S?bado, 13 de febrero de 2010
LA VERDADERA BRUJA Y SU FUNCIÓN

La palabra bruja deriva de las lenguas romances, formada por el término bruxa, derivado de bruixa, tal vez comparta la misma raíz que la palabra druida.

Esta bruja se dedicaba a realizar conjuros o hechizos, ya sea para provecho propio o ajeno. Son innumerables los temas tratados en estos hechizos pero se sintetizará con los cuatro principal

   Conjurosde amor

  Maleficios

  Conjuros para sanar y predecir el futuro

 

I. Tarea muy común en el ámbito de los conjuros. La bruja tiene la tarea de unir a dos amantes. Generalmente esto ocurría en contra de la voluntad de uno de ellos. El conjuro de las brujas nunca falla, lo que puede fallar es el que lo solicita o la que lo realiza.

Desde siempre han ocurrido desventuras amorosas, amores no correspondidos o prohibidos. Las brujas al realizar estos conjuros invocaba a Selene, a Venus y a Hécate. También encontramos elementos totalmente cristianos en ellos. Hay también mezcla de características paganas como la numerología por ejemplo. El rito que acompañaba a este conjuro lo dio a conocer una procesada: había que medir la puerta de la calle, una vez con las manos y otra con un cordel, echar sal de moler en las junturas de las puertas y poner en una esquina de la misma una escoba nueva. Había que hacerlo nueve veces por nueve noches consecutivas mirando la misma estrella, que debía ser de su propio gusto.

Otro conjuro dado a conocer por otra procesada la Beata de Huete, tenía que ver con otro elemento de gran poder: la sombra. Este conjuro lo decía desnuda y frente a su sombra, con una vela encendida decía así:

“Sombra,

Cabeça tienes como yo,

Cabellos tienes como yo,

Cuerpo tienes como yo,

Todos los miembros tienes como yo,

Yo te mando que ansy como tienes

Mi sombra verdadera, que tu vayas a .....(nombre de la persona)

Y lo traygas para mí, que no pueda comer ni bever,

Ni aver ningún placer, hasta que venga a mi querer,

E darme lo que tuviere, e desirme lo que supiere,

Y sy me lo traxeres, yo te ben diré,

E si no me traxeres, yo te mal diré”

 

De esta forma encontramos muchísimos conjuros para retener el amor, para que el marido vuelva siempre a casa, para el mal de amores, realizados en su mayoría a solteronas y traicionadas.

En estos conjuros tenemos invocaciones al demonio que son bastante comunes. Pero también nos podemos encontrar con oraciones a santos, cercos para protección contra demonios y filtros.

Una bruja española, Juana la esquiladora, todavía en 1716, le decía a su marido enojada antes de hablarle:

 

“Con dos te miro

Con tres te mato,

La sangre te bebo,

El corazón te parto;

Que vengas tan sujeto a mí

Como la suela de mi zapato”

 

Y por último tenemos los conjuros para que las jóvenes doncellas se casen pronto con un caballero que las merezca. Para este tipo de conjuros se invocaba la mayoría de las veces a algún santo de su predilección.

Uno de estos conjuros se realizaba con un pedacito de hostia debajo de la lengua. Después debían rezarse treinta y tres credos durante una misa y decir:

 

“Hostia Santísima con tres,

con Dios Padre, con Dios Hijo, con Dios Espíritu Santo,

que son tres personas y un solo Dios verdadero,

el coraçón de .....(nombre) abriréis

y a mí .....(nombre) me meteréis.

Que me quiera y que me ame

Y conmigo se casse

Y haga bien.

Amén, amén, amén.”

Vemos entonces que se realizaban tanto invocaciones al demonio como a los santos, a la Virgen, a las estrellas, etc.

 

II. Los temores más comunes con respecto a las brujas radican en su poder de causar daños inclusive a grandes distancias. Se les temía por el daño que podían causar a recién nacidos, a animales, sobre los alimentos y sobre las enfermedades que podían provocar.

Había muchas maneras de darse cuenta si la enfermedad que se padecía era de origen maléfico. La más conocida era ver si la lengua del enfermo se tornaba blanquecina, lo cual era seña segura de haber sido hechizado. Otro método infalible era mirarse en un espejo en donde se debían reflejar aquellos que causaron el daño.

El maleficio se realizaba en la comida o en la bebida. O bien se dirigía una mirada a la víctima o se maldecía algún objeto que le perteneciera, otras brujas, las más poderosas podían causarle el daño solo con tocarlo o con tocar su ropa. No todos estos maleficios eran causados con malicia o con la intención de lastimar.

Uno de los temores más grandes era que alguna bruja dirigiese su atención a los niños. Se las acusaba de aquellas enfermedades que terminan en muerte segura. Como sea, la gente del medioevo recurría a ellas de todos modos. Las brujas subsistieron porque la sociedad las alimentaba.

III. En la edad media la búsqueda de salud y bienestar era constante y sabemos que se recurría a las brujas con frecuencia para obtener estos bienes. Se suponía que si ellas eran capaces de hacer el mal también podían eliminarlo. Las brujas tenían sus pócimas y fórmulas medicinales para ello, los cuales iban acompañados de algunos conjuros:

“Allá vayas, mal, de la parte del mar

Donde no canta gallo ni gallina,

Que no pares en esta casa ni en este hogar”

 

Esta fórmula era muy utilizada para el mal de ojo, algo habitual en el mundo medieval. Para que fuera efectivo se debía poner en un plato, de cinco en cinco granos de cebada, ruda y cilantro seco, aceite de enebro y cera derretida de una vela. Con esto hacían un sahumerio que se echaba en un plato con agua sobre la cabeza del doliente.

Las brujas no siempre causaban males, estaban también aquellas brujas que se dedicaban a deshacer los conjuros y hechizos de otras.

Fdo. Cristobal Aguilar.
Publicado por cristobalaguilar @ 21:21  | Los Demonios
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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