Martes, 09 de febrero de 2010
LA CASTIDAD, VALUARTE Y ESCUDO DEL CONSAGRADO A DIOS

Veamos algunas ideas sobre el tema:

En susentido más simple, por supuesto, la castidad se refiere a abstinencia de todaactividad sexual fuera del matrimonio legítimo entre marido y mujer y, uncompromiso a la santidad de la sexualidad dentro del matrimonio.

Pero como latotal respuesta humana al amor divino, la castidad abarca todas lasconsecuencias sicológicas, sociales, y físicas de aceptar que el cuerpo es el templodel Espíritu Santo (I Corintios 6: 19) y por tanto distanciándonosa nosotros mismos de—o, en el lenguaje de las Escrituras, muriendo a—el mundosocial corrupto en donde todos vivimos. 

  

Si coges los DOCE FRUTOS del Espíritu Santo—Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Tolerancia (aguante), Bondad, Benevolencia (amable), Apacibilidad, Fidelidad, Modestia, Continencia, y Castidad—y los mezcla todo junto, consigues una ensalada de frutas llamada cooperación mutua. La cooperación mutua es la esencia de la vida cristiana. Y la castidad es el ingrediente central en esa receta. Simplemente no puedes tener cooperación mutua si siempre estas haciendo de los demás objetos para tu placer personal.

  

En pocas palabras, la castidad no estan sólo una actitud hacia la sexualidad humana, es la entera aceptación de laresponsabilidadhumana a la santidad que Cristo predicó—y vivió en su cuerpo—y que la sociedadcontemporánea, con todo su “psicobalbuceo” sobre la felicidad y la auto-realización,trata de todas formas de subvertir.

La castidadentonces, es una forma de vida—la forma de vida para cualquiera que sigaa Cristo y afirme ser cristiano. Y ay del alma que desdeñe la castidad,pues al final terminará con vaciedad quebrantada por siempre. El desdeñar la castidad es desdeñara Cristo mismo, quien, en su sufrimiento físico y real en laCruz—verdaderamente presente para nosotros en el quebrantado pan de laEucaristía—ofrece el único remedio para sanar nuestro quebrantamiento humano.

  

Hay un sólo precio con la cual se compran las almas, y esto es sufrimiento unido al Mío en la cruz. El amor puro entiende estas palabras; el amor carnal nunca las entenderá.

  

 

—dicho a Santa Faustina por Jesús
(Diario, 324)

 

 

Fdo. Cristobal Aguilar.


En su sentido más simple, por supuesto, la castidad se refiere a abstinencia de toda actividad sexual fuera del matrimonio legítimo entre marido y mujer y, un compromiso a la santidad de la sexualidad dentro del matrimonio.

Pero como la total respuesta humana al amor divino, la castidad abarca todas las consecuencias sicológicas, sociales, y físicas de aceptar que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo (I Corintios 6: 19) y por tanto distanciándonos a nosotros mismos de—o, en el lenguaje de las Escrituras, muriendo a—el mundo social corrupto en donde todos vivimos. 

  

Si cogeslos DOCE FRUTOS del EspírituSanto—Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Tolerancia (aguante), Bondad,Benevolencia (amable), Apacibilidad, Fidelidad, Modestia, Continencia, yCastidad—y los mezcla todo junto, consigues una ensalada de frutas llamadacooperación mutua. La cooperación mutua es la esenciade la vida cristiana. Y la castidad es el ingrediente central en esa receta.Simplemente no puedes tener cooperación mutua si siempre estas haciendode los demás objetos para tu placerpersonal.

  

En pocas palabras, la castidad no es tan sólo una actitud hacia la sexualidad humana, es la entera aceptación de la responsabilidad humana a la santidad que Cristo predicó—y vivió en su cuerpo—y que la sociedad contemporánea, con todo su “psicobalbuceo” sobre la felicidad y la auto-realización, trata de todas formas de subvertir.

La castidad entonces, es una forma de vida—la forma de vida para cualquiera que siga a Cristo y afirme ser cristiano. Y ay del alma que desdeñe la castidad, pues al final terminará con vaciedad quebrantada por siempre. El desdeñar la castidad es desdeñar a Cristo mismo, quien, en su sufrimiento físico y real en la Cruz—verdaderamente presente para nosotros en el quebrantado pan de la Eucaristía—ofrece el único remedio para sanar nuestro quebrantamiento humano.

  

Hayun sólo precio con la cual se compran las almas, y esto essufrimiento unido al Mío en la cruz. El amorpuro entiende estas palabras; el amor carnal nunca lasentenderá.

  


—dicho a SantaFaustina por Jesús
(Diario, 324)



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