Mi?rcoles, 27 de enero de 2010
REVELACIONES Y PROFECÍAS DE SANTA BRÍGIDA DE SUECIA

Aqui os traigo otras importantes revelaciones de Santa Brígida, sobre el demonio y el infierno, las tentaciones, etc.... EL AUTOR DEL BLOG.

                  Capítulo 31

 

Oh dulcísimo Señor Jesucristo, dijo santa Brígida,Creador de todas las cosas. ¡Ojalá conocieran y entendieran estos el calor detu Espíritu Santo, porque entonces apetecerían más las cosas del cielo, yabominarían con mayores veras las de la tierra.

Y entonces me respondieron en el espíritu: Susexcesos y ociosidad se oponen a las visitas del Espíritu Santo; porque suscomilonas, embriagueces y bullicio con los amigos, estorban que el EspírituSanto les comunique su dulzura, ni se cansen de los deleites del mundo. Lademasía de oro, plata, vestidos, vajillas, haciendas y censos impide que elEspíritu de mi amor inflame y encienda sus corazones. La demasía de criados,caballos y otros animales para su regalo, se opone a que el Espíritu Santo seacerque a ellos, y aun es causa de que se alejen de ellos sus ángeles de guarda,y se les acerquen los demonios que son sus traidores. Así, pues, no conocen esadulzura y comunicación con que yo, que soy Dios, visito a las almas santas y amis amigos.

 

 

Misteriosa revelación en que Dios preguntaa santa Brígida qué opina del actual estado del mundo. Contestación de la Santay amenazas del Señor contra los malos.

 

                  Capítulo 32

 

Esposa mía, ¿qué tal te parece está el mundo?Paréceme, Señor, respondió la Santa, un saco derramado al cual acuden todos, ysin cuidarse de lo que ha de venir, como quien va de carrera. Justo es, pues,respondió el Señor, que vaya con mi arado al mundo, y no perdone a cristianosni a gentiles, a mozos ni a viejos, a pobres ni a ricos, sino que cada cualserá juzgado según sus obras y morirá en su pecado; pero quedarán algunas casascon sus habitantes, porque todavía no es el fin.

 

Oh Señor mío, dijo santa Brígida, no os enojéis pormi atrevimiento; suplícoos que enviéis algunos amigos y siervos vuestros, queles avisen el peligro en que están.

Escrito está, respondió el Señor, quedesesperanzado ya de su salvación aquel rico que estaba en el infierno, pedíaque enviasen alguno para que avisase a sus hermanso, y no se condenasen, y sele contestó: De ningún modo se hará eso, porque tienen a Moisés y a los Profetas,de quienes pueden aprender. Lo mismo puedo yo decir ahora: tienen losEvangelios y los dichos de los Profetas, tienen los ejemplos y las palabras delos doctores, tienen la razón y la inteligencia: aprovéchense de esto y sesalvarán. Porque si te envió a ti, no podrás dar tantas voces que te oigan; sienvío a mis amigos, son pocos, y apenas los querrán oir. Con todo, haré lo quepides, y enviaré amigos que me preparen el camino.

 

 

Previene el Señor a santa Brígida para queno se fíe supersticiosamente de los sueños, si bien no todos han demenospreciarse.

 

                  Capítulo 33

 

Por qué, esposa mía, te dejas llevar de sueños? Sison buenos, te alegras; y si son malos, te entristeces. ¿No te he dicho que eldiablo es un envidioso, y que sin permiso de Dios no puede hacer más daño queuna paja que está en el suelo? También te he dicho que es el padre y elinventor de la mentira, y que, para mejor engañar, mezcla lo verdadero con lofalso. Te aviso, pues, que el demonio nunca duerme, y siempre está dandovueltas a tu alrededor, para encontrar alguna ocasión de hacerte daño.

Por consiguiente, debes cuidar mucho de que no teengañe el demonio, el cual por la sutileza de su ciencia, colige lo interiorpor los impulsos exteriores.

 

Y así, unas veces inspira en tu corazón cosasalegres, para que tengas una frívola alegría; otras veces te inspira cosastristes, para que afligiéndote, omitas algo bueno, que hubieras podido hacer, ypara que estés dolorida y miserable antes que te vengan la miseria y trabajos.Otras veces, a un corazón seducido y amigo de agradar al mundo, le inspira eldemonio mil falsedades, por medio de las que son engañados muchos, segúnacontecía con los falsos profetas; y esto les sucede a los que aman alguna cosamás que a Dios.

 

Sucede, por tanto, que entre muchas mentiras suelenhallarse algunas verdades, porque el demonio jamás podría engañar, a no ser quecon lo falso mezclase lo verdadero, como lo viste en aquel endemoniado, elcual, aunque confesaba que había un solo Dios, no obstante, sus impúdicosgestos y extrañas palabras mostraban que el demonio lo poseía y habitaba en él.

Y si me preguntas por qué consiento que mienta eldemonio, te respondo que lo he permitido y lo permito por los pecados de lospueblos, que quisieron saber lo que Dios no quiso que supiesen, y deseabanprosperar en lo que Dios veía que no convenía para la salvación de ellos. Así,pues, por causa de los pecados permite Dios muchas cosas que no acontecerían,si el hombre no abusase de la gracia y de la razón. Mas aquellos Profetas queno deseaban otra cosa sino a Dios, ni quisieron hablar palabras de Dios sinopor Dios, no eran engañados, porque hablaban y amaban la verdad.

 

Sin embargo, así como no todos los sueños han deser creídos, de la misma manera no todos han de ser menospreciados; porque aveces aun a los malos les inspira Dios en sueños cosas buenas y les avisa sumuerte, para que se corrijan de sus pecados; y otras ocasiones inspira tambiénen sueños a los buenos cosas buenas, para que aprovechen más en el servicio de Dios.

