Viernes, 29 de enero de 2010
LAS BRUJAS EN LA EPÓCA MEDIEVAL (III)

Os traigo una tercera parte, bastante demorada, sobre las brujas (o llamadas asíGui?o en la época medieval; no es el tema juzgar aqui si lo fuerón o no, ya que sabemos que en aquella época oscura y oculta tanto la Iglesia como el mundo se sumergía en una ola de produnda inectitud, si bien algunas virtudes relucían, eran las menos y poco probalbles. Hombres y mujeres llenos de poder, realizarón unos hazañas y otros grandes barbaridades. En fín sirva un poco para esclarecer este tema un poco "tabú". EL AUTOR DEL BLOG.

La persecución de la brujería. Distintos cultos y creencias medievales:

 

Podemos ver que ya en el año 743 el último rey Merovingio, Childerico III, publicó un edicto en el cual condenaba las prácticas tanto paganas como las llamadas “mágicas”.

Carlomagno también publicó lo suyo con referencia a este tema. Condenó las supersticiones y hechicerías, incluyendo los filtros amatorios y la invocación al demonio. Aquellos que cometieran estos delitos serían juzgados como homicidas, esto quiere decir que les sería aplicable la pena de muerte.

Así se formó un precedente legal en torno a la persecución de la brujería. En el pueblo español la imagen de la mujer hechicera se fue distorsionando al máximo, aunque no se dejó por ello de frecuentarlas, pero ahora sí se hacía en las sombras.

Con el correr de las décadas los castigos a los acusados de brujería empeoraron, se  hicieron más severos. A la penitencia y humillación pública se sumaron la utilización de la tortura y la pena de muerte. Con estos cambios se rediseñó la imagen de la bruja y a partir de entonces definitivamente se la ligó al demonio. A Satanás se lo comenzó a describir como un hombre negro, o vestido de ese color, con cuernos, cola y a veces con pezuñas.

Surgieron diversos cultos, se ejemplificarán solo algunos de ellos:

El sabbat: era la expresión de la religión del demonio. En él las brujas y brujos se reunían en un banquete enorme con el diablo, comían y bebían en exceso. Luego lo adoraban, lo besaban y copulaban con él y entre ellos, manteniendo relaciones homosexuales y sodomíticas. En este aspecto sexual se lo ha comparado con las culturas anteriores y paganas. En esta nueva reunión la relación carnal llevaba a sellar el pacto demoníaco. Las relaciones de orgía y las relaciones desviadas desvirtúan el acto sexual al alejarlo del carácter sagrado de la concepción y convertirlo en un acto meramente de placer. Por otro lado el demonio se aseguraba una descendencia (ya que a él le está negada la capacidad de engendrar vida) al transmitirse los secretos maléficos adquiridos de generación en generación.

Esta reunión se realizaba la noche del viernes al sábado en algún lugar apartado o bien en los bosques, allí se realizaba el pacto con el diablo, en donde él transmitía a las brujas toda clase de conocimientos mágicos y poderes con los cuales pudieran vencer a sus adversarios o ayudar a sus protegidos.

Con el correr de los años estos sabbat fueron solamente atribuidos a la parte femenina, los hombres quedaron de lado, entonces era la mujer la que participaba de este rito. Etimológicamente la palabra sabbat pareciera designar un culto pagano, derivando del de Dionisio, es decir del Sabazius, pero como dice Julio Caro Baroja no hay que desligar la palabra del sabbat judío, en su sentido negativo que la gente de la edad media tenía por los judíos y hebreos.

Los Aquelarres: (deriva del vasco Ákelarre, que significa “campo o prado del macho cabrío&rdquoGui?o. Los aquelarres o reuniones de brujas estuvieron muy presentes en la cultura popular europea. Según la tradición esta reunión debía realizarse un sábado por la noche, especialmente en tiempos de Cuaresma.

También dice la tradición que el día primero de mayo es propicio para alejar a las brujas. El jueves anterior, cuando se supone que el poder de las brujas está en su clímax, cuando el sol culmina su descenso, la gente se dedica a atar antorchas y a juntar ramas secas de romero o abeto y se dirigen hacia la Iglesia a buscar la absolución. Los días anteriores, los últimos de abril, el pueblo limpia completamente sus casas y las riegan con agua de ruda.

