Domingo, 14 de febrero de 2010
PROFECÍAS Y VISIONES DE SANTA BRÍGIDA DE SUENCIA - LIBRO II - CAPITULOS 1 AL 13

Bueno aquí os dejo otras visiones y profecías de esta santa que tan fielmente se han cumplido y que son de suma importancia, nadie que lo lee queda indiferente. EL AUTOR DEL BLOG.









Las instrucciones del Hijo a la novia acerca del Diablo; la respuesta del Hijo a la novia acerca del por qué ÉL no aparta) a quienes hacen mal antes de que caigan en el pecado; y acerca de cómo el reino del cielo es dado a las personas bautizadas que mueren antes de alcanzar la edad de la discreción.

 

                   Capítulo 1

 

El Hijo habló a la novia, diciendo: “Cuando te tiente el Diablo, dile estas tres cosas: ‘Las palabras de Dios no son nada sino la verdad.’ Segundo: ‘Nada es imposible para Dios, porque Él puede hacer todas las cosas.’ Tercero: ‘Tú diablo, no me puedes dar un fervor de amor tan grande como el que Dios me da.’ Nuevamente el Señor le habló a la novia, diciendo: “Veo a la gente de tres formas: primero, su cuerpo externamente, para ver en qué condición se encuentra; segundo, su conciencia interna, a qué se inclina y en qué manera; tercero, su corazón, y qué es lo que desea. Como un pájaro que ve un pez en el mar y calcula la profundidad del agua y también tiene en cuenta los vientos de tormenta, Yo, también, sé y evalúo los caminos de cada persona y tomo nota de qué es lo que le toca a cada una, ya que tengo buen ojo y puedo percibir la situación humana mejor de lo que lo que una persona se conoce a sí misma.

 

Por lo tanto, porque veo y sé todas las cosas, pueden preguntarse por qué no me llevo a quienes hacen el mal antes de que caigan en las profundidades del pecado. Yo mismo formulé la pregunta y Yo mismo te la responderé: Yo soy el Creador de todas las cosas, y todas las cosas me son conocidas. Yo conozco y veo todo lo que ha sido y será. Pero, aunque conozco y puedo hacer todas las cosas, aún, por razones de justicia, no interfiero con la constitución natural del cuerpo como tampoco lo hago con la inclinación del alma. Cada ser humano continúa existiendo de acuerdo con la constitución natural del cuerpo tal cual es y fue desde toda la eternidad en mi conocimiento previo. El hecho de que una persona tenga una vida más larga y otra más corta tiene que ver con su natural fortaleza o debilidad y está relacionada con su constitución física. No es debido a mi conocimiento previo que una persona pierda pierde su vista u otra se vuelve coja o algo parecido, ya que mi conocimiento previo de todas las cosas es de tal forma que por él, nadie ha empeorado, ni tampoco le ha hecho daño a alguien.

 

Cuanto más como mucho), estas cosas no ocurren por el curso y posición de elementos celestiales, sino por un sentido oculto de justicia en la constitución y conservación de la naturaleza. Por el pecado y el desorden natural, el cuerpo se llega a deformar de muchas maneras. Esto no sucede porque es mi voluntad directa, sino porque permito que ocurra para que haya justicia. A pesar de que Yo puedo hacer todas las cosas, aun aquí no obstruyo a la justicia. Como corresponde, la longevidad o brevedad de la vida de una persona, está relacionada con la fortaleza o debilidad de su constitución física, tal como estaba en mi conocimiento previo que nadie puede contravenir.

 

Puede entender esto usando un símil. Imagínese que había dos caminos con un camino que conduce a ellos. Había muchas tumbas en ambos caminos, cruzándose y empalmándose mutuamente. El final de uno de los dos caminos se pronunciaba directamente hacia abajo; el final del otro hacia arriba. En el cruce estaba escrito: ‘Quien viaje por este camino lo empezará con gran gozo físico y disfrutándolo y lo terminará en desgracia y vergüenza. Quien tome el otro camino comenzará con un moderado y soportable esfuerzo, pero lo terminará con un gran gozo y consolación.’ Una persona caminando sola en un camino sencillo se hallaba completamente ciega. Sin embargo, cuando llegó al cruce de caminos, sus ojos fueron abiertos, y vio lo que estaba escrito acerca de cómo terminaban ambos caminos.

 

Mientras estaba estudiando el letrero y pensándolo consigo misma, repentinamente se aparecieron junto a ella dos hombres a quienes se les había confiado el cuidado de ambos caminos. Conforme observaban al caminante en el cruce de caminos, se dijeron el uno al otro: 'Observemos cuidadosamente cuál de los caminos decide tomar y entonces él pertenecerá a aquél de nosotros cuyo camino seleccione.' El caminante, sin embargo, estaba considerando consigo mismo el fin y ventajas de cada camino. Tomó la prudente decisión de tomar el camino cuyo principio involucraba algo de dolor pero al final tenía gozo, en vez del camino que empezaba con alegría y terminaba con dolor. Decidió que era más sensato y tolerable cansarse al hacer un poco de esfuerzo al principio pero descansar con seguridad al final.

 

¿Entiendes todo lo que esto significa? Estos dos caminos son el bien y el mal al alcance humano. Está el escoger dentro del libre albedrío y poder de la persona el escoger lo que él o ella deseen al llegar a la edad de la discreción. El hombre al caminar está en este primer camino como un ciego, porque está como si fuera, ciego desde su niñez hasta que llega a la edad de la discreción, sin saber cómo distinguir entre el bien y el mal, entre el pecado y la virtud, entre lo que está mandado y lo que está prohibido.

 

El hombre caminando en este primer camino, es decir, en su época juvenil, es como si estuviera ciego. Sin embargo, cuando llega al cruce de caminos, la edad de la discreción, los ojos de su entendimiento se abren. Entonces sabe cómo decidir si es mejor experimentar un poco de dolor pero eterno gozo o un poco de gozo y eterno dolor. Cualquier camino que escoja, no le faltarán quienes cuidadosamente le cuenten sus pasos. Hay muchas tumbas en estos caminos, una seguida de otra, y una encima puesta contra la otra, porque en ambas juventud y vejez, una persona puede morir temprano, otra después, una en la juventud, otra en la vejez. El final de esta vida está simbolizado adecuadamente con tumbas: le llegará a todos, a uno de esta forma, a otro en aquélla, de acuerdo con la condición física de quien y exactamente como Yo lo he sabido con anticipación.

 

Si tomase alguno, yendo en contra de su condición natural, el diablo tendría fundamento para acusarme. Consecuentemente, para que el diablo no pueda encontrar nada en mí que vaya en lo más mínimo contra la justicia, no interfiero con la constitución natural del cuerpo como tampoco interfiero con la constitución del alma. ¡Pero consideren mi bondad y piedad! Y, como dice el maestro, doy virtud a aquellos que no tienen virtud alguna. Debido a mi gran amor les doy el reino del cielo a todos los bautizados que mueren antes de llegar a la edad de la discreción. Como está escrito: Ha complacido a mi Padre el dar el reino del cielo a todos estos. Debido a mi tierno amor, hasta por los niños de los paganos muestro piedad.

