Domingo, 31 de enero de 2010
LA COMBUSTIÓN ESPONTANEA HUMANA

La combustión espontánea es la incineración del cuerpo de una persona sin la aparente presencia de una fuente externa de ignición. Naturalmente la existencia de dicho fenómeno es controversial y en general rechazada o ignorada por los estudios científicos.

Los defensores de la existencia del fenómeno, han discrepado durante años sobre la posible causa del fenómeno, recientemente algunos han propuesto como razón más probable de su ocurrencia el inicio de un fuego no-espontáneo con efecto mecha.Ç

Hay muchas características que distinguen juntas una combustión espontánea de otros tipos de fuego:

 

 

 

  • A pesar de su nombre, el fuego nunca empezó espontáneamente, es decir, el fuego nunca empezó por sí mismo, pues siempre hay algún medio de ignición presente.
  • El fuego suele estar localizado en el cuerpo de la víctima. Los muebles y electrodomésticos cercanos a la víctima suelen quedar intactos. Los alrededores de la víctima sufren poco o ningún daño.
  • El cuerpo de la víctima suele quedar mucho más quemado que en un incendio convencional. Las quemaduras, sin embargo, no se distribuyen uniformemente por todo el cuerpo. El torso suele quedar muy gravemente dañado, a veces reducido a cenizas, pero las extremidades de las víctimas suelen quedar intactas.
  • La mayoría de los casos de combustión espontánea suceden bajo techo.
  • Los electrodomésticos (por ejemplo, televisores) situados sobre un aparador o similar pueden sufrir daños.
  • Las víctimas son con frecuencia mujeres.
  • Las víctimas tienen con frecuencia sobrepeso.
  • La mayoría de las víctimas también son consideradas alcohólicas.
  • Nunca hay testigos oculares creíbles del proceso real de combustión.

Al estar compuesto en gran parte por agua, el cuerpo humano no arde muy bien. Sin embargo, en muchos casos de combustión espontánea, los cuerpos de las víctimas fueron reducidos a cenizas. Para llegar el cuerpo a tal estado se necesitan temperaturas de más de 1.700°C. Incluso en los modernos crematorios, que alcanzan temperaturas cercanas a los 1.100°C, los huesos no se consumen completamente y tienen que ser molidos.

Muchos asesinos han intentado quemar a sus víctimas, a menudo en un intento de encubrir su crimen. Sin embargo, en cuanto el acelerante (químico, típicamente un líquido inflamable, usado para favorecer la ignición de un fuego) se consume la víctima deja de arder. Además, las investigaciones forenses no revelaron el uso de ningún acelerante en supuestos casos de combustión espontánea.

Así que por tanto un fuego ordinario tendría que haber sido extraordinariamente intenso para provocar el efecto observado en la víctima, pero por otra parte esto entra en contradicción con el daño limitado a los alrededores.

 

Como con todo supuesto fenómeno paranormal, hay cierto número de teorías que intentan explicar cómo sucede la combustión espontánea. Una tiene una base científica, pero la mayoría, no. La explicación científica (con pequeñas variaciones) es la siguiente:

  • La víctima muere repentinamente (por ejemplo de un ataque al corazón) o pierde la consciencia o la movilidad, por ejemplo debido a un exceso de alcohol.
  • Un cigarrillo o alguna otra fuente de llamas prende las ropas de la víctima, que empiezan a arder, quizá por estar mojadas de alguna bebida alcohólica, y provocan la muerte de la víctima si ésta seguía viva.
  • Se produce el efecto mecha (ver más abajo).
  • En el ser humano fluye energia elestroestatica y es visible en muchas ocasioens cuando nuestra ropa al frotarse al cuerpo produce chispas esto debido a la gran facilidad del cuerpo humano para ser conductor de energia asi como tambien el hecho de que generamos nuestra propia energia (el porque de la temperatura del cuerpo), a lo que da inicio a una teoria que en cierto modo esta relacionaca con el efecto mecha: si la persona usa ropa sintetica, si la perosna como en muchas ocasiones se ha demostrado es alcohlica y obviamente su cuerpo destila tal liquido ya sea al sudar o bien lo contenido en su estomago a su vez en conjunto con la grasa corporal altamente contenida en hidrocarburos, puede iniciar al estar la persona con un alto nivel depresivo una gran presion arterial que conduce a un considerable calentamiento corporal generando en su cuerpo una gran acumulacion de energia estatica misma que al iniciar la mas minima chispa en contacto con el sudor puede generar un fuego interminable.