Y así, cuando se te ofreciere algo de esto quellevo dicho, no inclines tu corazón, sino pésalo bien y consúltalo con varonessabios y espirituales, o échalo de ti como si no hubiera sucedido, porque quiense deleita con sueños, frecuentemente es engañado.

 

Sé firme en la fe de la Santa Trinidad, que es loque importa; ama a Dios de todo corazón; sé obediente tanto en lo próspero comoen lo adverso; a nadie te antepongas en tu pensamiento, sino teme aun en lo quehagas bueno; no prefieras tu parecer al de los otros, y entrega toda tuvoluntad en manos de Dios, con firme propósito de hacer lo que el Señor quiera;y entonces no tendrás que temer los sueños, y si fueren alegres, no los quierasni los desees, a no ser que se interese la honra de Dios; y si fueren tristesno te acongojes, sino ponte del todo en manos de Dios.

Después le dijo la Virgen: Yo soy la Madre demisericordia, que cuando mi hija duerme, le preparo los vestidos; mientras else está vistiendo, le aderezo la comida, y cuando está trabajando, le arreglouna corona y todo el bien que puede desear.

 

 

Misteriosas palabras de Jesucristo a santaBrígida, bajo el símil de un león y un cordero.

 

                  Capítulo 34

 

Esta nuestra hija, dice la Virgen a su Hijo Jesús,es como un cordero que pone su cabeza en la boca del león. Mejor es, respondióJesús, que ponga el cordero su cabeza en la boca del león, para que se haga unacarne y una sangre con él, que no que el cordero chupe la sangre del león,porque el león se indignaría de ello, y el cordero enfermaría, porque sussustento es el heno. Y puesto que tú, queridísima Madre, trajiste en tu vientretoda la sabiduría y la plentitud de toda prudencia, declara a esta mi esposa loque se entiende por el leon, y qué por el cordero.

Bendito seas, Hijo mío, respondió la Virgen, quepermaneciendo eternamente con el Padre y el Espíritu Santo, bajaste a misentrañas, sin apartarte nunca del Padre ni del Espíritu Santo. Tú eres el león,pero de la tribu de Juda; Tú eres el cordero sin mancilla, que el Bautistamostró con el dedo.

 

Aquel pone la cabeza en la boca del león, queentrega toda su voluntad en manos de Dios, y aunque pueda hacer su propiavoluntad, no quiere, a no ser que sepa que te agrada a ti, Hijo mío. Aquelchupa la sangre del león, que impaciente con tu disposición y con tu justicia,desea y se empeña en conseguir otras cosas más de las que tú le habías dado, yquisiera hallarse en otro estado distinto del que a ti te agrada y a él leconviene. Los que así piensan, no aplacan a Dios; sino lo mueven a ira; porquecomo el sustento del cordero es la hierba, así el hombre debería contentarsecon las cosas humildes y con su estado.

Así, pues, por la ingratitud e impaciencia de loshombres, permite Dios muchas cosas perjudiciales a la salvación de los mismos,que no acontecerían si tuvieran sufrimiento. Por tanto, hija, entrega toda tuvoluntad en manos de Dios, y si alguna vez tuvieres poca paciencia,arrepiéntete al punto, porque la penitencia es buena lavandera de las manchasdel alma, y la contrición es una buena purificadora de la misma.

 

 

Preciosa muerte de los justos, y cuántoles importa ser atribulados en esta vida.

 

                  Capítulo 35

 

No temas, hija, dice Jesucristo, que no morirá esaenferma por quien ruegas, porque sus obras me son agradables. Murió la enferma,y volvió a decir a la Santa Jesucristo: Hija, te dije la verdad, porque no hamuerto, y su gloria es grande; pues la separación del cuerpo y del alma de losjustos es solamente un sueño, porque van a despertar a la vida eterna; perodebe llamarse muerte, cuando el alma separada del cuerpo, pasa a la muerteeterna.

 

Muchos hay que no considerando el porvenir, deseanmorir con muerte tranquila. Pero ¿qué es la muerte cristiana, sino morir delmodo que yo he muerto; esto es, inocente, por mi voluntad y con paciencia? ¿Porventura, quedé yo deshonrado, porque mi muerte fué ignominiosa y dura? ¿O hande ser tenidos por necios mis amigos, porque sufrieron afrentas? ¿O fué estadisposición del acaso o del curso de las estrellas? No, por cierto; sino que yoy mis escogidos padecimos trabajos, para enseñar con palabras y obras que erapenoso el camino del cielo, y para que continuamente se pensase cuántapurificación necesitan los malos, si los escogidos e inocentes padecieron talestribulaciones.

 

Ten, pues, entendido, que muere afrentosa ymalamente, el que habiendo pasado una vida disoluta, fallece con propósito deseguir pecando; el que siendo dichoso según el mundo, desea vivir más tiempo, yno da gracias a Dios por lo mucho que le debe. Pero el que ama a Dios de todocorazón, y es atribulado inocentemente despreciando la muerte, o es afligidocon una larga y penosa enfermedad, éste vive y muere felizmente; porque lamuerte dura disminuye el pecado y su pena, y aumenta la corona. Con este motivote recuerdo dos que a juicio de los hombres murieron con muerte afrentosa ydura, los cuales no se hubieran salvado, si por mi gran misericordia nohubiesen tenido semejante muerte; pero consiguieron la gloria, porque Dios nocastiga dos veces a los contritos de corazón.

 

Por tanto, no deben contristarse los amigos deDios, si son afligidos temporalmente o si tienen una muerte penosa; porque esmucha dicha llorar de presente y ser afligido en el mundo, para no tener másriguroso purgatorio, de donde no habrá medio de escapar hasta que todo sepague, ni tiempo para hacer buenas obras.