 

Si alguno de ellos muere antes de la edad de la discreción, dado que no pueden venir a conocerme cara a cara, en lugar de esto van a un lugar que no te está permitido conocer pero en el que vivirán sin sufrimiento. Aquellos que hayan avanzado en el primer camino, alcanzarán esos dos caminos, es decir, la edad de la discreción entre el bien y el mal. Tienen la facultad de escoger lo que más les guste. La recompensa seguirá a la inclinación de su voluntad, puesto que para entonces, ya saben cómo leer el letrero escrito en el cruce de caminos diciéndoles que es mejor experimentar un poco de dolor al comienzo y que el gozo esté esperándolos, que experimentar gozo al principio y dolor al final. Algunas veces ocurre que algunas personas son llevadas más temprano de lo que su constitución física normalmente permite, por ejemplo, a través del homicidio, borrachera y cosas de esa naturaleza.

 

Esto es, porque la maldad del demonio es tal que el pecador en este caso recibirá un extremado castigo que durará mucho tiempo, si es que llegara a continuar en el mundo por más tiempo. Por lo tanto, algunas personas son llevadas más temprano de lo que su condición física natural permite, debido a demandas de justicia y por sus pecados. Su traslado me ha sido conocido desde toda la eternidad, y es imposible para alguien contravenir mi conocimiento previo. Algunas buenas personas son llevadas antes de lo que su constitución física permitiría. Porque por el amor tan grande que les tengo, y por su ardiente amor y sus esfuerzos para disciplinar al cuerpo por Mí, algunas veces la justicia requiere que sean llevados, como he conocido previamente desde toda la eternidad. Por lo tanto, no interfiero con la constitución natural del cuerpo como no interfiero con la constitución del alma.”

 

 

La acusación del Hijo sobre cierta alma que se iba a condenar en la presencia de la novia, y la respuesta de Cristo al diablo acerca de por qué, permitió a esta alma y a otros malhechores tocar o recibir su verdadero cuerpo.

 

                   Capítulo 2

 

Dios se mostró enojado y dijo: “Aquel a quien destiné esta obra de mis manos para gran gloria, me desprecia mucho. Esta alma, a quien le ofrecí mi amoroso cuidado, me hizo tres cosas: Desvió sus ojos de Mí y los volvió al enemigo. Fijó su voluntad en el mundo. Puso su confianza en él mismo, porque tenía la libertad de pecar contra mí. Por esta razón, porque no se molestó en tener ninguna consideración por mi, ejercí mi repentina justicia sobre él. Porque había fijado su voluntad contra Mí y había depositado falsa confianza en sí mismo, le arrebaté lo que anhelaba.” Entonces un diablo gritó, diciendo: “Juez, esta alma es mía.” El Juez contestó: “¿Qué argumentos tienes contra él?” Respondió: “Mi denuncia es la declaración en tu propia acusación que él te despreció, su Creador, y debido a su alma se ha vuelto mi sirviente.

 

Además, puesto que fue llevado repentinamente, ¿ cómo podría repentinamente empezar a agradarte? Ya que, cuando tenía cuerpo fuerte y vivía en el mundo, no te sirvió con un corazón sincero, puesto que amaba las cosas creadas más fervientemente, ni tampoco soportó con paciencia la enfermedad ni se reflejó, en tus obras como debió de haberlo hecho. Al final no ardía con el fuego de caridad. Él es mío porque te lo llevaste repentinamente.”

 

El Juez contestó: “Un final repentino no condena a una alma, a menos que haya inconsistencia en sus acciones. La voluntad de una persona no es condenada para siempre sin una cuidadosa deliberación.” Entonces la Madre de Dios vino y dijo: “Hijo Mío, ¿si un sirviente flojo tiene un amigo quien tiene relación íntima con su amo, no deberá venir su amigo íntimo en su ayuda? ¿No debe de ser, si lo está pidiendo, por el bien del otro?”. El Juez respondió: “Todo acto de justicia debe de ser acompañado de piedad y sabiduría – piedad con respecto a garantizar severidad, sabiduría para asegurar que se mantenga equidad. Pero si la transgresión es de tal tipo que no merece remisión, la sentencia aún puede ser mitigada por la amistad sin infringir la justicia. Entonces su madre dijo: “Mi bendito Hijo, esta alma me tuvo constantemente en su mente y me mostró reverencia y frecuentemente estaba movida a celebrar la gran solemnidad por mi bien, aún aunque haya sido fría hacia ti. Así es que, ¡ten piedad de ella!”

 

El Hijo respondió: “Bendita Madre, Tú ves y sabes todas las cosas en Mí. Aún aunque esta alma te haya tenido en la mente, lo hizo más por su bienestar temporal que por el espiritual. No trató mi más puro purísimo cuerpo como debió. Su malhablada boca lo privó de disfrutar mi caridad. El amor mundano y depravación le escondieron mi sufrimiento. El dar por hecho mi perdón en exceso y el no pensar en su fin aceleraron su muerte. Aunque me recibía constantemente, esto no le lo mejoró mucho, porque no se preparaba adecuadamente. Una persona que desea recibir a su noble Señor e invitado no sólo debe preparar la habitación sino todos los utensilios. Este hombre no lo hizo así, puesto que, aunque limpiaba la casa, no la barría reverentemente con cuidado. No esparció el piso con las flores de sus virtudes o llenó los utensilios de sus extremidades con abstinencia. Por lo tanto, ves suficientemente bien que lo que se le debe hacer es lo que merece.

 

Aunque Yo sea invulnerable y esté por encima de la comprensión y estoy en todos en todo lugar por mi divinidad, mi deleite es en lo puro, aun cuando entro tanto en los buenos como en los malditos. Los buenos reciben mi cuerpo, el cual fue crucificado y ascendido al cielo, el cual fue previamente formado por el maná y por la harina de la viuda. Los malvados también lo hacen así, pero, mientras que para el bueno lo conduce a una mayor fortaleza y consolación, a los malvados los conduce a una aún más justa condenación, tanto como, en su falta de méritos, no temen acercarse a tan digno sacramento.” El diablo contestó: “Si se acercó indignamente a ti y su sentencia se hizo más estricta por esto, ¿porqué (por quéGui?o permitiste que se acercara a ti y te tocara a pesar de ser tan indigno?”