En cuanto a la noche de Hallowen sabemos que está ligada también a las brujas. Pero esta celebración tiene un matiz diferente. La víspera de la noche de todos los Santos tiene una importancia esencial en España y se ha difundido a muchos pueblos europeos. Esta fecha está asociada con los espíritus de los difuntos, era también llamada Samhain, esta tradición dice que al comienzo del invierno a los muertos entumecidos por el frío y el hambre se les permitía por esa noche solamente pasarla con sus familiares en sus casas. Entonces los vivos los esperaban, los recibían con un buen fuego y abundante comida.

Al finalizar la celebración los difuntos se encontrarían reacios de volver a sus tumbas por lo cual sacaban comida y regalos para los difuntos, y disfrazados los acompañaban hasta los límites de la aldea.

Esta noche también se creía que las brujas incrementaban su poder y junto a las hadas, duendes y otros seres se les era permitido por esa noche vagar en forma libre por este mundo.

 

El conocimiento de las brujas:

 

Ya se ha explicado anteriormente que las brujas adquirían su conocimiento transmitido de generación en generación y por vía oral. Probablemente los aquelarres y los sabbat serían reuniones donde se intercambiaban conocimientos.

Las artes mágicas era uno de estos conocimientos. Tenían conocimiento de la manipulación de determinadas sustancias minerales las que utilizaban como remedios y venenos. También entre estas artes tenemos la adivinación y la interpretación de los sueños. Todas estas actividades por supuesto, eran censuradas por el Cristianismo.

Desde la antigüedad era conocida la habilidad de las mujeres para sanar en forma “mágica”. Esta creencia en España derivó de los bárbaros y tuvo repercusión durante la edad media. Lamentablemente los médicos no estaban al alcance de todos, sus costos eran elevados.

 

Mujer asistiendo un parto, Anónimo, S.XIII

 

Las brujas, desde el punto de vista de curanderas, tenían un gran conocimiento en cuanto a hierbas y remedios se trataba. Las consultaba desde los más necesitados como los de las grandes esferas. El aporte de la mujer fue muy importante para la medicina.

 

La verdadera bruja y sus conjuros:

 

En la evolución que se ha planteado de la brujería, vemos que no siempre tenemos la idea correcta acerca de la apariencia de esas brujas que rondaban la España del medioevo. No siempre la bruja vivía aislada, sino que se movía en la sociedad, determinándose con un rol social. Generalmente tampoco era esa anciana fea que imaginamos sino que la mayoría de las veces eran muchachas jóvenes que vivían en las ciudades.

La palabra bruja deriva de las lenguas romances, formada por el término bruxa, derivado de bruixa, tal vez comparta la misma raíz que la palabra druida.

Esta bruja se dedicaba a realizar conjuros o hechizos, ya sea para provecho propio o ajeno. Son innumerables los temas tratados en estos hechizos pero se sintetizará con los cuatro principal

   Conjurosde amor

  Maleficios

  Conjuros para sanar y predecir el futuro

 

I. Tarea muy común en el ámbito de los conjuros. La bruja tiene la tarea de unir a dos amantes. Generalmente esto ocurría en contra de la voluntad de uno de ellos. El conjuro de las brujas nunca falla, lo que puede fallar es el que lo solicita o la que lo realiza.

Desde siempre han ocurrido desventuras amorosas, amores no correspondidos o prohibidos. Las brujas al realizar estos conjuros invocaba a Selene, a Venus y a Hécate. También encontramos elementos totalmente cristianos en ellos. Hay también mezcla de características paganas como la numerología por ejemplo. El rito que acompañaba a este conjuro lo dio a conocer una procesada: había que medir la puerta de la calle, una vez con las manos y otra con un cordel, echar sal de moler en las junturas de las puertas y poner en una esquina de la misma una escoba nueva. Había que hacerlo nueve veces por nueve noches consecutivas mirando la misma estrella, que debía ser de su propio gusto.

