Domingo, 14 de febrero de 2010
LA VIDA CONTEMPLATIVA, VISIÓN DE DIOS EN VIDA

Sobre la vida contemplativa (latín: De vita contemplativa; griego: Περί βίου θεωρητικούGui?o Tratado del filósofo judío Filón de Alejandría que describe el modo de vida y las observancias religiosas de un grupo de ascetas judíos de diverso origen; pero concentrados en las inmediaciones del lago Mereotis, en Egipto.

Según Filón, estos ascetas viven aisladamente y dedican seis días de la semana a la contemplación y al estudio de sus textos sagrados. El séptimo día está dedicado a la congregación, en que el líder del grupo expone la interpretación alegórica de un pasaje de la Biblia. Cada siete semanas tiene lugar una celebración especial, que comienza con una comida comunitaria austera, acompañada de la lectura e interpretación de las escrituras. Tras la comida, la asamblea canta salmos en estilo antifonal. La reunión finaliza con una representación coral del festival triunfal que los hebreos llevaron a cabo tras el cruce del mar Rojo narrado en el Éxodo. Tras la plegaria, los ascetas regresan a su vivienda particular.

Filón muestra esta vida como un ejemplo de vida dedicada a la contemplación (βίος θεωρητικό&sigmafGui?o. Sus practicantes son "contemplativos" (θεραπεύτα&iotaGui?o.

La tradición patrística consideró a estos contemplativos como una forma temprana u oculta del monacato cristiano o de las monjas clarisas.

Es importante comprender el valor actual de la vida contemplativa; es decir, su ubicación en la Iglesia de hoy como respuesta clara y comprensible de las necesidades del mundo actual, particularmente a las expectativas de los jóvenes. Esto supone preguntarse si los monasterios se han renovado según las verdaderas exigencias del Espíritu, no para hacer la vida mas fácil, mas cómoda, sino para hacer mas auténticamente contemplativa: mas disponible a la escucha de la Palabra de Dios y a la oración.

La Iglesia insiste hoy en la evangelización. ¿ Habrá que abrir las puertas de los monasterios para que las contemplativas - hasta ahora dedicadas a la oración y al trabajo oculto - se lancen también ellas a anunciar la Buena Noticia a los pobres, a catequizarlos, a mostrarles el camino de la salvación ?. Es una tentación frecuente, no solo entre las mismas monjas, sino entre los mismos obispos y sacerdotes. Existe una urgencia ciertamente, sobre todo en ciertas regiones, de un determinado apostolado más directo, pero habría que tener en cuenta - entre otras muchas cosas - tres aspectos que estimo muy fundamentales en la vida monástica contemplativa :

La Vida Contemplativa es una existencia profética

Es una forma privilegiada de anunciar a los hombres la llegada del Reino y de invitarlos a la conversión. La esencia de la evangelización es anunciar a Jesús y comunicarlo de forma directa. Si un monasterio contemplativo es fiel al Espíritu plantea constantemente a los hombres interrogantes muy profundos sobre el sentido de la vida y de la muerte, la esperanza y el amor, el sufrimiento y la alegría, el tiempo y la eternidad. Es imposible que ante la realidad - humanamente inexplicable - de una comunidad profundamente alegre y normal, los hombres no se pregunten alguna vez si existe Dios o si vale la pena buscarlo. Es decir, que la vida contemplativa es en sí misma una existencia profética.

Su Misión: Engendrar constantemente la palabra profética.

No hay anuncio eficaz del Evangelio que no nazca de la fecundidad del desierto. Así lo hicieron los profetas, así lo hizo Juan el Bautista, así lo hicieron Jesús y San Pablo. Fueron hombres que vivieron en la soledad fecunda del desierto. La verdadera profecía exige siempre profundidad contemplativa: "yo pondré mis palabras en tu boca". En la Iglesia - cuerpo orgánico de Cristo - se dan necesariamente los carismas complementarios: a los profetas, a los maestros, a los apóstoles, se añaden indirectamente los contemplativos.

Esencialmente Evangelizadora

La vida contemplativa participa a los demás el fruto sereno y hondo de su contemplación. Y es así como es evangelizadora. El valor del hombre no está en tener más, en hacer más, sino en ser más (PC 6). Cuando la contemplación es auténtica -verdadero encuentro con el Dios Amor-, señala y abre a los hermanos caminos de una plena y gozosa realización humana.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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