 

El Juez contestó: “No estás preguntando esto con amor, ya que no tienes ninguno, pero mi poder te obliga a preguntarlo por el bien de mi novia quien está escuchando. De la misma manera en que ambos, el bien y el mal me manejaron en mi naturaleza humana para probar la realidad de mi naturaleza humana tanto como mi paciente humildad, así es que muy buenos y malvados me comen en el altar – los buenos adentrándose en su más grande perfección, los malos para que no puedan creer ellos mismos que ya están condenados de tal forma que, habiendo recibido mi cuerpo, pueden ser convertidos, siempre que decidan reformar su intención. ¿Qué amor más grande que éste les puedo mostrar que Yo, el más puro, entraré en los recipientes más impuros (aunque como el sol material no puedo ser profanado por nada)? Tú y vuestros camaradas desprecian este amor, puesto que se han endurecido mismos contra el amor.” Entonces la Madre habló de nuevo: “Mi buen Hijo, cada vez que se acercaba a ti, él aun te tenía reverencia, aunque no como debía habértela tenido. El (él sujeto) también se arrepiente de haberte ofendido, aunque no perfectamente. Hijo Mío, por mi bien, considera esto en provecho de él. El Hijo respondió: “Como dijo el profeta, Yo soy el verdadero sol, aunque soy mucho mejor que el sol material. El sol material no penetra montañas o mentes, pero yo puedo hacer ambas cosas.

 

Una montaña puede obstruir al sol material teniendo como resultado que la luz solar no llega a la tierra cercana, pero ¿qué puede ponerse en mi camino a excepción de la pecaminosidad que abstiene a esta alma de ser afectada por mi amor? Aun si se retirara una parte de la montaña, la tierra en las cercanías no recibiría la calidez del sol. Y si yo entrara dentro de una parte de un alma pura, ¿qué consolación tendría si pudiera oler la fetidez de alguna otra parte? Por lo tanto, uno debe deshacerse de todo lo que esté sucio, y entonces el dulce gozo surgirá sobre la hermosa limpieza.” Su Madre respondió: “¡Que se haga tu voluntad con toda piedad!”

 

Explicación

 

Éste fue un sacerdote quien frecuentemente había recibido amonestaciones concernientes a su incontinente comportamiento y que no quería atender razones. Un día cuando salió a la pradera a cepillar a su caballo, vinieron truenos y un rayo que le cayó lo mató. Su cuerpo quedó totalmente ileso excepto por sus partes privadas, las cuales se podían ver totalmente quemadas. Entonces el Espíritu de Dios dijo: “Hija, aquellos que se dejan enredar en placeres despreciables, merecen sufrir en sus almas lo que este hombre sufrió en su cuerpo.”

 

 

Palabra de asombro de la Madre de Dios a la novia, y sobre cinco casas en el mundo cuyos habitantes representan cinco estados de personas, a saber Cristianos infieles, Judíos obstinados y paganos separadamente, Judíos y paganos juntos, y los amigos de Dios. Este capítulo contiene muchas observaciones útiles.

 

                   Capítulo 3

 

María dijo: “Es una cosa horrible que el Señor de todas las cosas y Rey de la Gloria sea despreciado. Él fue como peregrino en la tierra, deambulando de lugar a lugar, tocando en muchas puertas, como un caminante buscando acogida. El mundo fue como un estado que tenía cinco casas. Cuando vino mi hijo vestido como peregrino a la primera casa, tocó a la puerta y dijo: ‘Amigo, ábreme y déjame entrar a descansar y a quedarme contigo. ¡Para que los animales salvajes no me hagan daño, para que las lluvias torrenciales y aguaceros no me caigan encima! ¡Dame algo de tu ropa para calentarme del frío, para cubrir mi desnudez! ¡Dame algo de tu comida para refrescarme en mi hambre y algo de beber para revivirme. Recibirás una recompensa de tu Dios!

 

La persona que estaba dentro respondió: ‘Eres demasiado impaciente, de manera que no puedes vivir pacíficamente con nosotros. Eres demasiado alto. Por tal razón no te podemos arropar. ¡Eres demasiado codicioso y glotón, de manera que no te podemos satisfacer, ya que no tiene fin tu ávido apetito! Cristo el peregrino responde desde afuera: Amigo, déjame entrar alegre y voluntariamente. No necesito mucho espacio. ¡Dame algo de tu ropa, ya que no hay ropa tan pequeña en tu casa que no pueda ofrecerme al menos algo de calor! Dame algo de tu comida, ya que aun un diminuto bocado me puede satisfacer y una simple gota de agua me refrescará y fortalecerá.’ La persona que estaba dentro replicó: ‘Ya te conocemos bien.

 

Eres humilde al hablar pero impertinente en tus demandas. Haces ver que te contentas con poco pero eres de hecho insaciable cuando deseas llenarte. Eres demasiado frío y difícil de arropar. ¡Vete de aquí, no te recibiré!’ Entonces fue a la segunda casa y dijo: ¡Amigo, ábreme y mírame! Te daré lo que necesitas. Te defenderé de tus enemigos.’ La persona que estaba dentro respondió: ‘Mis ojos están débiles. Les dolería el verte. De todo tengo suficiente y no necesito nada de lo tuyo. Soy fuerte y poderoso, ¿quién podrá hacerme daño?’ Llegando, entonces, a la tercera casa, el dijo: ‘¡Amigo, préstame tus oídos y escúchame! ¡Estira hacia adelante tus manos y abrázame! ¡Abre tu boca y pruébame!’

 

El habitante de la casa respondió: ‘¡Grítame fuerte para que te pueda oír mejor! Si eres amable, te atraeré hacia mí. Si eres agradable, te dejaré entrar.’ Entonces Él fue a la cuarta casa cuya puerta estaba medio abierta. Dijo: ‘Amigo, si te pusieras a considerar que tu tiempo ha sido inútilmente usado, me permitirías entrar. Si pudieras comprender y escuchar lo que he hecho por ti, tendrías compasión de mí. Si pusieras atención en cuanto me has ofendido, suspirarías y rogarías perdón.’ El hombre contestó: ‘Estamos casi muertos de estar esperándote y añorando tu ausencia. Ten compasión de nuestra desgracia y estaremos más que listos para entregarnos a ti. Contempla nuestra miseria y ve la congoja de nuestro cuerpo, y estaremos listos para lo que desees. Entonces llegó a la quinta casa, la cual estaba completamente abierta. Dijo: ‘Amigo, con gusto entraría aquí, pero debes saber que busco un lugar para descansar más suave que el que provee una cama con plumas, un calor mayor que el que se obtiene de la lana, una comida más fresca de la que la carne de un animal puede ofrecer.’

 

Quienes estaban adentro respondieron: ‘Tenemos martillos tendidos aquí cerca de nuestros pies. Gustosamente los usaremos para hacer añicos nuestros pies y piernas, y te daremos la médula que fluya de ellos para que sean tu lugar de descanso. Con gusto abriremos nuestras partes más internas y entrañas por ti. ¡Pasa adentro! No hay nada más suave que nuestra médula para que en ella descanses, y nada mejor que nuestras partes más internas para calentarte. Nuestro corazón es más fresco que la carne fresca de animales. Seríamos felices si lo partiéramos como tu comida. ¡Tan sólo entra! ¡Porque eres dulce al gusto y maravilloso de disfrutar!’ Los habitantes de estas cinco casas representan cinco estados de personas en el mundo. Los primeros son los infieles cristianos quienes le dicen a mi Hijo sentencias injustas, sus promesas falsas, y sus mandamientos insoportables.