 

 

La Virgen María dice a santa Brígida cómolos sacerdotes facultados pueden absolver, por malos que ellos sean: compáralosla Virgen a un portero leproso.

 

                  Capítulo 36

 

Ve, hija mía, dice la Virgen, a aquel que tienepotestad de absolver, que aun cuando está leproso, al fin es portero, y sitiene las llaves, puede abrir la puerta, como si estuviera sano. Lo mismoacontece con la absolución y con el Sacramento del altar, que cualquiera quesea el ministro, si tiene las debidas facultades, puede absolver los pecados.

Con todo, le dirás a ese de mi parte dos cosas: laprimera es, que no tendrá lo que carnalmente ama y desea; y la segunda es, quesu vida acabará muy pronto. Y como la hormiga que de día y noche está llevandograno, suele caerse al acercarse a la boca del hormiguero y queda muerta a laentrada, estando el grano fuera; así él morirá, cuando comenzare a gozar elfruto de su trabajo, y será castigado y confundido por su inútil empeño.

 

 

Cuán edificantes deben ser los ministrosdel Señor para poder ganar almas.

 

                  Capítulo 37

 

Los amigos de Dios, dice la Virgen, son como lasdos hojas de la puerta por donde han de entrar los demás, y así ha de cuidarseque no tengan aspereza alguna, ni cosa que estorbe la entrada. Estas dos hojasde la puerta significan las costumbres morigeradas y buenas que deben tener losamigos de Dios, las obras de virtud que han de ejercitar, y las palabras deedificación que han de decir y enseñar. Deben, pues, evitar toda aspereza,murmuración, chocarrería, y toda tendencia del mundo, porque será causa de queno entren por esa puerta los que deban, o que después de entrar, la miren conhorror.

 

 

Cuándo se inclina y favorece Dios al quecon piedad lo invoca y a Él se acoge, y cómo sin Dios no hay bien alguno.

 

                  Capítulo 38

 

Oye tú, esposa mía, dice Jesucristo, que deseasllegar al puerto, después de las borrascas del mundo. Todo el que se hallare enel mar no tiene nada que temer, si tiene consigo al que puede mandar a los vientosque no soplen; el que manda quitar todos los cuerpos que hagan daño, y ablandalas mismas peñas; y al que tiene poder sobre las tempestades para que lleven elbuque a puerto seguro.

Lo mismo acontece corporalmente en el mundo, porquehay algunos que a semejanza de la nave, llevan su cuerpo sobre el agua delmundo, y si bien a unos les sirve para su consuelo, también a otros para sutribulación; porque la voluntad del hombre es libre y lleva el alma al cielo yotras veces a lo profundo del infierno.

 

La voluntad, pues, que nada desea con mayor anheloque oir honrar a Dios, y no apetece vivir sino para poder servirle, ésta agradaa Dios; porque en semejante voluntad habita con gusto el Señor, y mitiga todoslos peligros del alma, y vence los escollos en que el alma naufraga muchasveces.

 

Las peñas y escollas son las malas inclinaciones ydeseos, como el deleitarse en ver las riquezas del mundo y poseerlas, gozar conla honra que se dé a su cuerpo, y gustar lo que deleita a la carne. En todoesto peligra muchas veces el alma. Pero cuando Dios está en la nave, todas lasdificultades se vencen, y el alma desprecia todas aquellas cosas, pues toda lahermosura del cuerpo y de la tierra, es como un vidrio pintado por fuera ylleno de lodo por dentro; y roto el vidrio, no se aprovecha mas que el lodo, elcual únicamente fué criado para que por medio de él ganemos el cielo.

Por consiguiente, todo hombre que huyere de lashonras del mundo como de un aire infestado, que mortifique todos los miembrosde su cuerpo, y aborrezca la voluptuosidad y placer de su carne, éste puededormir tranquilo y despertar con gozo, porque Dios está con él a todas horas.

 

 

Palabras del Hijo de Dios a la Esposa,manifestándola cómo debemos precaver las tentaciones del diablo comparándoselecon los ataques de este enemigo.

 

                  Capítulo 39

 

Cuando el enemigo llamare a nuestra puerta, diceJesucristo, no habéis de ser como las cabras, que luego se ponen en lo alto delmuro; ni como machos cabríos, que levantados sobre sus pies, se dan cornadasunos a otros; sino que habéis de ser como los pollos, que al ver en el aire alave de rapiña, corren a refugiarse bajo las alas de la madre para esconderse, yaunque una sola pluma de la madre les toque, se alegran al ocultarse debajo deella.

¿Quién es vuestro enemigo sino el demonio, quetiene envidia de todas las buenas obras, y cuyo oficio es llamar y turbar contentaciones el alma del hombre? Alborota y llama unas veces con la ira, otrascon la murmuración, ya con la impaciencia, ya con la crítica de los juicios deDios, bien porque no sucedan las cosas a vuestro gusto, bien con otrosinnumerables pensamientos y tentaciones, todo para apartaros del servicio deDios, y obscurecer vuestras buenas obras.

Así, pues, cualesquiera que sean vuestros pensamientos,no debéis abandonar vuestro puesto, ni correr al muro como las cabras, esto es,a la dureza de vuestro corazón, ni formar juicios de las obras ajenas, porquemuchas veces el que hoy es malo, mañana es bueno; sino que debéis humillaros ytemer, teniendo paciencia y rogando a Dios que mejore lo que ha principiadomal.

 

Tampoco habéis de ser como machos cabríos que segolpean con los cuernos; porque no habéis de volver mal por mal, ni injuria porinjuria, sino que habéis de perseverar con paciencia y silencio, esto es,reprimir fuertemente los impulsos de la carne, para que tanto en hablar como enresponder, tengáis la debida moderación y os hagáis cierta violencia con granmansedumbre; porque es propio del varón justo el vencerse a sí mismo, y aunabstenerse de conversaciones lícitas, por evitar el demasiado hablar y elpecado que por lo común resulta de ello; así pues, el que al incomodarse dicetodo lo que siente, parece como que en cierto modo se vindica a sí mismo ymuestra su liviandad; y obrando así no recibirá por esto la corona, porque noquiso tener paciencia, con la cual habría ganado a su hermano, y hubieraproporcionado para sí mismo mayor recompensa. Porque ¿qué son las alas de lagallina sino la sabiduría y poder Divino?

