuera de su corazón el fuego del demonio. El fuego físico es encendido por entrambos, aire y aliento del hombre. Similarmente, el Espíritu Santo entra en el alma humana, sea a través de inspiración personal o por elevar la mente a Dios a través de alguna acción humana o locución divina. El espíritu del demonio asimismo visita a su propia gente. Sin embargo, los dos espíritus difieren inconmensurablemente, porque el Espíritu Santo hace al alma fervorosa en su búsqueda de Dios pero no provoca ardor en su cuerpo. Hace resplandecer su luz en pureza y modestia pero no oscurece la mente con el mal. El mal espíritu, por otro lado, provoca que la mente arda de deseos carnales y la amarga terriblemente. Oscurece el alma haciéndola irreflexiva y la empuja sin remordimiento hacia las cosas terrenales.

 

Para que el buen fuego que estaba en Benedicto pudiera prender en muchas personas, Dios le llamó a la montaña y, después de que muchas otras llamas habían sido llamadas junto con él, Benedicto hizo una gran hoguera con ellas por el Espíritu de Dios. Compuso una regla de vida para ellos a través del Espíritu de Dios. A través de esta regla muchas personas han alcanzado la misma perfección que él. Ahora, sin embargo, hay muchos tizones proyectados desde la hoguera de San Benedicto y yacen dispersos por todo lugar, teniendo frialdad en vez de calor, oscuridad en vez de luz. Si fueran reunidos en el fuego, probablemente emitirían fuego y calor.”

 

 

Las palabras de la Madre a la hija, mostrando la grandeza y perfección de la vida de San Benedicto mediante una comparación; también, el alma que alberga fruto mundano es representada como un árbol estéril, el orgullo de la mente como un pedernal, y el frío del alma como cristal; y sobre cómo tres notables chispas emanan de estas tres cosas, es decir, del cristal, el pedernal, y el árbol.

 

                   Capítulo 21

 

La Madre habla: “Te dije antes que el cuerpo del bendito Benedicto fue como un saco que fue disciplinado y gobernando pero no gobernó. Su alma fue como un ángel, emanando mucho calor y llamas. Te mostraré esto por medio de una comparación. Es como si hubiera tres fuegos. El primero de ellos fue encendido con mirra y produjo un dulce olor. El segundo fue encendido en seco. Produjo calientes brasas y una espléndida llamarada. El tercero fue encendido con aceite de oliva. Produjo llamas, luz, y calor. Estos tres fuegos se refieren a tres personas, y las tres personas se refieren a tres estados del mundo.

 

El primero fue el estado de aquellos que reflexionaron sobre el amor de Dios y rindieron sus voluntades en manos de otros. Ellos aceptaron la pobreza y la humildad en lugar del orgullo y vanidad del mundo, y amaron la continencia y la pureza en lugar de la desmesura. Suyo fue el fuego de mirra, pues, así como la mirra es acre pero mantiene a los demonios lejos y aplaca la sed, así también su abstinencia fue acre para el cuerpo pero aplacó sus deseos excesivos y vació todo el poder de los demonios.

 

El segundo estado fue el de aquellos que tenían el siguiente pensamiento: '¿Por qué amamos los honores mundanos? No son nada sino aire que roza nuestras orejas. ¿Por qué amamos el oro? No es nada sino suciedad amarilla. ¿Cuál es el fin del cuerpo sino putrefacción y cenizas? &iq

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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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