 

Éstos son aquellos que en sus pensamientos y en sus mentes y en sus blasfemias les dicen a los predicadores de mi Hijo: ‘Muy bien puede ser Todopoderoso, pero está lejos y es inalcanzable. Es alto y ancho pero no puede ser arropado. Es insaciable y no puede ser alimentado. Es impacientísimo y no te puedes llevar bien con él.’ Ellos dicen que está lejos porque son endebles en buenas acciones y caridad y no tratan de elevarse a su bondad. Dicen que es ancho, porque su propia codicia no conoce límites: ellos siempre están fingiendo que les falta o que necesitan algo y siempre se están imaginando problemas antes de que éstos lleguen. También lo acusan de ser insaciable, porque el cielo y la tierra le son insuficientes, y demanda mayores regalos de la humanidad.

 

Piensan que es insensato renunciar a todo por el bien de su alma por estar de acuerdo con el precepto, y peligroso darle al cuerpo menos. Ellos dicen que es impaciente, porque odia el vicio y les envía cosas contra sus voluntades. Piensan que nada está bien o es útil con excepción de aquello que los placeres del cuerpo les sugieren. Por supuesto, mi Hijo es verdaderamente Todopoderoso en el cielo y en la tierra, el Creador de todas las cosas y creado por nadie, que existió antes que todo, después de quien nadie ha de venir. Él está verdaderamente lejano y es el más ancho y el más alto, dentro y fuera y sobre todas las cosas.

 

Aunque Él es tan poderoso, hasta en su amor quiere ser arropado con ayuda humana – Él que no tiene necesidad de vestirse, quien viste a todas las cosas y es Él mismo vestido eterna e incambiablemente en perpetuo honor y gloria. Él, quien es el pan de ángeles y de hombres, quien alimenta todas las cosas y Él mismo no necesita nada, quiere ser alimentado por el amor humano. Él quien es restaurador y autor de paz pide paz de los hombres. Por lo tanto, quien quiera darle la bienvenida en una mente alentadora puede satisfacerlo aun con un bocado de pan, siempre y cuando sea buena su intención. Lo puede arropar con un solo hilo, mientras su amor esté ardiendo. Una sola gota puede apagar su sed, siempre y cuando la persona tenga la correcta disposición.

 

Siempre que la devoción de una persona sea ferviente y firme, puede darle la bienvenida a mi Hijo dentro de su corazón y hablar con Él. Dios es espíritu, y por esa razón, ha deseado transformar criaturas de carne en seres espirituales y seres efímeros en eternos. Él piensa que lo que le pase a los miembros de su cuerpo también le pasa a Él mismo. No sólo tiene en cuenta el trabajo o las habilidades, sino también el fervor de su voluntad y la intención con la que se lleva a cabo un trabajo. En verdad, cuanto más le grita a esta gente con inspiraciones ocultas, y cuanto más les advierte a través de sus predicadores, más endurecen su voluntad contra Él.

 

Ellos no escuchan ni le abren la puerta de su voluntad ni le permiten entrar con actos caritativos. Por consiguiente, cuando llegue su hora, la falsedad en que se apoyan será aniquilada, la verdad será exaltada, y la Gloria de Dios se manifestará. Los segundos son los judíos obstinados. Estas personas se ven a ellos mismos como razonables en todos los sentidos y consideran la sabiduría como justicia legal. Ellos hacen valer sus propias acciones y declaran que son más honorables que el trabajo de otros. Si oyen las cosas que mi Hijo ha hecho, las desprecian. Si oyen sus palabras y mandamientos, reaccionan con desdén.

 

Peor aún, se consideran ellos mismos como pecadores e impuros si lo fueran pero el oír y reflexionar en cualquier cosa que tenga que ver con mi Hijo y sería aun más desdichada y miserable si fueran a imitar lo que hizo. Pero mientras los vientos de mundana fortuna soplen sobre ellos, piensan que son muy afortunados. Mientras se sientan fuertes en su fortaleza física, ellos se creen los más fuertes. Por esa razón, sus esperanzas se volverán nada y su honor se tornará vergüenza.

 

La tercera son los paganos. Algunos de ellos gritan burlonamente: ‘¿Quién es Cristo? Si es gentil al dar bienes presentes, gustosamente lo recibiremos. Si es gentil en condonar pecados, aun más gustosamente lo honraremos.’ Pero estas personas han cerrado los ojos de su mente para no percibir la justicia y piedad de Dios. Tapan sus oídos y no oyen lo que mi Hijo ha hecho por ellos y por todos. Callan sus bocas y no se informan de cómo será su futuro o qué es lo que está a su favor. Cruzan sus brazos y rehúsan hacer un esfuerzo en buscar la manera en que puedan escapar a las mentiras y encontrar la verdad. Por lo tanto, ya que no quieren entender o tomar precauciones, aunque ellos pueden y tienen el tiempo para hacerlo, ellos y su casa caerán y serán envueltos por la tempestad.

 

La cuarta son aquellos judíos y paganos que quisieran ser cristianos, si tan sólo supieran cómo y en qué forma complacer a mi Hijo y si sólo tuvieran quien los ayudara. Ellos oyen de gente en regiones vecinas todos los días, y también saben de los llamamientos de amor dentro de ellos mismos, tanto como de otras señales, cuánto mi Hijo ha hecho y sufrido por todos. Es por esto que claman a Él en su conciencia y dicen:

‘Oh Dios, hemos oído que prometiste darte a nosotros. Así es que te estamos esperando. ¡Ven y lleva a cabo tu promesa! Vemos y entendemos que no hay poder divino en aquellos que son adorados como dioses, sin amor a las almas, sin apreciar la castidad. Sólo encontramos en ellos motivos carnales, un amor por los honores del mundo presente. Sabemos acerca de la Ley y oímos sobre las grandes obras que has hecho en piedad y justicia, Oímos lo dicho por tus profetas que están esperándote a Ti, a quien han predicho. Así es que, ¡ven amable Dios! Queremos entregarnos a Ti, porque entendemos que en Ti hay amor por las almas, el uso correcto de todas las cosas, pureza perfecta, y vida eterna. ¡Ven sin demora e ilumínanos, pues estamos casi muertos de esperarte!’ Así es como claman a mi Hijo. Esto explica por qué su puerta está medio abierta, porque su intención es completa con respecto al bien, pero aún no han alcanzado su cumplimiento. Éstas son personas que merecen tener la gracia y consolación de mi Hijo.

 

En la quinta casa hay amigos de mi Hijo y míos. La puerta de su mente está totalmente abierta para mi Hijo. A ellos les da gusto que Él los llame. Ellos no sólo le abren cuando les toca sino que alegremente corren a su encuentro cuando entra. Con los martillos de los divinos preceptos destrozan lo que encuentran distorsionado en ellos mismos. Preparan un lugar de descanso para mi Hijo, no de plumas de pájaros sino de la armonía de sus virtudes y el refreno de afectos diabólicos, el cual es la misma médula de todas las virtudes. Ellos ofrecen a mi Hijo una clase de calor que no viene de la lana sino de un amor tan ferviente que no sólo le brindan sus pertenencias sino también a ellos mismos. También le preparan comida más fresca que cualquier carne: es su corazón perfecto el cual no desea o ama nada sino a su Dios.