 

Yo pues, recojo a los que desean mi amparo y misombra, como la gallina con sus alas recoge los polluelos, y los defiendo delas redes del demonio con mi poder, y con mi sabiduría les envío inspiracionespara que se salven. Las plumas son mi misericordia, y el que la obtuviere,puede estar tan seguro, como el pollo que se acoge bajo las alas de la madre.

Sed, pues, como polluelos, y acudid a mi voluntad,y en todas vuestras tentaciones y contrariedades, decid de palabra y con obras:Hágase la voluntad de Dios, porque yo defiendo con mi poder a los que en míconfían, los aliento con mi misericordia, los sustenso con mi virtud, losvisito con mis consuelos, los alumbro con mi sabiduría, y les pago ciento poruno con mi amor.

 

 

Notable revelación en la que vió la Santael juicio de personas que aún vivían.

 

                  Capítulo 40

 

Estando en oración vi un Rey sentado en su trono, ytodos los hombres estaban delante de él, teniendo cada cual a su lado uno amodo de soldado armado, y otro como un feísimo negro. Delante del trono habíaun púlpito, en el cual estaba un libro, que lo rodeaban tres reyes, como lohabía visto otra vez.

Vi también que junto al púlpito estaba todo elmundo, y oí que el Juez, dijo a aquel soldado armado: Llama a juicio a aquellosa quienes has servido con amor. Y al punto que los nombraba el soldado, caíanen tierra. Unos estaban postrados más tiempo y otros menos, hasta que las almasse desprendían de los cuerpos. Todo lo que en esta ocasión vi y oí, no puedodeclarlo, porque oí la sentencia y condenación de muchos que aún viven, y quemuy pronto morirán. No obstante, me dijo el Juez: Si los hombres se enmendasen,yo mitigaría mi sentencia.

 

 

Terrible purgatorio de un alma,manifestado por Dios a santa Brígida.

 

                  Capítulo 41

 

En esta visión de que he hablado, vi en particularun alma, que un soldado y un negro de los que había visto, la trajeron ante elJuez, y díjome una voz: Todo lo que verás y oirás, ha pasado por esta alma altiempo de salir del cuerpo. Y puesta ante el Juez quedó sola, porque no latenían asida ni el soldado ni el negro. Estaba desnuda y llorosa, sin saber enlo que vendría a parar. Oí después, que cada palabra de aquel libro respondíapor sí misma a todo lo que decía el alma.

 

Presentóse el soldado ante el Juez y toda su corte,y dijo: No es razón, Señor, que los pecados que esta alma tiene confesados, setraigan ante vuestra presencia. Pero yo que estaba viendo esto, comprendía bieny perfectamente que aquel soldado que hablaba era el ángel, y lo conocía todoen Dios, pero estaba hablando para que yo entendiese. Luego del libro de lajusticia salió una voz que dijo: Aunque esa alma confesó sus pecados, pero nitenía contrición ni dolor bastante de ellos, ni satisfizo lo que debiera. Ypues no se enmendó cuando pudo, llore ahora y satisfaga. Oyendo lo cual elalma, comenzó a llorar tan amargamente, que parecía deshacerse en lágrimas, sinhablar una palabra.

 

Habló después el Rey al alma diciéndole: Declareahora tu conciencia los pecados que dejaste sin satisfacer. Entonces el almacon una voz que la podía oir todo el mundo, dijo: ¡Ay de mí, que no obré conarreglo a los mandamientos de Dios, que oí y conocí! Y acusándose a sí misma,añadía: No temí el juicio de Dios. Y respondió una voz del libro: Por eso debestemer ahora al diablo. Y al punto temerosa el alma y trémula, como si toda sedeshiciese, dijo: Tuve muy poco amor a Dios, y así hice pocas obras buenas. Yal instante respondieron del libro: Justicia es, pues, que estés más cerca deldemonio que de Dios, pues el demonio con sus tentaciones te atrajo a sí y tecogió.

 

Respondió el alma: Bien sé que todo cuanto hice,era según las inspiraciones del demonio. Y le contestaron del libro: Justiciaes, pues, que él te dé el pago, y te castigue con tribulación y pena. De pies acabeza, dijo el alma, anduve vestida de soberbia, e inventé varios trajes vanosy soberbios, y otros usaba según el uso de mi patria: y me lavé manos y cara,no sólo para que se limpiasen, sino para que los hombres alabaran su hermosura.Respondieron del libro: Justicia es , que corresponda al demonio pagarte segúntus méritos, pues te adornaste y te compusiste, según él te inspiraba ydictaba.

 

Mi boca, dijo el alma, de ordinario hablabachocarrerías, porque quise agradar a los demás, y mi alma apetecía todo lo queno era oprobio ni afrenta según el mundo. Contestáronle del libro: Por eso sete extenderá y se te sacará tu lengua, se te doblarán tus dientes, se tequitará todo lo que te agrade, y se te dará todo lo que te disguste. Holgábamesobremanera, dice el alma, de que muchos tomaran ejemplo y ocasión de lo que yohacía, y de que imitasen mis costumbres. Pues justo es, respondieron del libro,que todo el que cayere en el mismo delito por el que tú serás castigada, sufrala misma pena, y será puesto junto a ti, a fin de que con la llegada de cadauno de los que imitaban tus invenciones, se aumente tu pena.

