LA PREPARACIÓN DE LAS CLASES
El catequista
fundamenta su acción en su vocación. Tiene conciencia de que
es un llamado y un enviado. Si somos consecuentes con
esta misión no podemos ir a una sesión de catequesis
pensando que todo va a depender de nosotros.
Tenemos que
ser humildes y reconocer, como el apóstol Pablo, que: Ayo
planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; por
tanto, el que planta no significa nada ni el que
riega tampoco; cuenta el que hace crecer, o sea Dios
(1Co. 3, 6-7).
Tenemos que confiar en el Señor que nos
llamó para ser catequistas y aceptar que la obra es
suya.
Ser catequista, es, antes que nada, ser una persona
de fe en la obra de Dios. Jesús nos decía:
Mi
Padre sigue actuando y yo también actúo (Jn. 5,
17). Tenemos que confiar en que la obra es de
Dios y El cuida amorosamente de sus hijos todos los
día.
Si nos fiamos del que nos llamó tendremos paz
para desarrollar la obra que nos encomendó. Después de trabajar
con empeño y poner todo nuestro ser al servicio de
a misión podremos decir: A Somos unos pobres siervos, hemos
hecho lo que teníamos que hacer (Lc. 17, 10).
Ten en
cuenta especialmente
· Que si Dios cuenta contigo para realizar su obra,
tú debes contar con El en todo momento.
· Que sabes más
del misterio de Dios por lo que vives que por
lo que has estudiado.
· Que nadie puede sustituir tu trabajo personal.
Tienes que encontrar tiempo para estudiar y orar.
· Que paso
a paso se aprende a dar catequesis. Utiliza los medios
a tu alcance con sencillez y paciencia.
· Que necesitas de la
vida y experiencia de los otros catequistas. La evangelización es
misión de toda la Comunidad Cristiana.
Comunica lo que
vives.Comunicar la propia experiencia de fe es la primera forma
de evangelizar. Normalmente somos y vivimos más de lo que
sabemos y comunicamos. No siempre transmitimos bien todo lo que
conocemos y vivimos. No tenemos palabras suficientes para explicar las
experiencias más profundas de la vida cristiana.
Cuántas veces hemos
dicho este famoso refrán. Nadie da lo que no tiene.
Preocúpate más de tener algo que decir, que de cómo
lo vas a decir. Decía el profeta Jeremías:¡Ah, Señor, mira
que no sé hablar, pues soy un niño!. Y el
Señor me respondió: No digas: A Soy un niño, porque
irás donde yo te envíe y dirás lo que yo
te ordene. No les tengas miedo, pues yo estoy contigo
para librarte (Jer. 1, 6-8)
El temor a fracasar nos impide,
muchas veces, dar la catequesis con alegría y paz. Cuando
vivimos la vida cristiana con sencillez y abandonada en Dios,
no debemos temer comunicar lo que vivimos El Señor estará
con nosotros para hacer su obra a pesar de nuestras
limitaciones.
Profundiza lo que enseñasCada sesión de catequesis
tiene un tema concreto que explicar Debemos conocerlo bien e
interiorizarlo. Asumirlo personalmente.
No puede ser, por tanto, una comunicación fría
y superficial, sin alma. Hay que poner fervor y sabiduría
en nuestras palabras y gestos. Esto supone que tenemos que
saborear personalmente el tema, estudiarlo y con todos los medios
a nuestro alcance y prepararlo con la pedagogía adaptada a
los destinatarios.
Debemos leer despacio todo el tema y tratar de
meditarlo y conocerlo en profundidad. Es bueno que nos preguntemos
ante el mensaje de cada tema: )qué me dice el
Señor?, )qué espera de mí?, )cómo vivo lo que tengo
que anunciar?
Utiliza la guía pedagógicaLos materiales elaborados para
dar la catequesis son un instrumento útil a nuestro servicio.
Las guías para el catequista ofrecen, paso a paso, el
camino a recorrer en una sesión de catequesis.
Se presenta
y programa para cada catequesis; objetivos, contenidos a transmitir, actividades
para comprender , profundizar y recordar. Sugerencias para orar o
celebrar. Propuestas para llevar a la vida el tema tratado.
Son los distintos aspectos que debemos tener en cuenta a
la hora de impartir la catequesis.
El trabajo de adaptar
las sugerencias de la guía al grupo es tarea propia
de cada catequista. Nadie podrá suplir la labor de cada
catequista por muy buena que sea la guía pedagógica. A
veces dirás: Esto me ayuda y lo utilizarás tal como
viene presentado en la guía.
En otras circunstancias pensarás:
es esto lo que necesita mi grupo. Esto no me
va a mí o no lo sé realizar yo. Entonces,
busca otra propuesta mejor y, así, seguirás creciendo como catequista.
La práctica te irá enseñando a exponer los diferentes temas
y el conocimiento de los destinatarios te ayudará a adaptarte
lo mejor posible a sus preguntas y a su vida.
Prepara la catequesis con otros catequistas.
Unos catequistas
se reúnen como primer paso de la preparación de la
sesión de catequesis. Esa reunión sugiere y orienta el trabajo
personal que cada uno tendrá que completar posteriormente. Otros se
reúnen al final de la preparación personal para compartir con
los demás catequistas lo reflexionado individualmente y, de esa manera,
enriquecerse y completar lo estudiado por otros.
Es verdad que,
el trabajo personal del catequista, no lo puede sustituir el
trabajo en grupo. Cada uno debe enfrentarse con el tema
y hacerlo propio. Pero, también es cierto que no nos
podemos limitar al trabajo personal: necesitamos compartir nuestra fe con
otros.
Fdo. Cristobal Aguilar.