 

El Señor del Cielo mora en sus corazones, y Dios quien nutre todas las cosas es dulcemente nutrido por su caridad. Ellos mantienen continuamente sus ojos en la puerta no sea que entre el enemigo, ellos mantienen sus oídos vueltos hacia el Señor, y sus manos dispuestas para dar batalla al enemigo. Imítalos, hija mía, tanto como puedas, porque sus cimientos están fundados en roca sólida. Las otras casas tienen sus cimientos en el lodo, por esto es que serán agitados cuando llegue el viento.”

 

 

Las palabras de la Madre de Dios a su Hijo de parte de su novia, y acerca de cómo Cristo es comparado con Salomón, y sobre la severa sentencia contra los falsos cristianos.

 

                   Capítulo 4

 

La Madre de Dios habló a su Hijo, diciendo: “Hijo mío, mira cómo está llorando tu novia porque tienes pocos amigos y muchos enemigos.” El Hijo respondió: “Está escrito que los hijos del reino serán arrojados fuera y no heredarán el reino. También está escrito que cierta reina vino de lejos a ver la riqueza de Salomón y a oír su sabiduría. Cuando ella vio todo, se quedó sin aliento del puro asombro. Sin embargo, las personas de su reino no prestaron atención a su sabiduría ni admiraron su riqueza. Yo soy previamente modelado por Salomón, aunque soy mucho más sabio y rico que lo que Salomón lo fue, tanto como que toda la sabiduría viene de mí y cualquiera que es sabio de mí obtiene su sabiduría. Mis riquezas son la vida eterna y gloria indescriptible. Yo prometí y ofrecí estos bienes a los cristianos como a mis propios hijos, para que puedan poseerlos para siempre, si me imitan y creen en mis palabras. Pero no prestan atención a mi sabiduría.

 

Toman mis escrituras y promesas con desdén y respecto a mi riqueza como despreciables. Entonces, ¿qué debo hacer con ellos? Con seguridad, si los hijos no quieren su herencia, entonces extranjeros, es decir, paganos, la recibirán. Como esa reina extranjera, a quien tomo para que represente a las almas fieles, vendrán y admirarán las riquezas de mi gloria y caridad, tanto que se apartarán de su espíritu de infidelidad y serán llenados de mi Espíritu. ¿Entonces, qué debo hacer con los hijos del reino? Los manejaré en la forma en que lo hace un hábil alfarero quien, cuando observa que el primer objeto que hizo de arcilla no es ni hermoso ni utilizable, lo tira a la tierra y lo despedaza. Manejaré a los cristianos de la misma forma. Aunque deberían ser míos, ya que los hice a mi imagen y los redimí con mi sangre, resultaron ser lamentablemente deformes. Por lo tanto, serán pisoteados como la tierra y arrojados al infierno.”

 

 

La palabra del Señor en presencia de la novia concerniente a su propia majestad, y una maravillosa parábola comparando a Cristo con David, mientras que los judíos, malos cristianos, y paganos son comparados con los tres hijos de David, y cómo la iglesia subsiste en los siete sacramentos.

 

                   Capítulo 5

 

Yo soy Dios, no hecho de piedra o madera o creado por otro sino el Creador del universo, permanente sin principio ni fin. Soy aquel que vino dentro de la Virgen y estuvo con la Virgen sin perder mi divinidad. A través de mi naturaleza humana estuve en la Virgen mientras que aún retenía mi propia naturaleza divina, y soy la misma persona que, a través de mi divina naturaleza, continúa mandando sobre cielos y tierra junto con el Padre y el Espíritu Santo. A través de mi Espíritu encendí el fuego en la Virgen – no en el sentido en que el Espíritu que le encendió en fuego era algo separado de mí, ya que el Espíritu que le prendió fuego fue el mismo que estaba en el Padre y en mí, el Hijo, tanto como el Padre y el Hijo estaban en él, estos tres siendo un solo Dios, no tres dioses.

 

Yo soy como el Rey David que tuvo tres hijos. Uno de ellos se llamó Absalón, y buscó la vida de su padre. El segundo, Adonías, buscó el reino de su padre. El tercer hijo, Salomón, obtuvo el reino. El primer hijo denota a los judíos. Ellos son las gentes que buscan mi vida y muerte y desdeñaron mi consejo. Consecuentemente, ahora que su retribución es conocida, puedo decir lo que dijo David sobre la muerte de su hijo: ‘¡Hijo mío, Absalón!’ es decir: Oh judíos hijos míos, y ahora ¿dónde están vuestras añoranzas y expectativas? Oh hijos míos, ¿ahora cual será vuestro fin? Sentí compasión por vosotros porque anhelabais que viniera – de Mí que ustedes supieron por las muchas señales que vinieron – y porque ustedes anhelaron gloria que rápidamente se desvanecía, toda la cual ya ha desaparecido. Pero ahora siento mayor compasión por ustedes, como David repitiendo esas primeras palabras una y otra vez, porque veo que terminarán en una desdichada muerte.

 

Por lo tanto, como David, digo con todo mi amor: ‘Hijo mío, ¿quien me dejará morir en su lugar?’ David sabía bien que no podía traer de regreso a su hijo muerto si muriera por él, pero, para mostrar su profundo afecto paternal y el ansioso anhelo de su voluntad, aunque sabía que era imposible, estaba preparado para morir en lugar de su hijo. De la misma manera, ahora digo: Oh mis hijos judíos, aunque tuvisteis una voluntad enfermiza hacia mí, e hicisteis todo lo que pudisteis en mi contra, si fuera posible y mi Padre lo permitiera, voluntariamente moriría de nuevo por vosotros, ya que me da lástima la miseria que vosotros mismos os habéis acarreado como requiere la justicia. Os dije lo que debíais haber hecho a través de mis palabras y os lo mostré con mi ejemplo. Fui por delante de vosotros como una gallina protegiéndoos con sus alas de amor, pero vosotros lo rechazasteis todo. Por lo tanto, todas las cosas que anhelabais han desaparecido. Vuestro fin es desgracia y todo vuestro trabajo desperdiciado.

 

Los malos cristianos se refieren al segundo hijo de David quien pecó contra su padre a avanzada edad. Razonó consigo mismo de esta manera: ‘Mi padre es un hombre anciano y le fallan sus fuerzas. Si le digo algo equivocado, él no me responde. Si hago algo en su contra no se venga. Si lo meto en un asilo, lo soporta pacientemente. Por consiguiente, haré lo que yo quiero.’ Con algunos de los sirvientes de su padre David, se fue a una arboleda de pocos árboles a hacerse rey. Pero cuando la sabiduría e intención de su padre se hicieron evidentes, cambió su plan y los que estaban con él cayeron en descrédito.

 

Esto es lo que los cristianos me están haciendo ahora. Piensan dentro de ellos: ‘Las decisiones y señales de Dios no se manifiestan tanto ahora como lo hacían antes. Podemos decir lo que queramos, ya que Él es misericordioso y no presta atención. ¡Hagamos lo que nos plazca, ya que cede fácilmente! Ellos no tienen fe en mi poder, como si fuera más débil ahora de lo que lo era antes en hacer mi voluntad.