 

Vi enseguida que ataron una soga a la cabeza deesta alma a manera de corona, y se la apretaron con tanta fuerza, que juntaronla frente con la nuca; los ojos se salieron de sus órbitas, y colgaban por susraíces hasta las mejillas; los cabellos estaban abrasados por el fuego,rompíase el cerebro y se derramaba por narices y oídos; extendíanle la lengna ycomprimíanle los dientes: los huesos de los brazos se los comprimían y retorcíancomo si fuesen sogas; desolláronle las manos y se las ataron al cuello; elpecho y el vientre se los apretaron, hasta que los juntaron con el espinazo; yquebrándole todas las costillas, reventó, y salió fuera el corazón, y lasentrañas, y todos los intestinos; abriéronle los muslos y sacáronle los huesos,y de todos ellos hicieron un ovillo, como si fuera hilo delgado.

 

Después dijo el negro: ¡Oh Juez! Ya se estáncastigando con arreglo a justicia los pecados de esta alma. Unamos, pues, aambos, a mí con el alma, para que nunca nos separemos. Pero respondió elsoldado: Tu, ¡oh Juez! que sabes todas las cosas, a ti te corresponde oir elpostrer pensamiento y deseo que tuvo esta alma al final de su vida, la cual enel último extremo pensó de esta suerte: ¡Oh!, si Dios quisiera concederme unpoco de vida, enmendaría de buena gana mis pecados, y le serviría todos misdías restantes, y nunca más volvería a ofenderle. Esto pensaba y quería, ¡oh,Juez! Ten, Señor, presente también que esta persona no vivió tanto tiempo, quetuviese una conciencia completamente despejada. Considera, Señor, su juventud,y obra según tu misericordia.

 

Respondieron entonces del libro de la justicia:Estos pensamientos al final de la vida, es razón que la libren del infierno.Enseguida dijo el Juez: Por causa de mi Pasión se abrirá a esta alma el cielo;pero vaya primero al purgatorio, y purifíquese allí de todos sus pecados portodo el tiempo que deba, a no ser que tuviere auxilio con las buenas obras deotros que vivan.

 

DECLARACIÓN.

 

Esta fué una mujer que había prometido virginidaden manos de un sacerdote, y después se casó y murió de parto.

 

Espantosa sentencia y condenación de unhombre y de una mujer que vivían mal amistados, y aclaración que fué hecha dela visión por medio del ángel.

 

                  Capítulo 42

 

Estando en oración vi un hombre que tenía los ojosfuera de las órbitas y pendían de los nervios debajo de las mejillas. Teníaorejas de perro y narices de caballo, boca de lobo hambriento, manos de bueymuy grande y pies de buitre. Hallábase junto a él una mujer, cuyos cabellosparecían zarzas; tenía los ojos en la nuca, cortadas las orejas y las naricesllenas de sarna y lepra; los labios eran como dientes de serpiente, y en lalengua tenía un aguijón venenoso; las manos eran como dos colas de víbora y lospies como dos escorpiones.

 

Viendo esto, y no en sueños, sino muy despierta,dije para mí: ¿Qué será esto? ; y entonces oí una voz muy suave que me consolóde tal modo, que disipó todo mi temor y me dijo: ¿Qué piensas que es lo queestás viendo? Y respondí: No sé si estos que estoy viendo son demonios, obestias que las crio Dios con esta fiereza, o si serán hombres formados de estemodo por Dios. Y me contestó la voz: No son demonios, porque los demonioscarecen de cuerpo, y ves que estos lo tienen; ni tampoco son animales, puesdescienden de la estirpe de Adán; ni Dios los creó de esta manera; pero eldemonio trae estas almas a la presencia de Dios con toda la fealdad y como situvieran cuerpo, para que tú puedas entenderlo y verlo. Además, yo te declararélo que significan en espíritu.

 

Aquellos dos nervios de que colgaban los ojos deaquel hombre, son dos conocimientos que tuvo: uno, con el cual creyó que Diosvivía para siempre, sin tener principio ni fin; otro, con el que creyó que sualma había de vivir para siempre en pena o en gloria. Los dos ojos significanque debían considerar dos cosas: la una, es cómo debió considerar la manera deevitar el pecado; y la otra, cómo valerse para hacer las buenas obras. Le hansacado estos ojos, porque no hizo buenas obras para ir al cielo, ni evitópecados para escapar del infierno. Tiene también orejas de perro, porque comoel perro vuelve la cabeza a cualquiera que lo llama por su nombre aunque no seasu dueño, así éste, sin atender al nombre y honra de Dios, sólo miraba sunombre y honra. Tiene narices de caballo, porque como el caballo huele elestiercol, así éste después de haber pecado, se deleitaba en pensar en el malque había hecho.

 

Tiene, igualmente, boca de lobo feroz, porque comoel lobo no se contenta con hartarse y llenar su vientre del ganado que mata,sino que después de harto, degüella cuantas ovejas encuentra, y las deseatragar; así éste, aunque hubiese poseído todo cuanto veía, todavía ambicionaríalo que oyera que tenían otros. Tiene manos de buey, porque como el buey o eltoro, después que ha vencido a su contrario, lo está pisando con la vehemenciadel enojo, hasta que le revienta el vientre y le hace pedazos la carne; asíéste, cuando estaba lleno de ira, no le importaba quitar la vida a su enemigo,ni que el alma de éste bajase al infierno, ni que su cuerpo padeciera con lamuerte. Tiene, por útltimo, pies de buitre, porque como el buitre cuando tieneentre las uñas algo que le es de gusto, lo aprieta con tanta fuerza, que delgran dolor que recibe, se olvida de lo que tenía entre las manos y lo dejacaer; así éste, lo injustamente adquirido, trató de retenerlo hasta la muerte,aun cuando le faltaban todas las fuerzas y se veía en la precisión de dejarlo.