Otro conjuro dado a conocer por otra procesada la Beata de Huete, tenía que ver con otro elemento de gran poder: la sombra. Este conjuro lo decía desnuda y frente a su sombra, con una vela encendida decía así:

“Sombra,

Cabeça tienes como yo,

Cabellos tienes como yo,

Cuerpo tienes como yo,

Todos los miembros tienes como yo,

Yo te mando que ansy como tienes

Mi sombra verdadera, que tu vayas a .....(nombre de la persona)

Y lo traygas para mí, que no pueda comer ni bever,

Ni aver ningún placer, hasta que venga a mi querer,

E darme lo que tuviere, e desirme lo que supiere,

Y sy me lo traxeres, yo te ben diré,

E si no me traxeres, yo te mal diré”

 

De esta forma encontramos muchísimos conjuros para retener el amor, para que el marido vuelva siempre a casa, para el mal de amores, realizados en su mayoría a solteronas y traicionadas.

En estos conjuros tenemos invocaciones al demonio que son bastante comunes. Pero también nos podemos encontrar con oraciones a santos, cercos para protección contra demonios y filtros.

Una bruja española, Juana la esquiladora, todavía en 1716, le decía a su marido enojada antes de hablarle:

 

“Con dos te miro

Con tres te mato,

La sangre te bebo,

El corazón te parto;

Que vengas tan sujeto a mí

Como la suela de mi zapato”

 

Y por último tenemos los conjuros para que las jóvenes doncellas se casen pronto con un caballero que las merezca. Para este tipo de conjuros se invocaba la mayoría de las veces a algún santo de su predilección.

Uno de estos conjuros se realizaba con un pedacito de hostia debajo de la lengua. Después debían rezarse treinta y tres credos durante una misa y decir:

 

“Hostia Santísima con tres,

con Dios Padre, con Dios Hijo, con Dios Espíritu Santo,

que son tres personas y un solo Dios verdadero,

el coraçón de .....(nombre) abriréis

y a mí .....(nombre) me meteréis.

Que me quiera y que me ame

Y conmigo se casse

Y haga bien.

Amén, amén, amén.”

Vemos entonces que se realizaban tanto invocaciones al demonio como a los santos, a la Virgen, a las estrellas, etc.

 

II. Los temores más comunes con respecto a las brujas radican en su poder de causar daños inclusive a grandes distancias. Se les temía por el daño que podían causar a recién nacidos, a animales, sobre los alimentos y sobre las enfermedades que podían provocar.

Había muchas maneras de darse cuenta si la enfermedad que se padecía era de origen maléfico. La más conocida era ver si la lengua del enfermo se tornaba blanquecina, lo cual era seña segura de haber sido hechizado. Otro método infalible era mirarse en un espejo en donde se debían reflejar aquellos que causaron el daño.

El maleficio se realizaba en la comida o en la bebida. O bien se dirigía una mirada a la víctima o se maldecía algún objeto que le perteneciera, otras brujas, las más poderosas podían causarle el daño solo con tocarlo o con tocar su ropa. No todos estos maleficios eran causados con malicia o con la intención de lastimar.

Uno de los temores más grandes era que alguna bruja dirigiese su atención a los niños. Se las acusaba de aquellas enfermedades que terminan en muerte segura. Como sea, la gente del medioevo recurría a ellas de todos modos. Las brujas subsistieron porque la sociedad las alimentaba.

III. En la edad media la búsqueda de salud y bienestar era constante y sabemos que se recurría a las brujas con frecuencia para obtener estos bienes. Se suponía que si ellas eran capaces de hacer el mal también podían eliminarlo. Las brujas tenían sus pócimas y fórmulas medicinales para ello, los cuales iban acompañados de algunos conjuros:

“Allá vayas, mal, de la parte del mar

Donde no canta gallo ni gallina,

Que no pares en esta casa ni en este hogar”

 

Esta fórmula era muy utilizada para el mal de ojo, algo habitual en el mundo medieval. Para que fuera efectivo se debía poner en un plato, de cinco en cinco granos de cebada, ruda y cilantro seco, aceite de enebro y cera derretida de una vela. Con esto hacían un sahumerio que se echaba en un plato con agua sobre la cabeza del doliente.

Las brujas no siempre causaban males, estaban también aquellas brujas que se dedicaban a deshacer los conjuros y hechizos de otras.

Para terminar con esta investigación se darán algunos ejemplos de mitos asturianos, que provienen desde la antigüedad y llegan hasta nuestros días:

Mitología asturiana

 

 Estos mitos proceden de un momento en el que había una visión animista del mundo; es decir, creían en un conjunto de fuerzas espirituales, de carácter dual (alternativamente buenas y malas), que actuaban de continuo y que los humanos difícilmente podían controlar.