 

Ellos se imaginan que mi amor es menor, como si ya no estuviera dispuesto a tenerles piedad como a sus padres.

 

También piensan que mi juicio es cosa de risa y que mi justicia no tiene sentido. Por lo tanto, también, ellos, van a una arboleda con algunos de los sirvientes de David para jugar al rey con presunción. ¿Qué es lo que significa esta arboleda con algunos árboles, sino la Santa Iglesia subsistiendo a través de los siete sacramentos como de algunos árboles? Ellos entran dentro de esta iglesia junto con algunos sirvientes de David, es decir, con algunas buenas obras, para ganar el reino de Dios con presunción.

 

Hacen un modesto número de obras buenas, confiando que por éstas, sin importar en qué estado de pecado se encuentren o qué pecados hayan cometido, aún pueden ganar el reino del cielo como si lo tuvieran como derecho de herencia. El hijo de David quería ganar el reino en contra de la voluntad de David pero fue ahuyentado en desgracia, tanto él como su ambición eran injustas, y el reino fue dado a un hombre mejor y más sabio. De la misma manera, estas personas serán expulsadas de mi reino.

 

Les será dado a quienes hagan la voluntad de David, puesto que sólo una persona que tiene caridad puede obtener mi reino. Sólo una persona que es pura y es conducida por mi corazón puede acercarse a mí que soy el más puro de todos.

 

Salomón fue el tercer hijo de David. Él representa a los paganos. Cuando Betsabé oyó que otro que no era Salomón – a quien David le había prometido sería rey después de él – había sido elegido por ciertas personas, fue a David y le dijo: ¿Señor mío, me juraste que Salomón sería rey después de ti. Ahora, sin embargo, otro ha sido electo.

 

Si éste es el caso y continúa así, terminaré siendo sentenciado al fuego como adúltera y mi hijo señalado como ilegítimo.’ Cuando David oyó esto, se puso en pie y dijo: ‘Juro a Dios que Salomón se sentará en mi trono y será rey después de mí.’ Enseguida ordenó a sus sirvientes que pusieran en el trono a Salomón y lo proclamaran como el rey que David había elegido. Llevaron a cabo las órdenes de su amo y encumbraron a Salomón otorgándole gran poder, y todos aquellos que habían dado su voto a su hermano fueron dispersados y reducidos a servidumbre. Esta Betsabé, que había sido tomada como adúltera y logró que eligieran otro rey, no simboliza otra cosa que la fe de los paganos.

 

Ninguna clase de adulterio es peor que venderse uno mismo en prostitución alejándose de su Dios y de la fe verdadera y creer en otro dios, que no sea el Creador del universo. Justo como hizo Betsabé, algunos de los gentiles vienen a mí con humildad y con corazones contritos, diciendo: ‘Señor, me prometiste que en el futuro seríamos cristianos. ¡Lleva a cabo tu promesa! Si otro rey, si otra fe que no fuera la tuya debiera ganar nuestra ascendencia, si te retiraras de nosotros, arderíamos de miseria y moriríamos como una adúltera que ha tomado un adúltero en vez de un legítimo marido. Además de que, aunque Tú vives por siempre, aún así, morirías por nosotros y nosotros por ti en el sentido que retirarías tu gracia de nuestros corazones y nos pondríamos en tu contra por nuestra falta de fe. Por lo tanto, ¡lleva a cabo tu promesa y fortifica nuestras debilidades e ilumínanos en nuestra oscuridad! ¡Si tardas, si te retiras de nosotros, pereceremos! Habiendo oído esto, me enfrentaré resueltamente como David por mi gracia y piedad.

 

Juro por mi divina naturaleza, la cual está unida a mi humanidad, y por mi naturaleza humana, que está en mi Espíritu, y por mi Espíritu, el cual está en mis naturalezas divina y humana, estas tres no siendo tres dioses sino un solo Dios, que cumpliré mi promesa. Enviaré a mis amigos para que traigan a mi hijo Salomón, es decir, los paganos, dentro de la arboleda, es decir, dentro de la iglesia, la cual subsiste a través de los siete sacramentos como siete árboles (a saber bautismo, penitencia, la unción de la confirmación, el sacramento del altar y del sacerdocio, matrimonio, y extremaunción). Ellos estarán apoyados en mi trono, es decir, en la fe verdadera de la Santa Iglesia.

 

Además, los malos cristianos serán sus sirvientes. Los primeros encontrarán su gozo en una herencia imperecedera y en el dulce alimento que Yo les prepararé. Los segundos, sin embargo, gemirán en la miseria que para ellos dará principio en el presente y perdurará por siempre. Y por tanto, ya que aún es el tiempo de estar vigilantes, ¡que mis amigos no se duerman, que no desfallezcan, ya que una gloriosa recompensa les aguarda a su duro trabajo!”

 

 

Las palabras del Hijo en presencia de la novia concernientes a un rey parado en un campo de batalla con amigos a su derecha y enemigos a su izquierda, y acerca de cómo el rey representa a Cristo quien tiene cristianos a la derecha y paganos a la izquierda, y acerca de cómo los cristianos son rechazados y Él envía sus predicadores a los paganos.

 

                   Capítulo 6

 

El Hijo dijo: “Soy como un rey parado en un campo de batalla con amigos a su derecha y enemigos a su izquierda. La voz de alguien gritando llegó a aquellos que estaban parados a la derecha donde todos estaban bien armados. Sus yelmos estaban ceñidos y sus rostros vueltos hacia su señor. La voz les gritó: ‘¡Vuélvanse a mí y confíen en mí! Tengo oro para darles.’ Cuando oyeron esto, se volvieron hacia él. La voz habló por segunda vez a aquellos que se habían vuelto habían volteado: ‘Si quieren ver el oro, desabróchense sus yelmos, y si desean conservarlo, yo se los abrocharé nuevamente cuando yo lo desee.’ Cuando asintieron, les abrochó los yelmos con la parte delantera hacia atrás. El resultado fue que la parte delantera con las rendijas para ver estaba en la parte trasera de sus cabezas mientras que la parte trasera de sus yelmos cubría sus ojos de manera que no podían ver. Gritando de esta manera, los condujo a él como hombres ciegos.

 

Cuando había hecho esto, algunos de los amigos del rey informaron a su amo de que sus enemigos habían engañado a sus hombres. El le dijo a sus amigos: ‘Vayan entre ellos y griten: ¡Desabróchense sus yelmos y vean cómo han sido engañados! ¡Regresen a mí y les daré la bienvenida en paz!’ Ellos no quisieron escuchar, y pensaron que era burla. Los sirvientes oyeron esto y se lo comunicaron a su señor. El dijo: ‘Bien, entonces, puesto que me han desdeñado, vayan rápido hacia el lado izquierdo y díganle a todos aquellos que están parados a la izquierda estas tres cosas: El camino que los conduce a la vida ha sido preparado para ustedes. La puerta está abierta. Y el señor mismo desea venir a encontrarlos con paz. ¡Por lo tanto crean firmemente que el camino ha sido preparado! ¡Tengan una inquebrantable esperanza en que la puerta está abierta y sus palabras son verdaderas! ¡Vayan a encontrar al señor con amor, y él les dará la bienvenida con amor y paz y los conducirá a una paz imperecedera! Cuando oyeron las palabras del mensajero, creyeron en ellas y fueron recibidos en paz.