 

Los cabellos sirven en la cabeza para ornato de lasmujeres, y significan la voluntad y buenos deseos que deben tener de agradarmucho al Ser Supremo, pues estos deseos son los que delante de Dios adornan elalma. Pero porque el deseo de esa mujer fué agradar al mundo más que a Dios, ytiene por cabellos zarzas y espinas. Tiene los ojos en la nuca, porque apartabalos del alma de las cosas que la bondad de Dios le había hecho en criarla, enredimirla y en darle todo lo necesario; pues ella miraba con afán las cosas perecederasdel mundo, de las cuales cada día se va uno apartando, hasta que del tododesaparecen de la vista. Tiene la orejas cortadas, porque no se cuidó de oirsermones ni la doctrina evangélica.

 

Las narices están llenas de lepra y sarna, porquecomo por ellas suele subir el olor suave al cerebro, para que con él sefortifique; así ésta hizo cuanto pudo para fortalecer y regalar su perecederocuerpo. Los labios parecen dientes de serpiente, y en su lengua hay un aguijónvenenoso; porque como la serpiente tiene muy cerrados los dientes para defenderel aguijón, no sea que se le rompa por cualquier evento, y sin embargo, lainmundicia corre de su boca a los dientes, porque están muy separados; asíésta, cerró también la boca y no quiso hacer verdadera confesión, por no perderel deleite que tenía en su venenoso pecado, con el cual mató su alma como conun aguijón; y la inmundicia de su pecado aparece no obstante a Dios y a sussantos.

 

Después le dijeron a la Santa: Ya te hablé de unmatrimonio que se había realizado contra los estatutos y leyes de la Iglesia, yahora te quiero acabar de declarar lo que fué de él: Las manos de aquella mujerque parecían colas de víbora y los pies escorpiones, significan que la mujerque se casó en ese matrimonio, era tan desordenada, que con todos sus ademanesy acciones escandalizaba al hombre y lo hería peor que un escorpión.

En aquel mismo instante apareció un negro que teníaen la mano un tridente y en un pie tres agudas uñas, y principió a dar voces ya decir: Oh Juez, ya llegó mi hora: he estado esperando y callado, pero ya estiempo.

 

Y al punto estando sentado en su tribunal el Juezcon innumerable ejército, vi un hombre y una mujer temblando, a quienes dijo elJuez: Aunque todo lo sé, decid qué es lo que hicisteis. Respondió el hombre:Bien sabíamos los impedimentos de la Iglesia para nuestro matrimonio, pero nose nos dió nada de ellos y los despreciamos. Pues no quisisteis seguir alSeñor, dijo el Juez, justo es que sintáis la malicia del verdugo. Y al punto elnegro les clavó una uña en el corazón y los apretó de suerte, que parecíatenerlos en una prensa.

 

Y dijo el Juez: Mira, alma, lo que merecen aquellosque a sabiendas se apartan de su Creador por la criatura. Y enseguida dijo elmismo Juez a los dos reos: Yo os di un cuerpo donde reunieseis el honor de misdelicias, ¿qué es lo que traéis ahora. No hemos buscado más que los deleites denuestra carne y nuestro vientre, y así no traemos más que confusión yvergüenza. Pues dales su pago, dijo el Juez al verdugo, y este les clavó a losdos en el vientre la segunda uña con tanta fuerza, que les atravesó todos losintestinos. Mira alma, dijo el Juez a santa Brígida, el pago de los que noguardan mi Santa ley, y en lugar de medicina anhelan el veneno.

 

¿Dondé está, dijo el Juez a los reos, el tesoro queos presté, para lucrarme con él? Pusímoslo debajo de los pies, respondieronambos, pues buscábamos tesoro de la tierra y no del cielo. Pues dales lo quesabes y debes, dijo el Juez al verdugo, el cual les clavó la tercera uña en loscorazones, vientres y pies de ambos, de modo que los hizo un ovillo, y dijo:Señor, ¿adónde he de ir con ellos? No es para ti el subir ni el gozar,respondió el Juez. Al punto desaparecieron dando gemidos el hombre y la mujer.Y dijo el Juez a la Santa: Alégrate, hija, porque estás alejada de tales cosas.

 

 

Palabras de la Virgen María a santaBrígida, manifestándole cuánto se halla dispuesta y pronta a favorecer en sustres estados respectivos, a las vírgenes, a las casadas y a las viudas, si enellos aman y sirven a Dios, y se acogen a la Señora con dovoción.

 

                  Capítulo 43

 

Oye tú, dice la Virgen, que de todo corazón ruegasa Dios que tus hijos le agraden. A la verdad, semejante oración es grata aDios, porque no hay madre que ame a mi Hijo sobre todas las cosas y pida lomismo para sus hijos, que al punto no esté yo preparada para ayudarle aconseguir su petición.

 

Tampoco hay viuda alguna, que firmemente pida aDios auxilio para permanecer en la viudez a honra de Dios hasta la muerte, queal momento no esté yo dispuesta para que lleve a cabo su buen deseo; porquetambién yo fuí como viuda, porque tuve en la tierra un Hijo, que no tuvo padrecarnal. Ni hay doncella alguna que desee consagrar a Dios su virginidad hastala muerte, que no esté yo preparada para defenderla y animarla, porque yo soyla Virgen por excelencia.

 

Y no debes extrañar que te diga esto, pues estáescrito que David deseó la hija de Saúl, cuando era doncella. Casóse con laviuda de Nabal. Después tuvo la mujer de Urias, viviendo su marido. Con todo,la concupiscencia de David, fué con gran pecado. Pero la unión espiritual de miHijo, que es Señor de David, es sin rastro ni sombra del menor mal. Porconsiguiente, así como agradaron corporalmente a David estos tres géneros devida: la virginidad, la viudez y el matrimonio, de la misma manera agradaespiritualmente a mi Hijo tenerlas en castísima amistad; y así no es deextrañar, que con mi ayuda, incline toda la voluntad de ellas a la de mi Hijo,pues esto es lo que Él mismo desea.

