Viernes, 05 de febrero de 2010
VIDAS DE SANTOS - SAN GREGORIO

San Gregorio VII es una figura gigantesca, el Papagenial del siglo XI. Había acabado el túnel oscuro del siglo X, elsiglo de hierro del pontificado. Gregorio VII es el más ilustre paladínde la Fe desde la Sede de Pedro.

Se llamaba Hildebrando Aldobrandeschi, nombressonoros, augurio de lo que sería su tarea, pues su nombre significa laespada que relumbra, algo así como "hijo del Trueno". Nació aprincipios del siglo XI en Savona, Italia. Hijo de humilde familia -supadre fue un pobre cabrero y él un pastorcillo- Dios lo enriqueció dedotes extraordinarias.

Pronto le vemos monje benedictino en Roma y Cluny.Tenía un carácter de hierro, como luego se verá, y es ahora cuando loforja en la oración, estudio y austeridad. Todavía no era diácono, y aloírle predicar un día el emperador Enrique III, quedó impresionado másque toda su vida.

Cuando su maestro, Juan Graciano, es elegido Papa conel nombre de Gregorio VI, nombra a Hildebrando su secretario. Y tantose empeñó en los negocios de la Iglesia, que durante 25 años será elalma de varios Papas.

Influyó directamente en la elección de cinco Papas,que hacen de él su brazo derecho, su colaborador imprescindible. LeónIX, Víctor II, Esteban IX, Nicolás II y Alejandro II, hallan en eljoven archidiácono romano al consejero prudente, al hábil político, alhombre incorruptible, al santo cabal.

Hildebrando es el que realmente gobierna. Es el queacomete los dos problemas fundamentales de la Iglesia. "Roma -y no sóloRoma- era una cueva de ladrones". La tiara y las mitras se vendían y serobaban con la espada en la mano. Se dictan medidas contra lainmoralidad y simonía de los clérigos, y se publica un decreto por elque la elección de los Papas han de hacerla los Cardenales, no elEmperador. Son las investiduras.

Hildebrando era incansable. No sólo en Roma. Cumplelegaciones importantes ante reyes y concilios. Donde había un problema,allí estaba él para buscar solución. Le llamaban ambicioso. Y lo era,para la Iglesia.

Bien entrenado estaba ya. Alejandro II muere en 1073.Hildebrando, como Arcediano y Canciller, preside los funerales. Luego,espontáneamente, por aclamación, el clero y el pueblo se apoderan de ély lo sientan en la Silla de Pedro: "¡Hildebrando, Papa!". Se resiste.Pero ha de aceptar.

Toma el nombre de Gregorio VII, y no tiene más quecontinuar la tarea que ya ha realizado durante tantos años, ahora comoúltimo responsable: trabajar por la reforma de costumbres, defender lalibertad de la Iglesia contra tantas intromisiones y la supremacía delsacerdocio espiritual sobre el poder civil. Mantiene además abundantecorrespondencia.

Se le oponen naturalmente los simoníacos y el podercivil. En su lucha contra Enrique IV -el Nerón germano- hay guerras,concilios, anticoncilios. Cuando el Papa lo excomulga, el Emperadorfinge arrepentirse y cae de rodillas a los pies del Papa -"ir aCanosa"-, donde Gregorio se había refugiado por la generosidad de lapiadosa condesa Matilde. Pero poco después se levanta otra vez contrael Papa, se apodera de Roma y, mientras Gregorio se recluye en CastelSantángelo, entrona el antipapa Clemente III.

Gregorio, amparado por Roberto Guiscardo, se refugiaen Salerno aún se muestra la cueva donde se guareció- y allí muere el25 de mayo de 1085, pronunciando las famosas palabras: "He amado lajusticia y odiado la iniquidad, por eso muero en el destierro". No fueinútil su siembra. El Señor colmaría con creces los trabajos y los díasde su fiel Vicario.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 19:08  | Vidas de Santos
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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