 

Yo soy el rey. Tuve cristianos a mi derecha, ya que les había preparado una recompensa eterna. Sus yelmos estaban abrochados y sus caras estaban vueltas hacia mí mientras traten totalmente de hacer mi voluntad, obedecer mis mandamientos, y siempre que todo lo que deseen apunte al cielo. Con el tiempo la voz del diablo, es decir, el orgullo, sonó en el mundo y les mostró mundanas riquezas y placer carnal. Se volvieron hacia él por ceder en asentir y en deseos de orgullo. Debido al orgullo, se quitaron los yelmos al llevar a cabo sus deseos y prefiriendo bienes temporales en vez de espirituales. Ahora que ya hicieron a un lado sus yelmos de la voluntad de Dios y las armas de la virtud, el orgullo los ha dominado de tal forma y se han ligado tanto a él que se sienten demasiado felices para seguir pecando hasta el fin y les gustaría vivir para siempre, con la condición de que pudieran pecar por siempre.

 

El orgullo los ha cegado tanto que las aberturas de los yelmos por las cuales deben ver están en la parte trasera de sus cabezas y en frente a ellos hay obscuridad. ¿Qué otra cosa representan estas aberturas en los yelmos sino la consideración del futuro y la providente circunspección de realidades presentes? A través de esta primera apertura, deben ver las delicias futuras y los horrores de castigos futuros como también la terrible sentencia de Dios. A través de la segunda apertura, deben ver los mandamientos y prohibiciones de Dios, también cuánto puedan haber transgredido los mandamientos de Dios y cómo deben mejorar. Pero estas aberturas están en la parte de atrás de la cabeza donde nada puede ser visto, lo que significa que la consideración de realidades celestiales ha caído en la indiferencia.

 

Su amor a Dios se ha enfriado, mientras que su amor por el mundo es considerado con deleite y abrazado de tal forma que los conduce como una rueda bien lubricada adonde vaya a dar. Sin embargo, viéndome deshonrado y las almas alejándose y el diablo ganando control, mis amigos me gritan diariamente por ellos en sus oraciones. Sus oraciones han alcanzado el cielo y llegado a mi oído. Conmovido por sus oraciones, he enviado mis predicadores diariamente a estas personas y les he mostrado señales y les he incrementado mis gracias. Pero, en su desdén por todo, han acumulado pecado sobre pecado.

 

Por lo tanto, le diré ahora a mis sirvientes y haré que mis palabras con toda certeza entren en vigor: Sirvientes Míos, vayan al lado izquierdo, es decir, a los paganos, y digan: ‘El Señor del cielo y el Creador del universo tiene que decirles a ustedes lo siguiente: El camino del cielo está abierto para ustedes. ¡Tengan la voluntad de entrar en él con una fe firme! La puerta del cielo se mantiene abierta para ustedes. ¡Tengan firme esperanza y entrarán por ella! El Rey del cielo y Señor de los ángeles vendrá personalmente a encontrarlos y a darles paz y bendiciones imperecederas. ¡Vayan a encontrarlo y recíbanlo con la fe que les ha revelado a ustedes y que ya ha preparado como camino al cielo! Recíbanlo con la esperanza con la que ustedes esperan, ya que él mismo tiene la intención de darles el reino.

 

Ámenlo con todo su corazón y pongan su amor en práctica y entrarán por las puertas de Dios de las que aquellos cristianos que no quisieron entrar por ellas y quienes se hicieron indignos por sus propios actos fueron arrojados.’ Por mi verdad les declaro que pondré mis palabras en práctica y no las olvidaré. Los recibiré como hijos míos y seré su padre, Yo, a quienes los cristianos han mantenido desdeñoso desprecio.

 

Entonces ustedes, amigos míos, quienes están en el mundo, vayan adelante sin temor y griten fuerte, anúncienles mi voluntad y ayúdenlos a llevarla a cabo. Yo estaré en sus corazones y en sus palabras. Yo seré su guía en la vida y su salvador en la muerte. Yo no los abandonaré. ¡Vayan audazmente – cuanto más duro sea, mayor la gloria!

 

Yo puedo hacer todas las cosas en un instante y con una sola palabra, pero quiero que crezca su recompensa a través de sus propios esfuerzos y que mi gloria crezca con su valentía. No se sorprendan con lo que digo. Si el hombre más sabio del mundo pudiera contar cuantas almas caen en el infierno cada día, sobrepasarían el número de granos de arena del mar y de guijarros en la orilla. Esto es un asunto de justicia, porque estas almas se han separado ellas mismas de su Señor y Dios. Estoy diciendo esto para que los números del diablo puedan decrecer, y se conozca el peligro, y se llene mi ejército. ¡Si tan sólo escucharan y entraran en razón!”

 

 

Jesucristo habla a la novia y compara su divina naturaleza a una corona y usa a Pedro y Pablo para simbolizar los estados de clérigo y laico, y sobre las maneras de lidiar con los enemigos, y sobre las cualidades que los caballeros en el mundo deben tener.

 

                   Capítulo 7

 

El Hijo habló a la novia, diciendo: “Yo soy el Rey de la corona. ¿Sabes por qué dije ‘Rey de la corona’? Porque mi naturaleza divina fue y será y es sin principio o fin. Mi naturaleza divina es aptamente comparada a una corona, porque una corona no tiene punto de principio ni de fin. Justamente como una corona está reservada para el futuro rey en un reino, así también mi naturaleza divina fue reservada para ser la corona de mi naturaleza humana.

Tuve dos sirvientes. Uno fue un sacerdote, el otro un laico. El primero fue Pedro quien tuve un oficio de sacerdocio, mientras que Pablo fue, como era, un laico. Pedro estaba vinculado en matrimonio pero cuando vio que su matrimonio no era consistente con su ministerio sacerdotal, y considerando que su recta intención podría ser puesta en peligro por una falta de continencia, se separó del por lo demás lícito matrimonio, por el cual se divorció del lecho conyugal, y se hizo mi devoto sin reservas.

 

Pablo, observó el celibato y se mantuvo sin mancha del lecho conyugal. ¡Ve que gran amor tuve por estos dos! Le di las llaves del cielo a Pedro de manera que lo que atara o desatara en la tierra pudiera estar atado o desatado en el cielo. Le permití a Pablo ser como Pedro en gloria y honor. Como fueron iguales juntos en la tierra, ahora están unidos en gloria imperecedera en el cielo y glorificados conjuntamente. Sin embargo, aunque mencioné expresamente a estos dos por nombre, por y a través de ellos deseo también mencionar a otros amigos míos. En una forma similar, bajo el anterior pacto, Yo solía hablarle a Israel como si me dirigiese a una sola persona, aunque me refería a toda la gente de Israel por ese solo nombre. De la misma manera, ahora, utilizando a estos dos hombres, me refiero a la multitud de aquellos a quienes he llenado de mi gloria y amor.