 

 

Excelencia del sacerdocio, cuánto es supoder, y cuán grande es a los ojos de Jesucrísto.

 

                  Capítulo 44

 

Yo soy, esposa mía, dice Jesucristo a santaBrígida, semejante al señor que, después de pelear fielmente en la tierra de superegrinación, se volvía con gozo a su patria. Tenía este señor un tesoro muyprecioso, que con sólo mirarlo, se alegraban los ojos llorosos; los tristes seconsolaban, los enfermos sanaban, y los muertos resucitaban; y para guardareste tesoro de una manera decorosa y segura, construyó una magnífica casa deproporcionada altura, con siete escalones para subir a ella y al tesoro.

 

Entregó el señor este tesoro a sus criados para quelo viesen y manejasen, y los custodiasen con mucha fidelidad y limpieza.

Así también, yo soy, añadió Jesucristo, esté señor,que peregrino aparecí con mi Humanidad en la tierra, siendo no obstantepoderoso en el cielo y en la tierra según mi Divinidad. Tuve en la tierra tanfuerte lucha, que por la salud de las almas se rompieron los nervios de mismanos y pies, y estando para dejar el mundo y subir al cielo, del que nuncafalté, según mi Divinidad, dejé en la tierra un monumento dignísimo, que fué misantísimo cuerpo, para que como la ley antigua se preciaba de tener el arca conel maná y con las tablas del Testamento, y de otras ceremonias, así el hombrenuevo, gozara y se alegrase con la nueva ley; y no como en otro tiempo con lassombras, sino con la verdad de mi cuerpo crucificado, que se representaba en lamisma ley.

 

Y para que mi cuerpo estuviese con gloria y honor,construí la casa de la santa Iglesia, donde fuese tratado y conservado, y a lossacerdotes los instituí por sus especiales custodios, los cuales en ciertamanera son superiores en dignidad a los ángeles, porque al Señor que los mismosángeles temen llegar con reverencia, los sacerdotes lo tratan con sus manos ylo reciben con su boca.

 

Honré a los sacerdotes con siete excelencias yhonores, como con siete grados. Por el primer grado y excelencia deben serespeciales capitanes y amigos míos por la limpieza de alma y cuerpo, porque lalimpieza es el primer puesto para llegar a Dios, a quien no debe tocar cosaalguna que esté manchada; pues si a los sacerdotes de la ley antigua se lespermitía vivir con sus mujeres, cuando no estaban de servicio en el templo, nofué esto extraño, porque llevaban la cáscara, no la substancia, mas en la leynueva, con la venida de la verdad, huyó la sombra y figura, y es necesario quehaya tanta más pureza, cuanto más dulce es la substancia interior que lacáscara. Y en señal de esta continencia mandé que se cortasen los cabellos, afin de que el placer superfluo no dominase en el alma o en la carne.

 

Por el segundo grado y excelencia, estánconstituidos los sacerdotes como varones angélicos, dotados de la mayor humildad,porque con la humildad de alma y cuerpo se entra en el cielo y se vence lasoberbia del demonio; y en señal de este grado se hallan autorizados lossacerdotes para espeler los demonios, porque el hombre humilde es elevado hastael cielo, de donde por su sabiduría cayó el orgulloso demonio.

 

Por el tercer grado se hallan elevados lossacerdotes como discípulos de Dios, para leer constantemente las SagradasEscrituras; y por esto les entregó en su día el obispo un libro, como alsoldado se le da la espada, para que sepan lo que deben hacer y procurenaplacar la ira de Dios para con su pueblo, por medio de la continua meditacióny enseñanza.

 

Por la cuarta excelencia y grado, son lossacerdotes custodios del templo de Dios y exploradores de las almas, a quienesentregó el obispo las llaves del templo, para que sean cuidadosos de lasalvación de sus hermanos y los animen, así de palabra como con ejemplos, yestimulen a mayor perfección a los débiles.

Por la quinta excelencia, mis sacerdotesadministran y cuidan del altar, y desprecian todas las cosas del mundo, a finde que mientras sirven al altar, vivan del altar y no se ocupen en nada de latierra, sino en lo que corresponde a su alta dignidad y cargo.

 

Por la sexta excelencia y cargo, son lossacerdotes, mis Apóstoles para predicar la verdad evangélica, y conformar suscostumbres con su doctrina y palabras.

Por el séptimo grado y excelencia, son lossacerdotes, mediadores entre Dios y los hombres, ofreciendo el sacrificio de miCuerpo y Sangre, en cuyo oficio los sacerdotes son, en cierto modo, superioresen dignidad y grandeza a los mismos ángeles.

Yo le enseñé en el monte a Moisés, las vestidurasque habían de usar los sacerdotes de la ley, no porque haya nada material en lacelestial habitación de Dios, sino porque las cosas espirituales, se comprendenmejor por semejanzas corporales; y así, mostré lo espiritual por lo corporal,para que sepan los hombres, cuánta reverencia y pureza necesitan los que tratanahora la misma verdad, que es mi Cuerpo, si tanta reverencia y pureza teníanlos que trataban la sombra y figura.

 

Mas, ¿para qué mostré a Moisés tanta hermosura delos vestidos materiales, sino para enseñar y significar por ellos los ornatos yhermosura del alma? Pues al modo que las vestiduras del sacerdote son siete,así también deben ser siete las virtudes del alma, que llega a consagrar yrecibir el cuerpo de Dios, y sin ellas, es de temer la condenación. La primeraes contrición y confesión de los pecados; la segunda es amor a Dios y a lacastidad; la tercera es trabajar por la honra de Dios, y tener paciencia en lasadversidades; la cuarta es no atender a las alabanzas o vituperios de loshombres, sino solamente a la honra de Dios; la quinta es continencia converdadera humildad; la sexta es meditar los beneficios de Dios, y temer suscastigos; la séptima es amar a Dios sobre todas las cosas, y perseverar en lasbuenas obras comenzadas.