En esta mitología se distinguía solamente entre personajes caseros (actúan generalmente dentro de la casa y dependencias anejas) y externos (actúan casi siempre fuera de casa). Solamente se tratarán los del exterior de la casa, por ser los más breves.

EL CUÉLEBRE es un mito de origen indoeuropeo. El cuélebre es una enorme serpiente alada, que vive en cuevas y fuentes y custodia tesoros- "chalgas" -y seres encantados – "atalayas". El día de San Juan, el cuélebre se duerme y es el momento de desencantar a la bella joven y obtener el tesoro. Sólo muere clavándole algo en la garganta, pues sus escamas son durísimas. Aparece en casi todas las "gacetas" o leyendas de tesoros escondidos, como obstáculo a superar para conseguirlo.

Hay célebres leyendas sobre él.

EL NUBERU/REÑUBREIRO es un mito indoeuropeo (relacionable con el dios céltico Taranus), que consiste en un viejo muy alto, de gran barba, vestido de cabrito, que se cubre con un enorme sombrero negro y cabalga sobre una nube arrojando pedrisco en los campos.

Muchas veces se le cita con el nombre de Juan de Egipto, y se dice que vive en aquel lejano país y prestó ayuda a un asturiano que lo ayudó a él cuando vino a tirar pedrisco.

 

LA GÜESTIA O SANTA COMPAÑÍA es también un mito indoeuropeo , luego cristianizado, que procede del "hostis antiquus" (ejército diabólico).

La Houstia es, pues, una procesión de almas, en forma incorpórea, que portan huesos encendidos como cirios y caminan en busca de nuevos muertos. Si se les ve, se pronuncian frases como: "Andai de día, que la noche ya mía". Al verla, conviene encerrarse en un círculo trazado en el suelo, o echarse cuerpo a tierra sin mirarles.

El temor a las ánimas desapareció con las procesiones y rezos de las Cofradías de Ánimas, que tanto proliferaron en Asturias. Dicen los folkloristas que al lado del mito se mueven bromistas o incluso frailes, en busca de más misas de ánimas. Guardan relación con este mito los temores nocturnos a los cementerios; los fuegos fatuos; apariciones de los enterrados con hábito, que no descansan hasta que se les quita.

EL DIAÑU BURLÓN /DIANTRE: y es un diablo, que puede adaptar múltiples formas, tanto animales como humanas.

Los del occidente tienen fama de constructores, como el que construyó el puente de Salime. Al concluirlo, los aldeanos lo tiraron desde él abajo para que se ahogase, pero consiguió salir nadando y les gritó: "Eh, salime, salime", dando nombre al pueblo. Se dice que es el que escondió los tesoros de los moros que se citan en las "Gacetas". Para espantarlo, basta la señal de la Cruz o citarle a Dios, Jesús, pues es un diablo.


Conclusión

 

Los temas aquí tratados, la magia en su máxima expresión en la edad media de la mano de las hechiceras, los pactos diabólicos y el conocimiento de los mismos hasta la persecución de las brujas fueron actos y hechos consumados, pero siempre tendrán un enigma e incredibilidad en todo lo redactado.

Con este trabajo se intentó dar una visión del pensamiento medieval en torno a los seres más bajos y menos queridos de esa sociedad. Y a pesar de tener estas características también eran recurridos con frecuencia no sólo por el pueblo sino también por la nobleza. Estos seres de fantasía que de pronto fueron parte de la sociedad en épocas de malaria y peste, se convirtieron en justificativo de sus desgracias y miserias. La bruja, es el ejemplo más claro, ya que fue una persona tangible dentro del mundo medieval, que se movía por las calles y era reconocida, temida.

Toda la fantasía del medioevo tuvo importancia tanto en la vida diaria como en escritos, en temas eclesiásticos, en la literatura de la época y siguió vigente hasta siglos posteriores. Esta fantasía se ve plasmada en la tradición que nos cuenta de la existencia de aquelarres demoníacos, hechizos y maleficios.

Fdo. Cristobal Aguilar.
Publicado por cristobalaguilar @ 21:11  | Los Demonios
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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