 

Con el paso del tiempo, los diablos empezaron a multiplicarse y la carne se hizo más débil y más propensa al mal. Por lo tanto, pongo normas por cada uno de los dos, es decir, para los clérigos y los laicos, aquí representados por Pedro y Pablo. En mi piedad decidí permitir al clero poseer una moderada cantidad de propiedad de la iglesia para las necesidades del cuerpo para que pudieran crecer más fervientes y constantes al servirme. También le permití al laicado el unirse en matrimonio conforme a los ritos de la iglesia. Entre los sacerdotes había cierto buen hombre quien pensó dentro de sí mismo: ‘La carne me arrastra hacia el placer básico, el mundo me arrastra hacia dañinas visiones, mientras que el diablo prepara varias trampas para hacerme pecar. Por lo tanto, para no ser atrapado por el placer carnal, observaré moderación en todos mis actos. Seré moderado en mi descanso y esparcimiento.

 

Le dedicaré el tiempo apropiado al trabajo y la oración y refrenaré mis apetitos carnales a través del ayuno. Segundo, para que el mundo no me arrastre alejándome del amor de Dios, renunciaré a todas las cosas mundanas, ya que todas ellas son perecederas. Es más seguro seguir a Dios en la pobreza. Tercero, para no ser engañado por el diablo quien siempre nos está mostrando falsedades en vez de la verdad, me someteré a la regla y obediencia de otro; y rechazaré todo egoísmo y demostraré que estoy listo para tomar cualquier cosa que me ordene la otra persona.’ Este hombre fue el primero en establecer una regla monástica. Él perseveró en ella de forma elogiable y dejó su vida como un ejemplo a seguir.

 

Por un tiempo la clase de los laicos estuvo bien organizada. Algunos de ellos cultivaron la tierra y valientemente perseveraron trabajando la tierra. Otros zarparon en navíos y llevaron mercancía a otras regiones para que los recursos de una región abastecieran las necesidades de otra. Otros fueron hábiles artesanos y artífices. Entre estos estaban los defensores de mi iglesia a quienes ahora se les llama caballeros.

 

Tomaron las armas como vengadores de la Santa Iglesia para poder combatir a sus enemigos. Ahí entre ellos apareció un buen hombre amigo mío quien pensó para sí: ‘Yo no cultivo la tierra como un granjero. No trabajo en los mares como un mercader. No trabajo con mis manos como un hábil artesano.

 

¿Entonces, qué puedo hacer o con qué trabajo puedo agradar a mi Dios? No tengo la energía suficiente para servir a la iglesia. Mi cuerpo es muy blando y débil para soportar daños físicos, a mis manos les faltan fuerzas para derribar enemigos, y mi mente se inquieta considerando las cosas del cielo. ¿Entonces qué puedo hacer?

 

Ya sé lo que puedo hacer. Iré y me sujetaré con un juramento estable a un príncipe secular, jurando defender la fe de la Santa Iglesia con mi fuerza y con mi sangre.’ Ese amigo mío fue al príncipe y le dijo: ‘Mi señor, soy uno de los defensores de la iglesia. Mi cuerpo es muy débil para soportar daños físicos, mis manos carecen la fuerza para derribar a otros; mi mente es inestable cuando se refiere a hacer lo que es bueno; mi libre voluntad es lo que me place; y mi necesidad de descanso no me permite una postura firme por la casa de Dios. Me vinculo por lo tanto con un juramento público de obediencia a la Santa Iglesia y a ti, o Príncipe, jurando defenderla todos los días de mi vida para que, aunque mi mente y mi voluntad sean tibias con respecto a la lucha, pueda yo ser obligado a trabajar debido a mi juramento.’ El príncipe le contestó: ‘Iré contigo a la casa del Señor y seré testigo de tu juramento y tu promesa.’ Ambos vinieron a mi altar, y mi amigo hizo la genuflexión y dijo: ‘Tengo un cuerpo muy débil para soportar daños físicos, mi libre voluntad es toda muy complaciente para mí, mis manos son muy tibias cuando se refiere a dar golpes.

 

Por lo tanto, ahora les prometo obediencia a Dios y a ti, jefe mío, vinculándome por un juramento a defender la Santa Iglesia contra sus enemigos, confortar a los amigos de Dios, hacerle el bien a viudas, huérfanos, y a los fieles a Dios, y nunca hacer nada que esté en contra de la iglesia de Dios o de la fe. Además, me someto a tu corrección, si llegara a cometer algún error, para que, obligado por obediencia, pueda temer aún más al pecado y egoísmo y aplicarme más fervientemente y de buena gana a llevar a cabo la voluntad de Dios y tu propia voluntad, sabiéndome más merecedor de condenación y desacato si yo debiera suponer el violar la obediencia y trasgredir tus mandamientos.’ Después de haber hecho esta profesión en mi altar, el príncipe sabiamente decidió que el hombre debería vestir diferentemente que los otros laicos como símbolo de autorrenuncia y como un recordatorio para de que tenía un superior a quien debía someterse.

 

El príncipe también puso una espada en su mano, diciendo: ‘Esta espada es para que la uses para amenazar y dar muerte a los enemigos de Dios.’ Él puso un escudo en su brazo y le dijo: ‘Defiéndete con este escudo contra los proyectiles del enemigo y pacientemente aguanta lo que se le arroje. ¡Que primero lo puedas ver abollado que haber corrido de la batalla!’ En la presencia de mi sacerdote quien que estaba escuchando, mi amigo hizo la firme promesa de observar todo esto.

Cuando hizo su promesa el sacerdote le dio mi cuerpo para proporcionarle fuerza y fortaleza para que, ya unido conmigo a través de mi cuerpo, nunca pueda mi amigo ser separado de mí. Ese fue mi amigo Jorge como también muchos otros. Tales, también, deben ser caballeros. Deberán permitirles sostener su título como resultado del mérito y usar su atuendo de caballeros como resultado de sus acciones en defensa de la Santa Fe.

Oye cómo mis enemigos van en contra de las primeras acciones de mis amigos. Mis amigos solían entrar al monasterio por su sabia reverencia y amor a Dios. Pero aquellos quienes que ahora están en monasterios salen al mundo por orgullo y codicia, siguiendo su libre albedrío, satisfaciendo el placer de sus cuerpos. La justicia exige que la gente que muere con tal disposición no debe experimentar el gozo del cielo sino por contrario obtener el castigo sin fin del infierno. Sepan, también, que los monjes enclaustrados que son forzados en contra de su voluntad a ser prelados por amor a Dios no deben de ser contados entre su número. Los caballeros que solían portar mis armas estaban listos para dar sus vidas por la justicia y derramar su sangre por la causa de la santa fe, trayendo justicia al necesitado, derribando y humillando a quienes hacían el mal.

 

¡Pero

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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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