Domingo, 07 de febrero de 2010
EL LATÍN MEDIEVAL

El latín medieval fue la forma del latín usada en la Edad Media, primeramente como idioma para la enseñanza y como lengua litúrgica de la Iglesia Católica medieval, pero también como lengua de la ciencia, literatura, ley y administración. A pesar del origen eclesiástico de muchos de sus autores, el latín medieval no debería ser confundido con el latín eclesiástico. No existe un acuerdo sobre cuál es el límite en el que termina el latín vulgar y empieza el latín medieval. Algunos estudiosos eruditos afirman que comienza con el latín cristiano a mediados del siglo IV, otros alrededor del año 500.

El latín medieval se caracterizó por su extenso vocabulario, que se formó al tomar vocablos de otras fuentes. Estuvo fuertemente influido por la Vulgata, que contaba con muchas particularidades ajenas al latín clásico (y que no fueron transmitidas al hebreo ni al griego) que fueron reflejadas no sólo en su vocabulario, sino también en su gramática y sintaxis. El griego rompió mucho con el vocabulario técnico del cristianismo. Las diferentes lenguas germánicas habladas por las tribus germánicas, que invadieron Europa Occidental, fueron también una fuente importante de nuevas palabras. Los líderes germánicos se convirtieron en los jefes del oeste de Europa, y así muchas palabras de sus idiomas fueron «importadas» al vocabulario legal. Otras palabras más ordinarias fueron reemplazadas por invenciones del latín vulgar o fuentes germánicas, porque las palabras clásicas habían caído en desuso.

El latín también se expandió a áreas tales como Irlanda y Alemania, donde las lenguas romances no se hablaban y nunca se había conocido a los romanos. Las obras escritas en estas tierras —donde el latín fue aprendido como lengua sin relación con la lengua madre— también influyeron en el vocabulario y la sintaxis del latín medieval.

Desde que materias como la ciencia y la filosofía comenzaron a transmitirse en latín, el desarrollo de su vocabulario ha sido la fuente de una gran cantidad de palabras técnicas en las lenguas modernas.

Hubo también influencia del latín vulgar en lo referente a la sintaxis de algunos escritores del latín medieval, aunque el latín clásico continuó siendo muy bien estimado y estudiado como modelo para la composición literaria. El punto culminante del desarrollo del latín medieval como lenguaje literario llegó con el Renacimiento carolingio, un renacimiento del aprendizaje bajo el patrocinio de Carlomagno, rey de los francos. Alcuino de York fue el secretario latino de Carlomagno y un importante escritor; su influencia condujo a un renacimiento de la literatura latina y el estudio después del período de depresión seguida por la desintegración final de la autoridad romana en Europa occidental.

Aunque simultáneamente se desarrollaban las Lenguas romances, el latín en sí permaneció muy conservador, ya que era una lengua materna y había muchos libros de la Antigüedad o de la Edad Media de gramática para dar una forma estándar. Por otro lado, estrictamente hablando, no había una única forma del latín medieval. Todos los autores que escribían en latín en el período medieval hablaban latín como segundo idioma, variando los grados de fluídez, y sintaxis, gramática, y vocabulario a menudo influido por la lengua materna del autor. Esto fue especialmente cierto comenzando el siglo XII, después la lengua comenzó a corromperse cada vez más: los documentos del latín medieval tardío escritos por autores francoparlantes tienden a mostrar similitudes con la gramática y el vocabulario del francés medieval; aquellos escritos por alemanes tendían a mostrar similitudes con el alemán, etcétera.

El corpus de la literatura del latín medieval abarca una amplia gama de textos, incluyendo trabajos diversos tales como sermones, himnos, libros de viajes, novelas, epopeyas, y poesías líricas.

Fdo. Cristobal Aguilar.

 



Image Hosted by ImageShack.us
By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
 
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com Contador de visitas y estadísitcas
In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti