LOS VIAJES ASTRALES Y SU PERSPERCTIVA MÍSTICA
A veces es difícil
determinar si se trata de una experiencia auténtica o si
más bien hay algún tipo de sugestión por alguna lectura,
película o por haber participado en algún círculo esotérico. En
personas adictas a temas parapsicológicos tener un viaje astral es
un reto, un desafío.
Pero esta experiencia no tiene nada que
ver ni con la bilocación ni con los sueños de
algunos santos. La bilocación es un fenómeno místico sí, pero
objetivo; hay personas que atestiguan haber visto a una persona
en un lugar, cuando simultáneamente estaba en otra parte y
el viaje astral decíamos es una experiencia subjetiva.
En cuanto
a los sueños de algunos santos, en ellos no
aparece la experiencia de "salir" del cuerpo, sino de
escuchar una voz o encontrarse con alguien de otro mundo,
pero siguen siendo ellos mismos, con su cuerpo. Pensemos por
ejemplo en lo que nos dice el Evangelio de San
José cuando el ángel le avisó de la concepción de
María o de la persecución de Herodes.
¿Explicación del fenómeno?
Creo que queda claro con lo ya dicho cual pueda
ser la explicación de este fenómeno, aunque hablando con precisión
me parece que habría que hablar más de experiencia subjetiva.
Fenómeno es una palabra que no se justifica. Es algo
subjetivo.
Consecuencias negativas y riesgos (grupos, sectas). Algunos grupos o
movimientos seudo religiosos fomentan y explotan económicamente la natural inclinación
del ser humano hacia lo misterioso. Especialmente en el ámbito
del esoterismo todo lo que pueda significar relación con "el
otro mundo", etc. es bien recibido.
Nada tiene de extraño
que este tipo de experiencias subjetivas o de sensaciones hayan
sido asumidas como prácticas rituales de determinados grupos, lo mismo
que la telepatía o la telequinesia. Dentro del esoterismo el
viaje astral sería una práctica más, uno de los modos
de entrar en contacto con el mundo astral, a la
par del recurso a mediums o la ouija.
No hay que
olvidar que en lenguaje esotérico el mundo astral es el
mundo invisible en el que viven los difuntos. El espiritismo
pretende poder entrar en contacto con estos espíritus para hacer
de ellos nuestros maestros y protectores.
Son múltiples los testimonios
acerca del fraude espiritista pero eso no impide que mucha
gente viva en el engaño.
En cuanto a los riesgos, podríamos
hablar de ellos a dos niveles. A nivel psicológico no
cabe duda de que toda experiencia disociativa (separación subjetiva de
alma y cuerpo, salida de este mundo-entrada en otro mundo,
etc.) tiene un impacto emocional fuerte, máxime tratándose de adolescentes,
jóvenes inmaduros o personas afectadas de hiperexcitación nerviosa.
Provocar repetidamente
este tipo de experiencias, alterar el nivel de vida consciente
y hacer de ello un hábito no puede tener sino
consecuencias negativas en el ámbito psicológico. Son conocidas las estadísticas
que prueban cómo en Alemania el número de casos de
esquizofrenia se ha cuadruplicado desde que se aprobó la ouija.
Aquí hablamos de una experiencia menos frecuente pero tanto o
más peligrosa que la ouija.
A nivel espiritual tampoco puede entenderse
cómo una experiencia subjetiva y además realizada en semi-inconsciencia pueda
considerarse como un método o un camino para elevar al
hombre. Si lo propio del hombre es actuar como tal,
es decir, con plena conciencia de lo que hace, usando
su inteligencia y su voluntad, entonces estas prácticas deben ser
evitadas. Hacer de un viaje astral una experiencia mística o
espiritual es un engaño sin nombre.
La Iglesia católica no tiene nada
que decir en cuanto a la experiencia o sensación subjetiva
en sí. Es una cosa natural y no pasa de
ahí. Sin embargo la Iglesia nos recuerda que las experiencias
místicas se alcanzan con la oración y la oración cristiana
para ser auténtica debe contemplar tres aspectos: relación personal con
Dios, apertura e identificación con la Voluntad de Dios y
apertura a los demás.
Una supuesta experiencia espiritual como el
viaje astral no tiene estas características. Sería pues absurdo que
un cristiano identificara un viaje astral con una práctica espiritual.
Por otra parte abusar de esto lleva a posibles daños
psicológicos y la Iglesia nos enseña a evitarlos.
Fdo. Cristobal Aguilar.