Esta teoría afirma que bajo ciertas circunstancias la electricidad estática sube hasta niveles tan peligrosos en el cuerpo humano que una descarga en forma de chispa puede prender las ropas.

Un shock eléctrico estático perceptible creado al realizar ciertas actividades mide típicamente 3.000 voltios. La carga eléctrica puede subir a niveles muchos más altos dependiendo de otras condiciones tales como la humedad. Caminar por una alfombra puede crear una diferencia de potencial de 1.500 a 35.000 voltios.

Las descargas de electricidad estática pueden prender los gases de hidrocarburos en las gasolineras, y son una de las posibles causas de explosiones en las mismas que popular pero erróneamente se creen causadas por las radiaciones de los teléfonos móviles. El 70% de estos sucesos ocurren en un clima frío y seco, que favorece la carga de electricidad estática.

El fenómeno de enormes cargas estáticas en cuerpos humanos fue advertido por primera vez por el profesor Robin Beach del Instituto Politécnico de Brooklyn. El profesor Beach creía que alguna persona podía llegar a acumular la suficiente carga estática como para prender materiales inflamables al contacto con su cuerpo. Aunque propuso esto como una posible causa para los casos de combustión espontánea, Beach no creía que hubiera una relación con la presunta combustión espontánea genuina, puesto que ninguna forma conocida de descarga electrostática podría hacer que los tejidos de cuerpo humano ardiesen. Sí creía que una descarga estática lo suficientemente fuerte podía provocar la ignición de polvo o pelusa en la ropa.

John E. Heymer da en su libro The Entrancing Flame dos ejemplos de supervivientes de descargas estáticas potencialmente fatales, ambos con testimonios oculares. Los testimonios aparecen como declaraciones escritas y firmadas, omitiendo algunos detalles para preservar la intimidad de los testigos. Dichos casos son:

  • Debbie Clark, quien en septiembre de 1985 observó que ráfagas de luz azul emanaban ocasionalmente de su cuerpo.
  • Susan Motteshead, quien en el invierno de 1980 sufrió un incendio espontáneo de sus ropas, según el testimonio de su hija.

Esta hipótesis afirma que en los casos son simples fuegos normales en los que la causa no ha sido identificada. Esto no excluye necesariamente el efecto mecha ni la descarga estática.

Un caso histórico influyente de mala identificación es el de la condesa Gorlitz.En 1847, el conde Gorlitz llegó a casa (vivía en la región de Darmstadt) y no pudo encontrar a su esposa. Cuando se forzó la puerta de su habitación privada se halló su cuerpo parcialmente incinerado. La habitación había sufrido daños por el fuego y estaba desordenada, con una puerta y las ventanas rotas. También se halló que el escritorio se había quemado y su espejo se había roto. Las velas de la habitación también se habían fundido. Surgió la cuestión de si esta muerte (en una habitación aparentemente cerrada) había sido provocada por la combustión espontánea.

Tres años después un hombre llamado Stauff, antiguo sirviente de la condesa, fue acusado de su asesinato. Fue arrestado, juzgado y condenado. Stauff confesó que había ido a la habitación de la condesa y que al ver joyas y dinero allí sintió tentaciones. La condesa regresó inesperadamente y le sorprendió con las manos en la masa. En la subsiguiente pelea, Stauff la estranguló. Para encubrir su crimen, amontonó objetos combustibles sobre el escritorio y les prendió fuego. Su intención fue destruir toda la habitación.

Éste es un caso claro de un asesino intentando borrar sus huellas, pero la hipótesis de mala identificación no propone una única causa para las presuntas combustiones espontáneas. En lugar de ello, la teoría sostiene que cierto número de casos de incendios sin resolver han forjado el mito predominante de la combustión espontánea.

En tiempos modernos, Beard y Drysdale citan el siguiente ejemplo de mala identificación:

«Un hombre anónimo dejaba su lugar de trabajo (presumiblemente un garaje o similar, por razones que quedarán claras inmediatamente) cuando encendió un cigarrillo y quedó inmediatamente envuelto en llamas. Resultó que la víctima había tenido la costumbre de usar aire comprimido para limpiar sus ropas de restos de basura. En esa ocasión la víctima había usado accidentalmente oxígeno puro, incrementando temporalmente (pero enormemente) la inflamabilidad de su ropa.»

Dentro de la hipótesis de mala identificación hay dos corrientes de opinión principales, que no se excluyen mutuamente. Suele aludirse a ellas como las teorías del efecto mecha y de la descarga estática.

Fdo. Cristobal Aguilar.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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