 

Pero puedes preguntarme: ¿qué ha de hacer elsacerdote, si no tiene parroquia, porque no es cura? A lo cual te respondo, queel sacerdote que desea aprovechar a todos, y predicar por amor de Dios, tieneuna parroquia tan grande, como si tuviese todo el mundo, porque si pudierahablar a todo él, no economizaría su trabajo, Así, pues, el buen deseo se lecuenta como trabajo, porque muchas veces, a causa de la ingratitud de loshombres, dispensa Dios a sus escogidos el trabajo de predicar; pero éstos nopierden la recompensa debida a su buen deseo.

 

En verdad te digo, hija, que es grande la dignidaddel sacerdote, porque es ángel del Señor, y mediador entre Dios y los hombres;y aun excede a los ángeles, porque toca al mismo Dios incomprensible, y en susmanos se juntan las cosas de la tierra con las del cielo.

 

 

Real presencia de Jesucristo en elSantísimo Sacramento del altar.

 

                  Capítulo 45

 

Viendo santa Brígida alzar el Santísimo Sacramento,se le apareció un demonio muy feo, y le dijo: ¿Crees tú, que esa cortecita depan es Dios? Mucho tiempo hace, que estaría consumido, aunque hubiese sido elmayor de los montes. No creyó semejante cosa, ninguno de los sabios judíos, aquienes Dios comunicó su sabiduría.

Apareciósele enseguida el ángel bueno y le dijo:Hija, no respondas al necio según su necedad, pues el que se te ha aparecido esel padre de la mentira; pero disponte, porque ya está cerca nuestro esposo.

Y en esto aparecióse nuestro Señor Jesucristo ydijo al demonio: ¿Por qué inquietas a esta hija y esposa mía? Llámola hija,porque la crié; y es mi esposa porque la redimí y la junte conmigo por mi amor.

 

Hablo, dijo el demonio, porque tengo de ti permisopara ello, y deseando que se resfríe en tu servicio.

Dime, demonio, le dice el Señor, cuando la vara seconvirtió en serpiente, ¿se verificó esto por orden de Moisés, o por mandato deDios, o porque Moisés fué santo, o porque así lo dispuso la palabra de Dios?

¿Quién era Moisés, respondió el demonio, sino unhombre flaco por sí, aunque justo por Dios, con cuya palabra mandada yproferida por Dios, la vara se convirtió en serpiente, por mandato de Dios, ysiendo Moisés un ministro obediente? Porque antes del mandato y palabra deDios, la vara era vara; mas cuando Dios lo ordenó, la vara se convirtió enverdadera serpiente, de tal modo, que hasta se llenó de terror el mismo Moisés.

 

De este manera, esposa mía, dijo el Señor a santaBrígida, sucede en el altar; pues antes de las palabras de la consagración, lahostia puesta en el altar es pan; pero dichas por el sacerdote las palabras:Este es mi cuerpo, se hace Cuerpo de Jesucristo, el cual toman en sus manos yreciben, así los buenos como los malos, así uno como mil, con la misma verdad,pero no con el mismo efecto; porque a los buenos les sirve para su salvación, ya los malos para su condención.

 

Tocante a lo que el diablo dijo de que ningún sabiode los judíos creyó esto, te respondo que los infelices están como los que hanperdido los dos ojos; y carecen de ambos pies espirituales, por lo cual sonignorantes, y lo serán hasta que se reconozcan. Por esto no hay que extrañarque el demonio ciegue y endurezca sus corazones y les persuada cosas impúdicas,y las que son contra la fe.

Por tanto, siempre que se te viniere a la mentealgún pensamiento de esa clase acerca de mi Cuerpo, refiérelo a tus amigosespirituales, y permanece firme en la fe, teniendo por ciertísimo que este Cuerpomío que tomé de la Virgen mi Madre, y fué crucificado y ahora reina en elcielo, este mismo está en el altar, y lo reciben buenos y malos.

Y como me aparecí en forma extraña a mis discípulosque iban a Emmaus, siendo no obstante verdadero Dios y verdadero hombre, y comoentré donde estaban mis discípulos con las puertas cerradas; del mismo modo memuestro en una forma extraña a los sacerdotes, para que tenga mérito su fe y sehaga más patente la ingratitud de los hombres.

 

Mas no hay que admirarse de esto, porque yo soyahora el mismo que con terribles señales manifesté el poder de mi divinidad, ysin embargo, dijeron entonces los hombres: Hagamos dioses que nos dirijan. Yotambién manifesté a los judíos mi verdadera Humanidad, y la crucificaron. Cada díaestoy en el altar, y dicen los malos: Náuseas y tentación nos causa estemanjar.

¿Qué mayor ingratitud puede haber que querercomprender a Dios por la razón, y atreverse a juzgar los ocultos juicios ymisterios que tiene encerrados en su propia mano? Así, pues, con un efectoinvisible y con forma visible quiero manifestar a los ignorantes y a loshumildes, qué sea la forma visible del pan sin pan y sin substancia, ó por quésufro en mi cuerpo tan indignos y tan indecorosos tratamientos, para ensalzar alos humildes y confundir a los soberbios.

 

 

Admirable sobre el Santísimo Sacramento.Digna de leerse muchas veces.

Fdo. Cristobal Aguilar.

 


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
Publicado por yamile baez
S?bado, 22 de septiembre de 2012 | 4:01

como catolicos, somos muy ignorantes de las realidades espirituales, pero debemos ser solicitos a difundir tan admirables escritos.

 
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